| Capítulo 30
Los humanos… esa plaga inmunda
Beleth atravesó el cielo sobre su propia fortaleza y entró
en el dormitorio, sorprendentemente en esta ocasión no había
sido atacado, aún así había pedido a Kaylan
que lo esperase en su cuarto.
Se subió los pantalones de cuero negro y se abrochó
la camisa del mismo color en silencio, observando al chico albino
que sonreía sentado en la cama como si todo fuera siempre
bien. Le extendió una mano para que la tomase y colocó
la sábana blanca sobre el cuidadosamente, el chico cubriéndose
y tomando su mano con delicadeza, poniéndose de pie.
Le besó la mejilla, sonriendo aún. – Te extrañé.
- no has tenido tiempo…- le acarició el cabello con
suavidad y bajó la mano por su delicada espalda -¿estás
preparado? Tal vez uno de ellos no sea precisamente amable contigo…-
lo miró a los ojos sin soltarlo –es un demonio…
- ¿Un demonio? – lo miró, un poco preocupado,
pero negando con la cabeza luego. – No importa, las palabras
no me harán daño y no podría acercarse a mí.
-no te hará ningún daño… yo no lo permitiría
y el no lo haría, es un demonio, pero no es malvado…
solo tiene su propio sentido de la justicia… - respiró
con fuerza, observando sus piernas y pensando en la cara de Tokuma
cuando lo viese, respiró con fuerza contrariado y lo tomó
por la cintura con ambas manos, alzándolo un poco del suelo
y besándolo profundamente, el albino acariciando su rostro
mientras lo besaba también.
- Entonces, no tengo por qué temer.
-no… solo quería que supieras que no será agradable…
probablemente…- lo llevó a su lado de la cintura, caminando
sumamente erguido por los pasillos, ya fuesen buenas o malas las
miradas que recibía de quienes se encontraban. Extendió
un muro de fuego tras ellos conforme caminaban por si acaso, cerrando
las entradas al salón.
- ¿Siempre tienes que estar así? – lo miró
pensando que eso no era vida, siempre cuidándose las espaldas.
No comprendía para qué querría aquello.
Okori se levantó de donde estaba, cómodamente entre
las piernas de Tokuma, sonriendo curioso. – Aaaaaaaaaaaaaahhhh...
por eso tanta curiosidad con los unicornios.....
El moreno carraspeó con cara de no estar muy conforme con
que lo hubiera revelado delante de Kaylan y avanzó con el
–si, siempre es así…- le explicó de todos
modos. Apartando después una silla para que se sentase y
echándole un vistazo al oni que parecía estar revisándolo
de pies a cabeza –este es Kaylan y efectivamente es un unicornio,
está aquí porque según el hay otro modo para
realizar lo que deseamos… aunque aun no sabe que es…-
sonrió levemente, sentándose en otra silla a su lado
–y es mi pareja, asi que espero un respeto…- miró
a Tokuma que apartó la mirada reído
-oh… que seriedad ahora… ¿no lo sabes Kaylan?
El estado del mundo… ¿no te parece alarmante o es que
en tu inocencia no te habías percatado?
- Bueno, pero es que Beleth puede ser muy distrayente– bromeó
el kitsune sólo por ver si le ponía esa cara de nuevo.
- Lo sé, he notado que algunas cosas no son como antes,
pero no comprendo qué tiene que ver eso con una guerra –
contestó el chico, mirándolos a ambos como examinándolos
y luego sonriéndole a Beleth.
El oni tiró de Okori subiéndolo a sus piernas y aplastándolo
contra el mientras jugaba con sus colas, notando la cara de desaprobación
con la que Beleth miraba a Okori –tiene todo que ver ¿o
es que Beleth no te ha contado que los causantes de esto son los
humanos que viven en la tierra? Paralelamente a nosotros…
-no, aún no habíamos hablado de ello- Beleth miró
a Kaylan, explicándole –no lo has visto porque no te
has movido del mismo lugar pero los bosques mueren y se queman…
El unicornio lo miró con cara de espanto, pero también
sabía que no mentía, ninguno de ellos lo hacía,
estaban hablando en serio. Bajó la mirada con tristeza. –
Comprendo, pero no creo que una guerra sea la solución. ¿Han
intentado hablar con ellos?
