.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capitulo 35

Miedo irrazonable

-hazlo de nuevo…- el moreno se rió abiertamente en aquel cuarto que jamás de veía como debería ser, en esta ocasión simulando una casa japonesa, ambos recostados en el tatami a la entrada, Tokuma rozando con un pié el campo y sujetando al zorrito que estaba sentado sobre el con el kimono desmadejado, los últimos fuegos artificiales aún estallando en el cielo.

Okori se rió, moviendo las colas. – Tus deseos son órdenes... – canturreó, mirando el cielo, y haciendo estallar nuevamente los fuegos artificiales, dibujando el rostro de Tokuma con un corazón al lado, disolviéndose luego en espirales brillantes.
El oni se rió sin poder evitarlo, tocando sus hombros con las manos y sentándose para poder besarlo. Le costaba confiar en cualquiera pero teniendo en cuenta su tiempo juntos ni siquiera con eso podía desconfiar, tal vez debió haber desconfiado solo de los humanos, pero le daba igual si con eso ahora estaba junto a el. No dijo nada a pesar de que lo besaba de ese modo… que lo dejaba todo claro.

Varios pájaros atravesando la oscuridad, haciéndolo dudar si se trataba de una ilusión o de animales reales que se posaron en todas partes, piando aunque desde luego no comprendía una palabra.

Okori dejó de besarlo atento, mirándolos. – Y ¿qué es esto? – alzó una mano, uno de los pájaros volando para posarse en ella, piando más.

-no lo se… ¿pájaros?- el moreno apoyó los codos atrás de el, recostándose de nuevo y observando al pájaro rojo piando sin parar, los demás echando a volar afuera como si hubieran cumplido su misión -¿son de verdad?

- Claro, creo estas ilusiones, pero no tiene vida propia- sonrió, mirando al pájaro. - ¿Rage? ... – alzó la mano y el pájaro salió volando también, tras de los otros, el chico sonriendo aún. – Dicen que me está buscando un amigo.

-ahh… que mal suena…- el moreno alzó una ceja como diciéndole que no se creía nada y lo sujetó por la cintura –pues si quiere verte que venga el a buscarte.

- Y ¿cómo sabrá donde estoy? - se rió el chico dejando tumbar. – es una quimera, puede hipnotizar a los pájaros para que me den su mensaje, pero yo no puedo hacer eso.

-hipnotizarlos ¿eh?... que bien… así aún me siento más tentado de dejarte irte de mi lado. Lo rodeó con los brazos con fuerza, una de sus manos acariciándole las colas, sonriendo de medio lado –no podemos dejar solo a Beleth ¿y si vuelve su amo? Tampoco quiero dejarte marchar…

- Rage me hizo un favor hace poco. Le estoy agradecido y me preocupa que necesite mi ayuda. – le aclaró para que comprendiese. – No quiero dejar solo a Beleth tampoco, eso sería traicionarlo, pero debe haber alguna manera de contactarlo.

-¿no puedes enviarle una ilusión?- se rió observándolo, no pensaba ceder y fiarse de nuevo, mucho menos de una quimera.

- Supongo que puedo intentarlo, aunque no suelo hacerlo a distancia. Ni siquiera sé si pueda, sin saber dónde está... – lo miró, serio, pensativo, y cerrando los ojos intentándolo con todas sus fuerzas, enviarle la imagen de aquel castillo.

Beleth se irguió en la cama, cubriéndose rápidamente como podía con una de las mantas en el suelo y observando a Kaylan dormir, cerró puertas y ventanas bloqueándolas con muros de fuego y atravesó los pasillos con las alas desplegadas tras el, alertado por la proximidad. Golpeó la puerta del cuarto, Tokuma girándose y sacándolo de su posesiva discusión –ya viene…- los observó y el interior del cuarto tratando de no distraerse con ello. Okori saliendo de su concentración, y poniéndose de pie, inmediatamente cambiando de modo.

- Deberíamos ir a recibirlo, le será difícil encontrar el pasillo correcto.

