Capítulo
24
Espiral reptílica
Myst se acercó curioso a observar al dragón y al
Wyrm, que ahora dormían en una especie de espiral “reptílica”.
Al parecer se habían cansado de volar.
–Yo nunca antes había visto criaturas así tan
de cerca –le susurró a Denki, aclarando el por qué
los examinaba de aquella manera.
–Son bonitos, y resbalosos –Denki se deslizó
por la cola del Wyrm, que la movió un poco, enroscándola
en la cola de Tenkei y durmiendo de todos modos, aunque por poco
matando al imp de infarto.
El chico azulado voló contra Myst, golpeándose en
su pecho del susto que se había dado, riéndose luego
contra su piel.
– No te asustes, no lo hacía a propósito.
La quimera caminó a cuatro patas por las hierbas, tratando
de no pisar ninguna rama para no hacer el mínimo ruido, no
por que necesitase ser sigiloso, si no por naturaleza, sus ojos
rojos escrutaban en la oscuridad. Veía perfectamente, pero
la negrura era muy profunda en aquel bosque tan cerrado.
No había encontrado al dragón en su cueva a pesar
de que estaba seguro de que era aquella, sin embargo, sí
lo había visto en el cielo, volando junto a otro y según
había calculado, debía estar allí, en algún
lado, podía olerlo.
Observó la luz azulada de un pequeño ser un poco
más allá bajo un árbol enorme, cerca de un
claro y los escrutó en la oscuridad, observando a los dragones
dormir. No creía que despertarlos fuera una buena forma de
pedirles ayuda, pero no tenía muchas más opciones
salvo eso, o esperar la noche entera.
–Hay un bicho… –susurró Denki, señalando
a donde había sentido venir una fuente de magia muy fuerte,
observando por un momento dos ojos brillantes y haciéndose
humano, caminando hacía allí sin alterarse, aunque
en sus manos ya había chispas de electricidad.
La quimera sonrió levantándose y mirándolo
desde arriba, el imp sorprendiéndose con su tamaño.
–¡Tenkei! ¡Un bicho gigante!
El dragón abrió los ojos, alertándose enseguida
y acercándose, desplegando las alas para protegerlo, Myst
corriendo a sujetarse a Denki.
–Es una quimera.
–¡Pero es grande!– se defendió el imp
por haberse asustado, abrazando a Myst por si acaso para protegerlo,
además de que no tenía ni idea de que era una quimera.
Slash lo observó en la oscuridad, sin moverse del suelo,
sujetándole las piernas con la cola y tratando de tirarlo,
aunque el rubio se sujetó al árbol para evitarlo,
pese a que lo había cogido totalmente de imprevisto. Si estaban
con un dryad, no iban a partir un árbol.
–Tranquilos… no he venido a atacaros –sonrió
aún sujeto al tronco.
El Wyrm se alzó por fin, aunque sin soltarlo.
–¿Qué quieres? – siseó, observándolo
fijamente y evitando sus ojos a toda costa.
–Hablar con el dragón de plata, sólo eso. Quiero
que... me ayude con algo…
–¿Quieres mi ayuda? ¿Para qué necesita
mi ayuda una quimera? – lo miró aún desconfiado,
aunque calmándose un poco. De todos modos, no bajaba la guardia.
–Si me suelta el Wyrm, tal vez podamos hablar… no soy
lo mismo bajo presión –se rio con suavidad, pegándose
al árbol con todo el cuerpo.
Slash lo soltó lentamente, aunque sin bajar la guardia para
nada, observando al chico de cabello dorado y plateado sentarse
sobre la hierba tranquilamente ante ellos. Sacó su bolsa,
separando las pieles con sumo cuidado, mostrándoles el huevo
y sonriendo.
–¿Lo habías visto antes? – le preguntó
al dragón –Es un huevo de fénix…
–¿Qué es un fénix?– preguntó
el imp, mirándolo aún sin salirse de detrás
de Tenkei. Slash mirando el huevo sin comprender qué importaba
eso.
–Es un ave muy bonita, es inmortal – le explicó
el dryad, también detrás de Tenkei, mucho menos asustado
ahora que había soltado el árbol, mirando el huevo
con curiosidad.
–Y sólo hay uno en el mundo. ¿Qué haces
con su huevo? – preguntó el dragón, sentándose
también, tomando forma de chico, aún sin plegar sus
alas.
Slash se transformó también y se sentó, acercándose
a verlo.
–¿Para qué lo quieres?
–Me lo dio un kitsune a cambio de un favor, pero lo importante
es que no sé cómo hacer que eclosione… –
observó al dragón –, y por eso te buscaba, para
que tu me lo dijeras – sujetó el huevo entre sus manos,
sonriendo levemente –. Es precioso ¿verdad?–
lo miró a los ojos y el Wyrm miró a la quimera fijamente
también, por si acaso pretendía hipnotizar a Tenkei.
