Capítulo 27
Weirds
Fujin volvió junto a Kuyarami que seguía dormido haciendo
que salieran más flores a su alrededor y sonriendo, deslizando
el dedo por la hierba para que siguieran floreciendo más
y más. Preguntándose si iba a enfadarse al despertar
por las hierbitas. Se puso a cuatro patas inclinándose sobre
el y mirándolo de cerca –Kurayami…- susurró.
El flequillo blanco cubriéndole parte de la cara, el chico
despertando sobresaltado, y frunciendo el ceño luego por
haber quedado tan expuesto.
- ¿Qué quieres? – le preguntó, mirando
todas las flores a su alrededor, extrañado, moviendo las
colas.
-a mi me gustas tu…- sonrió mirándolo y diciéndoselo
porque más bien estaba pensando que a Kaylan le gustaba Beleth,
bueno, que estaba enamorado de el más bien y además
no había regresado aún.
- ¿Cómo que te gusto? ¿De qué hablas?
– le preguntó realmente confundido, más porque
no recordaba haber tenido ninguna conversación que pudiese
desembocar en aquello. – Eres extraño – decidió,
como siempre.
-que me gustas…- lo miró tirándose en la hierba
a su lado, barriga abajo para no aplastarse las alas, observándolo
y girando la cara hacia el -¿Por qué soy extraño?
- Porque siempre estás como feliz.... Y crees en la bondad
y eso... – respondió confuso, tratando de expresarle
lo que pensaba, pero es que ya le parecía extraño
tener que decirle eso a alguien. – Y además te agrado,
ni me tienes miedo. Es desesperante. – movió las colas
nervioso.
-¿y para que quieres que te tenga miedo? A mi no me da miedo
nadie…- confesó sincero observando sus ojos –yo
creo que eres divertido y además bonito…- se cubrió
con las alas mirando a la hierba serio y pensando mientras veía
caminar a una araña entre las hierbas.
- ¿Divertido y bonito? – frunció el ceño,
rindiéndose por fin, y suspirando. – Eres extraño,
los nekomattas dan miedo. A ti no te da miedo nadie porque estás
loco. Te van a matar.
-no, no soy mortal además…- arrancó unas hierbas
masticándolas pensativo y aún serio -¿Por qué
tendría que tener miedo?
- Porque no soy un buen ser, porque hay muchos como yo. Y peores,
mucho peores. – le explicó, aunque eso significara
no dejarse muy bien a sí mismo. – Seres que pueden
hacerle daño a alguien como tú incluso. No puedes
confiar en todos, además, yo creo que tú y tu amigo....
deben ser los únicos.
-me da igual ¿crees que no lo se? Pero no me importa, yo
se proteger mi propia felicidad y también la de Kaylan- apoyó
la cara sobre sus brazos cruzados, cerrando los ojos al sol y sonriendo
levemente
- Sigues siendo extraño. – refunfuñó
el chico, recostándose a su lado, boca abajo también
y observándolo.
-¿y? ¿Qué hay con eso?- lo miró entreabriendo
los ojos –yo no quiero ser igual que los demás, prefiero
ser extraño di más bien… que me encuentras fascinante….-
sonrió jugando y moviendo la cola.
- No digas tonterías... – continuó mirándolo
y moviendo sus colas también, preguntando finalmente. - ¿Por
qué?
-¿Por qué que?- le dio con la cola en las piernas,
rozándolo con las crines blancas, el chico dando un zarpazo
distraído hacia atrás sin agarrar nada.
- ¿Por qué eres bueno?
-porque es mi naturaleza… y no lo se, no se porque debería
ser de otra forma, no me gusta causar dolor ni tristeza a los demás…
no hay nada de bueno en ello para ellos ni para uno mismo…-
Cerró los labios mirando de nuevo al campo jugando ahora
adrede con la cola para ver si la atrapaba.
- Nadie piensa como tú... – murmuró como entristecido
aunque tratase de ocultarlo y girándose finalmente, para
observar la cola, saltando sobre ella.
Fujin se rió, alzándola y girándose para esconderla
de el –Kaylan piensa como yo y se que no somos los únicos
hay muchos más seres bondadosos Kurayami, a veces cuando
lo pasamos muy mal y nos encerramos en nosotros mismos no somos
capaces de ver más allá… y si todo lo que te
rodeaba era dolor… solo verás eso… si me dejases
yo te mostraría otras cosas… - extendió las
manos hacia el –como el cariño…
El chico gato se recogió como si lo fuera a atacar, mirándolo
desconfiado y moviendo las colas, finalmente acercándose,
tímido y pegándose a él, aunque bufando un
poco. Pero Fujin nunca lo había lastimado, ni siquiera cuando
se quedaba dormido y estaba indefenso. Además, le gustaba
cómo lo acariciaba.
El albino sonrió, rodeándolo con un brazo con suavidad
para que no se sintiese atrapado y rascándole la espalda
con suavidad con la otra mano –en realidad creo que esos bufidos
están muy bonitos… y también cuando maúllas
es bonito…- se rió jugando con sus colas en la mano,
acariciándolas con suavidad
- Eres extraño... – protestó de nuevo, sonriendo
un poco, aunque con el rostro escondido, y acariciándose
con su cuerpo.
-tu también…- sonrió notando como se acariciaba
y pensando que era realmente bonito, no comprendía como podían
haberle echo daño en su vida pasada, la verdad es que le
daba mucha pena, no quería que sufriera más –y
no dejaré que vuelvan a hacerte daño…
El movimiento se detuvo y el chico alzó la mirada, observándolo.
– Aún tengo que vengarme, ¿me ayudarás?
– le preguntó, aunque no con tanto ahínco como
en ocasiones anteriores.
-te voy a ayudar…- sonrió pensando que no a matarlo
pero si iba a ayudarlo, se apoyó con un codo en la hierba,
besándole los labios y cerrando los ojos por si iba a arañarle.
Pero el chico sólo movió las colas, sintiéndose
extraño y acariciándose con él de nuevo, transformándose
en gato. El albino sonrió, abriendo los ojos un poco y acariciándolo,
pegándolo a su rostro y rozándose contra el.
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