| Capitulo 38
Flirteos
Okori se adelantó, flotando a cada paso, sonriendo. –
Sé de qué partes son esas aves, no debe estar lejos
de allí. ¿Crees que le haya llegado mi mensaje?
-no lo se… en realidad lo que me pregunto es que demonios
quiere….- se rió entre dientes, jugando con sus colas
mientras caminaban -¿tu que crees?...
- No lo sé, tal vez quiera enseñarme al fénix...
– sonrió, mirándolo y sin aclararle.
-un fénix ¿eh?... Beleth estuvo leyendo algo sobre
un fénix en la biblioteca antes… tal vez habría
que contarle el asunto… ¿Qué crees?- le tiró
de una de las colas, mirándolo de soslayo
- Creo.... que podemos preguntarle. – movió la cola
en cuestión, jugando con él. – Después
de todo, me agrada su novio, y Beleth se ve muy tierno queriendo
complacerlo – se rió, maldito.
-no digas eso… - lo sujetó por la cintura pegándolo
a el a presión y levantándolo del suelo y cogiéndolo
como si fuera un saco –o empezaré yo a hablar de cuan
tierno es Kaylan…- se rió por como lo estaba cogiendo
- Pero Kaylan no puede hacer esto – se rió, moviendo
las colas y convirtiendo el camino en un paraíso de nuevo,
las estrellas del cielo escribiendo Tokuma.
El moreno se rió y lo elevó hasta su pecho, cogiéndolo
bien y besándolo –la idea de un compañero caballo
no acababa de llamarme… además… es demasiado
alto…y demasiado…bueno…- se rió pasando
una mano dentro del kimono, en la zona de sus nalgas para mantenerlo
en brazos -¿Cómo es esa quimera? como la conociste
más bien
- Me ayudó a conseguir la piel de mi padre, la tenía
un comerciante y no me la quería dar.... Y yo le di el huevo
de fénix. – sonrió, aclarando por fin. –
Es agradable, aunque estuvimos flirteando un poco, así que
no te pongas celoso.
-noooo… ¿Cómo podría? ¿Yo? ¿Ponerme
celoso? Sabes que es imposible.- lo miró a los ojos pensando
que esto lo iba poner tenso seguro, tampoco podía esperar
que una quimera y un kitsune no flirteasen claro… caía
de cajón.
- No claro, pero recuerda que mi corazón te pertenece. –
lo miró, más serio. – No dudes de mí.
-no dudo… - lo miró a los ojos sonriendo levemente
–todos los demás órganos también son
míos…- se rió besándolo y apretándole
las colas con la otra mano mientras tanto. Alzando la vista al observar
una sombra cernirse sobre ellos.
El león bajando a la tierra sacudiéndose y volviéndose
humano de nuevo, mirándolos y sonriendo, alzando la vista
después para ver si el fénix se acercaba a ellos.
- Es tu amigo, ¿verdad?
- Rage! De veras...... – sonrió Okori observando al
fénix maravillado. – Y se quedó contigo...
-claro… es que le gusto…- se encogió de hombros
alzando un poco las manos como diciendo que era algo natural –claro
que a mi me gusta el…- se rió cogiéndolo por
los hombros –el es quien me dio tu huevo…- El oni lo
dejó bajar al suelo aunque más bien miraba a la quimera
que lo miró riéndose y moviendo la cola hacia arriba
-¿y tu quien eres?
El oni sonrió levemente –un oni…
- Se llama Tokuma y es... el amor de mi vida – se rió,
aunque era cierto, pasando las colas por detrás para tocarlo.
- No deberías tomar los huevos que no son tuyos, aunque
Rage me dijo que a lo mejor estaba en peligro – le comentó
el chico fénix de pronto, acordándose de lo que le
tenía que decir, y haciendo que el kitsune sonriera.
- Pero es que estaba muy solo, mejor que lo cuide alguien, ¿no?
Y a Rage le parecía muy bonito....
-asi que el amor de tu vida… sabía que tenía
que haber aprovechado cuando tuve el momento…- Rage se rió
entre dientes porque ya sabía que no lo había cogido
por eso y le apoyó las manos en los hombros al fénix,
sonriendo y hablándole al oído –“¿tu
no quieres ser el amor de mi vida?”
Tokuma lo miró sintiendo que se le hinchaba una vena en
la sien y se apoyó con la maza en el suelo tratando de no
sacarse de sus casillas el mismo.
Kasei enrojeciendo un poco, aunque serio, y mirándolo luego.
– No sé, ¿me amas?
- Rage, nunca pierdes tiempo. – sonrió Okori mirando
a Tokuma, y creándole una carita feliz en el mazo, como para
decirle que no pasaba nada.
Tokuma sonrió levemente, apartando la mirada, no podía
evitarlo después de todo –y bueno… fénix…
¿ya te has dado cuenta de que el mundo se está jodiendo
un poco?
-¿jodiendo un poco?- la quimera se rió, moviendo
las alas y echándolas hacia su espalda –claro…-
le besó una mejilla al fénix, sonriendo y rodeándolo
por encima del pecho –no creo que se haya dado cuenta, no
se acuerda de todo y en tan pocos días tampoco hemos visto
nada extraño por aquí…
- Cuando morí.... sé que había algo mal, recuerdo
que estaba triste... – murmuró el chico, observándolos
y dejándose abrazar. - ¿Por qué preguntan?
- Estuvimos leyendo un libro que dice que puedes ayudar. Tú
y un dragón, hay un pegaso buscándote ahora mismo.
