| Capitulo 33
Árboles Calvos
Myst surgió del árbol, sosteniendo a Denki, aliviado
al ver que aquel lugar estaba mejor que el anterior. Y saliendo
completamente, observando. - ¿Ves? ¿Te sientes mejor?
-si…- sonrió observando a su alrededor, el lugar era
diferente a donde solían estar, observó el suelo marrón
con las hojas caídas y caminó sobre ellas, escuchando
como crujían y se partían –ah! ¿Qué
es?!- se giró a mostrarle que la hoja estaba dura y lo miró
por el agujero que había partido en ella, notando que tenía
el pelo rojizo y la piel algo más blanca –Myst…
- Es una hoja, se ponen así en otoño. Se caen de
los árboles, pero no tienes que preocuparte, es normal. –
le sonrió, sin pensar en su aspecto para nada y lanzándole
un montón de hojas encima. - ¿ves? Es divertido!
Denki se quedó hundido debajo de las hojas, espiándolo
entre ellas aunque de todos modos relucía -¿Por qué
se ponen así? ¿Están muertas?- lo miró
preocupado aunque no por las hojas claro.
- Hum... sí, pero es normal. Así los árboles
se renuevan. – se sentó, entre las mismas, preocupado
de nuevo. - ¿Te pone triste?
-no lo se…- lo miró pensando que igual estaba bonito,
pero si estaba muerto no tenía gracia, además…
el otro estaba gris… y tampoco quería acordarse de
ella –estás marrón también…
- Oh, ¿es eso? – se rió, sujetándose
el cabello y cayendo en cuenta. – Cambio con las estaciones,
es mi naturaleza. – le extendió la mano para que se
subiera.
-oh… es eso…- repitió, subiéndose a su
mano aún extrañado aunque le daba risa ahora, observándolo
atento y tocándole el cabello –te ves raro Myst…
pero eres bonito igual…- sonrió más, saltando
de su mano y haciéndose grande para echarle hojas encima
también, echando a correr por el bosque aunque no lo conocía
de nada.
- Denki! – le gritó el chico corriendo tras él,
y riendo, extendiendo los brazos para que surgieran frutas a los
lados del camino aunque no estaban de temporada.
-trampa!- gritó el imp, tratando de no detenerse aunque
su mirada seguía fija en ellas, deteniéndose a comérselas
sin poder evitarlo. Se agachó y le mostró una seta,
antes de comérsela también aunque no sabía
muy bien realmente, pero era bonita –Myst… aún
no hemos llegado donde las flores gigantes ¿te vas a poner
de otro color?
- Pues no lo sé, en invierno también cambio. –
se rió, pensando en no decirle cómo para poder sorprenderlo.
– Depende de por donde pasemos. – tomó una de
las frutas, comiéndosela con cuidado, y besando a Denki luego,
delicadamente.
El imp besándolo también y cerrando los ojos mientras
lo abrazaba con suavidad –te quiero…- lo miró
a los ojos serio y luego sonrió abrazándose a el y
riéndose bajito -¿Cómo cambias? Así
también me gusta- se rió porque al principio lo había
visto extraño pero ahora le agradaba -¿cambian los
demás?
- ¿Los dryads? Sí, pero no te diré cómo,
tendrás que esperar. – se rió, tocándole
la nariz, y dejando que el viento lo alzara un poco.
Denki cerró los ojos riéndose –pero quierooo
saber- lo molestó porque realmente estaba curioso y agitó
las alas volando por encima de el y haciéndole unas alas
de nuevo –deberías tener unas…- se rió
revoloteando para observar la copa de un árbol –está
calvo…
El chico se rió, utilizando sus alas ahora. – Le saldrán
más hojas luego.... ¿No te gusto sin alas? ¿No
será que preferirías que fuera otro imp?
-no!- negó con la mano pensando en los otros imp. Que había
conocido y además no le habían agradado nada y luego
sonrió mientras le ponía hojas brillantes al árbol.
Riéndose por el aspecto que le daba –prefiero que seas
dryad, además los imp. No podemos estar con imp. O nos morimos…-
explicó concentrado –me gustas igual sin alas- sonrió
y lo miró –pero así puedes volar conmigo.
- A mí me gusta volar contigo- sonrió, haciendo crecer
frutas en las ramas, bajo las hojas que había creado Denki.
– Me gusta estar contigo siempre.
- a mi también, yo se que tenía que haber sido tu
imp…- miró las frutas como poseído y cogió
una como quien no quiere la cosa, comiéndosela de golpe y
luego las demás –me las como… si no se estropean…-
explicó en su defensa cosa que era poco probable si acababan
de salir -¿tu bosque también se queda calvo a veces?
- Sí, es la naturaleza, y a veces hace frío, pero
no dura mucho – lo tranquilizó por si le preocupaba,
ofreciéndole otra fruta, sonriendo. Después de todo,
le gustaba verlo feliz.
El imp se la comió mirándolo como tratando de imaginar
algo -¿te vas a quedar pelón?- se rió mostrándole
la mandarina
- No! – se rió, tocándole la nariz. –
No, pero no te diré....
Denki se rió –hay imp. Calvos ¿sabes? Yo no…
pero los hay…- se lanzó hacia el con la mandarina en
la boca, colándose por dentro de su camiseta para abrazarlo,
sacando la cabeza por un agujero después al escuchar un ruido
afuera. Permaneció por un buen rato mirando al animal peludo
que había abajo, rascándose contra el árbol
y tirándose las hojas azules encima.
