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Capítulo 2
Insanity in the classroom

4 de Abril, lunes.
Mañana.

Mamoru se acercó con aquel paso chulesco por detrás de los dos chicos que iban hablando delante de él, y le sujetó las nalgas a uno de ellos, besándole el cuello.

—Esto es lo bueno de que empiecen las clases.

—No hagas eso —protestó Daiki, apartándose y limpiándose el cuello, siempre estaba igual.

—Si quieres me lo puedes hacer a mí, Mamoru —se rio Takashi volteándose para mirarlo y enviándole un beso.

—Luego, luego… —murmuró, colocándose la bolsa con los libros al hombro y poniéndose entre ambos luego de darle un empujón a Daiki para hacerse sitio —. Se pilló un pedal el sábado… —le dijo al albino señalando al otro.

—¿En serio? ¿Y eso por qué? ¿Por qué haces esas cosas cuando yo no estoy?

—No era para anunciarlo, y no te voy a llamar sólo por eso... —Daiki desvió la mirada, frunciendo un poco el ceño.

—La próxima vez me avisas, Mamoru.

—Seguro que tú estabas muy ocupado mariconeando por ahí —se burló, sonriendo y sujetándole la cintura para pegarlo a él.

—Mariconeando no, enamorándome..., pero aún puedo mariconear contigo —se rio el chico sujetándose de su cuello.

—Tú te enamoras todos los fines de semana —Daiki los miró exhalando y pasándose una mano por el cabello.

—Esta vez es en serio.

—No le digas eso al pobre chaval, o le crearás un trauma y dejarás sin follar a mucha gente —se rio Mamoru, cogiéndolo a horcajadas y botándolo sobre él —. ¿Quieres que rompa tu enamorado culo?

—Rómpelo —contestó como retándolo aún sujeto de su cuello —, pero con tu polla solamente.

—Deberíais dejar eso... —Daiki miró a otro chico que se alejaba presuroso. Por otra parte aquello era mucho mejor.

—No quiero que Daiki me mate —Mamoru había enrojecido y lo soltó con esa excusa, pegándole una nalgada. Miró atrás y llamó a su hermano con la mano —. ¿Quieres venir de una vez?

Tanto Daiki como Takashi se giraron confundidos, el último incluso olvidando meterse con él por ponerse rojo.

—¿Quién es? —preguntó el moreno pensando que no recordaba haberlo visto antes en clase.

—Es mi hermano…, pero es un raro —murmuró Mamoru en bajo, ya que tampoco quería hacerle daño.

—Yo soy raro, pero tú llevas la ropa rota —le dijo alcanzándolos porque se habían detenido, y pasándolos de largo hasta que Mamoru lo sujetó del brazo y lo atrajo con ellos, rodeándole los hombros y pegándole en el pecho, aunque el otro se veía incómodo.

—Todos somos raros, así que no importa —Takashi se acercó sonriendo —. Soy Takashi y el del ceño fruncido es Daiki, también lleva la ropa rota. ¿Qué te pasó en el ojo?

—Todavía nada… —murmuró, zafándose de su hermano, que lo tenía todo encorvado con aquel agarre asfixiante.

—Es para que no le entren microbios… —se rio Mamoru —. Pero no os metáis con él.

—Ya tú lo haces… —resopló el otro.

—Claro.

—No me metía con él, sólo preguntaba —se rio un poquito Takashi por pensar en los microbios.

—No habías venido a clase antes —lo miró Daiki, dejando la pregunta en el aire y pensando que iba muy abrigado para el clima.

—Porque estaba enfermo, y ahora tiene que repetir curso —les explicó Mamoru, ya que estaba acostumbrado a lo incomunicativo de su hermano.

—Mi agente responderá a sus preguntas —protestó Shinya a su manera —. Y no repito si nunca los cursé, otra cosa es que vaya atrasado.

—Lo que sea, pero eres viejo para este curso.

—No te preocupes aún así acabaré la universidad antes que tú.

