| Capitulo 41
Barrier
Kaylan se adelantó, saltando, buscando al pegaso. Sabía
más o menos en qué dirección habría
ido, nunca se alejaban mucho de sus zonas y probablemente hubiese
comenzado cerca para no perderse. – Fujin!!!!! – lo
llamó, correteando.
El albino llamándolo con una mano y estirándose,
abriendo las alas hacia arriba con una sonrisa en los labios que
difícilmente hubieran podido borrar de su rostro. Sujetó
la mano de Kurayami y lo cogió en brazos para correr hacia
el albino. El caballo negro cabalgando cada vez más lento
conforme se acercaba, quemando las hierbas a su paso.
- Fujin! Tenemos buenas noticias.... – sonrió contento
el unicornio, transformándose en chico, y observando la cara
de su amigo. Y cómo Kurayami fruncía el ceño,
convirtiéndose en gato a su vez, como refugiándose
en el pegaso.
-¿Qué ha ocurrido?- el albino los miró, el
caballo negro explicándoles que habían encontrado
al Fénix y a un Dragón, aunque dudaba que sirviese
aquello, al menos lo probarían por Kaylan. No pensaba adoptar
su forma humana, suficiente tenía con ver a Kaylan desnudo
como si nada -¿entonces? ¿Qué haremos ahora?
-no estoy seguro, preferiría que el dragón leyese
la leyenda… tal vez el o el fénix lo sepan… pero
por el momento debemos reunirnos en las ruinas de la montaña,
ahí nos esperan…- el caballo negro se volteó
impaciente. Como llamándolos a seguirle.
- ¿No es maravilloso, Fujin? Es como si viniesen a nosotros
– sonrió el chico, moviendo la cola, y girándose
convirtiéndose en unicornio también, Kurayami bufándole.
Fujin se rió, apretando al gato negro contra el con suavidad
y saltando sobre Kaylan como si nada, aprovechándose de que
el trayecto sería mucho más rápido con el,
por otra parte no quería soltar a Kurayami –tal vez
así debía de ser… - susurró pensando
en eso de que hubieran venido a ellos. Notando los ojos en llama
del nigthmare observarlo, le sonrió sin comprender, sujetándose
al cuello de Kaylan con suavidad.
.......................
Tenkei había permanecido en silencio desde el viaje. Lo
cierto es que no tenía muchas ganas de hablar y tampoco tenía
idea de lo que debía hacer. Miró al fénix que
bizarramente se había sentado, también silencioso,
pensativo.
- Mmm.... no son muy activos estos, cualquiera diría que
los secuestramos – se quejó Okori con el oni, moviendo
las colas. Se iba aburriendo. Movió las colas, haciendo que
el lugar entero girase como un carrusel, justo para darle un efecto
extraño a la llegada de Beleth y los demás.
-Okori… vomitaremos…- el nigthmare lo miró a
los ojos y cogió la capa que le tendía el Oni, que
desde luego ya sabía que no soportaría estar sin ropa.
Se cubrió observando al dragón y al chico que suponía
debía ser el fénix sentado en el suelo.
Se aproximó a ellos y les entregó las hojas antiguas
de aquel manuscrito -¿podéis crear una barrera? ¿Qué
los aísle de nuestro mundo? Una barrera, de cristal y fuego…
no se a que se refieren…- los observó serio. Atento
a sus reacciones.
La quimera se aproximó también a mirar las hojas,
sumamente intrigado por aquel ritual.
- Una barrera.... – murmuró el dragón, preguntándose
si no se derretiría, y observando cómo el fénix
se sentaba a su lado ahora, mirando el manuscrito.
- Una barrera.... sí. Cuando este mundo nació, yo
mismo me encargué de crear una, junto con otro dragón.
– comentó, recordando al ver el escrito, sonriendo
un poco. – Él escribió esto. Algo debe haberla
hecho ceder. Podemos hacerlo de nuevo, pero, necesitamos estar allá.