- ¿Los humanos? – se rió el kitsune pensando
que sí que era inocente. – No nos escucharán,
ni siquiera creerán que estamos allí. Los humanos
creen que son lo más importante y lo único que existe.
-¿Cómo pretendes que hablemos con ellos? ¿Crees
que detendrán su destrucción? Su ritmo de vida ¡solo
porque estén matándonos? No se detienen porque estén
muriendo sus propios congéneres ¿Cómo podría
importarles la vida de seres que hasta ese momento no habrían
sido más que parte de una leyenda?! No seas…- Beleth
lo miró notando que le había gritado y apartó
la mirada, rozándose la mandíbula con una mano.
El oni se rió sin poder evitarlo y apoyó las manos
en los hombros de Okori -¿alguna vez has bajado a la tierra
Kaylan?- sonrió de medio lado –deberías ver…
la miseria…
- De veras, es horrible.... Parece que no les importase morir siquiera...
– continuó el kitsune, apoyándolo.
Kaylan negó con la cabeza, decaído porque Beleth
le hubiese gritado. – No, no debo. Pero creo que hay otra
manera, aún así. Si ellos pueden afectar nuestro mundo,
nosotros también podemos afectar el suyo, ¿no es así?
Con nuestra magia.... – alzó la mirada, serio, decidiéndose
a ser más fuerte.
-ya pienso afectarles… les voy a mandar una plaga divina…-
el oni se rió observándolo y luego a Beleth que no
abría la boca y se limitaba a observar al unicornio de soslayo.
-solo mataremos a los culpables… a los demás los traeremos
a nuestro mundo con los humanos… es lo justo Kaylan…
es lo que merecen… - al fin habló y lo miró
a los ojos, apoyando la mano en su rostro para que lo mirase y acariciándolo
con suavidad, disculpándose a su modo.
- No, la muerte no soluciona nada. No podrán juzgar quienes
son los culpables, ¿cómo lo sabrían? –
preguntó de nuevo nervioso. - ¿No pueden hacerlo?
¿No pueden intentarlo antes?
-no quiero intentarlo- el nigthmare respiró con fuerza,
comenzando a acabar su paciencia -¿crees que no existe gente
en su propio mundo que no los advierte de todo lo que están
haciendo? Pero ellos no escuchan, no les interesa, en la tierra…
los humanos han perdido el interés por todo lo que no sean
ellos mismos y aun y cuando se trata de si mismos tampoco les interesa…
se han acomodado… cada tres segundos muere un niño…
pero ellos siguen comiendo mientras escuchan esto… ni siquiera
se alteran por la noticia, ni siquiera apartan la mirada a sus propios
asesinatos… ¿Por qué crees que nos escucharían
a nosotros? ¿Crees que tenemos tiempo para hacerlos comprender?
-llévalo a que vea de lo que estamos hablando, no sabe,
no comprende lo que sucede en realidad…
- Estoy de acuerdo, creo que debe ver. – Okori movió
la cola, transformando aquella habitación en un lugar desolado,
el aire pesado y oscuro por la contaminación. – Esto
es sólo una ilusión, pero no es un paisaje extraño
en la tierra, ya lo verás. Y sabrás que yo pensaba
como tú hasta cierto punto. Por eso traerán a algunos
aquí, no me parece que mueran justos por pecadores. –
le sonrió, tratando de hacerlo comprender que no estaban
en su contra.
El unicornio meneando la cabeza, pensando que aquello era horrible.
– Quiero ver..... pero sigo pensando que podemos intentarlo,
combatir esto con nuestra magia, en vez de una guerra. Tiene que
haber otra manera.
-¿Por qué no le muestras otra clase de destrucción?
¿Por qué no le muestras el tercer mundo?... muéstrale
como mueren de hambre y después muéstrale una gran
potencia… quisiera… que lo viera…- Beleth cruzó
las manos apoyando sus labios contra ellas
-y después porque no le muestras como se está reflejando
todo eso en nuestro propio mundo? Lo hemos visto cuando veníamos
hacia aquí… - el oni observó al unicornio.