—Hermanos... ¿Queréis hacer un threesome? —bromeó Takashi —Mamoru no nos había dicho nada.

—Para que no hicieras sugerencias, seguro —lo riñó Daiki, aunque sonriendo un poco.

—Prefiero no juntar mi polla con la de mi hermano. No me gusta hacerlo sentir inferior —se rio Mamoru ruidosamente.

—En cantidad de ladillas probablemente… —el mayor se apartó de ellos, caminando delante y pensando que ya imaginaba que iban a ser así. Bueno, en realidad eran peores.

—No te cabrees… —se rio Mamoru, cogiendo un cigarro y encendiéndolo.

—Tu hermano es delicado, ¿no? —preguntó Daiki observándolo.

Takashi le estaba mirando las nalgas, no era realmente su tipo, pero tampoco estaba mal como para no verlo.

—Es enfermizo… —le dijo Mamoru —Pero también creo que cuando le duele un poco se queja mucho porque tiene miedo de que se ponga peor luego —murmuró, observándolo alejarse y preguntándose si se habría enfadado de verdad —. ¿No lo has visto que va todo abrigado? Tiene frío dice, yo qué sé…

—Lo voy a seguir para que no se ofenda... —Takashi se adelantó un poco siendo detenido por la mano de Daiki.

—No te vas a meter con él. ¿No puedes controlarte un poquito?

—Puedo, pero no me creéis...

—Si no crees en él morirá, es el hadito del culito —se rio Mamoru —. Déjalo, ya se le pasa luego.

—Me revivo con nalgadas por si alguna vez me matáis... —se rio Takashi moviendo las nalgas.

Mamoru le dio dos nalgadas y luego a Daiki.

—Para que no te celes.

—¡No quería! —le gritó el moreno cubriéndose las nalgas luego y acelerando el paso.

Takashi se rio, girándose hacia Mamoru.

—Tenía que estar muerto primero, así sólo me provocas que te toque la polla. Te la tocaré...

—No me la toques, que está viva y te viola —se tapó el paquete con la mano por si acaso. Había que andarse con cuidado con Takashi.

Entraron en el instituto, subiendo las escaleras para ir a clase, y le sujetó la falda a la niña que tenía delante, subiéndosela antes de entrar.

—¿Todavía tienes el culo tan bonito, Yuki?

—¡Mamoru! —gritó la rubia bajándose la falda de golpe un poco roja, aunque sonriendo luego —Por supuesto que lo tengo bonito. Si no, no me levantarías la falda.

—Te la pones para eso… ya lo sé yo —le dijo rodeándole la cintura y pasándole por el lado luego antes de sentarse en una de las sillas del fondo.

Yuki exhaló antes de ir a sentarse también.

—Tarde, tarde, todos llegáis tarde... —comentó el chico de cabello celeste que acababa de tomarles una foto con su móvil.

—Deja eso, Masaki, siempre con lo mismo —se quejó Daiki, aunque Takashi estaba posando ahora.

—Un close up, por favor.

—Sácale una foto a esto —le pidió Mamoru separando las piernas y marcando el paquete —Eh… ¿dónde vas? —se quejó al ver que se levantaba su hermano.

—¿Puedo sentarme aquí? —le preguntó a la chica aquella.

—Pero no te sientes con una tía, desgraciado…

—Claro —le sonrió la rubia mirándolo —. Soy Yuki. ¿Eres amigo de Mamoru? —le preguntó ignorando las quejas del otro.

—Shinya, y soy su hermano mayor, pero quisiera no serlo —murmuró, quitándose el abrigo y colgándolo de la silla —. Si me siento con él no voy a enterarme de nada, ¿verdad?

—No, se lo pasan hablando —se rio señalándole a Masaki que les tomaba una foto ahora.

—Que dejes eso... —lo riñó irritado Daiki a pesar de que no era con él la cosa.

—¡No! Es importante...