Pero si nos ayudas..... – Okori lo observó también
curioso, y luego a Rage, se veía orgulloso.
-podemos ir a ver esas cosas si quieres recordarlas… pero
no quiero que te pongas triste la verdad…- el rubio suspiró
con fuerza y le apoyó una mano en la cabeza, echándosela
hacia atrás para que lo mirase a los ojos –aun no me
dices si quieres ser el amor de mi vida…
Tokuma miró a Okori haciendo una mueca –“le
faltan hervores…”- susurró aunque la quimera
lo escuchó y lo miró de soslayo con una sonrisa
-no me faltan… es solo que…- se rió dejándolo
a medias mejor. Le cansaba explicarse más
Kasei continuaba mirándolo en silencio, aunque sus ojos
dorados se veían algo conmocionados. - Sí..... –
murmuró mirando luego a los otros dos - ......a ambas cosas.
- Perfecto pues, ojalá sea cierto y seamos héroes
– se rió moviendo las colas, y creando un tenue hilo,
uniendo las manos de Rage y Kasei, sólo por molestar, y porque
le parecía bonito.
Rage se rió y apoyó la nariz sobre la mejilla de
Kasei, besándosela de nuevo –ya ves que me hiciste
un bonito regalo Okori… aún guardo el huevo…
claro que está roto… pero lo recompondré…-
besó al fénix, en realidad muy poco interesado en
el otro tema, aunque si le interesaba averiguar sobre esa leyenda
del dragón y el fénix.
-¿entonces vais a venir? ¿o primero nos vais a dar
el espectáculo? Primero declaración de amor y luego
noche de bodas…
-no tendrás esa suerte…- la quimera se rió
–no lo se… ¿tu quieres ayudarlos?
- Cada 500 años, muero y vuelvo a nacer. Soy el único
de mi especie, debe haber una razón para mi existencia, a
parte de contestar preguntas extrañas de los humanos. Tal
vez sea este. Y de todos modos, no puedo dejar que se... joda el
mundo- comentó, reacio a utilizar esa palabra.
- Pues parece que sí. – sonrió el kitsune,
moviendo las colas. - ¿seguro que no quieren darnos noche
de bodas, puedo hacerles la cama....
-seguro que no… ni siquiera me deja que le toque…-
se rió aunque claro eso le gustaba de algún modo era
divertido conseguir tocarlo igual.
-que lástima…- Tokuma se rió malditamente –tal
vez quieras hablar con Beleth, Kasei, el leyó sobre esa tradición…
o lo que sea, si venís con nosotros… podréis
hablar con el…
- ¿Cómo sé que no nos están engañando?
– preguntó de pronto el chico, alerta.
- Puedes preguntarle a Rage si yo lo engañaría, además...
era él quien me buscaba, todo fue casualidad. – contestó
el kitsune. Claro, sería genial poder decir que era tan inteligente
como para tenerlo todo planeado desde que le entregase el huevo,
pero no, por supuesto.
Rage sonrió –si nos están engañando
siempre podemos matarlos… no te preocupes… porque no
es así, además yo quiero mucho a Okori… me dio
tu huevo…- le pasó la mano por el cabello al zorrito,
el oni sacándole la mano de encima sin mirar si quiera. Mas
bien como si quitase la mano de un niño de cerca de un postre.
-Okori no dice mentiras, yo si… pero el no…- se rió
el moreno.
- No a quien no las merece, y Rage..... Tiene mi agradecimiento
eterno. – sonrió el chico viendo el gesto de Tokuma.
– Por cierto, tengo curiosidad ¿recibiste mi mensaje?
Kasei miró a la quimera, suspirando, les creía. –
Pero no digas que lo matarás si lo quieres, no tiene sentido.
-verás…lo quiero mucho… pero si me engaña
ya no sabré si lo que hizo fue en algo sincero y por eso
lo odiaré tanto que podría matarlo… bueno…
yo no… pero tu si…- se rió, abrazándolo
por detrás de nuevo y acariciándose con el ronroneando
suavemente sin querer.
Tokuma volvió a mirarlos pensando que a los dos les faltaba
un hervor –bien, encontrar un dragón será mucho
más sencillo…- le sujetó las colas a Okori exprimiéndoselas
- ¿Vamos a buscarlo también? Aún no me dices,
Rage, me celaré... – se rió, molestando y moviéndole
las colas a Tokuma.
- Yo no mataré a nadie a menos que sea necesario. –
murmuró Kasei, mirando al kitsune un tanto molesto porque
dijera eso y acariciando los brazos de la quimera.
-oh… me distraje…- la quimera se rió aunque
lo cierto es que si se había distraído totalmente
con el fénix –los recibí, por eso íbamos
en tu dirección… iba a buscarte… ¿no crees
que ha sido el destino? El destino tiene planes para todos…-
se rió de nuevo, pasando una mano por el ala del fénix,
acariciando sus plumas suaves, entrecerrando los ojos pensando que
gracias a ellos el Kasei se había aproximado más a
el. Hacía siglos que no se enamoraba… pero un ser como
el… merecía toda su atención. No se perdonaría
perderlo. Además… era demasiado gracioso
- Así que sí puedo enviar ilusiones a distancia,
nunca lo había hecho. Fue idea de Tokuma – se rió
triunfante, y dándose la vuelta. – Nos regresamos entonces.
Es un lugar un poco hostil, aunque a quien ayudamos es el señor
del lugar, sin dudas – sonrió al oni con complicidad.
- No nos harán daño – contestó el fénix,
seguro de sí mismo. Además, un oni ya era una criatura
bastante hostil y estaba de su parte.
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