.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capitulo 25

A tu lado…


El unicornio se puso de pie, desapareciendo luego de avisarle a Fujin a donde iba, y apareciendo en aquel oscuro aposento y observando al nightmare, que parecía dormir, con aquella cola de fuego brillante tan viva, incluso en esos momentos. Sonrió, pensando que se veía realmente hermoso y se sentó a su lado, transformándose en chico y cubriéndose con la tela que había llevado, que no era otra que la que el mismo Beleth le había proporcionado.

El caballo negro abrió aquellos ojos de fuego de golpe al sentir la presencia y los cerró de nuevo al ver quien era, respirando con fuerza nervioso por si pretendía hacerle algo, no, sabía que no… había echado de menos el olor de su piel, el trozo de tela en una de sus patas ya no se lo proporcionaba.

- Beleth, ¿estás enfadado conmigo? – le preguntó por cómo se había hecho el dormido de nuevo.

Se transformó en humano y tiró de una de las sábanas de la cama, cubriéndose con ella casi al vuelo, sin moverse de donde estaba sentado, observándolo por largo rato sin decir nada -¿has venido para saber eso?

- No, he venido porque deseaba verte de nuevo. – le sonrió con suavidad, observando sus ojos. – Sé que no querías que me fuera. – bajó la mirada hacia el trozo de tela aún atado a su muñeca, emocionándose. – Lo comprendiste.

Se tocó la tela atada, preguntándose si se refería a eso y la había dejado ahí para el. Lo miró de nuevo, serio, atrayéndolo hacia el y besándolo profundamente, cerrando los ojos y sujetando las hebras blancas de su cabello. Eso era lo que había estado deseando hacer todo aquel tiempo, ahora estaba seguro.

Kaylan, abrió los ojos, sorprendido, enrojeciendo a más no poder, pero sin hacer nada por evitarlo. Le agradaba, era lo cierto. Beleth se separó de sus labios lentamente, mirándolo a los ojos y acariciándole la mejilla que le había golpeado con una mano, se había estado sintiendo mal, aún así había vuelto…

-¿no es por eso que estás aquí?

- No.., sí, supongo que sí. – sonrió, aún rojo, bajando un poco la mirada. – No quise dejarte solo, pero tenía que encontrar a Fujin.

El moreno lo miró, pensando de nuevo en el pegaso, el no lo había encontrado -¿y lo has hecho?- preguntó, totalmente consciente de que leía en el perfectamente y mucho mejor que el mismo.

- Sí, unas hadas lo ayudaron. – le sonrió, pensando que era mucho más amable ahora. – Quiero que sepas que yo no te hice nada, decía la verdad. Fuiste tú quien no quiso matarme.

-ya lo se- sentenció fastidiado de que le tuviera que recordar eso precisamente. Apretó las mandíbulas levantándose y mirando por la ventana, sujetándose la sábana a la cadera.

- No te enfades, es parte de las razones por las que estoy aquí- se rió un poco sin poder evitarlo. – Claro.... – añadió, pensando que muerto, no podría estar.

Beleth se giró hacia el y le abrió la ventana para que se fuera –no puedo darte lo que quieres… - le mantuvo la mirada y la apartó hacia el exterior.

- Y ¿qué quiero, Beleth? – le preguntó, poniéndose de pie y acercándose sin ninguna intención de salir ni desaparecer.

-¿Qué quieres?- lo miró a los ojos de nuevo, no quería dejarlo marchar, pero esto era una estupidez sin sentido.

- A ti. Quiero estar a tu lado. – lo abrazó por detrás, susurrando. – En realidad no es acerca de lo que yo quiero, es lo que tú quieres.

El moreno lo miró de soslayo apoyando una mano sobre la suya, sintiéndola tan delicada… Se giró para mirarlo, sujetándolo contra el, si, eso deseaba el, sentir ese calor en el pecho, bajó la cabeza oliendo su cabello y esperando a que su corazón se calmase –eso crees porque no sabes quien soy

- No eres quien cree ser, lo veo en tus ojos. – contestó el chico, acariciándose contra él.

-eso es muy bonito, pero la realidad es diferente y aunque esté enamorado de ti, no puedo dejar de ser lo que soy ni tu de ser lo que eres… ni siquiera tendría sentido ya- lo miró y lo apretó con fuerza, no, no quería dejarlo marchar, aunque tuviera que tenerlo contra su voluntad de nuevo, lo quería a su lado. De haber sido cualquier otro no estaría sintiéndose así de confundido, era insoportable, quería echarlo y desprenderse de aquella sensación de una vez y al tiempo sabía que no dejaría de pensar en el -¿vivirás aquí? En este castillo encerrado… lejos de todo lo que amas… ¿para estar conmigo? no lo creo… te marchitarás y no serás más que una sombra…

- No puedo, será peor que eso, moriré. – sonrió con tristeza. – Pero puedo venir cada día. Y tú podrías venir conmigo. – alzó el rostro mirando sus ojos tan diferentes y atrayentes. – No quiero que dejes de ser lo que eres, pero eso no significa que tengas que hacer lo que haces.

