| Capitulo 40
Seré feliz enfadado
Fujin se apoyó en el borde del lago, sonriendo levemente
y apoyando la cara sobre sus brazos -¿no quieres bañarte
conmigo?- se giró apoyando los codos sobre la hierba y mirando
al cielo. Lo cierto es que habían pasado toda la noche y
la mañana buscando y estaba cansado
- No me gusta el agua, ¿no sabes nada? – le preguntó,
sin acabar realmente la pregunta, ya que no quería llamarse
a sí mismo gato y que luego lo tratase como si fuera un animalito.
Se recostó de lado frente a él de todas maneras, ondeando
las colas, observándolo. – Y ¿si nos olvidamos
de esto ya?
-¿de que? ¿del dragón y el fénix?-
se giró hacia el, mirándolo a los ojos y apoyando
su nariz mojada contra la nariz de Kurayami –no puedo, es
importante
El chico arrugó la nariz al contacto con el agua. –
Todo es importante – se quejó, a sabiendas de que no
iba a desistir. Se quedó mirándolo y le lamió
la nariz tentativamente.
Fujin se rió al notar como su lengua raspaba un poco –tu
también eres importante… lo más importante
El chico parpadeó, serio, apartándose un poco. -
¿Lo más importante?
-para mi- se apoyó con las manos en la hierba y se alzó
un poco fuera del agua, como persiguiéndolo y lamiéndole
la nariz de vuelta con la punta de la lengua
- Ah! – se sobresaltó Kurayami, lanzando un zarpazo
sin intenciones luego, sólo porque lo hubiese tomado por
sorpresa. – Fujin.... eres extraño. Te quiero. –
murmuró, girando la cabeza para que casi ni se le escuchase
aquello.
-yo a ti… pero no me arañes…- salió afuera
sonriendo y se sentó en la hierba extendiendo una mano hacia
el y tocándole la punta de la oreja –yo también
te quiero ¿quieres venir conmigo?- se rió enrojeciendo
violentamente
- ¿A dónde? – le preguntó moviendo la
oreja y mirándolo de soslayo y luego directamente, moviendo
las colas con rapidez.
-aquí…- se quedó serio porque estaba pasando
aún más vergüenza y luego sonrió levemente,
cogiéndole una cola y pasándosela por los labios
- ¿Aquí? Pero entonces no vamos a ningún lado,
eso ni tiene sentido – lo miró, preguntándose
por qué estaría tan rojo, pero se veía bien
así. – Si no vamos, no puedo ir contigo, sólo
nos quedamos.
Fujin, suspiró con fuerza, viendo que no le comprendía,
pero tampoco sabía como decírselo más claro
sin pasar demasiada vergüenza –te quiero besar!- le tiró
unas hierbas a la cabeza y luego se rió en bajito.
- No me tires eso... – le bufó, sacudiéndoselas
de la cabeza y acercándose luego. – Bueno.... ¿me
besas entonces?
-si…- lo sujetó para subirlo a sus piernas y lo miró
a los ojos, sonriendo levemente antes de besarlo suavemente, le
acarició las orejas con las manos, rascándoselas con
suavidad. Le soltó el obi, sintiendo que era demasiado aparatoso
y enrojeciendo más, besándolo más profundamente.
Kurayami besándolo de vuelta, enrojeciendo un poco, y sintiendo
que se le aceleraba el corazón, abrazándose al pegaso
con todas sus fuerzas y moviendo las colas.
Fujin sonrió por como lo estaba apretando, asi no podía
quitarle la ropa –quiero verte… asi no puedo…-
le tocó los hombros con las manos suavemente, bajándole
la ropa
El chico gato se echó hacia atrás, observándolo
y dejando que le quitase la ropa después. Le acarició
el rostro, nervioso, evidenciado por sus colas. – Me haces
feliz, Fujin.
-y tu a mi, te quiero mucho…- sonrió levemente, bajando
la vista para ver su sexo, era la primera vez que veía uno
excitado, sin ser el suyo claro… -y eres muy… bonito…-
lo besó de nuevo, metiendo la mano entre ambos y tocando
su sexo delicadamente -¿has… hecho esto antes? Yo no…
Kurayami gimió, enrojeciendo y negando con la cabeza, bajando
la mirada luego. – Nunca me ha querido nadie.... – murmuró,
sujetando el sexo de Fujin a su vez, curioso y acariciándolo.
