| Capitulo 28
A la quinta va la vencida
Tokuma bostezó abiertamente irrumpiendo en el cuarto donde
teóricamente se encontraba Okori, extrañado al ver
aquello ante sus ojos en lugar de un cuarto normal aquello parecía
un paraíso interminable. El verdor se extendía por
millas y millas en lo que debía ser una habitación
de tamaños normales. Había ríos y cascadas,
e incluso un arco iris al fondo
- ¿Me buscabas? – preguntó el chico que extrañamente
dentro de aquel escenario, se encontraba recostado en una cama inmensa
y mullida.
-la primera cama que veo en la selva… uh… y es grande
¿Cuántos invitados tienes?- se rió, caminando
hacia el zorro y recostándose en el colchón como si
fuera el suyo, cruzando los brazos tras la cabeza –vengo a
hablarte de algo que Beleth y yo hemos hablado, no porque te necesite
si no por si quieres divertirte…
- Siempre quiero divertirme – sonrió, tocándole
el pecho con un dedo y moviendo las colas. – Me gusta estar
cómodo, y mira, los invitados llegan solos.
-es tu colonia…- bromeó, siguiendo su dedo con la
mirada y mirándolo de soslayo –es algo simple…
por algún motivo ha dejado a un lado su orgullo para sugerirme
que mate a su señor por el… y he pensado… que
tal vez quisieras ayudarme con los efectos especiales….
El chico rió, moviendo las colas de nuevo. – Debería
negarme, pero... se oye bien. Supongo que si ya lo iba a confundir,
puedo cambiar el trato. Oye, ¿es cierto que un nightmare
no puede matar a su señor? ¿Ni por accidente?
-si, puede abandonarlo a su suerte y eso hizo pero al parecer salió
con vida de todos modos… el muy hijo puta…- sonrió
de medio lado, un tanto fastidiado por Beleth claro. Girándose
de lado y observándolo, doblando una pierna y apoyándose
un brazo en la rodilla -¿puedes crear ilusiones reales para
ti?- sonrió maliciosamente, mirando a su alrededor e imaginando
que si
- Claro que puedo, pero siempre sé que es una ilusión.
También lo sabría si fuera la de otro kitsune. –
se subió un poco sobre sus codos observándolo también.
- ¿Por qué?
-no lo se… simple curiosidad… quería saber cuan
feliz te podías hacer a ti mismo siendo un Kitsune…-
se apoyó a una mano, observándolo –estabas tonteando
con Beleth antes… ¿te gusta?
- Es atractivo, no me molestaría hacerlo con él.
– sonrió, comprendiendo y moviendo sus colas de nuevo,
con suavidad. – A mí me gusta tontear con muchos, es
parte de la diversión.
-claro…- sonrió alzando una mano y cogiendo una fruta
enorme que colgaba de una rama, mordiéndola y observando
los gajos azules en su interior, no era una fruta existente, de
eso estaba seguro, e ilusión o no sabía extrañamente
bien –creo que me iré a dar un paseo… a ver si
encuentro lo que busco…
- ¿Qué buscas? ¿Puedo ir contigo? No es divertido
jugar solo.... – le pidió sujetándose de su
brazo y pasando una de sus colas por el mismo.
-no creo que quieras encontrar lo que yo busco…- se rió
sujetando el mango de la maza con una mano y lanzándolo al
aire, cogiéndolo de nuevo por el mismo lugar –a los
kitsunes no les gusta la violencia… - sonrió mirándolo
de soslayo –pero a mi si- le levantó el kimono para
darle una nalgada
El chico dio un salto quedando abrazado a él. - ¿Tienes
que hacerlo ahora? Quédate un poco, me aburro... Puedo recrear
una guerra para ti.
-eres un caprichoso…- lo sujetó por las nalgas con
una mano, no podía rechazar hacerle compañía
sujetando sus nalgas la verdad –dos… ¿adivinas
que?
- ¿Dos qué? ¿Quieres hacerlo con dos? –
se rió, haciendo aparecer a su “gemelo” en la
cama, el chico moviendo la cola acostado de lado, sonriente.
-que bien que me comprendes Okori…- el oni observó
al otro zorrito en la cama y llevó a Okori hasta allí
en sus brazos. Soltándolo en el colchón y permaneciendo
de pie, apoyado en la maza de pinchos –mira… tu oportunidad
para mostrarme como te desvistes diferente….
- Oh! Todavía estamos jugando a eso... – le guiño
un ojo, subiendo sobre el otro zorrito y besándolo, empezando
a desatarle el kimono a la vez que el chico hacía lo mismo,
bajándolo con suavidad por sus hombros.