-no ha entrado en la fortaleza aún… pero no tardará a este paso…- respiró con fuerza, observándolos, pensando que ojalá pudiera matarlo el mismo.

-¿puedes hacer que me vean como a el?- Tokuma sonrió cogiendo la maza de cualquier modo, mirando a Okori a los ojos.

- Hecho- sonrió el chico las colas alzadas y guiñándole un ojo, mirando luego a Beleth. – No te preocupes, nos encargaremos.

El moreno observó a Tokuma sin poder evitar esbozar una sonrisa, de cualquier modo hubiera querido ver su rostro, lo observaría desde la ventana, necesitaba verlo morir… -volveré con Kaylan, no quiero dejarlo solo aquí, se asustará…

-de acuerdo…- el moreno se colgó al zorrito del hombro y saltó al suelo en medio de aquella plaza que aún estaba repleta de gente bebiendo o solo zanganeando por las calles, volviéndose hacia el, observando sus miradas de desconfianza y soplando con fuerza, apartándolos de ellos y haciendo sitio para el caballero que entraba en la ciudadela.

La armadura negra cubriendo su rostro y sus ojos rojos lo que apenas podía verse tras el casco –Beleth… traicionero…

Okori alzó las colas, sin descolgarse del moreno que ahora tenía aquella imagen, haciendo parecer como si todos aquellos leales súbditos, se hubieran puesto en su contra, apoyando al falso Beleth. Le hacía gracia ver aquello.

Beleth sonriendo y observándolos a través del fuego en el ventanal seguramente no daba crédito a sus ojos.

Y así era, el hombre entre ellos los miraba, tratando de llamarlos a la razón, dando explicaciones ilógicas de su derrota, narrando como Beleth no había sido quien lo había echo, eso era imposible tratándose de su montura –el no puede hacerme nad!....- la frase se cortó cuando la pesada maza del oni rebotó contra su cabeza, lanzándolo al otro lado contra una muralla de piedra.

- ¿Fue suficiente eso? – preguntó, imaginando que hechicero o no, aún era humano. Por el momento, sus súbditos no le ayudarían. Los pocos que se habían parado a defenderlo en la realidad, se habían encontrado con que no podían mover sus piernas. De todos modos no habría sido honorable la derrota. Ellos tampoco lo eran pero…

-no lo se… aunque de cualquier modo…- el moreno sonrió, extendiendo la mano y sosteniendo algo casi invisible, arrancándolo del cuerpo del hombre que extendió los brazos y apretó las manos tratando de detenerlo, susurrando –“oni…”- al tiempo que Tokuma se apoderaba de su alma.

-Ahora ya está muerto, todos lo habéis visto… espero que con esto sea suficiente para que cesen las ridículas revueltas contra mi

Okori los liberó, esperando que tuviera razón, aunque sin poder evitar añadir su propio toque, haciendo al moreno brillar con un aura naranja y roja, tal y como el fuego de sus alas y cola. – No sólo eso, ahora Beleth tiene todos los poderes del antiguo señor.

-es suficiente… vámonos, sacad el cuerpo de aquí- ordenó sin más, volteándose y aprovechando las alas de fuego que Beleth había abierto a su espalda para saltar hasta la ventana del moreno. Entro en el cuarto. El nigthmare volteándose rápidamente para cubrir mejor a Kaylan.

-¿estás contento Beleth? ¿No crees que podría suplantarte en cualquier momento?

-que gracioso…- murmuró el moreno que veía lo simpático que era perfectamente y miró a Okori, lo cierto es que se sentía libre y feliz pero también extraño, tal vez porque no deseaba demostrarlo, la sangre oscura por el suelo… era una cisión estupenda para el fin de los días de aquel que lo había matado.

- Puedes sonreír, no te matará. – se rió Okori, haciendo que Tokuma regresase a su apariencia habitual, besándolo. – Así mejor, me mareas.

Kaylan alzó la cabeza, sorprendido de verlos a todos allí, y cubriéndose más. - ¿Sucede algo?