-yo te quiero… mucho…- frunció un poco el ceño
por lo que estaba haciéndole sentir su mano en su sexo, lo
besó de nuevo, sujetándole el cuello con una mano
y acariciando el sexo de Kurayami contra el suyo a ratos, bajando
un poco para lamer su cuello y su pecho, no tenía mucha idea,
pero… aquello salía solo. Lo sujetó por las
axilas, alzándolo un poco más para acariciarle las
caderas con la lengua.
Kurayami cerró los ojos, abriéndolos enseguida para
mirarlo, sin creerse lo que estaba sintiendo, estremeciéndose
cada vez que lo tocaba con la lengua, las colas moviéndose
ahora compasadamente, el chico ronroneando con suavidad.
Fujin lo miró a los ojos sonriendo a pesar de que estaba
rojo y lo alzó un poco más, deslizando la lengua por
su sexo por probar -¿te gusta?- se lo succionó con
suavidad, deslizando la lengua alrededor de el.
El chico movió las colas de nuevo, ronroneando más
fuerte, un poco rojo también. – Sí, me gusta...
¿quieres que lama el tuyo?
-vale… pero espera un poco más…- cerró
los ojos lamiéndolo más y succionándolo con
más fuerza, deslizando las manos por sus nalgas y respirando
con fuerza, no esperaba que fuera así… el sexo…
eso estaba muy bien.
- Te quiero mucho, Fujin.... – sonrió el chico un
poco malicioso, porque así estaba acostumbrado a sonreír,
pero lo decía sinceramente. Le pasó el dedo por las
orejas como solía hacer el pegaso, aún estremeciéndose,
su sexo se sentía distinto a como siempre.
El albino lo miró a los ojos de nuevo y succionó
sus pezones con suavidad otra vez, le gustaba mucho tocarlo, era
muy suave –ahora tu… - se rió apoyando las manos
atrás de el y bajando un poco la cara.
Kurayami maulló, acariciándose contra él primero,
y bajando luego a lamer su sexo, con lamiditas rápidas y
cortas al inicio, y luego succionando como lo había hecho
el pegaso, las colas en el aire, ondeando frente a Fujin.
-Kurayami…- entrecerró los ojos, observando sus nalgas
y como movía las colas, apoyando una mano sobre su cabeza,
entre las orejas negras para sentir mejor como se movía,
guiándolo con suavidad e inclinando un poco la cabeza para
verlo bien -¿quieres?...- batió un poco las alas confundido
entre no saber como pedirle aquello y el miedo al rechazo, aunque
las sensaciones en su sexo no lo dejaban concentrarse demasiado
en nada realmente.
Sus orejas se movieron, atentas, y alzó la mirada, antes
de sacarse el sexo de su boca. - ¿Quiero qué? Ya lo
estoy haciendo.... – contestó confundido, lamiendo
el sexo de nuevo porque le gustaba su sabor.
-no…- tembló levemente, apenas un poco aunque hizo
que su rostro enrojeciera aun más. Se inclinó hacia
delante, tocando sus nalgas con una mano de nuevo y acariciando
el ano bajo sus dos colas negras, lamiéndose los dedos y
llevándolos allí de nuevo, estaba suave y muy caliente
allí. Mejor no hablaba, lo peor que podía pasar era
un bufido y un arañazo ¿no?. Deslizó los dedos
en su cuerpo con suavidad, cuidando de no hacerle daño.
Efectivamente, el chico gato bufando al principio, pero tranquilizándose
luego, moviendo las colas con suavidad, y continuando con su labor
de lamer el sexo de Fujin succionándolo más. Se lo
sacó de la boca, casi deslizándose por encima del
pegaso y tumbándolo para besarlo.
Fujin lo miró a los ojos, se había asustado por un
momento, sorprendentemente mucho más por el rechazo que por
el miedo a que fuera a hacerle daño sin querer pero enseguida
sentirlo de aquel modo estaba borrando aquella primera impresión,
alzó un poco las caderas al sentir su sexo pulsar contra
el propio y deslizó los dedos un poco más profundo
en su interior mientras le acariciaba las colas con la otra mano,
tirando de ellas suavemente hacia arriba, sin dejar de besarlo –no
te asustes…- le pidió, mirando sus pupilas apenas distinguibles
en aquellos iris negros. Apoyando su sexo contra aquella entrada
tan caliente y entrando en su cuerpo sin apartar la mirada -¿duele?
