| Capitulo 34
Leyendas en ese día… que abandonas la inocencia
Kaylan se agachó en aquella habitación nuevamente,
acariciando el flanco del caballo negro. Seguía pensando
que era hermoso, sólo esperaba que no estuviera molesto con
él.
El moreno se volvió humano bajo el tacto de su mano, girándose
de frente hacia el entre las sábanas, observándolo
fijamente –creí que no vendrías…- había
montones de libros apilados por todo el cuarto y hojas por todas
partes. La verdad es que había estado echándolo de
menos.
-¿Por qué no iba a venir? No miento, y dije que lo
haría. – sonrió, besándolo con suavidad.
– Te sigo amando y seguiré sin importar lo que pase
o cuanto estemos en desacuerdo.
-ya lo se… pero me pusiste furioso Kaylan, marchándote
así… ya se que fuiste con el…- le sujetó
el brazo, tirándolo sobre el –asi que yo te hago llorar
y el te consuela…
- No fue así, me fui porque me dijiste que no tenía
tiempo... – le aseguró inocentemente, moviendo la cola.
– Fujin es mi amigo, claro que me consuela, pero es la situación
lo que me hace llorar, no tú.
-creí que era mi guerra lo que te hacía llorar…-
lo miró a los ojos, acariciándole el cabello y una
de aquellas orejas blancas, las hebras pasando sobre los anillos
de platino en sus dedos. No quería confesar que había
estado buscando un modo también, de hacer aquello sin necesidad
de una guerra pero el único medio era… simplemente
imposible.
- Pero comprendo por qué lo haces, Beleth. Y tampoco...
quiero que vivas así, siempre en peligro. – le sonrió,
aunque era un poco triste su sonrisa. – Tú debes ser
libre.
-no, yo no soy como tu… ¿es que acaso me imaginas
corriendo por los campos contigo? En realidad arderían a
mi paso… esto acabará en cuanto haga lo que tengo que
hacer… ya no viviré en este peligro. Tendré
su respeto… es todo lo que necesito para que cese esto.
- ¿Estás seguro de eso? Estos seres no son..... –
suspiró, pensando que era necio. – Beleth, no dije
que tuvieras que vivir como yo, sólo que quiero que seas
libre.
-los seres caóticos no se recluyen en un castillo a las
órdenes de nadie Kaylan, estos seres son malvados y son fieles
a mi amo, por eso me atacan… es normal… cuando comprendan
que realmente yo soy su nuevo amo dejarán de hacerlo, es
lógico que me prueben…. Deja de cuestionar mi modo
de vida- se giró sobre el, notando como caían algunos
mechones ondulados sobre su rostro
- No estoy cuestionando, sólo quiero que seas feliz. –
le sonrió, tocando su cabello. – Quería pedirte
un favor.
-¿Qué?....- preguntó ya frunciendo el ceño
pensando que fuera cual fuera terminaría por ceder tratándose
de el y estaba harto de eso.
- Quiero que hables con Fujin, él quiere hablar contigo,
sólo me tomaría un momento traerlo. ¿Lo harás?
– lo miró esperanzado, observando aquellos ojos fogosos.
-¿Por qué?- lo miró a los ojos sin moverse
de encima de el –no quiero verlo- se acostó en la cama,
pasándose la mano por la frente y dejándola allí
mirando el techo, si ya lo odiaba sin necesidad de verlo…
-creía que habías venido para estar conmigo…
- Y así es, y me quedaré contigo luego. Pero Fujin
puede tener otras ideas. ¿No comprendes? – lo miró,
como suplicante. – Es mi amigo, y desea ayudarme. Permítelo,
por favor.
-haz lo que desees Kaylan- se giró de espaldas, contrariado,
deseando no haberse enamorado de el que podía manejarlo de
ese modo.
- Gracias! Pero no estés enfadado. Volveré enseguida.
– sonrió, desapareciendo y volviendo a aparecer junto
a Fujin. – Sube sobre mí – le pidió, transformándose
en unicornio.
………………………………….
-Kurayami…- el albino sujetó al gato en brazos llevándolo
con el, no pensaba dejarlo solo por nada, se subió sobre
el unicornio con cuidado –vamos…
El unicornio volvió a aparecer en la habitación de
Beleth, dejando que bajasen y transformándose en chico, el
gato negro, moviendo las colas y observando al nigthmare con curiosidad,
el Pegaso haciendo lo mismo.