-no, no sucede nada…- Beleth lo miró de soslayo, sonriendo levemente, lo cierto es que no podía estar feliz por completo puesto que le había dicho a Kaylan que al día siguiente lo acompañaría y el plazo había llegado hoy a su fin, ya era libre y ya debían creer en el sus súbditos, sin embargo… no podía abrir esa guerra sin mas ignorando sus deseos.

El oni besó al zorrito de vuelta, sujetándolo con un brazo para que no fuera a caerse de su hombro –no hay porque esperar más entonces, ha llegado la hora

- Cierto, podríamos ir ahora mismo, si....

- No. – interrumpió Kaylan, sentándose. – Beleth, dijiste que me ayudarías, no puedes faltar a tu palabra, tienes que darme más tiempo.

-una noche más, es lo que dije y es lo que te doy…- el moreno lo miró a los ojos –no faltaré a mi palabra contigo pero tampoco a mi palabra con ellos… con Tokuma que me ha liberado al fin… y con Okori que le ha ayudado a devolverme el orgullo…

El oni lo miró a los ojos -¿Qué mas te da? ¿Que puedes hacer en un día? ¿Perder el tiempo mientras otros mueren?

- Puedo intentar salvar a muchos más. – le contestó el chico serio, sin amilanarse. – Una noche más tampoco les hará mucha diferencia a ustedes.

Okori suspiró, negando con la cabeza. – Déjalo intentarlo, Beleth ya le ha dado su palabra. Y tiene razón, no es mucha diferencia.

-en realidad solo quería molestarlo…- el oni sonrió cogiendo a Okori en brazos y subiéndolo contra el al observar la cola entre sus piernas, hundiendo la cara en ella y saliendo del cuarto lentamente –oh… Beleth… tengo que salir por un día con Okori…

-¿Dónde vas justo ahora?- el moreno lo miró pensando que estaba loco tratando de no esbozar una sonrisa

-a ver a una quimera… y a vigilar lo mío… - se rió sujetando después una de sus colas con los dientes.

- Tokuma me lleva de paseo.... – canturreó el zorrito, riendo y apareciendo una rosa para Beleth y otra para Kaylan, el chico observando intrigado cómo desaparecía.

Beleth observó al chico unicornio y se acostó de nuevo a su lado, volviendo a cubrirse con las mantas y acariciando su cuerpo desnudo, sonriendo contra sus labios y besándolo, habían ocurrido demasiadas cosas buenas para el últimamente, eso siempre solía tener un precio pero no quería pensar en ello por ahora.

- Sé que me ocultas algo... – susurró Kaylan, suponiendo que no sería algo bueno. – Te amo, Beleth. Gracias por mantener tu palabra.

-solo el miedo irrazonable que se siente cuando ocurren demasiadas cosas buenas…- respiró profundamente y apoyó los labios sobre el puente de su nariz pensando que ni eso podía ocultarle.

- Las cosas buenas también suceden, Beleth, son parte de la vida – le sonrió porque en realidad se refería a cuando le dijo que no había ocurrido nada. Pero si él no quería hablar de eso, no le insistiría. – No todo puede ser malo.

-no… supongo que no… duerme… mañana será un día muy largo… iré contigo… por todo el día, para ayudarte realmente…- le pasó la mano por el cabello con suavidad, observando su rostro delicado e inocente, acariciándolo –mañana verás… que las cosas han cambiado aquí…

- Y tú verás que aún hay esperanza – le sonrió nuevamente, sus ojos observándolo enamorados y cerrándose por fin, completamente seguro entre sus brazos. – Beleth... quédate conmigo el resto de la noche, por favor.

-lo haré…- suspiró levemente, observándolo aún mientras dormía, pensando en lo hermoso y dulce que era, no hubiera abandonado su cama de no haber sido por aquello tan urgente, tampoco podía creer que hubiese acabado al fin. Cerró los ojos sintiendo un calor suave en el pecho, reconfortante.

 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi

   
   

yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back