| Capitulo 36
Tu, tu amo y vuestra experiencia…
Kurayami se adelantó, las colas moviéndose sinuosamente
tras de él. - ¿Ya sabes donde buscar esas criaturas?
-no tengo idea…- agitó las alas un poco, observándolo
y luego sus colas, el movimiento de estas. Estirando la mano para
acariciarlas y apartándola, negándose a si mismo con
la cabeza, se suponía que le durase un poco más el
¿enfado? -¿Por qué te agrada?
- ¿Por qué me agrada quien? – le preguntó
el chico gato, girándose para mirarlo. - ¿Quién
dijo que me agrada alguien?
-te agrada Beleth… siento esa clase de cosas, sobre todo
si me montan…- bajó un poco la cabeza observando su
propio flequillo.
- Oh! – enrojeció quitando la mirada, molesto porque
se diera cuenta de lo que sentía. – Pues, es malo,
y lo sabe. No niega su naturaleza, ni la mía. Además
estoy de acuerdo con sus ideas, ya deberías comprenderlo.
-pero yo también te agrado- alzó la vista de nuevo
porque no paraba de mirarle las colas y resultaba mareante
Kurayami continuó caminando en silencio, primero reacio
a admitirlo y finalmente murmurando. – Es diferente....
- le dijiste que no se sorprendiese si ibas con el…
- Ya te dije que estoy de acuerdo con sus ideas. Si por mí
fuera, morirían todos. – frunció el ceño,
moviendo las colas velozmente.
-¿Por qué quieres que mueran los animales que hay
en la tierra por ejemplo? Ellos no tienen la culpa… dices
esas cosas del que fue tu dueño pero si haces eso no eres
mucho mejor que el…- se guardó las manos en los bolsillos
del pantalón blanco.
El chico se giró, bufando, las colas erizadas ahora. –
Claro que no! Me refiero a los humanos!
-no todos los humanos son malvados, algunos son inconscientes de
la situación como los niños… otros simplemente
no tienen la suficiente información o el poder para hacer
algo… y aún los que si son culpables… podrían
arrepentirse en un futuro y hacer cosas mucho mejores que las peores
que hayan echo
- ¿Por qué sigues hablando así? Es desesperante!
– le gritó de nuevo, sin cesar el movimiento de sus
colas. - ¿Crees que importa si se arrepienten? ¿Después
del daño que han hecho? Y los que murieron ¿qué?
Los que sufrieron.... ¿de qué les sirve a ellos que
se arrepientan?
-ya no podemos hacer nada por ellos, los que importan son los vivos…
no me has contestado… ¿crees que lo merecen todos los
demás? Y no se como hablo, solo estoy serio ¿Por qué
te desespera?
- ¿No puedes hacer nada por ellos? ¿Esa es tu respuesta?
– movió las colas una vez más con brusquedad,
con una mirada distinta en los ojos, dándose la vuelta luego.
– Porque siempre crees que hay cosas buenas.
-es verdad…- se encogió de hombros y suspiró
con fuerza –es que no puedo hacer nada por los muertos, pero
se que ellos no estarían felices causando más muerte…
- ¿Cómo lo sabes? No puedes hablar con los muertos.
– contestó, más calmado. Ni tenía caso
ponerse así, nunca cedía. Se giró de nuevo,
mirándolo a los ojos. – Si mi antiguo amo se arrepintiera,
¿crees que eso haría algo por mí? No lo haría.
El albino lo observó fijamente –la tierra no sois
solo tu, tu amo y vuestra experiencia… es un conjunto de muchas
más personas y sentimientos, personas que se han equivocado
y no por ello deben ser condenados, tu dices ser malo ¿entonces
mereces que te maten?
- Sí, tal vez sí. – movió las orejas,
tentado de añadir algo pero deteniéndose. –
Pero ¿qué hay de lo que dice Beleth? Si no hay otra
forma..... ¿condenarías a este mundo? Ellos no intentarían
salvarnos siquiera, lo sé.
-no, pero buscaría ayuda exterior, de muchos seres poderosos
que existen aquí, no decidiría algo tan importante
yo solo con mis… allegados, porque entonces eres igual de
tirano que los que criticas… algo así… no puede
ser decidido por una sola persona… no es justo…
- Bueno, como sea... – refunfuñó el chico continuando
el camino, sin querer discutir más.
-si no te gusta lo que escuchas te vas… o es que se te han
acabado los argumentos… ya no sabes como defender ese mal
que dices que representas… - suspiró caminando tras
el igualmente –tu nunca vienes a mi lado por tu propio pié…
El chico se detuvo de nuevo, murmurando. - ¿Por qué
crees que estoy aquí
-porque te agrado… pero creo que también te agrada
que yo vaya detrás de ti todo el tiempo… buscando que
me hagas caso… y lo entiendo porque no has tenido mucho cariño
antes de mi… pero cuando veo que solo obtengo bufidos y otros
obtienen mucha más atención solo por ser… ¿malvados?
No se que pensar…- se sentó sobre una roca, un poco
harto de aquella conversación con la espalda de Kurayami.
- Porque Beleth no niega mi naturaleza, ya te lo dije. Además,
también le bufé a él, porque... te quemó
los libros. – murmuró, mirándolo de soslayo,
sin poder girarse aún. – No sé cómo reaccionar,
ya no lo sé.
-no, en realidad fue porque quemó la hoja que yo estaba
sujetando…- concretó –me acuerdo porque me hizo
ilusión que te preocupases por mi…- suspiró
cruzando las piernas y sujetándose los tobillos con las manos
- No.... – empezó a protestar, callándose por
un momento para pensar, y acuclillándose en el piso, moviendo
las colas de nuevo, suavemente. – No quiero que nadie te haga
daño.