Denki se acercó también, al lado de Tenkei, acercando
a Myst y mirando curioso, tentado de preguntar qué era un
kitsune, pero con la cara de concentración de todos le parecía
que no era lo mejor.
–¿Son malas las quimeras?– preguntó sin
embargo.
Rage se rio y lo miró a los ojos.
–¿Yo? No…
– No sé, algunas lo son, y te pueden hipnotizar así
que no le mires los ojos – le advirtió Myst de todas
maneras, tapándole la cara a Denki.
– Si lo hubiesen dejado en donde el kitsune lo encontró,
hubiera eclosionado solo – contestó el dragón
de todas maneras, mirándolo. No creía que les fuera
a hacer daño, si quisiera atacarlos, simplemente lo hubiera
hecho en vez de llevar ese huevo. Además, no pensaba que
una quimera pudiese vencerlo, mucho menos a los cuatro juntos –.
¿Te dijo donde lo encontró?
El rubio suspiró levemente y lo guardó cuidadosamente
entre las pieles de nuevo.
–En un volcán, pero no me dijo en cual. Era un kitsune
después de todo… – sonrió, acariciándose
una oreja y tumbándose de lado en la hierba –. Podríamos
hacer un trato…
–¿Qué clase de trato?– Slash lo miró
desconfiado, sólo con ver como se movía ya le hacía
desconfiar, aunque él no fuese el mejor para juzgar por esa
clase de cosas.
Rage metió la mano en la bolsa y le mostró al dragón
tres figuritas de espejos.
Denki trataba de mirar entre los dedos de Myst sin poder evitar
la curiosidad y Tenkei observaba las figuritas, sonriendo un poco,
enseriándose enseguida.
–¡Pero qué piensas hacer con el fénix
cuando nazca? Sabré si mientes.
Myst por fin retiranó su mano de la cara del imp, susurrando.
–Pero no lo mires a los ojos.
–No… quiero ver que le muestra – susurró
el imp también de vuelta, observando las figuritas y deseando
tocarlas, aunque comportándose porque le daba miedo aquel
ser tan grande y extraño. Lo miró a los ojos y huyó
rápido con la mirada, aún así haciendo que
Rage sonriese.
–No lo sé… si me necesita lo cuidaré
y si no... simplemente lo veré nacer – apoyó
la cara en su mano, observando al dragón y sonriéndole
–. No iba a mentirte, ni tengo porqué. Podría
añadir a mi oferta… en donde hay una hembra de dragón,
por lo que sé no quedan muchas… – se tocó
el muslo con las puntas de los dedos, mirándose la piel distraídamente.
Slash se tensó casi al instante, deseaba saber eso, aunque
no era tan fácil, él no sabía la respuesta
a la pregunta de la quimera.
Tenkei lo miró, a sabiendas de lo que pensaba y luego miró
a la quimera de nuevo.
–Bien, te lo diré. Tres montañas más
allá de la mía, hay un volcán. No tienes que
llevarlo a la cima misma, basta con que esté cerca, en alguna
cueva o algo así. Algún lugar en donde pueda sentir
el calor. No necesita más que eso
–Tan fácil… – la quimera sonrió,
pensando que debía haberlo llegado a un volcán y punto
–. ¿Cómo sabes que la lava estará allí
caliente?– sonrió moviendo la cola lentamente.
– Siempre lo está – le sonrió de vuelta,
pensando que a él no le agradaba mucho ese lugar –.
Debe ser fácil, los fénix suelen nacer solos.
–Pobrecitos… – volvió a mover la cola,
sonriendo, aunque no lo había dicho de broma –. Hay
un dragón de agua bajó una de las cataratas después
del pueblo que sigue tras aquellas dos montañas – señaló
con una mano un momento y la apoyó sobre sí mismo
de nuevo –. Pero es muy anciana y tiene un genio bastante
malo, hum… – se rio sacando las uñas en su propia
pierna y volviendo a guardarlas –aunque siempre hay un modo…
El Wyrm lo miró con cara de que menos mal no era para aparearse
y la quimera sonrió.
–Una ansiana…
–No te pongas con exigencias si estas en la época
de celo… – se rio, tumbándose hacia abajo y dejando
las figuritas de espejos en la hierba frente al dragón, aún
y cuando notaba la mirada del Wyrm seguir su mano –. ¿Recordará
el fénix lo que ha vivido antes de renacer?
–Eso sólo te lo puede decir el fénix. No le
hiciste algo a un fénix antes, ¿verdad? – le
sonrió el dragón, bromeando un poco y tomando las
figuritas, observándolas.
Myst sonrió, alzando a Denki simplemente porque sí.
El imp tapándose los ojos y luego mirando las piezas de espejos
que cogía el dragón por la rendija entre los dedos.
La quimera se rio y lo miró.