- Es un oso – sonrió, observándolo, el oso
mirando hacia arriba contrariado por las hojas. Myst lo saludó.
-no le gustaron mis hojas- se rió lanzándole puñados
de hojas con las manos y luego abrió los ojos al ver como
rugía y salía por el bosque corriendo pesadamente
–se fue…
- Es que lo confundiste, es todo. Los osos son así... –
se rió, sujetándolo para que dejase de molestarlo.
– Pero son bonitos, ¿no?
-no se… está gordo…- se rió traviesamente,
mirándolo en el río, tentado de molestarlo más
-¿crees que podemos bañarnos dentro de una flor gigante?
Aunque se me caiga eso… no me muero…
- Claro que podemos. Y no, no te mueres, además, yo te cuidaré
– se rió, preguntándose si los animales también
serían gigantes. El wyrm era grande pero es que los wyrms
eran así.
-vale!- lo miró sonriendo y haciéndose humano de
nuevo para echar a volar con el dryad sujeto de su mano –vamos
a mirar que más hay aquí… a ver si hay más
bichos gordos
El dryad riendo y dejándose llevar. – No has visto
muchos animales, ¿verdad? Son muy agradables.
-no muchos pero ya no se cuanto tiempo llevo vivo, se me olvidó
porque ahora ya se que no voy a morirme pronto, pero si que vi muchos
insectos! Aunque no se como se llaman… les pongo mis propios
nombres…- explicó más bien distraído
ahora en caminar por las hojas que crujían con Myst de la
mano –te quiero…- le repitió aunque ahora no
lo miraba
- Y yo te quiero a ti, eres muy especial, Denki. – sonrió,
mirándolo de soslayo, lo amaba. – Estoy seguro de que
a los insectos no les molesta. Es más, el otro día
una mariposa me preguntó que eras.... Pensó que te
parecías a ellas, pero no.
-no!- se rió tocándose la cabeza y pensando que no
quería tener antenas –pero me gustaría subirme
en una…- pensó después tratando de hacer de
las suyas de nuevo y desistiendo porque era muy grande para eso
–siempre estaba triste antes… bueno… no…
a veces me divertía solo… pero luego me ponía
triste de nuevo…
- ¿De veras? – Myst lo miró entristecido. –
A mí me gusta hacerte feliz. Estabas muy solo, ¿verdad?
Y con ese mago terrible....
-si… pero yo quería que me quisiera… pero no
como tu me quieres…- se rió después solo de
imaginarlo estaba asqueroso. Lo abrazó para besarlo –ya
se que es querer y que es diferente a quererte a ti…- sonrió
porque le había dado algo de vergüenza y brillaba más.
Se hizo pequeño y echó a volar, escondiéndose
-¿me buscas?!
- Te busco! – se rió, jugando, ya que lo había
visto esconderse y se alzó de nuevo con el viento, flotando
alrededor del árbol, haciéndose el que no lo veía.
El imp voló tras el y se metió por dentro de su ropa
tratando de no reírse aunque igual era difícil.
- Pero si no te encontré esta vez. Tú viniste a mí-
se rió porque le hacía cosquillas. – Además,
es que te quiero mucho, no te quiero perder....
-yo te encuentro a ti… eres mi dueño, siempre se donde
estás- se rió pensando que el también podía
hacer trampa, en realidad no podía no hacerla, salió
por arriba de su camiseta y se sentó en su hombro de nuevo
-¿vamos a donde las flores gigantes?
- Sí, ya llegaremos pronto, pero ¿de veras puedes
saber siempre donde estoy? – le preguntó asombrado.
-de veras- lo miró sonriendo –y también se
donde está Tenkei… salvo si está muy lejos…
pero si tu estuvieras muy lejos me moriría…
- Yo nunca me voy a ir lejos – le prometió, cubriéndolo
con una mano y acercándose a un árbol.
-porque te perseguiría…- se rió, abrazándose
a uno de sus dedos, preguntándose si sería posible
que Myst algún día se enfadase tanto con el que lo
matase, y apretándose más solo de pensarlo, no, no
lo creía.
- Denki, ¿tienes miedo? – le preguntó notando
el cambio en su brillo y deteniéndose antes de entrar al
árbol.
-¿nunca te vas a enfadar conmigo?- lo miró de soslayo
sin soltarse de el.
- No, yo no me enfadaría contigo, Denki. – lo miró,
sorprendido. - ¿Por qué habría de hacerlo?
-no se… porque siempre se enfadaba el otro…- saltó
adentro de su camiseta, abrazándose a su pecho y cerrando
los ojos poniéndose sensible sin poder evitarlo, aunque se
sentía bien.
- Pero yo no soy como él. Sé que eres inocente, y
bueno. Y sé que si haces algo malo, no lo haces por mal.
Primero te preguntaría y trataría de hacerte entender.
Tal vez me pondría triste, pero no me enfadaría. –
le aseguró, colocando las manos por debajo del bultito que
veía en su camiseta, como acunándolo. - ¿Tienes
miedo de que ya no te quiera? No pasará....
-a veces… pero ahora ya no…- apoyó la cara contra
su piel, sintiendo como lo sujetaba y sonriendo levemente porque
sentía que lo quería y era agradable.
- Te quiero, Denki- sonrió también, sintiéndolo
cálido contra su pecho. - ¿Nos vamos?
-vamonos!
- Vamos! – Myst gritó también riendo y desapareciendo
dentro del árbol sin dejar de sujetar a Denki de aquella
manera.
|