-las apuestas, son las apuestas….- el moreno los miró,
excitándose claramente y tocando la piel de pantera que cubría
su sexo, quitándosela sin más y subiéndose
a la cama, alzándole el kimono a Okori y sacándole
la ropa interior y lamiendo su entrada, separándole las piernas
todo lo que daba y arrastrando la lengua por sus testículos
y sus ingles, mordiéndole las nalgas a ratos, subiendo las
manos para tocar el pecho del otro, apretando sus pezones -¿sientes
por ambos?- preguntó reído, golpeándole con
la lengua contra la entrada.
- Síh.... - jadearon ambos chicos a la vez, Okori riendo,
y apretando el ano, dejando caer completamente el kimono del otro
chico, que se deslizó un poco por la cama, para tocar el
sexo de Tokuma, acariciándolo.
-que interesante…- el moreno se rió, sintiendo las
caricias excitado y sujetando la cabeza del otro zorrito, llevándolo
a su sexo –hazlo bien, que te costará el mismo esfuerzo…-
sonrió mirándolo mientras sus dedos jugaban dentro
del cuerpo de Okori, alzando la vista y cogiendo otra de esas frutas,
lamiendo el ano del chico de nuevo mientras la aplastaba, derramando
el líquido sobre su propio sexo, sujetándolo y masajeándolo
mientras el zorrito lo lamía.
- Yo siempre lo hago bien... – jadeó Okori, el otro
chico lamiendo ávidamente, succionando, y limpiando todo
rastro de aquel líquido, su mano subiendo para acariciar
sus abdominales.
-ahh… si… ya lo noto…- se movió en su
boca, sujetándole el cabello y acariciándolo, sonriendo
mientras hacia a Okori voltearse, lamiendo su sexo también,
succionándolo con fuerza y apretándole las nalgas,
arrastrando la lengua alrededor de la punta de su sexo y succionándolo
de nuevo, el chico gimiendo, y moviendo sus colas, excitado. En
realidad, ambos chicos se veían excitados pero era natural,
claro.
- No pude buscar... mejor compañero de juegos..... –
murmuró refiriéndose a Tokuma.
El moreno lo miró a los ojos, sonriendo de medio lado y
acostándose en la cama, más bien tirándose,
totalmente abandonado a la lujuria –mi polla está esperando
a que uno de los dos la necesite…- se rió llamando
a uno de ellos sin importar cual fuera a acercase –y mi boca
está esperando también…
Tanto Okori como el otro zorrito, se acercaron a su sexo, lamiéndola,
cada uno por un lado, un brillo travieso en sus miradas, finalmente
uno de los chicos subiéndose sobre él, penetrándose,
y gimiendo mientras el otro subía más para besarlo,
y luego para acercar su propio sexo a los labios de Tokuma.
Tokuma frunció el ceño excitado, sonriendo y lamiéndolo
mientras se apoyaba en los codos para mover mejor las caderas y
ayudar al zorrito que lo montaba –gírate… no
dejes la polla de tu gemelito sola… además… hay
algo aquí… que quiero ver mientras te la como…-
le tocó el ano, empujando tres dedos en el.
Okori se giró, sonriendo y comenzando a lamer el sexo del
otro chico, gimiendo contra él. Lo cierto es que había
sido buena idea. Podía sentir los dedos de Tokuma penetrándolo
así como su sexo. Y mientras más lamía a su
gemelo, más se erguía su sexo, contra la lengua del
oni. Ambos chicos estaban gimiendo ahora, sin dejar de moverse sobre
el oni que succionaba aquel sexo descargando en el toda la pasión
que le hacía sentir el cuerpo ardiendo.
Sonrió lamiendo su entrada y cogiendo otra de las frutas
que colgaban, empujándola dentro del zorrito profundamente,
moviéndola en su cuerpo y lamiendo algo del líquido
que manaba al partirse, resbalando por sus testículos
El chico gimiendo de forma aguda, y lamiendo con más ahínco
el sexo de su gemelo, que gimió a la vez, casi saltando sobre
el oni, que lo penetraba todo lo profundo que se podía. Okori
succionó con más fuerza, recibiendo el semen del chico
en su boca, y sintiéndolo resbalar por su quijada, a la vez
que su propio sexo se descargaba en Tokuma, sus nalgas apretando
más aquella fruta, casi exprimiéndola.
Tokuma se tragó el semen del chico, sintiéndolo abundante
en su boca, resbalando un poco de entre sus labios y sintiendo el
líquido de la fruta resbalar también entre sus labios
desde los testículos del zorrito. Se empujó aún
más fuerte, sujetando los brazos de Okori mientras se corría
dentro del otro, apretando las mandíbulas y casi gruñendo
un poco por contenerse.
