| Capitulo 26
Ramas secas
Denki se columpió de una ramita de un árbol de adelante
a atrás con las manos, girando en círculos de tanto
balancearse, cayendo sobre Myst mareado –Myst… ¿vamos
a ver las flores gigantes?
- Sí, a mí también me gustaría verlas.
Además, puede que lleguemos antes que ellos, y les demos
una sorpresa. – se rió, alzándolo y dándole
un beso por la cara de mareo que tenía.
-estoy mareado Myst- se sujetó a el con cara de no poder
con el alma -¿y si te metes en el árbol para viajar
y de pronto yo me quedo aquí abandonado?!
- No te voy a dejar abandonado! – se rió, acercándolo
a sí. - ¿Quieres intentarlo? ¿Viajar a través
del árbol? Si no funciona, regreso y voy contigo.
-¿seguro?...- lo miró a los ojos, abrazándose
a su cuello y batiendo las alas nervioso –vale… quiero
probar las frutas raras…- se rió animándose
solo con imaginárselo –si hay flores gigantes…
y te pones en una será como si yo me pongo en una normal
ahora…
- Sí- se rió de nuevo, dejándolo sobre la
rama de un árbol y girándose para mirar el suyo, alzando
las manos, una muy tenue luz, al parecer fluyendo entre el árbol
y el chico. Finalmente bajó las manos sonriendo, y ofreciéndole
una al imp de nuevo, para que se subiera.
Denki revoloteó hasta su mano, sentándose y sujetándose
a su dedo porque estaba preocupado de morirse aunque no creía
que Myst fuera a arriesgarlo si pensase que fuera a ser peligroso,
pero el miedo no se lo quitaba nadie. Aunque… eso que estaba
haciendo era realmente bonito -¿esto es para viajar? ¿De
árbol en árbol? ¿O llegamos de pronto? ¿Ya
vamos a hacerlo?... tengo miedo!
- No, es para protegerlo mientras no estoy. No quiero que le pase
nada. – se quedó mirándolo, esperando que funcionase,
y alzando a Denki hasta sus ojos. – No tengas miedo. Lo peor
que puede pasar es que no logres entrar conmigo, pero no te hará
daño. Yo te protegeré. – lo acercó a
su pecho para que se metiese por su camiseta si eso lo hacía
sentir mejor y entrando en el árbol poco a poco para no espantarlo.
Denki abrazándose a su pecho sin querer ni mirar siquiera,
cerrando los ojos aunque le daba la risa a pesar del espanto.
Abrió los ojos de nuevo observando aquel lugar extraño
y saltando afuera de la camiseta por uno de los agujeros -¿Qué
es? ¿ya estamos ahí? No me morí!¿y si
le pasa algo a tu árbol? ¿lo sabrás? Y volveremos….
No quiero que te pase nada…
- Claro que lo sabré, me dolería a mí....
– le confesó, aclarando enseguida. – Por eso
le puse un hechizo, para que no se le pueda acercar nadie con malas
intenciones. Y no, aún no llegamos, tenemos que ir adelantando
porque no sé donde queda. – le sonrió, mirando
alrededor y pensando que aquel lugar no era tan bonito como su bosque.
Había árboles, claro, pero no se veían muy
bien. Lo ponían un poco triste. Tocó uno, haciendo
que sus hojas se pusieran verdes de nuevo.
-oh!!- el imp aplaudió pensando que eso era muy bonito aunque
no estaba muy seguro de para que lo hacía, mirando a los
demás árboles y notando su aspecto -¿están
enfermos? ¿no tienen dryad?- preguntó señalando
luego al pié de un árbol a una figura femenina casi
grisácea.
- Oh... – Myst se acercó a la chica, arrodillándose
frente a ella. - ¿Qué sucedió? ¿Estás
herida? – lo cierto es que le intrigaba por qué no
se habría recuperado aún, por qué los árboles
no enverdecían de nuevo.
- Están enfermos.... los árboles se mueren.... –
le contestó en una voz muy débil, incluso ella parecía
confundida.
-¿Por qué? Myst…- el imp se hizo grande, arrodillándose
al otro lado de aquel ser, observándola -¿es una driada?-
preguntó, observando su piel y la de Myst tan blanca que
casi brillaba con algunos destellos verdes.
-los ríos se secan…- la chica cerró los ojos,
una lágrima rodando por su mejilla. Denki bajando la cara
y apretando un poco las mandíbulas
-Myst… llévatela a otro bosque… ¿y si
te la llevas?