- A sus órdenes! – Okori alzó las colas, transformando
aquel lugar, cambiando de escena cada cierto tiempo, observando
cómo la cara del unicornio iba cambiando.
El chico no podía creer lo que veía, todas aquellas
muertes, la desolación, la indiferencia. Y finalmente su
mundo muriendo. Las lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas
con rapidez. Jamás hubiera creído nada de aquello.
Y a pesar de saber que era una ilusión, también sabía
que era una representación verdadera.
Beleth los miró y respiró con fuerza observando a
Kaylan –dejadnos solos…
El oni sujetó a Okori colgándoselo del hombro y besándole
una pierna –vamos… tengo que buscar una tela especial…
- sonrió levemente, llevándoselo de aquel modo.
-Kaylan…- el nigthmare se aproximó a el y la pasó
la mano por el rostro, pegándolo contra su abdomen –espero
que al menos te haya servido para comprender…
El unicornio alzó la mirada observándolo, y aquel
tenue jardín que les había dejado el kitsune como
compensación, aunque empezaba a desvanecerse con su ausencia.
Asintió en silencio, pensativo, aunque su mirada era triste.
-quisiera haber podido complacerte… pero no existe ese otro
modo, debemos luchar por conservar nuestra propia tierra y ofrecerles
a los que no son culpables una oportunidad justa ¿no lo crees?
no todas las criaturas malvadas pensamos en la destrucción…
existen criaturas malvadas que pese a ser ambiciosas como yo…-
reconoció, observando sus ojos –lo que buscan son otras
cosas, aunque sus métodos no sean bondadosos y aunque no
experimentemos ningún tipo de lástima por los que
matamos… levántate…
Kaylan se puso de pie, negando. – Aún pienso que podemos
intentarlo, no puedo rendirme. Sé que Fujin me ayudaría.
Tienen la habilidad de convencer a los demás, ¿sabes?
-puede ser pero no tiene tiempo para un trabajo tan arduo con tanta
gente… no se si es que no comprendes o es que no quieres comprender…
tienes… hasta que todo esté listo, ni un día
más… para mostrarme otro camino REAL y RÁPIDO
no dejaré morir más a los nuestros por su egoísmo…-
estuvo a punto de separarse por culpa de su propia necedad y forma
de ser y se detuvo, alzándole la cara con ambas manos y observarlo
- Trataré de encontrar una manera, que te convenza –
respondió, observándolo. – Beleth, tal vez yo
no quiera comprender, porque es doloroso. Pero creo que tú
tampoco quieres rendirte, aunque digas que me darás una oportunidad.
Debería irme ya.
El moreno lo miró serio y lo soltó –si es lo
que quieres, vete- lo cierto es que estaba dolido pero tampoco esperaba
que lo comprendiera, pese a todo no había podido evitar hacerse
ilusiones respecto a ambos –esto no es una competencia…
no se trata de rendirme o no, se trata de que no hay tiempo, asi
que quiero una solución rápida, o no será una
solución, yo no tengo porque responder por la destrucción
de otro mundo. Es todo.
- No me voy porque quiera alejarme, es sólo que como dices,
no tengo mucho tiempo. – le respondió, con los ojos
aguados de nuevo. Ya era bastante difícil luchar para estar
con él, como para lidiar con esto. – Te amo, Beleth,
me creas o no. Y volveré mañana. – se transformó
en unicornio, desapareciendo.
Beleth apoyó la mano sobre la mesa, observando la silla
donde había estado sentado Kaylan, pensando que no iban a
ir a parar a ningún lado, aquella relación…
era imposible, ya imaginaba con quien iba ahora. Se apartó
de golpe, saliendo del salón hacia la biblioteca.
…………………………
El unicornio se apareció en aquel lugar al que solían
ir, buscando al pegaso, llamándolo con voz baja, y observándolo
dormir en un árbol, un poco alejado con el gato negro sobre
su estómago, totalmente recogido.
Fujin se apoyó en los codos al escucharlo, llamándolo
para que subiera con ellos y sentándose, tratando de no despertar
a Kurayami y abrazándolo contra su pecho, ya veía
la expresión del albino y no le estaba gustando nada -¿Qué
ha pasado?- habló bajito.