-puede que no, pero lo haré igual, no veo porque no hacer lo que tanto tiempo he anhelado y lo que creo que es mejor- lo miró a los ojos también

- ¿Por qué? ¿Para qué necesitas este poder? No significa nada. No te hará feliz – le insistió, anhelando que lo comprendiese.

-necesito el poder para llevar a cabo lo que deseo… y nos hará felices a todos cuando alcance mis objetivos…- lo miró igual de serio –claro que ya tengo todo el poder que necesito ahora… solo falta atar cabos y… comenzará una guerra… esto es lo que soy ¿es esto lo que amas?- sus ojos siguieron observándolo fijamente por una parte deseando que lo amase de cualquier modo y por otro que simplemente se fuera.

- No, es a ti a quien amo. – insistió, mirándolo luego asustado. - ¿Una guerra? Las guerras no hacen felices a las personas, Beleth. Sólo causan dolor. ¿Qué es lo que piensas hacer?

-no puedo decírtelo, ya he dicho demasiado- lo siguió mirando a los ojos serio –no, ninguna guerra hace feliz a las personas, pero no son las personas quienes luchan, luchan los soldados… y por algo lo son, porque tienen unos principios, o porque respetan los de su comandante… hay guerras estúpidas que solo causan muertes y hay guerras necesarias…

- Si realmente fuese por el bien de todos, no te verías en la necesidad de ocultarlo. Por favor, Beleth, no hagas esto. – lo miró a los ojos también, suplicante. – Permíteme mostrarte otro camino.

Beleth lo miró a los ojos, furioso al sentir como de nuevo debía rendirse a sus deseos, no podía creérselo ¿Cómo? ¿Cómo era posible que simplemente tuviese que acceder a sus deseos sin más? Solo porque se lo pidiera… lo que había anhelado todos estos años –está bien… pero si no hay más caminos lo haré- siguió mirándolo a los ojos, sus mandíbulas tensas, apretadas. Casi como si hubiera accedido a aquello contra su voluntad.

- Si no hay más caminos... está bien – accedió el chico asintiendo y preguntándose por qué lo miraba así, como si estuviese haciendo un esfuerzo. – No quiero perderte, Beleth.

-no vas a perderme si no quieres hacerlo, ya estoy muerto, no pueden matarme de nuevo- suspiró con fuerza, dejando salir el aire por sus fosas nasales –pero si alguna vez me ves como montura… entonces huye… - lo miró a los ojos de nuevo pensando en que debería exponerle todo el problema si quería realmente que le mostrase esos otros caminos… que desde luego no existirían y acabar con eso de una vez.

- ¿Por qué debo huir? ¿Me lastimarías? – suspiró, sin apartar la mirada, sonriendo luego. – No comprendes, no quiero perderte... – colocó la mano sobre su pecho, sobre su corazón.

-si así lo desease mi señor, te mataría, no se trata de mi elección, no tengo voluntad para contradecir sus deseos- siguió mirándolo a los ojos pensando en que debía encontrar el modo de matar al caballero oscuro y acababa de ocurrírsele, pero desde luego no iba a cometer la equivocación de contárselo y que lo disuadiera de nuevo de lo que tenía en mente –y por lo visto tampoco para los tuyos…. - le sujetó la mano para besársela, rozando los labios contra ella pese a que se sentía contrariado.

Apretó su cintura con la otra mano, pegándolo más a su cuerpo y sujetándole la otra con la suya mientras lo besaba, observando su rostro delicado y pálido, no había dejado de pensar en ese rostro día y noche.

Kaylan lo besó de vuelta con suavidad, cerrando los ojos, murmurando en cuanto se rompió el beso. – Yo jamás te obligaría a hacer nada. Quiero que lo veas por ti mismo. – sonrió, tocando sus labios con dos dedos. – Yo también tengo mucho que aprender.

-hablaremos de lo que te he contado… pero no conmigo si no con otras personas también, que están a mi lado… entonces tendrás que exponer esos otros caminos a tomar ante ellos… les di mi palabra y no voy a faltar a ella… tendrán que estar de acuerdo también- lo miró a los ojos deslizando la mano por su cuello -¿Cuánto tiempo más vas a quedarte por ahora?

- Pensaba quedarme hasta la noche o hasta que me largases. – le sonrió, moviendo un poco la cabeza ante sus caricias. – Eres noble también.

-no voy a echarte...- respiró con fuerza, observándolo en aquella penumbra y volviendo a adoptar la forma de caballo, observándolo de soslayo y doblando las patas delanteras, bajando la cabeza y esperando.