- No puedo.... este es su árbol. – le aclaró,
tratando de ser sutil y colocando una mano sobre el tronco, esforzándose,
algunas hierbitas creciendo a su alrededor pero sabía que
no durarían. Abrazó a la chica contra sí, sintiendo
su piel un tanto áspera, las lágrimas rodando suavemente
por sus propias mejillas.
-Myst!- el imp se asustó al ver que lloraba, llorando el
también, sin saber que hacer. Apoyándose en la tierra
con las manos y soltando descargas eléctricas, tratando de
encontrar un pozo bajo ella. En algún lado, para que saliera
agua aunque ni siquiera sabía si eso serviría de algo,
pero no quería que se muriese.
- No hay agua.... en ningún lado... – murmuró
la dríada, aún así sonriendo un poco al ver
que el chico trataba de ayudarla, y Myst se separó un poco
de ella, observándolo. Sabía que no le quedaba mucho
tiempo.
- Denki... – lo llamó, extendiendo su mano, y dejando
que una enredadera creciese por sus brazos y su cuerpo. No sería
algo duradero, pero al menos podía ayudarla a morir rodeada
de algo hermoso.
El imp los miró, aún llorando abiertamente, aunque
trataba de controlarse, sin saber que hacer pensando “no quiero
que se muera” pero sin atreverse a decir eso delante de ella.
Tocó la enredadera con un dedo haciendo nacer flores en ella,
azules, simplemente maná, irreales y brillantes, tocándole
la mano después y acariciándola a pesar de que no
podía dejar de llorar y de sonar con la nariz
La chica sonrió estirando la mano para tocar aquellas flores
tan bonitas, susurrando. – Gracias.... – Myst logrando
que se mantuviesen tangibles lo suficiente, observando cómo
el mismo árbol empezaba agrietarse tras la dríada,
sus ojos volviéndose vidriosos y sin vida poco a poco. El
cuerpo de aquel ser tornándose cada vez más áspero
y grisáceo hasta quedarse completamente rígido como
si formase parte del árbol
-¿Myst?- Denki lo miró -¿Qué le pasa?
- Ha muerto.... – respondió el chico, la enredadera
desapareciendo también poco a poco, las lágrimas fluyendo
de nuevo.
-no…- el chico de cabello azul se acercó a el, abrazándolo
y pegando la cara a la suya como escondiéndolos a ambos de
aquello, no podía dejar de pensar en que así moriría
Myst si algo le sucediese –yo te voy a proteger y no te pasará
nunca… y… y quiero volver a casa… a cuidar del
árbol… Myst… yo no quiero que te mueras nunca…
- Lo sé.... – el dryad sonrió enternecido,
abrazándolo de vuelta. - No te preocupes, no voy a morir
aún. Y le puse un hechizo a mi árbol. Esto.... es
horrible. Pero no comprendo por qué sucedió –
murmuró, preocupado en realidad.
-porque no hay agua…- el imp miró el suelo seco y
agrietado, alzando la vista al sol, levantándose y limpiándose
las lagrimas con la mano, observando el río seco, caminando
hacia el y notando que solo quedaban charquitas llenas de insectos
y putrefacción, escamas y espinas de pescados muertos. Volvió
a llorar, bajando la cara con las alas hacia atrás, cerradas.
- Lo sé, pero no debió secarse – lo siguió,
intentando controlar sus emociones, a beneficio del imp. Era doloroso
ver algo así, podía comprender muy bien lo que aquella
dríada habría pasado y sufrido. Se detuvo a su lado,
sujetando su cabeza con una mano y apoyándola contra su hombro,
consolándolo. – Esto no le pasará a mi bosque.
Además te tengo a ti para que me cuides.
-si…- susurró, abrazándolo y llorando de todos
modos, pensando que había demasiadas cosas que no sabía
sobre demasiadas cosas y que no podría ayudarlo. Alzando
un poco la cara y mirando al bosque, entrecerrando un poco los ojos
lleno de rabia pero sin decir nada al respecto de los deseos de
vengarse en alguien que sentía.
- Vamos, Denki. No hay nada que pueda hacer aquí y sólo
te sentirás peor. - - le giró el rostro para que lo
mirase a él, besándolo profundamente, también
agradecido porque lo hubiese ayudado a crear aquella planta, aunque
fuese sólo ilusión. Denki dejándose besar y
mirándolo entre las hebras de cabello azul, no quería
ni hablar, aún estaba furioso.
-al menos no estuvo sola…
- Sí, creo que eso la hizo feliz.... – le aseguró,
bajando su mano hasta tomar la suya, halándolo con suavidad.
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