| Capítulo 32
EroGames
El chico fénix, se aproximó a una flor, oliéndola
delicadamente, y sonriendo. Observando a la quimera luego. –
Me gustan este tipo de olores.
-a casi todo el mundo…- se rió, acostado en el campo,
observándolo y dejando que los pájaros hicieron su
trabajo por el, a la hora de encontrar al zorrito -¿quieres
jugar a un juego?- se giró barriga abajo, cruzando los pies
y los brazos, alzando la cola un poco
- No suelo jugar. – le respondió irguiéndose
y observándolo acercándose con suavidad, la hierba
tras él permaneciendo como si jamás hubiese pasado
nadie por allí. - ¿Qué tipo de juego?
-un juego en el que tienes que hacer o contestar algo y si no lo
sabes hacer o te equivocas pierdes y tienes que pagar con algo que
el otro decida…- se rió moviendo una oreja al sentir
que se le posaba una mariposa en ella
Kasei sonrió, observando a la mariposa y sentándose.
– Me parece un juego sospechoso, pero jugaré. Si querías
saber algo, sólo tenías que preguntar aún así.
Rage se rió y rebuscó una pregunta con la que incomodarlo
para que fuese más divertido –yo primero… hum….
¿Cuánto mide el sexo de un fénix?
- Sólo hay un fénix en el mundo, dado lo cual, lo
que realmente preguntas es ¿cuánto mide mi sexo en
específico? – lo miró serio, sin cohibirse.
– No sé mucho de medidas.
-yo te lo mediré…- se rió, cruzando los dedos
de las manos y moviendo la cola de forma ondeante
- Te lo mostraré si lo que deseas es medirlo. Pero ¿cómo
lo harás? – le preguntó aún serio el
chico.
-con palmos…naturalmente - se rió, sus ojos de cobra
observándolo
El fuego envolvió al chico dejando su parte inferior desnuda,
sin ninguna vergüenza. – Adelante...
-¿asi? Asi no vale, debería ser duro o te hará
desmerecer…- el rubio lo miró a los ojos, como siempre
jugando –cuando escriba un libro sobre fénix…
diciendo que solo les mide un palmo…¿quieres que lo
haga así o duro?
- Tú no escribirás un libro sobre fénix, y
no me rige el orgullo. – le aseguró, observándolo
planteándose el acabar con ese juego.
-si lo escribiré… y también he escrito otros
sobre otras razas ¿sabes?- lo miró a los ojos aunque
era difícil teniéndolo desnudo enfrente –lo
que pasa es que te da vergüenza…
- No me da vergüenza, pero no creo que tus intenciones sean
nobles. Muéstrame uno de tus libros – le pidió,
esperando.
-los tengo en mi cueva… veamos…- abrió la bolsa
de pieles, rebuscando un poco y mostrándole un papel enrollado
–esto es algo que he escrito sobre los dragones plateados…-
le mostró el cuero donde había letras y un dibujo
de Tenkei desnudo además de otro transformado en dragón
-¿sabías que a los dragones plateados les gustaban
los Wyrm?... es extraño… - extendió el cuero
en la hierba frente a el, rozando su sexo al hacerlo con toda la
mala intención del mundo –pero no llevo ningún
libro encima, son pesados…
- Pero no hay dibujos del sexo de un dragón plateado –
protestó, sintiendo un estremecimiento y tratando de ocultarlo
para no perder la dignidad.
-¿no?- la quimera observó el dibujo y tocó
su sexo en el dibujo desnudo –ahí está…
es más grande que el tuyo por cierto…- se rió
y lo miró a los ojos –pero no lo vi duro, tampoco quería
que me matase su pareja por proponer esa clase de cosas…
- Es natural que sea más grande. Los dragones son más
grandes. – le aseguró, tocándose su sexo distraídamente,
como pensando.
Rage observó como se tocaba, extrañado pero atento
desde luego -¿Por qué te tocas? Te excita ver dibujos
de dragones desnudos?
- No, pensaba si hacerlo o no, pero creo que no lo haré,
si insistes en decir esas cosas – lo miró, el fuego
envolviendo sus caderas de nuevo.