Y necesitamos....
Kurayami empezó a bufar furioso al ver al oni, erizándose
por completo en los brazos de Fujin, y alzando las colas.
- ¿Ex compañero de viaje? – le preguntó
Okori sonriendo malicioso.
-ups…- el oni se rió y le sacó la lengua lascivamente
mirando después a Okori y sujetándole las colas aplastando
el mullido pelo –yo siempre hago amigos a mi paso.
Beleth apenas miró atrás un momento, el Pegaso pegando
a Kurayami más contra el sin comprender muy bien que ocurría,
llevándoselo a junto del fénix y el dragón,
alejándose del oni y besándole el pelo negro –tranquilo…
no va a hacerte nada…
-es lo que pasa con los onis… no saben que es la sutileza
y luego ocurren esta clase de cosas…- susurró malicioso,
sonriendo y mirando al pegaso que lo observó curioso, aunque
mejor no quería saber más de esa historia.
-¿podemos concentrarnos en esto?- Beleth los miró
serio, respirando profundamente y volviendo al asunto -¿Qué
más necesitáis? ¿os podrán ver? estando
allá…
- No, probablemente no lo hagan, tan sólo algunos, pero......
necesitamos un medio para regresar. Una vez sellada la barrera,
no podremos pasar.
- Pero..... – Tenkei lo miró intrigado, preocupado,
pensando en Slash. – Dijiste que esto lo había escrito
el dragón, comentó por encima de los bufidos del gato
que no se calmaba al parecer.
- Esa vez.... fui yo quien se quedó atrás. Viví
y morí en ese mundo. Alguien debe haber transportado mi huevo
aquí de nuevo. Alguien que pueda viajar entre este mundo
y ese. – sonrió, mirando a los demás chicos
atento, lo cierto es que esta vez no podía sacrificarse.
Miró a Rage por último, fijándose en sus ojos.
-tu no puedes quedarte allí esta vez- lo miró fijamente,
en realidad alterándose bastante porque por primera vez había
encontrado alguien que realmente le importaba y no quería
perderlo por nada –si así fuera me iría contigo…
-yo puedo viajar de un mundo a otro y Okori también…
pero eso no servirá de nada… no podemos sellar la barrera…
tampoco dejaros un paso franco…
-Kaylan…- el nigthmare lo miró a los ojos -¿tu
puedes viajar a ese mundo? Porque si es así… puedes
teletransportarlos contigo… ¿no es asi?
El pegaso se alejó un poco de ellos, para ver si así
el gato se tranquilizaba aunque no tenía aspecto de hacerlo,
solo se le ocurría que aquel fuera su antiguo dueño
pero no, tenía que ser humano. El no iba a ofrecerse, no
iba a abandonar a Kurayami de todos modos, por nada del mundo.
- Sí, puedo hacerlo, nunca he ido pero... – sonrió
el chico dispuesto a ayudar hasta las últimas consecuencias.
-bien… pues iremos nosotros cuatro… ¿estamos
de acuerdo?- el moreno los miró fijamente, al dragón
y después al fénix
La quimera apartando al chico con el -¿Seguro que podrás
regresar? Porque si no estás seguro… quiero ir contigo…
aunque no se si puedo hacerlo… creo que no…
- No, yo regresaré.... –le sonrió tocando sus
labios, tampoco deseaba ponerlo en peligro. – No te preocupes.
Ambos son muy poderosos, nos traerán de vuelta.
- Hum... pues yo quisiera poder ir... – movió las
colas el zorrito, ahora trepado en el oni. Llevaba un rato tratando
de confundir al gato con imágenes bizarras.
-está bien… porque eres lo más bonito que tengo…
no quiero perderlo…- la quimera sonrió levemente, besándolo
profundamente y sujetándole el cuello con ambas manos mientras
lo hacía, parando un poco la cola sin poder evitarlo –si
no vuelves… iré a buscarte…
El oni se rió -¿para que querrías tu ir? Estate
quieto… que no me fío de esas colas en movimiento…
- ¿Qué? Mis colas se mueven todo el tiempo. –
se rió el chico, haciendo bailar pajaritos alrededor del
gato ahora.
