| Capítulo 57- Wanna See My...?
Sly se rió sentado en uno de los lavabos del colegio hablando
con un chico de pelo negro mientras le hacía un agujerito
en el lóbulo de la oreja. Sabía que así no
era el mejor modo pero a él no le importaba si así
le parecía bien, con tal de no necesitar el permiso de sus
padres –Estás sudando chavalote… ¿duele?-
se rió de nuevo echando la cara adelante contra sus labios
besándolo mientras le colocaba el arito sin ver demasiado
bien. Escuchó las risitas de unas chicas y rompió
el beso levantándose –Lo siento niñas…
es que sólo me gustan los hombres… pero sé que
estoy bonito, igual os abrazo…- se acercó haciendo
que echaran a corretear –Vaya…
-Sly…- el chico se rió poniéndole el dinero
en la mano –Toma… y no me metas mano en situaciones
delicadas capullo y menos delante de mi novia.
-Si no lo hago así, no me dejas y… Kaiba! Hola!- saludó
al chico de pelo azul que acababa de entrar y tiró la aguja
a la papelera –Ala tú vete- dijo empujando al otro.
El chico parpadeó como si lo hubieran congelado, por un
momento pensando en escabullirse y luego cayendo en cuenta de que
si lo había llamado es que ya lo había visto, y simplemente
echar a correr, no era buena idea. – Ho.... hola.... ¿Sly?
Tú no estudias aquí, ¿verdad?
-No, pero podría empezar a hacerlo por ti…- sonrió
sujetándole la muñeca para que no huyese –Así
que estudias aquí…- le rodeó el cuello como
si nada, parándose a su espalda -¿Cuántos años
tienes? Me gusta tener tu culo delante…- se rió empujándolo
fuera del lavabo –Salgamos, esto no es romántico.
- Sí. 16. Ya va..... – contestó como siguiendo
una lista, nervioso y tratando de adelantarse un poco. – Pero
no te me pegues tampoco.
-¿Por qué? ¿No quedamos en que no me tenías
miedo?- bajó los brazos para rodearlo por la cintura –A
ver ¿Cuál es tu clase? Que les voy a decir que eres
mi churri… no sea que alguno se haya hecho ideas y después
sufra…
- No! Que no soy....... mira, mejor me escapo. No... tengo ganas
de ir a clase de todas maneras – se rió, respondiendo
la verdad a medias y halándolo de la mano hacia la salida
de la escuela.
-Guay…- sonrió siguiéndolo porque lo cierto
es que había entrado acompañado y ahora estaba un
poco perdido respecto a como salir de allí –Oye…
no será que te avergüenzas de mí… ¿no?-
lo miró a los ojos parándolo de golpe.
- No, no de ti.... Es que no quiero que piensen...... Me da vergüenza
y punto, no tiene que ver contigo. – le aseguró, aunque
sí tenía que ver con la forma como lo abrazaba todo
el tiempo, y eso que sólo se acababan de conocer.
-Ya te vale… - se rió para sus adentros aunque aún
mirándolo serio como si no se muriera de la risa –y
yo que pensaba que te había agradado…
- Sí me agradas, pero no eres mi novio. Y por eso.... –
el chico sujetó los bordes de su mochila, poniéndose
nervioso. No era su intención ofenderlo, pero es que de veras
no sabía qué hacer.
Sly lo siguió mirando a los ojos fijamente como si no comprendiese
muy bien lo que le decía aunque seguía muerto de risa
–Bueno…- se giró a mirar a un lado y se acercó
pegándole un beso en los labios y riéndose –qué
pardillo eres…
Kaiba se quedó como petrificado, poniéndose rojo
semáforo y girándose de ponto como si le hubieran
dado una bofetada. – A eso me refiero, no hagas eso! .....
– echó a caminar más bien sin dirección,
sin acabar de comprender qué era lo que pasaba.
-E! ¿Dónde vas Kaiba? No te enfades hombre…-
lo siguió parándose frente a é frenándole
todos los pasos –pero si solo fue un beso de nada… que
ya capté que eres hetero hombre… pero a mí no
me molesta- se rió moviendo la cara para apartarse el flequillo
del rostro.
- Pero es que.... No sé – miró a su alrededor
notando que no se estaba dirigiendo a la salida y cambiando de dirección.
– No hagas cosas confusas entonces. ¿Vienes?
-Pero si no hago nada confuso…- se sujetó de su brazo
sonriendo como si nada -¿A dónde vamos? ¿A
tu casa o a la mía?