Soltándolo por fin y observando como la machacada fruta
salía de su interior. Se la metió en la boca, mordiéndola
y sonriendo mientras le acariciaba las nalgas, preguntándose
cual era el verdadero.
Okori se dejó resbalar quedándose así acostado
un momento con las piernas abiertas, mientras el otro chico se ponía
de pie, para acercarse a Tokuma, besándole los labios. –
Y esta.... ¿cuenta como una o dos formas distintas? –
se rió, desapareciendo, Okori dándose la vuelta por
fin y acostándose a su lado.
-aja…- se rió besándole los labios a el ya
que el otro ya no estaba y para el caso era lo mismo, se pasó
la mano por los labios limpiándose el zumo y el semen, lamiéndoselos
después –si fuera humano me habría enamorado
de ti…- sonrió, apoyándole una mano en el muslo
y palmeándoselo
- Y ¿qué te impide enamorarte de mí siendo
oni? – le preguntó, moviendo las colas de nuevo y subiéndolas,
dejándolas tras su espalda.
-ah… porque… no soporto que me sean infiel… no
se… no se porque… - se pasó la mano por el pecho
tocando el sudor entre los pectorales sonriendo y la bajó
de golpe a sus colas, amasándolas y girándose para
morderle los pelos porque si, aplastándoselas contra la cara.
- Deja mis colas! – protestó aunque riendo, y abanicándolas
frente al chico. – A lo mejor no te sería infiel, si
me amaras... si yo te amara... Sabes que soy sincero.
- lo se… - sonrió, acariciándole las colas
con la mano de todos modos, exprimiéndolas y soltándolas
a medida que las abanicaba –tu ya sabes que no sientes diferente
cuando eres humano u oni…- bajó la cara lamiendo entre
sus nalgas y mordiéndole una antes de recostarse en la cama
de nuevo, apoyando la cara en el amasijo de pelo albino que formaban
sus colas –como te gustan los tratos… - se apoyó
a cuatro patas, sobre el, mirándolo a los ojos –si
me eres infiel devoraré a quien sea con quien me hayas traicionado…
- ¿Eso significa que me amas? Porque si no voy a obtener
nada a cambio... – sonrió, de nuevo travieso, y sin
dejar de observar sus ojos a la vez.
-si no te amara… ¿Qué cojones me iba a importar
con quien te acostases? ¿Hum? En realidad quería matarte
cuando tonteabas con Beleth… pero me pareció un tanto
excesivo teniendo en cuenta que todo quedaba en casa…- sonrió
de medio lado, observando sus ojos –… la quinta vez
que lo intento… si no he perdido la cuenta…
- La quinta vez.... espero que te refieras a lo que creo y no a
que has querido matarme otras cuatro veces – se rió,
alborotándole más el cabello, el escenario alrededor
de la cama cambiando a una playa ahora. – Tokuma, yo no traiciono.
-no es eso lo que había escuchado de los kitsune…-
lo miró a los ojos, sonriendo levemente porque había
notado el cambio de escenario. Esas visiones realmente eran reales,
no podía notar la diferencia entre ellas y la realidad –la
quinta vez que me enamoro… no que quiera matarte….-
lo sujetó por la cintura levantándolo de la arena
y besándolo
Okori se sujetó a su cuello, devolviendo el beso y moviendo
las colas. – Será la última.... – susurró,
añadiendo sonriente. – No traicionamos, hacemos lo
justo.
-veremos…- se levantó cargándolo y caminando
hacia el agua –vamos al agua…- se rió como si
nada, lo cierto es que aún no estaba muy confiado en nada.
- No creí que te gustase nadar, oni.... – se rió
también, sujetándole el rostro y besándolo
de nuevo.
-me gusta… - sonrió sin aclarar si el beso o nadar.
Mejor ni dejaba que Beleth se enterase de eso o seguro y le llamaba
estúpido por fiarse.
Okori se rió, subiendo las colas para sujetarlas sobre sí
mismo, jugando con ellas. Estaba contento, no podía negarlo,
creyese el oni en él o no.
-oh… que bonito…- se rió entrando en el agua
y observándolo –al final si te haré un kimono…
- ¿De veras? – le preguntó súbitamente
emocionado. – Espero que no estés bromeando. Eso me
haría muy feliz.
-No bromeaba- se rió observándolo y besándolo
de nuevo ahora con suavidad, el zorrito moviendo sus colas de nuevo,
acariciando su cabello, y dejándose besar, una pequeña
ola golpeando contra las piernas del oni y salpicándolos.
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