- Claro que volveré. Nunca..... – sus ojos dorados
recorrieron su rostro, y se acercó besándolo. –
Te amo, Rage. ¿Me extrañarás.... igual que
el Wyrm al dragón?
-igual… solo que más…- le sonrió de nuevo,
deslizando los dedos por el cabello dorado y rojo –ya te estoy
empezando a extrañar- lo cierto es que se sentía mal
de tener que separarse de el, era extraño, nunca había
sido así con nadie –vuelve pronto… me quedaré
aquí esperándote…
El pegaso apartando a los pájaros y cubriendo a Kurayami
con las alas sin comprender porque la necedad con molestarlo –déjalo
-sh… - el oni se puso un dedo delante de los labios –no
te alteres que me altero
-no me importa- el albino lo miró a los ojos serio aunque
el oni se rió igualmente, suspirando.
- Ya, ya, sólo intentaba alegrarlo... – suspiró
el kitsune deteniéndose. – Un nekomatta no se va a
asustar con algo así.
El chico gato le bufó, erizando la cola de nuevo, Kaylan
interviniendo. – No peleen, no es momento para eso. Debemos
irnos ¿no? – sonrió, mirando a Beleth.
-no se asusta, solo lo estas enfadando…- el pegaso igualmente
se quedó contrariado, apartándose más de ellos
y pensando que ahora tendrían que esperar ahí con
ellos.
-si es que se deciden de una vez… si…- el moreno suspiró
levemente, observando los ojos de Kaylan y acariciándole
un brazo, los comprendía, pero cuanto antes acabasen mejor
sería.
-ve…- la quimera se sentó en una roca y le dio un
empujoncito suave, besándole la mano después y acariciándose
con ella –te quiero…- se rió mirándolo
a los ojos y tentado a hipnotizarlo para que no fuera, apartando
la vista después.
- Vamos. – murmuró Tenkei, deseoso de volver con Slash
ya, y adelantándose, Kasei finalmente soltando a Rage, sonriendo
un poco.
Kaylan se transformó en unicornio, acercándose a
Beleth. - ¿Quieres ir sobre mí? – le preguntó
cariñoso.
-no…- se rió, pasándole la mano por las crines
blancas y saltando sobre su lomo, sujetándose a el y sin
embargo subiéndose prefiriendo no hacer más comentarios
al respecto –vamos…- observó al dragón,
se veía triste pero también como perdido. Pero el
no era quien para consolarlo.
............................
Tenkei miró a su alrededor, observando aquella desolación.
Aquel lugar se veía sucio, gris, sin vida.
- Ha cambiado mucho.... – murmuró Kasei observando
el mundo de los humanos, lo que habían hecho con él.
Según recordaba era casi tan paradisíaco como el suyo
propio. Claro, ya las imágenes de Okori lo habían
alertado.
-está todo desolado…- Beleth observó los enormes
edificios llenos de chimeneas humeantes, los nubarrones negros que
salían de estas, hedían, abajo solo se veían
a cientos de personas ocupando las calles grises, coches, había
tanto ruido que costaba mantener la calma –acabemos cuanto
antes…
- ¿No podemos hacer nada por ellos? – preguntó
Kaylan aún así, sintiendo pena.
- Puedo darles un poco más de tiempo, para que recapaciten.
– le aseguró el fénix, sus recuerdos regresando
aún más ahora que estaba en aquel lugar.
- ¿Qué debo hacer? – preguntó el dragón
acercándose, el chico ave parecía tener las respuestas.
- Sólo vuela y ayúdame a crear la barrera. Debemos
hacerlo a la vez, pero sopla hacia nuestro mundo. – contestó,
elevando el vuelo y alejándose regresando poco después.
- ¿Listo?