-¿Cuál es el importante tema?- preguntó el
moreno que estaba abrochándose la camisa negra de seda de
espaldas a ellos, bastante harto en realidad
-bueno… ya sabes cual es el tema…- el albino sonrió
levemente aunque no le gustaba nada la oscuridad de aquel cuarto
–he estado pensando en todo lo que Kaylan me contó…
y si quieres hacer esto por nuestro mundo… es que debes ser
muy bueno…
Beleth se rió y se volteó para observar la cara del
inocente que decía aquellas cosas –desde luego matar
es algo típico de almas puras… ¿no crees?
-pero intentas buscar otro modo…
-por Kaylan, no por evitar muertes
Kurayami maulló, decidiendo que le gustaba ese tío,
aunque no pensaba revelarse, al menos por el momento.
- Deseas salvar nuestro mundo, eso ya es algo bueno. – intervino
Kaylan, sonriendo. – Y quieres ayudarme porque me amas, eso
también es bueno.
-los seres malvados también amamos… eso no nos hace
buenos… - observó al gato negro y sus dos colas –como
ese nekomatta que llevas ahí… es malo… y eso…
no es nada malo…- se sentó en un sillón sonriendo
de medio lado. Quisiera que no a la defensiva con el pegaso.
-no, no es malo… solo porque… lo ha pasado mal, pero
no es malo y tampoco tu… - el pegaso se apoyó contra
la ventana suspirando
-y bien… pero sigo esperando a saber cual era el importante
mensaje que tenías para mi… - el moreno lo miró
a los ojos, sus palabras eran extrañamente mareantes, al
punto de hacerte replantearte tu propia naturaleza.
- No desesperes, Fujin sólo quiere hablar contigo. Dijiste
que teníamos poco tiempo, ¿verdad? Pero eso aplica
para nosotros, no para ti. – le sonrió el unicornio,
sentándose a su lado, el gato saltando al suelo para ir a
sobarse con sus piernas sólo porque lo apoyase en su naturaleza.
El moreno bajó la mano, acariciándole la espalda
y observando el pelaje negro mientras Fujin sonreía observando
aquello. Paseando por el cuarto y mirando los libros como si nada,
distraídamente, abriendo uno de ellos y observando las notas.
-pero has estado buscando otros medios también… ¿verdad?
por Kaylan… eso es hermoso…
Beleth suspiró con fuerza, conteniéndose de decirle
que dejase eso donde estaba, apoyando el otro codo sobre el reposabrazos
y la cabeza en su mano, con cara de falta de paciencia –pero
no hay otros modos…
- No todo lo que necesitas se encuentra en los libros Beleth, aunque
es un buen comienzo. – Kaylan le acarició el brazo
sin segundas intenciones, contento de que Fujin pudiese ver la luz
que él veía en el nigthmare.
-¿y esto?- Fujin le mostró unas hojas en las que
acababa de leer algo interesante
-es suficiente!- el moreno se levantó y quemó las
hojas, el pegaso apartando la mano casi de golpe
-pero era importante- lo miró serio, sin comprender su furia
-era inviable, no tengo tiempo para perderlo en pos de leyendas
estúpidas…
-lo apuntaste… ¿Por qué entonces?- el albino
se acuclillo como si nada, tranquilo, tratando de recomponer las
hojas aunque estaban echas picadillo.
Kurayami corriendo a su lado y bufándole al nigthmare como
respuesta inmediata, Kaylan poniéndose de pie. – Tranquilos....
Beleth, dijiste que lo escucharías, no te enfades. Sé
que quieres ayudarme.
Fujin lo cogió en brazos y sonrió –que bien
que vuelves conmigo, me estaba poniendo celoso…- se rió
acariciándose la cara con la suya sin ningún reparo
con decir aquellas cosas tan sinceras –quisiera que Kaylan
hubiese leído esas cosas… demostraban cuanto lo amabas…
no comprendo porque eres así… ni siquiera quieres ser
así…
Beleth siguió observándolo serio, respirando con
fuerza en la misma postura, cruzando los brazos -¿Por qué
no se lo dices tu?
-no… debes hacerlo tu… no tienes porque avergonzarte
de hacer cosas buenas… o de amarlo…
-jamás había escuchado tantas cosas cursis en un
mismo día… creo que moriré…- el moreno
gruño levemente al dejar escapar el aire por sus labios,
lo cierto es que no se equivocaba pero no lo admitiría.
