.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 54- The Dilemma of Holding Your Hand

Abel echó a correr unos pasitos para alcanzar a Heizen sujetándolo del dedo escuchando cómo las voces cedían conforme iban alejándose de ellos -¿A dónde quieres ir? ¿Vamos a donde ibas a llevarme la otra vez?- lo miró intrigado y apartó la vista hacia delante sonriendo levemente con un trazo de tristeza -¿Crees que lo que hice es de estar loco?

El chico negó con la cabeza, mirándolo de soslayo y luego hacia delante, aún incómodo por lo del dedo, pero ya se acostumbraría, suponía. – Estabas asustado y enfadado, creo que fue natural. Y no sé si ese lugar queda un poco lejos.

-Pero tenemos tiempo ¿o lo que pasa es que te pone nervioso estar conmigo tanto rato? Bueno… podemos sentarnos por aquí…- se sentó en uno de los bancos del parque que había cerca y cruzó las manos entre las piernas observándose los dedos. Lo miró de pasada y de nuevo miró adelante observando a los niños columpiarse –Me pregunto por qué eres así… por qué no quieres que nadie te toque… una vez leí algo… mi profesora me lo enseñó porque creyó que mi madre me maltrataba…

- ¿Por qué pensaría eso? – Heizen continuó mirando al frente deseando cambiar de tema, murmurando finalmente. – Simplemente no me gusta........ ¿Por qué quieres saber?

-Bueno, porque algunas veces tardaba en llegar del colegio y el novio de mi hermana me pegaba… y no sé… pero ahí decía que a los niños maltratados no les gusta que los toquen y que incluso pueden reaccionar violentamente al cariño… y no sé… quiero saber porque tú me agradas mucho…- siguió sin mirarlo mordiéndose un poco el labio –y me gustaría poder abrazarte… y no puedo, porque sé que te va a molestar.

El moreno lo miró de soslayo sin levantar el rostro, serio como siempre. – No sé por qué te agrado. No creo ser alguien agradable. Y tampoco sé por qué querrías abrazarme.....No soy..... – desvió la mirada de nuevo, más incómodo aún, exhalando con suavidad. – No sé por qué querrías estar cerca de mí.

-¿Por qué no? El hecho de que tú no te agrades, no quiere decir que a los demás no les gustes… - Abel se limitó a mirar a los niños jugando como si el hecho de no mirarlo ayudase en algo, al menos a él le ayudaba –Abrazas a la gente cuando sientes que deseas hacerlo… porque la quieres… pero no tiene importancia, de veras.

Heizen alzó el rostro para mirarlo francamente sorprendido, aunque no lo reflejaba en su rostro. – Pero ¿cómo puedes quererme? Ni siquiera me conoces. Ayer... saliste corriendo – se sentó en el banco, a su lado, siguiendo su mirada con los ojos. – No tiene que importare sólo porque esté en la pandilla.

Abel se encogió de hombros riéndose -¿Quién dice que te quiera porque estés en mi pandilla?- lo miró un momento porque de veras no lo comprendía y giró la cara de nuevo hacia el parque –Te quiero porque me agradas, parece que crees que a todo el mundo deben agradarle las personas como… no sé. ¿Cómo Kyo? A mí me caes bien, no me hace falta saber toda tu vida para que me agrades ¿sabes? Y tampoco que te la pases hablando conmigo… Y ayer…- se frotó las manos nervioso –ayer estaba muy asustado. No tiene que ver…

- Pero creíste que te iba a golpear. Aún antes de decirme nada, eso pensaste. – lo miró de soslayo de nuevo fijándose en cómo se frotaba las manos. – Eso pensaste de mí, pero dices que te agrado......... – se miró los pies pensando que definitivamente él jamás podría ser como Kyo, no era que lo desease tampoco, pero seguro que él no tenía ninguna preocupación.

-Bueno pero es que estaba muy asustado…- se apretó una mano con la otra –De pronto pensé que sabías lo que había hecho y que querías cogerme y llevarme a la policía…- se pasó las manos por el pelo mirando al suelo –Qué estupidez…- sonrió viendo el cemento –ni que me leyeras la mente…- se pasó las manos por la cara apoyándose en ellas –Además, si me hubieras pegado, me habría parecido normal…

- ¿Por qué? – lo miró de nuevo, sorprendido una vez más, de que pensara así. De veras, no lo comprendía. – Yo no hubiera hecho algo así, no te habría llevado a la policía. Tampoco... te habría golpeado.

-Ya, ya sé que no… pero bueno es que estaba asustado en ese momento y me sentía muy culpable… y tenía miedo… no estaba pensando muy bien… Después, estaba preocupado de que estuvieras enfadado conmigo- sonrió mirándolo de soslayo –Si a ti te pasase algo también podrías confiar en mí.
El moreno suspiró, comprendiendo a qué se refería, pero prefiriendo no admitirlo, al menos no en voz alta. De todos modos, dudaba que siguiera agradándole si le decía la verdad. En cualquier caso se limitó a murmurar. – Gracias.......

-¿Te acompaño a casa?- se levantó tendiéndole la mano al notar que estaba oscureciendo, porque por otro lado no sabía cuando Teki volvía al empleo. Le sonrió levemente pensando en qué demonios le ocurriría.

- No es necesario, deberías regresar. – le contestó, mirando su mano como si fuese algo raro y luego tomándola para ponerse de pie, no porque la necesitase, si no porque le parecía que incomodaría al chico. De igual manera, se soltó apenas se hubo parado y metió ambas manos en los bolsillos del pantalón.

Abel sonrió mirando para Heizen y bajó la cabeza meneándola un poco en sentido negativo –Tampoco hace falta que las escondas…- se rió revolviéndose el pelo con una mano –Te acompaño sin que sea necesario…- sonrió pasando por su lado hacia la casa de Heizen.

- No las escondía. – murmuró serio, aunque sin sacarlas de donde estaban, echando a caminar tras de él.

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