Beleth los observó atentamente, acariciando las crines de
Kaylan con suavidad y tocándole el cuello con la mano –Kaylan…
yo estuve ahí… creeme… no puedes hacer nada por
ellos. Asi que haz por los de tu propio mundo…
- Beleth.... yo nunca me rindo – movió la cabeza,
alborotando el cabello y observando cómo el dragón
y el fénix se elevaban, uno levantando un viento frío
y el otro con aquel fuego luminoso rodeándolo, describiendo
patrones de vuelo casi idénticos. Parecían una especie
de espejo extraño.
-es hermoso… ¿no crees?- le torció la cabeza,
alzándosela y besándole el hocico blanco pensando
que a su modo habrían salvado a unos cuantos en lugar de
dejarlos a todos a su suerte. Observó las llamas cada vez
mas fuertes, algunos humanos abajo mirando al cielo como percatándose
de aquellas dos criaturas
- Sí, lo es.... – comentó, observando y rogando
porque funcionase, el fénix y el dragón elevándose
cada vez más, girando, ahora las llamas y aquella ráfaga
blanquecina fundiéndose en una sola, de manera que parecía
casi imposible que no se eliminasen la una a la otra, dirigiéndose
hacia la dirección de la que habían venido y extendiéndose
a su alrededor.
…………
El pegaso suspiró sentado sobre la hierba un poco nervioso
porque volviesen sanos y salvos y también porque aquello
funcionase. Acarició al gato negro, mirando de soslayo a
los otros tres que había allí, tocándole una
oreja distraídamente.
La quimera levantándose al observar el brillo anaranjado
que lucia el cielo, destellos plateados como si se tratase de un
extraño espejo. Le hubiera gustado poder guardar aquella
imagen para siempre.
El nekomatta, observando curioso también y luego al kitsune
por si era un truco suyo, pero Okori sólo le guiñó
un ojo, alzando la mirada. Ahora tenía otra cosa que recrear.
................
- Denki, mira eso.... – lo llamó el dryad, señalando
el cielo a la vez, sonriendo. - ¿No es hermoso?
-¿Qué es Myst? – el chico de cabello azul observó
al cielo, poniéndose de pie en el hombro del dryad, sonriendo
a pesar de que no comprendía porque en el cielo había
esas luces, sentía a Tenkei, pero a la vez sabía que
no estaba cerca.
....................
Slash salió de la cueva, observando el cielo y entrecerrando
los ojos, alzando el vuelo todo lo alto que podía aunque
sabía que no podría verlo allí donde estaba,
sus garras se sujetaron a las rocas de la montaña y lo llamó,
estaba asustado, no podía negarlo.
………………
El fénix y el dragón giraron de nuevo, a pesar de
que a Tenkei le había parecido escuchar a Slash, pero era
imposible, ¿no? No, seguro que no. Aleteó, remontando,
y finalmente descendiendo junto con el ave, casi transformándose
en chico pero recordando su promesa al Wyrm.
- Ya debería estar bien. – suspiró el fénix
algo cansado pero sonriendo, al ver cómo el humo gris ahora
rebotaba contra algo invisible.
-entonces vámonos…- el moreno miró a Kaylan
y le dio con la mano en el cuello como para llamar su atención,
sabía que le daban lastima los humanos pero no era el momento
de eso.
……………………
-Ya vuelven…- la quimera sonrió levemente, deseando
ver al fénix pronto ante él, asegurarse de que no
se quedaría allí, el chico volando a sus brazos en
cuanto tocó suelo, reaccionando sin pensarlo mucho.
- Entonces funcionó, ¿verdad? – preguntó
Okori, haciendo que aquellos reflejos se viesen de nuevo en el cielo,
confundiendo al dragón, que frunció el ceño.
- Sí, funcionó, ya no debemos tener problemas.
-por un tiempo al menos…- Beleth bajó de la grupa
del unicornio y lo acarició. El pegaso acercándose
a el y abrazándolo porque había estado preocupado.