- No es cursi, dímelo, Beleth. El que me quieras es algo
hermoso. Yo te amo – le sonrió Kaylan de nuevo, siguiéndolo.
Kurayami transformándose en chico, y moviendo las colas.
– No te van a dejar en paz....
-ya lo veo…- el moreno lo miró, sonriendo levemente
al observarlo –podrías estar entre nosotros…
nos vendrías bien
-no- Fujin lo miró a los ojos, pensando que había
ido con el para todo menos eso
-¿no? Es libre… - sonrió presionando al pegaso
igual que el lo había estado haciendo solo que a la inversa.
- Es cierto eso.... pero aún tengo que llevar a cabo mi
venganza... – sonrió el chico moviendo las colas nuevamente.
- Y dijimos que después de esto. Beleth.... – lo miró
Kaylan serio.
-pues… se acabó la conversación… ¿verdad?-
miró al albino seguro de que ya tendría prisa por
irse después de esto y que desde luego ya le habría
quitado las ganas de volver a visitarlo.
-preferiría irme cuando le contases lo que ponía
en esa hoja…- contestó el albino sin embargo, abrazando
a Kurayami y deseando taparle las orejas por si volvía a
tentarlo, lo cual no le parecía muy seguro por otra parte.
Beleth observó a Kaylan –pero no cambiarán
los plazos… coge el tercer libro de esa pila y lee lo que
está allí escrito y marcado…
- No dije que cambiarían, y tampoco dije que me iría
– le sonrió, dirigiéndose hacía allí
y tomando el libro. – “Un fénix y un dragón....
para restablecer el orden de las cosas...... ya que gracias a ellos
se crearon los mares y los bosques..... “ – empezó
a leer, sólo hablando en las partes que le parecían
importantes. Parecía una leyenda, tal y como había
dicho Beleth, pero ¿acaso no eran ellos leyendas para esos
humanos? Alzó la vista contento, sonriendo. – Beleth.....
El moreno apartó la mirada volviéndose hacia la ventana
–no hay dragón que quiera unirse a esta causa y solamente
hay un fénix en el mundo ¿Cómo lo harías
antes del plazo? No tienes mucho tiempo y dijiste que te quedarías
conmigo tras esto, por eso accedí…
Fujin observó a Kurayami, deseando poder hacer como Kaylan
y teletransportarse lejos de aquella conversación privada,
claro que no podía.
- Me quedaré contigo hasta la noche y luego iré a
buscarlos. Fujin me ayudará, lo sé, ¿verdad?
– lo miró esperanzado, moviendo la cola.
- Los dragones casi están extintos- comentó el nekomatta,
desinteresado en perseguir más criaturas.
-te ayudaré- sonrió levemente, pensando que era obvio
que lo haría. No le fallaría nunca
Beleth suspiró de nuevo con fuerza –es una pérdida
de tiempo…
-es nuestro tiempo, nosotros sabremos que hacer con el…-
el pegaso movió un poco las alas, observando a Kurayami después
–tal vez encontremos uno…
- Yo opino igual que el nigthmare. Tal vez debería quedarme....
– sugirió el chico gato, aunque no sabía para
qué le hablaba así, no necesitaba su permiso.
- No, no, yo necesito estar solo con Beleth, y no quiero que Fujin
vaya sin compañía. Les llevaré hasta el campo
de nuevo, así no tendrán que cruzar este territorio.
– se ofreció Kaylan enseguida, tratando de evitar problemas.
El pegaso simplemente guardando silencio sin más, esperando
para subir sobre el unicornio.
-ya sabes donde estoy…- Beleth observó al nekomatta
–nadie sospecharía de ti si vienes asi que entra a
tus anchas…
- No te sorprendas si lo hago- le sonrió el chico, transformándose
en gato y saltando a los brazos de Fujin para que lo levase, mientras
Kaylan se transformaba en unicornio y bajaba un poco para permitirles
subir. Sabía que el pegaso evitaría aquello. Por más
que el chico lo negara, le tenía aprecio, eso se notaba.
El moreno se sentó de nuevo, esperando a que Kaylan regresase
aunque le habían arruinado el humor aún más
de lo habitual y ya no tenía ganas de estar con nadie realmente,
apoyó la mano en su mandíbula acariciando el vello
sobre su quijada.