El chico gato asintiendo, y bufando un poco, aunque controlándose,
confiaba en Fujin. Era el único en el que había confiado
en su vida y el único en el que confiaría seguramente.
Se abrazó a él, besándolo de nuevo, buscando
sentirse mejor, y rozando su propio sexo contra el abdomen del Pegaso
que gimió al sentir como se movía, haciendo que su
sexo entrase más profundo.
Bajó una mano para tocarlo y lo apretó con fuerza,
jadeando al sentir el calor de este, moviéndolo con la otra
mano sobre el –te quiero…- observó su rostro,
volteándose sobre el para no aplastarse más las alas,
abriéndolas un poco sobre su espalda y observando la expresión
de su rostro al gemir, sonrió, besándolo después,
el chico excitado, su sexo pulsando con urgencia.
Ya no sentía dolor, sólo placer. Abrió los
ojos, observando los grises del pegaso, su sonrisa. Le pasó
las manos por las orejas, aplastándolas y rozándose
aún más contra él, sus colas ondeando cada
vez con más velocidad
Fujin moviéndose cada vez con más fuerza dentro de
el, besándole el cuello y succionando su piel sintiendo como
el cuerpo delicado del chico lo apretaba dentro de el, como si succionase
su sexo, jadeó contra su piel, mordiéndole el cuello
con suavidad y lamiéndolo luego por no asustarlo, su propia
cola blanca moviéndose levemente.
- Te quiero, Fujin... – gimió el chico, ronroneando
de nuevo, entre gemidos, acariciándolo, bajando las manos
por su espalda, estremeciéndose y sacando un poco las garras
aunque sin arañarlo.
-yo a ti…- jadeó con fuerza contra sus labios –se…
sienten bien…- le sonrió, refiriéndose a las
garras que lo rozaban de forma tan suave, moviéndose en el
de forma más rápida y lamiéndole los labios
antes de besarlo de nuevo, su sexo palpitando en el interior del
chico –“me corro…”- le susurró contra
los labios sin poder soportarlo más, haciendo toda la fuerza
que podía en sus embestidas y apretando las mandíbulas
aunque sin separar los labios de los suyos, respirando fuerte contra
ellos.
El chico se aferró un poco más a él, temblando,
y besándolo de nuevo, abrazándose con las piernas
ahora. – Yo primero... – le susurró, antes de
besarlo de nuevo, corriéndose entre ambos, sus colas moviéndose
tras él rítmicamente, los gemidos ahogados en la boca
del pegaso, acompañados de maullidos suaves.
Fujin lo apretó contra el con el otro brazo, sintiendo el
líquido caliente sobre su cuerpo y su mano, derramándose
en su interior y gruñendo suavemente por soportar los sonidos
que salían de entre sus dientes apretados por el placer,
se movió suavemente al final, temblando un poco al notar
su sexo tan sensible.
-Kurayami… - sonrió, moviendo las alas con suavidad
y rodeándolo con los brazos contra el, tirándose de
lado en la hierba
- Fujin.... – contestó el chico, sonriendo y sintiendo
que le bajaban unas lágrimas por las mejillas, rodando para
esconderse en su pecho, incluso las colas enrolladas a su alrededor.
El albino sonrió levemente, suponiendo los motivos de sus
lágrimas, prefería no incomodarlo con preguntas y
le besó el cabello, oliéndolo y rozando la nariz contra
la suya, deslizando la lengua por sus mejillas, lo tapó con
sus alas, como escondiéndolo del mundo exterior –yo
siempre cuidaré de ti…
El chico gato movió las colas una vez más, pegándose
aún más si cabía, al pegaso, y besando su pecho,
las lágrimas aún resbalando, sin que pudiese contenerse.
– Te quiero, Fujin. – murmuró, acariciándose
contra él, chafando las orejas.
-yo también te quiero… no llores…- sonrió
levemente porque le gustaba como se acariciaba contra el y le pasó
la mano por la espalda tapándolo con su jersey
Kurayami alzó el rostro, observándolo y sonriendo
un poco, aunque fruncía el ceño. – No te rías...
es que te quiero.
-vale… seré feliz enfadado… cuando aprenda como…-
se rió igualmente sin poder evitarlo, el chico bufándole
y luego acariciándose contra su rostro, ronroneando y moviendo
las colas nuevamente.
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