—¿Qué hace? —le preguntó serio, aunque no estaba enfadado ni nada por el estilo.

—Toma fotos para su diario, aunque a veces también dibuja... —le aclaró la chica sonriendo un poco. Lo cierto es que le hacía gracia. Se sentía curiosa por el parche que llevaba en el ojo, pero no quería parecer entrometida.

—¿Le pasa algo o sólo es así de raro? —lo miró intrigado por aquel diario.

—Es así... —se encogió de hombros Yuki.

—Siéntate conmigo, Masaki, verás cómo te dejo que me saques todas las fotos que quieras… —le pidió Mamoru apoyándose en la mesa.

—Quiero documentar lo que sucede, no crear nuevos sucesos —se negó Masaki, aunque riéndose un poco.

—Si quieres, yo me siento contigo —se ofreció Takashi, metiéndose con Mamoru de nuevo y tocándose las nalgas.

—No, que luego Daiki me clava puñales con la mirada —se excusó el moreno, ya que no tenía ganas de que le “dañase el estilo”, riéndose y resoplando después, poniendo la pierna encima de la silla para que no se sentase nadie.

—Daiki, aguafiestas... —se quejó el albino, provocando que el otro protestase.

—No he dicho nada y además... quédate en tu escritorio —le advirtió por si acaso, exhalando.

—Mamoru, ¿cómo es Daiki ebrio? Dime...

El moreno se giró hacia atrás para mirarlo, sonriendo.

—Se queja más que nunca, ¿qué esperabas? Y luego le da la risa y te pega puñetazos —se rio, levantándose y cogiendo a Masaki como un saco sobre el hombro —. Siéntate conmigo o te cuelgo por la ventana para que tengas algo emocionante que escribir ahí.

—¡Noooooo! —protestó el chico pataleando, aunque se iba riendo —Voy a dibujar esto, no creas que no.

—Hazlo, pero que salga guapo —se rio, sentándolo en la silla a su lado y colocándole luego la mochila sobre la mesa —. Ahí, a mi lado, y tú te callas —le advirtió al chico con el que había estado sentado hasta ahora, haciendo que mirase a otro lado.

—Lo espantaste —comentó Masaki, apoyándose en una mano y mirando a Mamoru como memorizando su expresión.

Daiki suspiró porque sabía que de todas maneras lo dibujaría como un garabato, pero qué se le iba a hacer.

—Quiero emborracharme... —se quejó Takashi que amaba las clases tanto como un gato ama el agua.

—El viernes vienes con nosotros en vez de irte por ahí a hacer la ONG con los doños, y nos emborrachamos —le sugirió el moreno —. Sácame el lado bueno —advirtió a Masaki después —. ¿Quieres que te pose desnudo?

—Nooooooooo... —se rio el chico enrojeciendo y negando con la cabeza.

—No hago la ONG con doños. Me acuesto con hombres, es distinto. Y además, ya estoy comprometido.

—¿Cómo pasaste de estar enamorado a estar comprometido? —le preguntó Daiki, alzando una ceja.

—Con amor, pues... Tienes que venir conmigo. Mamoru, dile que venga conmigo.

—Ve con él —le pidió el otro sin mucho esfuerzo, cogiéndole el diario a Masaki y cotilleando —. A ver… ¿pones cuándo te haces las pajas?

—No, pongo cosas importantes, pero si tuviera sexo lo pondría —le explicó pensando luego que no debería haber dicho eso porque se iba a dar cuenta de que no tenía nada de eso allí —. ¡No leas! Es privado —se rio quitándoselo de las manos.

—Qué bien… ¿quieres poner esa entrada en tu diario? Yo te ayudo si quieres —lo rodeó por los hombros, metiéndole la otra mano entre las piernas.

El profesor entró y golpeó la pizarra con el borrador de madera para que se hiciera el silencio.

—Vamos a empezar… —dijo echando un vistazo a los alumnos y poniendo cara de pesadez al ver a algunos del año pasado.


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