Poco después, el chico volvía a aparecer a su lado,
sonriendo. Se echó sobre él abrazándolo. –
Te quiero, Beleth.
-no hagas eso… después de traerme a ese amigo tan
insistente…- respiró con fuerza como una manía
aunque no le era necesario respirar realmente. Se levantó
y lo tiró en la cama –estaba pensando en ti…
antes de que llegases, me preguntaba si vendrías y si tendría
tiempo para estar contigo… y mira lo que has conseguido…
solo molestarme de nuevo…
- Pero sólo quería intentarlo, tal y como te dije.
Además, Fujin no es insistente, tenía razón
– le protestó, aunque sonriendo aún. - Yo sigo
queriendo estar contigo.
-ya lo se… - tiró de la tela que lo cubría
con una mano, soltando el prendedor y llevándola a su rostro
para olerla, lo cierto es que le excitaba aquel olor, a veces era
extraño, como humano que había sido, algunos comportamientos…
pero seguía oliendo aquella tela y su sexo se abultaba bajo
el cuero. La extendió sobre el de nuevo, desabrochándose
la camisa y sonriendo levemente –ha llegado ese día…
en el que abandonas la inocencia…
- ¿A qué te refieres? Yo siempre voy a ser inocente
– sonrió, pensando que no tenía nada de qué
avergonzarse, y confundiendo las cosas por supuesto.
-si… lo se…- sonrió levemente, pensando que
acababa de demostrarlo y desnudándose por completo, agitando
un poco la cola negra y larga a su espalda y poniéndose serio
a medida que lo miraba –pero yo no lo soy…- deslizó
la mano por su propio sexo erguido, observando sus ojos azules y
bajando la vista a su sexo a ratos sin poder contenerse a pesar
de que no lo veía bien a través de la tela. Apretando
más su propio miembro mientras se tocaba.
El chico observándolo, y excitándose sin poder evitarlo,
su sexo alzando la delicada tela, y sus ojos, elevándose
a los del moreno. – Me siento extraño.
-no, te sientes bien…- Beleth apoyó una rodilla en
el colchón y deslizó la mano desde su sexo hasta el
del albino, rozando la punta de este a través de la tela,
mojándola un poco y alzándola, llevándola a
sus labios y lamiendo aquella zona antes de dejarla caer, observando
su sexo irguiéndose más. Lo sujetó con cuidado,
acariciándolo suavemente e inclinándose, besándole
los pezones y oliéndolo de nuevo
- Ah........ Tienes razón, Beleth... – gimió
el chico estremeciéndose y sonriendo. – Pero sigue
siendo extraño... – le pasó la mano por el cabello,
acariciándolo con suavidad.
-esto si es una prueba de amor ... – el moreno sonrió,
besándole los labios profundamente y girándolo de
lado para abrazarlo, su mano acariciando aquella fina espalda y
sus nalgas suaves, apartando las crines blancas y deslizando los
dedos entre medias de estas, rozando su ano con delicadeza
- Hu.... – jadeó el chico, intrigado por lo que sentía.
Sabía lo que era el sexo pero jamás imaginó
que se sintiera así, ni se había planteado hacerlo
él. Claro, que si era por amor, era otra cosa. Cerró
los ojos, permitiéndose sentir sus caricias.
El moreno lo acostó de nuevo y se subió sobre el,
arrodillándose sobre su cabeza y empujando su sexo con la
mano para dirigirlo a sus labios, lo cierto es que le costaba, no
recordaba haber estado tan tieso jamás -¿sabes que
hacer? No tienes porque quedarte ahí amilanado…
- Es que.... nunca he hecho algo así – le sonrió
enrojeciendo un poco y sacando la lengua lamiendo la punta de su
sexo, riendo suavecito por la vergüenza, pero volviendo a lamer,
succionando un poco. Se sentía bien.
-lo se…- lo observó apretando las mandíbulas
por la visión, más que por el placer, a pesar de que
también era mucho. Le acarició el cabello y la mejilla
con suavidad, bajando un poco la cabeza, su mirada cubierta por
los bucles negros –usa la lengua… alrededor… lámeme…
Kaylan hizo lo que le pedía, sin reírse ahora, pero
seguía rojo. Le agradaba el sabor de su piel. Continuó
lamiendo a lo largo de su sexo, bajando a veces a los testículos
por instinto, y por saber si se sentía igual.