- Beleth me ha mostrado lo que piensa hacer y por qué. Me
ha mostrado cosas horribles... necesito tu ayuda, Fujin. No sé
qué hacer. – le pidió, alterándose aunque
sin alzar la voz, sentándose a su lado, ya transformado en
chico de nuevo.
-¿Cómo? ¿Qué clase de cosas?- le sujetó
una mano con firmeza, mirándolo a los ojos preocupado por
lo que hubiera ocurrido -¿cosas que ha hecho el?... –
aventuró asustado por su amigo.
- No, cosas que han hecho los humanos. - Negó con la cabeza
para tranquilizarlo en ese aspecto, aunque muy tranquilizador, no
era. – Él quiere remediar eso.
-eso… está bien ¿no?- el albino lo miró
a los ojos y le sonrió un poco, bajando la vista al gato
negro que parecía seguir durmiendo aunque no le sorprendía
teniendo en cuenta lo profundo que caía. Tampoco le hubiera
sorprendido que estuviera haciéndose el dormido…
- Sí, pero lo que quiere es ocasionar una guerra. Una...
aniquilación más bien. Matará a los humanos
culpables, y traerá a los inocentes aquí. Pero...
¿ves cual es el problema? – le preguntó el chico,
angustiado, el gato moviendo las colas como soñando.
-desde luego! No… ¿Cómo pretende hacer algo
asi? ¿y si pensaban arrepentirse y encontrar el medio de
remediar lo que habían echo? ¿porqué quiere
hacer algo asi? Nosotros y ellos… no tenemos nada que ver
siquiera…- acarició a Kurayami como tranquilizándolo
en su sueño y también porque temía haberlo
despertado ahora.
- Me mostró nuestro mundo también. Lo que están
haciendo... nos está afectando más de lo que crees.
Si siguen así, este mundo también se destruirá.
– el unicornio bajó la cabeza apesadumbrado. –
Pero no es la manera....
-no… no lo es… pero, desconozco cual debería
ser…- bajó la vista también sujetando su mano
con más fuerza -¿y habéis discutido por ello?
¿crees que podamos hacer algo?
- Accedió a permitirme buscar otra manera, pero no me da
mucho tiempo. – negó con la cabeza. – No lo sé,
pienso que podemos intentar ayudar con nuestra magia. Pensé
en ti, pero Beleth tiene razón, es demasiada gente.
-si… lo es…- se pasó la mano por el cabello
tratando de conseguir una buena idea, pero no se le ocurría
nada -¿no bastaría con luchar con los reyes? O…
no lo se… deberíamos bajar a la tierra y verlo…
- Sí, supongo que sí. Al menos intentarlo. –
lo miró a los ojos, triste. – Había un kitsune,
me mostró cómo son las cosas, y sé que era
cierto. Y Beleth.....
-bajaremos y lo intentaremos ¿vale?- le sonrió apretando
un poco más su mano y atrayéndolo hacia el para rodearlo
por la cintura –tal vez comprendan…
- No lo sé, ¿lo crees? – le sonrió.
– Creo que piensa que lo voy a abandonar. No comprende que
lo amo. No comprende que no necesita todo eso para ser feliz. –
añadió ahora, pensando en su ambición, en lo
que era vivir con tantos seres tratando de matarte todo el tiempo.
-¿Qué cosas?- bajó la vista pensando en Kurayami
y en su venganza –puedes ayudarlo… a percatarse de que
no lo necesita… solo… no le dejes pensar en ello…
sea lo que sea, lo olvidará
- Eres increíblemente bueno, Fujin – le sonrió,
acariciándole la mejilla con ternura, y mirando al gato también.
– Dije que regresaría mañana, debo cumplir o
volverá a dudar. Y a ti.... ¿cómo te va?
-bien… yo estaba bien…- señaló al gato
sobre sus piernas y se rió –Kurayami es bueno…
ya lo sabía… seguro que nos ayudará… aunque
primero se dedique a insultarme…
Kaylan se rió en bajito, aunque hace unos segundos tuviese
ganas de llorar. – Eso espero.... estoy seguro de que tienes
razón. – sonrió, al ver que el gato abría
un ojo disimuladamente y lo volvía a cerrar balanceando las
colas como molesto.