-entonces…- la quimera besó al fénix, sujetándolo
en brazos y dejando los razonamientos para otro momento, mirándolo
a los ojos después fijamente –entonces… ahora
es cuando cada uno escribe el cuento por su lado…
-eso parece…- el oni sonrió de medio lado rodeando
los hombros de Okori
El nigthmare observó al unicornio largo rato en silencio
–ha sido suficiente ya… si quieres que me vaya contigo
lo haré… no volveré al palacio.
- ¿De veras?! Beleth! – Kaylan se transformó
en chico saltando y abrazándose a él. – Te voy
a mostrar muchas cosas, ya verás, te va a gustar.
Kasei sonrió observándolos, y mirando a la quimera.
– Tú eres el que escribe libros, confiaré en
ti para esto. – Dragón... – lo miró, el
mismo observándolo de vuelta.
- Me llamo Tenkei y es hora de que regrese. ¿Alguno quiere
que lo lleve por el camino?
- Hum.... no lo sé..... –Okori movió sus colas
sonriendo maliciosamente y susurrándole a Tokuma. –
Dime.... ¿qué te parece si te hago el señor
del castillo ahora, ya que Beleth abandona el puesto?
-sería interesante ¿no crees? podríamos probarlo…
hasta que nos aburramos…- se rió como si nada tuviera
importancia ya, salvo Okori y divertirse a su lado –seguro
que sabes como entretener a los súbditos
Beleth sonrió, sujetando a Kaylan por la cintura –está
bien, no quiero seguir estando a tu lado a medias… Tenkei-
observó al dragón y se inclinó levemente –gracias
Fujin miró a Kurayami y susurró -¿aun quieres
ir a buscar a tu dueño?
- Era mi deber... – el dragón se inclinó levemente,
sin negar el poco de orgullo que le producía aquello y abriendo
las alas para elevarse, despidiéndose de nuevo de todos,
desde lo alto, Kaylan sonriendo, abrazándose de nuevo a Beleth.
- Sí..... pero no tiene que ser ahora. – murmuró
el chico gato reacio a ceder, aunque lo cierto era que ya no le
interesaba mucho. Lo cierto es que si algún día se
lo encontraba, le sacaría los ojos. Pero por ahora... no
quería entristecer a Fujin.
El unicornio sonrió, negando con la cabeza, sólo
para que Fujin se enterase, por una vez, dejando que el gato siguiera
con su ilusión de engaño. - ¿Nos vamos juntos?
-vale… - el pegaso sonrió ampliamente y se inclinó
en el suelo tras transformarse en caballo, observando a Kurayami
–vámonos ya haremos eso, cuando tengamos tiempo…
La quimera alzó la mano para despedirse del dragón,
pensando que de nuevo había olvidado pedirle una escama,
pero bueno… no creía que fuera la última vez
que se encontrasen –Kasei… ¿vamos a mi cueva?
Tengo cosas que quiero enseñarte…
- Claro, seguro son muy interesantes – le sonrió el
chico, inclinándose graciosamente ante los demás también.
– Si se les ofrece algo más, estoy a su servicio –
se transformó en ave elevando el vuelo, esperando por Rage
una vez hubo alcanzado cierta altura, Okori riendo.
- Sí, ya imagino lo que le va a mostrar...- le creó
un arco iris en el cielo, incluso logrando que aquella tierra de
oscuridad se iluminase, sin duda confundiendo a varios orcos en
millas a la redonda.
El oni se rió abiertamente –seguro… yo tambien
tengo para mostrarte unas cosas en mi… ¿castillo? Ya
que no tengo cueva…- lo sujetó en brazos para empezar
a caminar y alzó la mano, despidiéndose de Beleth
de ese modo –ya sabes donde encontrarme Beleth… o no…
como sea nos encontraremos seguro en otros cincuenta años…
-seguro…- el moreno lo observó sonriendo levemente
–nos vamos…
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