- A.... vamos al parque – decidió, porque aquello
le había sonado raro aunque no sabía si sería
sólo su imaginación.
-En el parque también me vale…- se rió jugando
sin dejar de vacilarlo –Oye Kaiba… ¿te habían
besado antes o te desvirgué? ¿Quieres que te bese
con lengua? ¿Sabes que Kyo dice que no sé ligar? ¿A
ti que te parece?
- Que tiene razón.... pero no estás ligando ¿verdad?
Porque ya sabes.... – le quitó la cara enrojeciendo.
– Y no, no me habían besado antes. Y claro que no quiero
que me beses con lengua!
-Ah! Pero no me grites que me espanto…- se rió poniéndose
la mano en el corazón como si fuera de veras -¿Seguro
que no quieres? Mira que está suavecita y calentita…
y además tengo dos piercings en ella y te va a gustar…
luego de que me beses a mí ya no querrás besar niñas….
Y no, no estoy ligándote! ¿Qué crees?!- se
rió interiormente -¿Te beso?
- Que no!- le gritó de todos modos haciendo caso omiso de
su petición. – No puedes decir que no estás
ligando y luego insistir para que te besen. No tiene sentido. Hum.....
¿qué hacías en mi escuela? – preguntó,
intentando cambiar el tema.
-Ponerle un pendiente a un amigo ¿quieres que te ponga uno?
A ti no te cobraría porque me gusta hacer agujeros- sonrió
notando cómo le cambiaba de tema y ya hasta lástima
le estaba dando.
- Eres extraño. – lo miró como pensando en
voz alta. – No lo sé, ¿no duele mucho?
-No, no duele mucho… a no ser que te lo pongas en algún
lugar… jodido como estos…- dijo tocándose las
barritas que llevaba en la piel del cuello –aún así
no dolió mucho, dolió más el de la polla ¿quieres
verlo?
- No! – le sujetó la mano como previniendo que se
fuera a bajar los pantalones porque lo veía capaz, y no tenía
ningunas ganas de ver aquello. – No necesito ver.... Por mí,
no tienes nada.
-OH sí, claro que tengo, tengo una polla muy bonita además,
a Teki le gusta y a Kyo también… ¿seguro que
no quieres verla? Joder…- se rió tratando de soltarse
la mano para bajarse el pantalón –Ni que nunca hubieras
visto una polla… ¿crees que la mía es extraterrestre?
Tampoco te vas a quedar preñado por ver una polla ajena…
- Pero es que no quiero verla! Y no dije que no tuvieras.......
me refería al piercing. – continuó sujetando
su mano con toda la necedad del mundo. – Que no quiero ver!
Sly se rió dejando de hacer fuerza con la mano y esperando
a que Kaiba la relajara para ponérsela en su paquete –Ah!
Has tocado una polla!!! Corre a lavarte!- lo soltó reído
–Kaiba… de veras…
- De veras.... de veras... ¿qué? – el chico
escondió su mano tras su espalda, pensando que ya era la
segunda vez que le pasaba algo así, aunque claro, lo otro
había sido peor.
-De veras que pasas mucha vergüenza con esto ¿sabes
qué te digo? Que sí que te gustan los niños…
si no te gustara, te daría igual ver mi polla…- se
rió –pero no pasa nada hombre… si todo el mundo
es gay… otra cosa es que lo admitan…
- Claro que sí pasa! Había un chico en mi escuela
que era gay y lo anunció y.... lo molestaban mucho. Y a mí
me molestaron un tiempo, pero ya no. Seguro que mi hermano se fue
por eso.... – comentó, ahora pensando para sí
mismo en voz alta, aunque lo cierto es que sólo se había
ido porque tenía una beca. Miró al chico de cabello
magenta de nuevo. – Y no me gustan los niños.
-¿Tu hermano es gay? ¿Entonces por qué se
metían contigo?- preguntó ahora intrigado por saber
a dónde se habría ido o si realmente lo habría
hecho por eso –Mira… yo soy gay y me la pela mucho admitirlo
y si a alguien le molesta que venga a decírmelo a la cara
si tiene cojones… A ver si se burlan de este maricón
después de que les dé “canela”…-
entrecerró los ojos observándolo –Si todo el
mundo dejase de ser quien es o se escapase cuando a la gente no
le gustara cómo eres o lo que haces… la tendríamos
clara… bah… De todos modos nadie se metería contigo
¿no crees? ¿Crees que tu pandilla lo permitiría?