-ah… para…- sonrió levemente mientras se apartaba
con cuidado de entre sus labios, demasiado excitado para seguir
con aquel juego sin lamentarse -¿quieres sentir lo mismo?-
se recostó sobre el, rozando su sexo contra el del chico
intensamente, su cuerpo moreno deslizándose contra la suavidad
de su piel tan blanca.
- Sí.... ah.... quiero sentirte. Me gustas mucho, Beleth
– le sonrió también, acariciando una de sus
orejas, y bajando por su quijada.
-y tu a mi… eres perfecto, lo que siempre he deseado…
lo supe desde que te vi… te deseaba desde ese primer instante…-
su mano bajó gentilmente por su cuerpo, rozando su costado
y sus caderas, la línea hacia su sexo, tocándolo con
su mano de nuevo mientras lo besaba. Sus labios lo acariciaron besándolo
de arriba abajo, posándose sobre su sexo una y otra vez antes
de lamerlo por completo.
- Beleth.... – gimió el unicornio, alborotándole
más el cabello, su espalda arqueada en éxtasis, jamás
se había sentido así. Su sexo estaba erguido completamente,
y terriblemente sensible. Se sentó, observando al moreno,
y abriendo más las piernas, su cola cayendo grácilmente
a un lado de la cama, el moreno deslizando los dedos por ella y
tirando un poco de las crines blancas mientras lamía sus
testículos.
La lengua de Beleth lamiendo bajo estos, tocando su ano tentativamente
mientras su mano le acariciaba el muslo, tentada a reemplazar las
caricias de su lengua.
- Te amo.... – gimió el chico, sintiéndose
en el paraíso, su sexo pulsando contra la lengua del pegaso.
Se recostó hacia atrás de nuevo, temblando un poco,
preguntándose si estaba haciendo bien, no lo sabía,
pero no quería detenerlo.
Beleth subió sobre el de nuevo, besándolo profundamente
y acariciando sus sexos dentro de la mano, observando como temblaba
por los estremecimientos de placer, era hermoso, todo en el lo era.
Lo observó fijamente mientras su mano libre buscaba de nuevo
la entrada en su cuerpo, deslizándose un dedo en ella casi
sin resistencia, empujando un segundo después, sintiendo
como su piel cedía -¿quieres tenerme en tu interior
Kaylan? A pesar de que duela…
- Sí, a pesar de que duela... – le sonrió,
temblando de nuevo, deseaba demostrarle lo mucho que lo amaba, estar
completamente unido a él.
El moreno sonrió levemente también a pesar de lo
excitado que se sentía –te amo…- deslizó
su sexo entre los muslos pálidos, rozando aquella pequeña
entrada, empujándose profundamente en el, sin moverse, besándolo
y acariciando su sexo, bajando los labios por su cuello.
- Ah...h.... – gimió el chico al sentir el dolor,
soportando y moviendo un poco la cola, cerrando los ojos y concentrándose
en sus besos y caricias, a medida que reducía el dolor.
Beleth frunciendo un poco el ceño entre su propio placer
y la preocupación por causarle dolor cuando lo que deseaba
era lo contrario. Lo besó de nuevo en los labios, observando
sus expresiones mientras se movía en el con delicadeza pese
a que su sexo pujaba por más dentro de aquel cuerpo tan puro.
Su mano apretando el sexo del chico y masajeándolo tanto
como podía –oh…- no pudo evitar gemir contra
sus labios, sintiendo como su interior se calentaba y humedecía
más conforme lo penetraba.
- Be...leth... – gimió, su respiración entrecortada
contra su boca, besándolo con suavidad, su sexo pulsando
en la mano del moreno, su cuerpo acostumbrándose a la forma
del sexo del nigthmare, penetrándolo.
-Kaylan… - deslizó la mano por los testículos
del chico y de nuevo por su sexo, antes de salir de el, lamiéndolo
y succionándolo con fuerza, permitiéndole descansar
por un momento aunque su sexo pulsase desesperado por probar de
nuevo aquel cuerpo –gírate… y apoya las rodillas…
Kaylan le obedeció, girándose, y sonriendo un poco,
aunque aún estaba algo nervioso. Moviendo la cola a un lado
de nuevo y mirando hacia atrás. Observando como el nigthmare
acariciaba su cola.