–No voy a hacerte nada… – se levantó,
estirándose con los brazos extendidos tras la cabeza –¿Nace
como un bebé o un adulto? – insistió, tratando
de conseguir más información
–Por lo que he escuchado, nace con tamaño suficiente
para poder cuidarse a sí mismo. No tendrás que actuar
de padre probablemente –se rio Tenkei, ahora contento por
lo que había conseguido. Por otro lado, era obvio que la
quimera sólo quería esa información, no le
veía malas intenciones.
–Me alegro, no creo ser uno bueno… – se rio,
guardándose la mano en la bolsa y extendiéndola con
algunas piedras preciosas más, sólo porque le había
hecho gracia la cara de felicidad que había puesto –.
Un regalo… – las dejó caer sobre su mano y saltó
al aire antes de echar a volar.
–¡¿Qué es un kitsune?! – Denki
se giró de pronto para preguntarle a Myst –¿Por
qué tiene cuernos y alas y orejas de gato?
– Porque así son las quimeras, es... como una mezcla
de varios animales, pero a la vez no. Y son orejas de león
que es... como un gato muy grande y agresivo. No te acerques –
le explicó, confundiéndose él también
–. Y un kitsune es un zorro mágico.
Tenkei lo miró marcharse, pensando que no se había
presentado realmente y tomando las piedras preciosas, contento,
mirando a Slash a través de una de ellas.
– ¿Qué piensas? Podremos hablar con una hembra
de dragón.
–Que menos mal que no tengo que haserlo con ella… –
se rio, recostándose en sus piernas y cerrando los ojos –,
y que odio que me despierten.
–¿Para qué quería hacerlo con ella si
ya quiere a Tenkei?
–No quiero… – el Wyrm se rio, susurrando, aunque
sin abrir los ojos –Y era para… tener hijos, sólo
eso…
– Sólo le preguntaremos si no quiere eclosionar un
huevo, es todo – aclaró el dragón, acariciando
a Slash, y previniendo nuevos ataques de preguntas.
– ¿Tienen un huevo? – preguntó de todas
maneras Myst, sorprendido.
–Tengo el huevo que no eclosionó en mi madre, no sé
si eclosionará tan siquiera… –aclaró Slash,
entreabriendo los ojos –, o si será una hembra, pero
tengo la esperansa.
–La esperansa… – le imitó Denki haciendo
cara de seriedad y escondiéndose luego de cómo lo
miraba el Wyrm –¡No lo hice adrede!
–Me da igual… – sonrió, pensando que era
como un cachorrito, y se levantó un poco, tirando a Tenkei
sobre la hierba bajo él y volviendo a cerrar los ojos –¿Sabes?
No es bueno estarse desnudo delante de una quimera…
– No, eso es cierto – comentó Myst, riéndose
luego y girándose para buscar a Denki.
–Soy un dragón, y además, era sincero en lo
que deseaba de mí –protestó, aunque sonriendo,
rojo.
–Sinsero, pero igual te pegó repaso, no creas que
no me fijo – alzó una ceja, apoyándose en las
manos para mirarlo a los ojos, riéndose después por
la cara que tenía ahora –. Ahora se irá por
ahí y cuando se acueste por las noches pensará en
ti desnudo…
Denki se rio, colándose por la camiseta de Myst y abrazándolo
sin enterarse de nada, saliendo por los agujeritos y entrando de
nuevo.
–Tenkei siempre está desnudo…
–La verdad es que sí… – el Wyrm sonrió,
besándolo y ocultándolo con las alas, aunque en realidad
le daba igual que los vieran ellos o no, era un instinto.
–¡Y eso qué tiene de malo? Soy un dragón,
no un humano –protestó aún así el chico,
tocándole el rostro a Slash –. No tienes que ponerte
celoso además.
– Denki.... ¿tú te pondrías celoso?
– le preguntó Myst de pronto, meditabundo.
–No – sentenció el imp. Deteniendo el vuelo
un poco mareado ya, y apoyándose de pie en las piernas de
Myst, haciendo equilibrios para no caerse, acostándose finalmente
–, pero si me pondría celoso si le hicieras más
caso a otro que a mí. Bueno… sí, me pongo celoso…
– frunció el ceño, pensando en lo que le habían
dicho de que sólo se mostraba a quien amabas.
–Hasta el imp se pone celoso, ¿ves?... – Slash
sonrió, mirándolo a los ojos –Pero si te da
igual… tal ves tenga que desnudarme yo.
– No me molestará, pero no es lo mismo. Tú
lo haces con intenciones de molestarme. Yo sólo lo hago –protestó
el chico.
Myst sonrió, alzando a Denki con la mano para besarlo.
–Yo no le voy a prestar más atención a nadie.
Eres el más importante.
–Yo tampoco…– el imp se sujetó a él,
haciéndose grande de pronto y sentándose en sus piernas
para abrazarlo.
El Wyrm se rio y transformándose en serpiente alada tras
apartarse de Tenkei. Lo atrajo con la cola, ovillándose con
el chico en el medio.
–Pero yo no lo haré, que me coge el frío.

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