| Capítulo 29- A Part of Me is
a Part of You
Nagisa salió del baño, aún secándose
el cabello con la toalla semi guindada sobre la camiseta. Le habían
dolido un poco los golpes al restregárselos con el jabón,
pero no soportaba ni pensar en tener heridas sucias, así
que igual se lo había aguantado. Se dejó caer en el
sofá, acostado cerrando los ojos, sin preocuparse de si lo
mojaba un poco.
Taiga lo miró apoyado en el marco de la puerta de la cocina
que comunicaba con el comedor y sonrió pensando en que había
tardado años en salirse de la ducha. Había salido
antes del trabajo entre lo que habían hablado hacía
dos días y porque quería saber cómo le había
ido “por si tenía que matar a alguien.”
Se acercó percatándose de que ni se enteraba de que
estaba ahí y bajó la lata de cerveza apoyándosela
en el estómago porque estaba congelada. Sonrió levemente
con el cigarro en la boca, aunque ya se temía que tendría
que apagarlo.
- Ah!..... – el chico se sobresaltó, casi tumbándosela
y mirándolo luego contrariado. – Taiga! ¿Que
nunca te puedes acercar como una persona normal? – le quitó
la lata bebiendo de ella y mirándolo de soslayo, aún
con el ceño fruncido. – Y apaga esa cosa, al menos
aquí adentro.
Taiga lanzó el cigarro por la ventana sentándose
sobre sus piernas y dejándose caer contra el respaldo del
sofá -¿Cómo fue?- preguntó mirando las
magulladuras y sonriendo mientras le apretaba una con un dedo.
El moreno infló un poco las mejillas, negándose a
quejarse por no verse débil y contestando por fin. –
Bien, les ganamos fácilmente. Lo cierto es que yo jamás
me hubiera metido con ellos, no valen la pena........ – desvió
la mirada por supuesto antes de añadir. – Gracias por
avisarme..........
-Claro… eres mi hermano- se rió suavemente –La
verdad es que los vi debajo de la calle cuando iba a trabajar…
sois unos psicópatas…
Nagisa se rió sin poder evitarlo, prefiriendo tomárselo
como un cumplido. – Gracias. No les dije a los demás........
que era culpa de tu pandilla. Igual, no pareció importarles.
-Pues por mí se lo puedes decir, que me da igual- se echó
un poco el pelo atrás porque le caía sobre los ojos
-¿Qué iban a hacer? ¿Les ibas a dejar pegarme?-
lo miró con una sonrisa en los labios –Y encima que
les llevamos diversión.
- No, claro que no! Pero igual no quería......... bah –
se colocó la toalla sobre la cabeza con el pretexto de secársela
más, y mirándolo de soslayo bajo la misma. –
Pero creo que sí necesitaban algo de acción.
-No querías que pensasen mal de la banda donde estoy yo…-
sonrió y el pelo se le cayó delante de la cara de
nuevo -¿Vienes mañana por la tarde? Les dije que ibas
a venir…
- Sí, claro – respondió un poco rojo. Lo cierto
es que no quería que pensaran mal de él directamente,
pero no se lo iba a decir. – No me van a golpear, ¿vale?
– se rió un poco como desviando la cosa.
-No… Sanji dice que tú eres el gemelo guapo…-
se rió revolviéndole el pelo -¿No quieres ver
al pretendiente de Teki?- sonrió levemente pensando que no
le iba a gustar nada.
- No lo llames así! Teki..... Teki dice muchas cosas. –
se decidió, prefiriendo no especificar, ni decir nada que
pudiera dejar mal al rubio. – Además, quiero saber
por qué andaba preguntando acerca de mí.
Se rió por cómo se alteraba y suspiró -Porque
le dijeron que erais interesantes… Se ve que andaba preguntando
porque quería entrar en una pandilla… pero como es
de ciudad…- se encogió de hombros pensando en coger
un cigarro y recordando que no podía aunque sin frustrarse,
sonrió –Pero claro se dio cuenta de que nosotros somos
mejores… o a lo mejor es que le gustas…
- Baka – lo empujó por sugerir eso, bebiendo más
de la lata luego. – Pues no sé por qué un chico
de ciudad querría estar en una pandilla........ seguro viene
con ideas del cine o algo así. – lo miró desconfiado,
sonriendo luego. – Y claro que no son mejores. A lo mejor
es que se asustó.