Porque si es así, son una mierda de amigos…- sonrió
de medio lado sin dejar de observarlo.
- No lo son! Y no lo es! – el chico suspiró, sin saber
ni a qué responder primero, y sentándose como cansado.
– Es decir........ no lo sé. Me dijo muchas cosas,
pero yo digo que no. De todos modos, me molestaban a mí porque
es más difícil molestar a mi hermano. No sé
si te has fijado pero no soy precisamente grande ni fuerte. –
lo miró de soslayo, un poco rojo y con cara de consternación.
– Y no me gustaba que me defendiera porque se ponían
peor. Y.... pasaría lo mismo con mis amigos, de todos modos
no les diría. Pero no importa, ya no pasa casi.
-No te entendí muy bien…- se acuclilló delante
de él inclinando la cara a un lado y el flequillo le cubrió
un ojo -¿Qué pasaría con tus amigos? ¿Que
si te defienden, los demás se meterán contigo aún
más? ¿Y por qué te dicen gay? Yo tampoco soy
grande ni fuerte y no se meten conmigo… por cierto…
- No pero.... – alzo la mirada observándolo. –
No lo sé, porque mi hermano tuvo un novio por un tiempo....
No sé por qué, tal vez tengo cara de que me molesten.
– arrugó el entreceño como molesto de que dudase
tanto de lo que le decía, y murmurando. - ¿Tú
vas a la escuela? ¿A cual?
-Hm… no, yo no fui a la escuela…- se rascó un
poco la cabeza observándolo y pensando que nadie le llamaba
gay porque sí a otro ¿no? No sabía –Tienes
cara de que te apapachen…- se rió sentándose
en el suelo observándolo –y está claro que tu
hermano es gay si tuvo un novio…
- Cállate..... - - se sonrojó aún más
porque le hubiera dicho aquello, insistiendo en su necedad. –
Y no, me dijo luego que estaba confundido...... No tiene por qué
ser gay.
-Mira… si te meten una polla por el culo definitivamente
ERES GAY- se rió observándolo y se levantó
–Si te comes una polla eres gay… y no importa lo que
digas o los atenuantes… eres gay… ¿entiendes?
Y te lo digo yo que soy gay… jamás! Me comería
un coño… peludo y baboso… con peste a sardina…
ni tocaría unas tetas blandurrías y asquerosas…
¿entiendes?
- Ya cállate! Me estás exasperando – Kaiba
se tapó los oídos y cerró los ojos como si
con eso pudiera escapar de la realidad, aunque volviendo a abrirlos
un poco para mirar al otro “disimuladamente”.
-Vale… lo siento… ya sé que soy exasperante…
ya me callo…- lo miró suspirando –Bueno…
me voy a volver al trabajo…
- ¿Ya? – el chico lo miró, descubriendo sus
oídos, por supuesto, escuchándolo muy bien a pesar
de todo. – Pero me salí de la escuela....... –
murmuró sin saber a donde ir ahora, porque seguro aún
no llegaban los de su pandilla, y obvio que no podía regresar
a casa todavía.
-Vale, pues ven conmigo…- le sonrió cogiéndole
las muñecas para levantarlo –Vente, vamos a mi trabajo,
estará mi jefe pero mira… él es muy agradable,
es el que hace los tatuajes… y tampoco es que vaya a reñirnos…
así que te puedes quedar conmigo y si te apetece, ahora te
invito a algo… aún es pronto- dijo mirando el reloj.
- Está bien. – le sonrió el chico, asintiendo,
y aliviado de que no se hubiera molestado con él. –
A mí no me importa que tú seas gay, ¿sabes?
Eso es distinto. – le comentó de todos modos, por si
acaso.
-Bueno… es que igual no iba a dejar de serlo porque te importase-
lo miró de soslayo y luego le sonrió –Pero de
todos modos, me sigues gustando lo cual es un problema para ti sabrás…
¿seguro que sigues sin querer darme un beso? Bueno mira…
te lo doy yo a ti para que no pases pena…
- Que no! – protestó, escabulléndose y tratando
de caminar alejado a él mirándolo con sospecha.
-Kaiba… no te alejes, que dijiste que no te importaba mi
homosexualidad!- se rió gritándolo con toda la intención
y cogiéndolo por detrás por la cintura besándole
una mejilla –Ya te dejé gay por contagio.
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