-oh… ¿Por qué?- se rió sintiéndose
un poco frustrado por haberse metido con el en lugar de tener un
poco más de paciencia, pero es que era francamente divertido.
Se levantó a cuatro patas, y se dejó caer de nuevo,
apoyando la cabeza en sus piernas –no me torres el pelo…-
se rió de nuevo alzando las manos y tocándole la cara
con ellas.
- Dime, Rage, ¿por qué siempre estás tratando
de tocarme? – le preguntó el chico, sonriendo un poco,
y observándolo.
-no trato, lo hago…- sonrió, observándolo también
-¿Por qué no? Eres suave y bonito… además
me agradas
- Debo parecerte extraño. – le acarició el
cabello con suavidad, sin apartar la mirada.
-a mi me gustan las cosas extrañas ¿Por qué
dices eso?- lo miró atento también -¿sabes
que tienes cara de pregunta?
- No, no lo sabía. – le contestó confundido
por un momento. – Es porque nunca he estado con nadie, no
desde mi nacimiento. Y no sé cómo hacen los demás.
-es igual, a mi me agradas, no tienes porque hacer como los demás
o ya no serás como eres tu, serás como ellos, no nos
interesa…- sonrió observando su expresión –te
llevaré a conocer a otras personas…
- Gracias.... – asintió. – Eres inteligente.
También sé que las quimeras son lujuriosas e infieles.
Pero no lo pareces.... infiel. –añadió sin mucha
necesidad.
-¿Por qué me dices eso? ¿Quieres casarte conmigo?-
se rió, entrecerrando los ojos y observándolo, sujetándole
las manos y apoyándolas en su pecho –ser lujurioso
no es nada malo, es algo sano…- sonrió sacando las
uñas y guardándolas de nuevo tras clavarlas en la
tierra.
- No en exceso. – le advirtió, negando con la cabeza.
– No me casaría, es algo humano.
-no en exceso… en exceso no puedo que me quedo sin material…-
se rió abiertamente, como siempre natural ante todo, lo malo
de que el fénix fuera tan inconsciente es que no podía
meterse con el, casi parecía como si fuera un arma contra
el, le daba igual por otra parte –es igual, comprometerte
conmigo… ¿estabas pensando en eso?
- No, no pensaba en eso. Y es igual comprometerse. Si amas a alguien
no necesitas un contrato para estar con él. – le sonrió
suavemente.
-¿y para que me dijiste eso? No te comprendo…- se
rió, observándolo –de todos modos las quimeras
no somos para que nos amen, solo para amarnos…- se rió
de nuevo volviendo a jugar mareantemente
- Todos merecen que los amen. – susurró, un poco más
serio, pensativo de nuevo. – Sólo deseaba que supieras
que estoy enterado. Sé que piensas que no sé nada.
Y hay muchas cosas que no sé o no recuerdo, pero hay otras
que sí.
-ya… ¿crees que soy asi porque no recuerdas esas cosas?
Yo soy asi siempre… con todo el mundo o tal vez peor…
pero contigo no es tan divertido si no te enteras de que me meto
contigo…
El chico se quedó observándolo fijamente ahora, serio,
e inclinándose de pronto para besarlo con suavidad, apartándose
de nuevo.
Rage lo miró a los ojos parpadeando confuso -¿Por
qué me besas?- se rió sentándose frente a el
y observándolo.
- Porque me gustas, y porque me gustó besarte antes. Y también
porque piensas que no soy entretenido.
-¿me besas para entretenerme?- lo miró a los ojos
intrigado y sonriendo de nuevo –no me aburro contigo- le pasó
la mano por la cabeza y se levantó estirándose de
forma un tanto ruidosa, gruñendo levemente y moviendo la
cola –¿volamos? Si me alcanzas te beso de nuevo- saltó,
echando a volar antes que el.
- Ya te besé yo – contestó aunque echando a
volar tras él describiendo espirales de fuego tras él.
-no es lo mismo si yo te beso a ti!- se rió abriendo las
alas todo lo que podía y cerrándolas de nuevo aunque
sabía que no era tan rápido ni tan grande como para
que no lo alcanzase.
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