-Y sí se asustó porque le gusta Teki y lo va a ver
todas las noches ¿eh?...- sonrió mirándolo
de soslayo –Y no, bueno no me parece ese tipo de tío…
está en una academia militar… me parece que es un poco
sádico…- se rió como si eso tuviera gracia –La
verdad deberíais quedároslo, que se vaya él
y te vienes tú…
- Tú sabes que eso no va a pasar..... – le sonrió,
negando con la cabeza, y meditando un poco luego. – Pues con
razón le ha de gustar a Teki........ – se sobresaltó
un poco, preguntándose si no estaba traicionando su confianza,
aunque claro, el rubio no le había dicho eso, sólo
lo asumía por cómo hablaba.
-¿Por qué no va a pasar?...- se levantó a
buscar otra cerveza y se quedó bostezando en la cocina antes
de volver junto a Nagisa –Deberías estar conmigo…
- Lo mismo digo.... ¿o es que no quieres que tu hermano
sea tu líder? – le respondió, observándolo
de soslayo. – Sabes que no voy a abandonar a mis amigos.
-Pero yo no soy el líder… y me daría igual
que fueras mi líder iba a seguir haciendo esto…- se
sentó encima apretándole un hematoma de nuevo –Podrías
traértelos… ¿Sabes que a Sanji no le parece
bien que haya dos bandas en el mismo barrio? No es normal…
- Pues a mí me parece normal. Además, estamos bien
como estamos. – se recostó en el sofá mirando
a otro lado. Ni sabía exactamente cómo había
comenzado todo aquello. Sólo sabía que por más
que quisiera a su hermano, no quería vivir bajo su sombra.
En aquella pandilla siempre sería “el hermano de Taiga”,
pero sus amigos no lo veían así. Y claro, ahora...........
ahora su pandilla era demasiado importante para él.
-Vale… no te enfades…- se dejó caer a su lado
empujándolo un poco en el sofá y rodeándolo
con un brazo por la cintura. Le dio un beso en la mejilla mirándolo
fijo –Eh… que no te enfades conmigo…
- Ya, baka, así quien puede......... molestas – se
quejó igual aunque de veras se lo hacía imposible.
– Pero no voy a dejar mi pandilla, eso es seguro. Y tampoco
dejaré que la absorban..........
-Pues si quieren absorberse o no, ya no es cosa mía…-
Taiga se rió sentándose con un suspiro –Ah…
mira que eres cardo…
- Asco! Cardo serás tú......... – lo empujó
de nuevo, aunque riéndose un poco sin poder evitarlo. –
Tenemos un integrante nuevo también.
-Claro… es que vosotros tenéis a Kyo…- lo miró
de soslayo a ver si le fastidiaba aunque claro, a él le hacía
gracia. Le revolvió el pelo –¿Es ese amigo por
el que estabas preocupado?
- Tú deja a Kyo tranquilo – lo riñó
por si acaso, cruzándose de brazos. – Sí, las
cosas parecen ir mejor – sonrió un poco porque lo cierto
es que le alegraba.
-Qué bien… ¿ya no se llevan mal? ¿Les
unió pegarse? Entonces deberíais agradecerle a Sanji
y a Kaiba ¿ves?- sonrió con gesto de cansancio perpetuo
y se inclinó atrás para apoyarse en el respaldo –Y
yo no le hago nada a Kyo- levantó un poco las manos –como
no me lo haga él a mí…
- Deja de decir esas cosas! – protestó, aunque era
cierto que no podía enfadarse con Taiga. Y tampoco podía
negar la realidad de Kyo. – No sé si se lleven bien,
pero por ahora se llevan y eso me basta. Sólo espero a que
se conozcan mejor.....
-Ya… se llevarán bien… de todos modos tampoco
tienen por qué ser perfectos todos para cada uno… mira…
ayer Sanji riñó a Heizen y yo… pasé de
todo… pero bueno… ya ves… esas cosas pasan y no
quiere decir que por ello se lleven mal…- se encogió
de hombros mirándolo -¿Cuándo me los presentas?