-sabía que estabas cotilleando…- murmuró Fujin
sonriendo y cogiéndolo sobre su pecho para besarle entre
las orejas y acariciarlo contra su rostro -¿tienes alguna
idea?- observó sus ojos negros, levantándolo con las
manos delante de su cara y echándola un poco atrás
al ver que levantaba una patita –no vayas a arañarme…
El gato maulló, estirando la otra pata hacia él,
uñas afuera, aunque no pensaba arañarlo de verdad,
sólo espantarlo.
- Creo que no le gustan nuestras ideas.... – se rió
Kaylan, acariciándolo también, logrando que el felino
le bufara.
Fujin lo dejó de nuevo sobre sus piernas, levantándose
el jersey y cubriéndolo con el, como escondiéndolo
contra sus abdominales, reído pese a todo -lo quiero mucho…-
le dijo a Kaylan, sonriendo inocentemente -¿crees que pusiera
hablar con Beleth? Yo… quiero decir…
- Sí, si vienes conmigo, no te hará nada, estoy seguro.
– le sonrió, moviendo su propia cola, encantado de
tener su apoyo, el gato revolviéndose bajo el jersey del
pegaso, protestando. Así no podía ni transformarse.
-Kurayami… me arañarás al final…- el
albino lo miró por dentro del jersey y suspiró, sacándoselo
y tapándolo con el para molestarlo, riéndose después
de todo –bueno… dile a Beleth que… simplemente
tráelo donde siempre estamos…
- Eso haré... – asintió el chico, observando
al gato luchar con el jersey, transformándose por fin, sujeto
a las ramas como si se fuera a morir a cualquier otro movimiento.
- Son unos ilusos, terminará matándolos.
Fujin sonrió, tocándole la cabeza con suavidad y
jugando con una de sus orejas –no… siempre dices lo
mismo, no van a matarnos, además, es imposible que maten
a Kaylan, el puede teletransportarse… asi que no tienes que
estar preocupado
- No estoy preocupado! – sacudió la cabeza, frunciendo
el ceño. – Yo creo que el tal Beleth tiene razón,
deberían matarlos a todos.... –
- Pero también creías que no existía la bondad,
y Fujin es bueno.... – comentó Kaylan, como siempre
molestando al gato sin darse cuenta siquiera.
-y el también, no le hagas caso Kaylan…- lo sujetó
bajo los brazos cogiéndolo sobre las piernas como si aún
estuviera como un gato, abrazándolo por la cintura y besándole
el cabello un poco más serio aunque sin decir nada al respecto,
apoyando la cara sobre su cabeza –se que hay otro modo, siempre
lo hay… - sonrió levemente aunque no veía muy
bien con las hebras blancas que caían frente a sus ojos ahora.
- Ustedes no saben nada... – refunfuñó el chico
gato aunque sin quitarse, moviendo las colas contra Fujin.
- Tal vez, pero ¿nos dejas intentarlo? Puedes venir con
nosotros.... –le sonrió el unicornio tratando de apaciguarlo
de ese modo, para que los ayudase. Sabía que se estaba dejando
convencer por Fujin, por más que renegase.
-claro que vendrá… ¿verdad? Porque igual nosotros
nunca comprendemos nada… según el…- sonrió
jugando con su obi.
- Claro que iré! – le bufó, sujetando su obi
contra su cuerpo. – Pero no he olvidado nuestro trato, debes
acompañarme a lo mío....
-lo se… pero aún no… porque lo de Kaylan es
muy urgente… y tu dueño no dejará de poder matarse
en cualquier momento…- le bajó un poco la mano con
la cabeza y miró a Kaylan haciéndole ver que no pensaba
dejarle sin que se enterase, el chico sonriendo al comprenderlo.
- Está bien... pero luego de esto, no habrá más
excusas. Y si por alguna razón llega a morir antes de que
yo lo mate.... te comeré – lo amenazó, moviendo
las colas con más ahínco. Kaylan sonriendo aún
más porque sabía que no podría comerse a Fujin
jamás.
-vale… pero luego me echarás de menos…- se rió
cubriéndolo con sus alas.
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