Lamió las crines blancas cerca de su piel y bajó
la lengua firmemente entre sus nalgas, empujándola en su
interior profundamente, sintiendo el sabor de su piel y sus flujos.
-¿te gusta Kaylan?- preguntó sonriendo levemente,
lamiéndolo de nuevo mientras su mano se deslizaba entre sus
piernas, acariciando la cara interna de sus muslos suaves para tomar
su sexo caliente, duro –dime… avísame cuando
me deseas dentro de ti de nuevo…
- Sí... – el unicornio se estremeció, aún
mirando hacia atrás, amándolo con la mirada más
bien. – Está bien... Beleth, puedes hacerlo.
El moreno le acarició la espalda sujetando uno de sus hombros
mientras la otra mano aún acariciaba su sexo. Entró
de nuevo en su cuerpo, moviéndose ahora profunda y fuertemente,
de cualquier modo ya no podía controlarse, los jadeos salían
de entre sus labios contra la piel de Kaylan sin ninguna resistencia.
- Beleth.... – jadeó el chico sintiéndolo cálido
y profundo dentro de sí, su mano acariciando su sexo erguido,
haciéndolo estremecerse por completo ahora.
-te amo…- rozó la frente contra su espalda, apartándose
el cabello del rostro, mordiéndole la nuca con suavidad y
cerrando los ojos por el placer y el esfuerzo. Sujetando aquel sexo
con ambas manos, acariciando sus testículos y cada retazo
de el.
- Beleth... – repitió, entre extasiado y conmovido,
los ojos un tanto aguados por las sensaciones. Sintió un
nuevo estremecimiento, corriéndose sobre las sábanas,
gimiendo con más fuerza. El moreno sobre el dejándose
ir en su interior, sintiendo como sus caderas se movían aún
involuntariamente más contra su cuerpo, el semen manando
en su interior al fin hasta hacerlo sentir exhausto.
Permaneció sobre el aún sujetando su sexo suavemente
y haciéndolo extenderse en la cama por completo con su peso,
el chico cerrando los ojos cansado pero sonriendo, moviendo la cola
lo poco que podía.
-¿estás feliz?- el moreno salió de su cuerpo
con cierta reticencia a abandonar aquella sensación, recostándose
a su lado y tirando de el hasta acostarlo sobre su cuerpo, su mano
acariciando su cola blanca, que seguía moviéndose
suavemente, respondiendo a las caricias.
- Claro que estoy feliz. Te amo. Eso fue muy hermoso.
-si… lo fue…- lo besó con suavidad, sus ojos
pendientes de la expresión cansada y satisfecha de Kaylan,
su mano acariciándole el cabello después -¿vas
a buscar a esos animales? No será facil y no sabemos si servirá
de nada de todos modos.
- Ya lo sé, pero tengo que intentarlo. Si hay la más
mínima posibilidad y no hago nada...Sabes que no puedo quedarme
así – sonrió, recostándose en su pecho.
-sabes porque no te doy más tiempo ¿verdad? No lo
hay… - el cielo tronó afuera, los rayos abriéndose
en las nubes y el granizo chocando contra los cristales, ni siquiera
se había percatado antes de nada que no fuera la respiración
de Kaylan y sus gemidos tan suaves –no quiero que te vayas-
se sorprendió confesando.
- Pero debo hacerlo. – suspiró, acariciando su pecho
con un dedo suavemente. – No puedo dejar a Fujin solo, ni
rendirme... ¿Estás preocupado, Beleth? O ¿sólo
me quieres contigo?
-quédate esta noche…- contestó sin responder
a una ni a la otra pues eran las dos, observando el movimiento de
su dedo por su pecho
- ¿De veras? ¿Me ayudarás a buscar? –
le preguntó emocionándose y alzando el rostro para
mirarlo.
-una noche… solo eso…- se rió por su cara y
le apoyó la mano en el cabello bajándole la cabeza
de nuevo
El chico se rió con suavidad. –Una noche es suficiente,
me demuestra que te importa.
-que me importas…- le corrigió porque así era
de cualquier modo y suspiró con fuerza, envolviéndolo
en las sábanas y abrazándolo con fuerza, besándolo
de nuevo, pensando en lo mucho que lo amaba a pesar de no decir
una palabra, su cola moviéndose levemente tras el.
|