Que me cojo un día libre para estar contigo…- le sonrió
levantándole las piernas para ponerlas sobre las suyas porque
estaba hasta los huevos de tenerlas clavadas en la espalda.
- No sé, ¿pasado? ¿Podrás? –
se rió, intentando imaginarlo ocupado y por supuesto, dejándolo
por imposible. – No es lo mismo, Sanji es el líder.
Yo me la paso riñéndolos. Bueno....... no es en serio
tampoco.
-Esto sí era en serio… Sanji estaba enfadado…-
suspiró un poco pensando que lo comprendía, aunque
él pasaba de meterse en esos rollos –Y sí podré…
quiero ver al líder Nagisa en acción…- se rió
sin separar los labios.
- Calla! – le dio con un almohadón en la cabeza, aunque
se estaba riendo. - ¿Me vas a decir qué pasó?
Mira que yo sí te cuento.
-De nuevo con la violencia…- se rió cogiendo el almohadón
y colocándose detrás de la cabeza como si le “viniera
de perlas” -Le pegaron a Abel… este que tiene catorce
años…- dijo haciendo una señal con la mano para
indicar lo bajito aunque ni falta hacía y además le
entraba la risa –y fuimos a buscar a Heizen para que mañana
nos acompañara a cagar a los críos esos… y bueno…
pasó del chaval… y al chaval le hacía ilusión
que lo defendiera…
- Pues comprendo que lo riñera..... – admitió
el moreno cruzándose de brazos y pasando de señalar
que eso jamás pasaría en su pandilla, aunque claro,
sí que lo estaba pensando.
-Ya… pero Heizen es especial… él es así…
raro, tampoco creo que pase de él… no sé…
es que creo que tiene algún problema… es así
como tú ¿ves? No deja que lo toquen…- sonrió
estirando el brazo y haciéndole cosquillas aunque sin moverse
de su posición -¿Será que tiene un hermano
pervertido?
- De........ déjame, baka! – se rió aunque
sólo por las cosquillas, sujetándole el brazo por
fin. – Y seguro que te la pasas tocándolo igual. A
lo mejor es que huía de ti.
-Lo toco lo normal que se toca a las personas…y si no le
gusta… que se joda- se quedó quieto mirándolo
y sonrió – A ver si te crees que le hago mimos a todo
el mundo, eso es sólo contigo…- se tiró encima
de él abrazándolo para molestarlo.
- Deja de hacer eso! Me aplastas! – protestó rojo,
a pesar de que estaba contento, pero claro, admitir aquello no estaba
en sus planes. Y se bajó en el sofá, como cubriéndose.
– Empalagoso........
-Cardo…- se quedó tirado en el sofá y se volvió
de lado apoyándose en la mano -¿No te gusta como soy?
- ¿Qué? Y ahora ¿por qué me preguntas
eso? – lo miró, confundido, y un tanto avergonzado,
porque no sabía si bromeaba o no.
-No sé… - siguió mirándolo un poco preocupado
por lo que Kaiba había dicho –No quiero que me dejes
solo.
- Baka........ – se acercó un poco, sintiéndose
nervioso al notar que hablaba en serio y colocó su mano sobre
la de su gemelo, decidiéndose por fin a abrazarlo. –
¿Cómo se te ocurre eso? Es más probable que
tú me dejes a mí. Por eso........ – bajó
el rostro, de pronto un poco triste.
-¿Cómo así? Yo no voy a dejarte nunca…-
lo abrazó preguntándose por qué decía
eso –Yo lo digo por algo que dijo un amigo…- comentó
porque sabía que no le gustaba contar si no le contaban.
- ¿Qué? ¿Qué te dijo? – preguntó,
comprendiendo enseguida, aunque un poco paranoico por si le estaban
diciendo cosas de él a su hermano. Bajó el rostro
de nuevo para que no le viera la cara, de todas maneras. –
Es que........ siempre estás desapareciendo, o llegando tarde.
Y a veces me pregunto si un día no vas a volver, y me da
miedo. Por eso... me alegra que esté viniendo a casa ahora.......