Kaylan se acercó acariciando su quijada, y subiendo luego sobre él, con cuidado de no apoyarse mal, sujetándose con suavidad a su cuello.

El nigthmare extendió las alas de fuego y salió por la ventana, sobrevolando el castillo y aquella fortaleza muy por encima de ellos, no lo diría… pero deseaba verlo en libertad. Bajó a la campiña, caminando por la hierba y quemándola a su paso con aquellos cascos ardientes, inclinándose de nuevo para que bajase.

El chico bajó, sonriendo, y transformándose en unicornio, dando una vuelta alrededor de él, y corriendo luego para que lo siguiese, jugando.

Beleth sin embargo abandonó aquella forma, observándolo correr y sonriendo levemente, apoyando la mano en el tronco de un árbol, bajo la sombra, sin percatarse, volviendo a ella. Sentándose contra la corteza.

Kaylan se detuvo, notando que no lo seguía, y girándose a mirarlo, corriendo hacia él de nuevo para empujarlo con la cabeza. Se agachó frente a él ahora, pidiéndole que lo montara.

-no…- le pasó la mano por el hocico, acariciando aquel pelo tan blanco, lo cierto es que se sentía extraño de montar un caballo ahora, por más que siendo humano lo hubiera echo a menudo. Se levantó finalmente pensando que no podía pretender que estuviera a su lado sin más, era mucho más joven que el. Subió sobre el, sujetándose a sus crines blancas –está bien…

El unicornio se alzó sobre sus patas traseras contento, echando a correr por la campiña, sintiendo su peso y su proximidad, como algo maravilloso. Muchas veces había llevado a Fujin, pero no era lo mismo.

-¿A dónde me llevas?- deslizó una mano por las crines del unicornio, cabalgando derecho sobre el, no, se sentía bien, ahora que estaba sobre el, no era tan extraño, claro que le hubiera gustado estar vestido –estoy desnudo…- sonrió levemente pensando en que no podía fiarse de que el unicornio reparase en esa clase de cosas.

- Sólo estoy corriendo, no te llevaba a ningún lado en especial. – se detuvo poco a poco, moviendo la cabeza con suavidad. – Yo nunca me fijo en esas cosas.

-ya lo se… pero yo no soy natural…- le pasó la mano por el cuello, dándole unas palmadas con suavidad –y desde luego no tengo esa inocencia…

- Sí, debería saberlo. – se inclinó para que pudiese bajarse, transformándose en chico de nuevo, y sonriendo, besándolo.

El moreno lo besó con fuerza, volviendo a apretar su cabello entre los dedos y se apartó un poco observándolo a los ojos y bajando la vista a su cuerpo, repasándolo con la mirada, agitando la cola negra y llama, alzando la vista a sus ojos de nuevo, sin apartarla.

Kaylan se rió con suavidad, un tanto cohibido por primera vez, por aquella manera en la que lo miraba. - ¿Qué sucede?

-nada, solo te observo…- se llevó la mano a los labios, rozándose el vello en la mandíbula -¿sientes vergüenza?

- Creo que sí, un poco. Es que..... nadie me ha mirado así antes. – se rió de nuevo, mirándolo a él ahora. – Pero no es desagradable.

-tal vez no lo habías notado… pero ese es el motivo por el que no deberías ir desnudo…- le sujetó una mano, sonriendo levemente y apoyándola en su pecho, besándolo de nuevo y acariciando su espalda con las manos bajándolas hasta sus nalgas y rozando su cola con una de ellas mientras la otra se las sujetaba.

El chico suspiró, estremeciéndose un poco. – No lo sé, nunca me había pasado antes. –sonrió, bajando la mirada y observando su pecho a la vez que lo acariciaba. Se sentía bien aquella piel cálida, su manera de tocarlo. – Te quiero, Beleth.

-no… apenas me conoces…- le pasó la mano por el cabello, observando sus ojos –solo estás enamorado, pero eso puede acabarse, querer es una palabra muy seria…

- Y yo no la tomo a la ligera – le respondió, poniéndose serio también. – Crees que no comprendo estos sentimientos, y puede que no comprenda muchas cosas de tu mundo. Pero sí sé lo que siento.

-está bien… no tengo derecho a negar tus sentimientos…- lo miró a los ojos, recorriéndolo con la mirada después y abrazándolo contra el –yo también te amo…- contestó egoístamente, ahora que estaba seguro de sus sentimientos.

- Lo sé... –sonrió el chico, pegándose a su pecho, contento a pesar de todo, su cola demostrándolo.

El moreno suspiró con fuerza, frunciendo el ceño contrariado –mejor, asi no tendré que repetirlo…- contestó necio, cogiéndolo en brazos y besándolo de nuevo, cerrando los ojos , el chico abrazándose a su cuello, devolviéndole el beso. Tampoco lo habían besado nunca así, pero le gustaba cada vez más.

 
 

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