-ya lo se…- estiró una pierna, tocándole las
colas con la punta del pié -¿Por qué no vienes
a mis piernas como siempre? ¿no ves que estoy triste? Eso
me hace feliz…
Kurayami lo miró, molesto porque le daba vergüenza,
pero acercándose igual, apoyando el rostro sobre sus piernas
y acariciándose con él.
Fujin sonrió y le pasó la mano por el cabello antes
de sujetarlo bajo los brazos para cogerlo en sus piernas, sentándolo
y mirándolo a los ojos -¿Por qué crees que
te agrado? ¿no es porque soy bueno?
- Es porque eres bueno conmigo. – confesó, bajando
la mirada y moviendo las colas.
-entonces… no te gustan las cosas malas… ¿para
que hacer más maldad? Solo engendra maldad… ¿no
lo ves? como te has estado portando mal… por culpa de que
te trataron mal… las cosas malas nunca llevan a algo bueno,
ni a un buen fin… ni a sentirte bien…- le pasó
las manos por el cabello, acariciándoselo y chafándole
las orejas, sonriendo al ver como se levantaban de nuevo, el chico
meneando la cabeza y pasándose un mano por la misma como
acomodándoselas.
- Siempre con eso... me gustas tú, no significa que sea
bueno. Los demás no me convencen.
-bueno…- sonrió levemente y le besó los labios
–me llega con eso… ya comprenderás lo demás-
apoyó la nariz con la suya, apenas rozándosela –Kurayami…
¿has amado a alguien antes?
- Claro que no, ¿a quien voy a amar? – le preguntó,
frunciendo el ceño, y pensando que era molesto. Siempre tenía
que exponerlo. – Yo no amo.
-¿no?- lo miró a los ojos enrojeciendo avergonzado
y deseando que se lo tragase la tierra –creí que sentías
eso por mi…
El chico le bufó con suavidad. – Eres tonto. –
lo miró, contradictoriamente, sujetando su rostro para besarlo,
tratando de no ser muy brusco.
El albino que había separado los labios para protestar porque
lo insultase cuando estaba tan avergonzado, abrió las alas,
cerrándolas después entorno a ellos, abrazándolo
más mientras lo besaba, era extraño, no lo había
echo antes pero era facil… como instintivo -¿entonces
si?- insistió ahora confuso aunque estaba sonriendo y tenía
ganas de correr, extrañamente.
El chico suspiró, sonriendo un poco luego porque no tenía
remedio. - Sí, pero no se lo digas a nadie.
-a Kaylan si…- observó su sonrisa, nunca antes lo
había visto sonreír así y lo escondió
dentro de su jersey porque le daba la risa mirarlo, moviendo la
cola blanca a su espalda
- A Kaylan tampoco, me harta – protestó, porque igual
se enteraría, moviendo sus propias colas y tocándole
el pecho con las garras aunque levemente.
-no vayas a arañarme… no me gusta la sangre…-
susurró aunque así en realidad daba gustito y coló
los brazos por dentro del jersey para abrazarlo mejor aunque fuera
extraño hacerlo así –te quiero…
- No te iba a arañar, deja de ser miedoso. – contestó,
sonriendo con malicia, y moviendo más las colas, ahora tratando
de tumbarlo. – Te quiero... – susurró bajito,
respondiendo.
-yo a ti- se rió, cayendo hacia atrás y abrazándolo,
quitándose el jersey y poniéndoselo encima a el para
molestarlo –y no soy miedoso, no tengo miedo… es solo
que no quiero que me hagas sangre…
- Pues se supone que confías en mí.... – se
sacudió el jersey de encima, moviéndose sobre el pegaso,
jugando ahora y haciéndolo rodar de un lado al otro.
-confío en ti… pero eres un gato… los accidentes
ocurren… - se rió subiéndose sobre el y agitando
la cola a los lados, tirándose después a su lado y
mirando arriba al cielo
- No soy cualquier gato, ya acéptalo. – se quejó,
maullando luego y mirando hacia arriba también. Se veía
oscuro, no se podían ver las estrellas.
-me gusta como maúllas…- sonrió girándose
de lado y observándolo, apretándole la barriga sobre
el obi, tratando de hacerle cosquillas –no te preocupes…
encontraremos un modo…
- No me preocupo – protestó, sujetándole la
mano con ambas suyas, y manteniéndola allí. –
Tú te preocupas.
-yo si… un poco… pero se que todo saldrá bien…-
lo observó aún, tocándole la mejilla y besándolo
cuando se giró para mirarlo, riéndose con suavidad
-¿quieres ir a volar?
- No me gusta volar. – lo miró, preguntándose
si estaba de broma. - ¿No tienes que seguir buscando?
-si… por eso te digo que si quieres volar… - sonrió
levemente aún –te gustaría más si en
vez de sujetarte a mi con miedo… me abrazases simplemente…
- Si me caigo, sí te arañaré... – lo
amenazó, aunque claro, si se caía, se mataba seguro.
-yo nunca te dejaría caer y aún así podría
recogerte antes de que llegases al suelo… - se trasformó,
inclinándose para que lo montase –me gusta tenerte
encima…- se rió observándolo.
El chico se subió sobre él aferrándose a su
cuello. – Eres extraño. No me dejes caer, en serio.
-eres extraño, no te dejaré caer, me sentiría
fatal si lo pasases mal por mi culpa, no tendría gracia…-
le explicó, por si pensaba que se le había ocurrido
una broma de mal gusto. Abrió las alas echando a volar y
sonriendo interiormente
El chico gato también sonriendo aunque no le importaba,
ya que no lo podría ver, y aferrado a su cuello, acariciándose
con su suavidad, tratando de no mirar hacia abajo.
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