Taiga se quedó callado abrazándolo y sintiéndose
bastante mal aunque no era que le gustara hacer eso tampoco –Nada…
fue una bobada, me dijo que seria rico y nos compraría una
mansión a todos y pensé que no quería ni pensar
en dejar de vivir contigo…- sonrió aunque estaba triste
por pensar que igual tarde o temprano tal vez ocurriría –y
si vengo tarde es porque necesitamos dinero y me es fácil
conseguirlo así.
- Shin te gritaría....... – sonrió aunque sin
levantar el rostro, porque lo cierto es que no imaginaba que su
hermano lo hacía por eso. – No voy a dejar de vivir
contigo. Estas.... estas vacaciones, conseguiré un trabajo,
¿vale?
-No- sonrió besándole la frente y apoyándose
en su hombro para levantarse -Tú lo que tienes que hacer
es estudiar… Tampoco creas que estoy sufriendo ni acostándome
con viejos ¿vale?- se rió pasándole la mano
por la cara –Me acuesto sólo con los que me gustan.
- Sí, ya imagino..... – asintió, una vez más
acordándose de Kyo. – Pero no importa, no tienes que
cargar siempre con el peso de todo. Ni que fuera un crío.
¿Nunca has querido estudiar algo?
-No… y no quiero estudiar- se rió levantándose
frente a él –Tampoco te considero una carga ¿entiendes?
Me gusta cuidarte…
- Pero puedo cuidarme! – protestó, enrojeciendo y
aún así, mirándolo. – Como quieras, pero
no se te ocurra sacrificar nada por mí, porque no te lo perdonaré
¿entiendes?
-Sí… me parece normal…- lo miró serio
y apoyó la mano en uno de sus hombros apretándoselo
un poco y marchándose a su cuarto –Duerme, que es tarde.
- ¿No........? – se levantó serio, y rojo,
mirando al piso aún escondiéndose un poco. - ¿No
duermes conmigo?
-Sí…- sonrió volviéndose y sujetándole
las manos para llevarlo al cuarto con él y se rodeó
el pecho con sus brazos pegándolo a su espalda -¿Viste
una peli de miedo?- preguntó por hacerle reír.
- No! Que eso no me asusta.... –sonrió un poco, sin
querer admitir en voz alta que lo aterrorizaba más perderlo.
Aunque claro, suponía que eso ya lo sabía.
-No… claro que no…- se rió porque sabía
que sí tenía pesadillas -¿Te pones el pijama
o vas a dormir desnudo?- se rió soltándolo por si
le iba a pegar.
- Ya estoy en pijama! ¿Qué no se nota? – lo
miró queriendo empujarlo de veras. Pero no veía qué
tenía de raro dormir aquella con camiseta vieja si estaba
limpia, ¿no?
Taiga se rió quitándose la camiseta y el pantalón
–Venga, pasa para dentro… con esa camiseta llena de
mierda… - se burló –a apestarme la cama…
- Serás tú que llevas la sangre infestada de humo
ya – lo miró de soslayo sonriendo y subiendo a la cama.
– Y está limpia, que no soy cochino.
-Eres cochino… por eso cuando te duchas, tardas tanto en
sacarte la mierda… toda incrustada que tienes…- se rió
empujándolo para extenderlo y acostándose a su lado
-Abrázame…
- ¿Para qué? Te voy a llenar de mierda, ¿no?
– se rió malditamente rehusándose, y girándose
para el otro lado, sólo por joder.
-Pero es que yo soy un cochino… - se rió también
abrazándolo de todos modos como su nada porque de todos modos
se había esperado que acabarían así.
- Pues allá tú que estás feliz en tu mugre.
Que yo me baño, ¿eh? – se rió también,
sujetando la mano que lo rodeaba, sonriente.
- Pues hueles mal…- sonrió apoyando la nariz en su
nuca.
- Baka......... sigue así y me voy a mi cuarto – protestó,
como si no hubiera sido él quien hubiera sugerido aquello
de dormir juntos.
-Bueno pero cuando te abrace en tu cuarto seguirás oliendo
a cochino…- sonrió apretándole la mano que lo
sujetaba y abrazándolo con más fuerza como un mensaje
mudo.
- Tendrás que dejar de respirar- se rió bajito el
chico, comprendiendo el mensaje, y por supuesto, sin hacer ningún
intento por levantarse.
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