.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capitulo 22

Una importante reunión en malisimolandia…


El sendero por el que caminaban estaba rodeado de hermosos paisajes, la hierba era verde como ninguna otra, el riachuelo a su lado resplandecía con los rayos del poniente sol, y de vez en cuando se encontraban un árbol con frutos dorados. Claro que todo esto era obra del kitsune blanco, que caminaba con la cola alzada, sonriente.

-no recordaba que esto fuera así antes, en realidad creía que era un lugar bastante infecto… - el moreno lo miró de soslayo, notando que Okori jugaba de nuevo, claro que era agradable, nadie quería caminar por un lugar agreste pudiendo hacerlo por un sitio idílico. De todos modos a el le importaba poco si lo único interesante de ver eran las piernas del albino que caminaba a su lado.

- Pues así está mucho mejor, ¿no crees? – movió las colas, riendo y observando su mirada. – Me aburro si me estoy quieto mucho tiempo.

-pues… no hemos parado de andar desde ayer… si te parece poco… puedes ir haciendo un strip tease mientras caminas …- se rió girando la maza en su mano una y otra vez –pronto llegaremos al castillo… espero que esté ahí… si todo ha ido bien desde que hablamos…

- Tienes amigos en lugares muy extraños. Claro, eres un oni – sonrió, observándolo y flotando un poco para descansar los pies. - ¿Sabes? Una vez que has visto a alguien desnudo, no necesitas ni ilusiones para recordarlo.

El oni se rió observándolo atentamente o más bien, repasándolo con la mirada –un buen amante siempre sabe como hacer que parezca diferente cada vez… pero tal vez sea un mito… sobre los zorros y sus dotes para el sexo… aunque no me lo pareció ayer… pero… que no sepas algo tan básico….

- No hablaba del sexo, hablaba de ver a alguien desnudo. Me pediste un strip tease, no otra sesión – se rió, soplándole la oreja.

-ver a alguien desnudo es sexo…- se rió por como trataba el zorrito de jugar con las palabras para llevar la razón –y hablaba de desnudarse… siempre puede hacerse de un modo distinto… no intentes marearme… no lo vas a lograr…

- No, ¿eh? – sonrió más el chico, sintiéndose retado. – ya veremos entonces... cuantas formas de desnudarme puedo tener...

-oh… ya veremos pues…- sonrió mostrando los colmillos y golpeando las puertas de la fortaleza, no abrían, ni siquiera preguntaban. Suspiró con fuerza y lo sujetó con cierta brusquedad por la cintura pegándolo a el y volando por encima de las murallas, cayendo al suelo de piedra pesadamente y dejándolo bajar de nuevo –ya estamos aquí…- miró a su alrededor, reparando en como los miraban.

- ¿No que era tu amigo? – preguntó por semejante recibida, dando un paso adelante y observándolos del mismo modo, soltando un montón de mariposas al parecer entre ellos, para confundirlos.

-seh…- se rió caminando como si nada por más hostiles que fuesen las miradas apartándose una mariposa de un cuerno –tal vez no sea muy apreciado… no se…- soltó una carcajada, entrando en el castillo sin más y atravesando los pasillos de piedra –Beleth!!!

El nigthmare en el interior del castillo se apoyó una mano en la sien haciendo cara de suplicio, masticando un trozo de carne cruda sin levantarse de la mesa donde estaba sentado, no pensaba gritarle, dio un silbido como toda molestia, esperando que le llegase.

- Tengo una idea.... – se rió el zorrito, flotando a su lado mientras seguían aquel silbido y quedándose detrás del oni cuando entraba en la habitación, observando al nightmare y transformándose en su doble.

-cuanto tiempo… ¿majestad?- el moreno sonrió, mordiéndose una de sus uñas negras y pasando adentro, el hombre que aún seguía sentado a la mesa observándolos a ambos con cara de que no le estaba haciendo mucha gracia

-¿y con quien vienes? ¿es para que nos divierta mientras hablamos?- sonrió de medio lado aunque su mirada seguía seria.

-pues no se… yo prefiero no hablar demasiado mientras me divierto…- suspiró con fuerza, dejando caer la pesada maza al suelo de piedra y sentándose sobre la mesa, observando la comida del nigthmare.

El zorro flotando hasta el nigthmare, mirándolo a los ojos. - ¿No le hace gracia, majestad? – se trasformó en sí mismo de nuevo. – No sabía que veríamos a un rey.

-si… un rey…- dejó caer un hueso sobre la bandeja, más bien lanzándolo –no estoy para bromas kitsune… recientemente he estado estudiando un libro sobre criaturas mágicas… ¿Qué haces aquí?

-pasar en rato creo…- contestó el oni por el, dedicándose a morder aquella carne cruda sin mucho respeto a quien perteneciese –pero teníamos que hablar de cosas serias… ¿no es asi?

- Bien, bien, ya veo por qué son amigos – se alejó de nuevo el chico, mirando por la ventana, aunque sonriendo. No dejaba de prestar atención.

El oni lo siguió con la mirada, Beleth levantándose y sentándose a su lado en la mesa, apartando la bandeja y observando al zorrito tambien –no va muy bien… está vivo…

-¿Por qué no lo mataste?- los ojos rojos del oni lo miraron un segundo antes de devolver la vista hacia Okori

-no puedo maldita sea… ¿es que aún no te enteras? No puedo matarlo yo mismo… solo pude abandonarlo porque se encontraba inconsciente…- frunció el ceño agobiado pero sin dejar de observar lo mismo que el oni.

-necesitamos todo el poder posible para lo que pretendemos…

-¿Cómo has dicho que se llama tu amigo?...

-Okori… aunque no lo había dicho… - el oni se rió mirándolo

-¿y que opinas Okori? De lo que está sucediendo aquí… ¿lo has notado?

- ¿Qué cosa? ¿Qué ambos están mirando mi trasero? – sonrió, volteándose, y guiñándoles un ojo. – Un nightmare... hablas de tu amo ¿no?

-si… pero olvídate de eso… hablo de lo que está pasando en nuestro mundo…- se cruzó de brazos sin dejar de observarlo -¿no lo has notado?

El oni se rió, apoyando las manos atrás en la mesa y soplando con fuerza para hacer que se le levantase parte del kimono. Beleth tapándose los labios con la mano para no reírse, pese a todo mirando.

Pero lo único que salió de debajo del kimono, fue una ráfaga de flores, como impulsadas por un fuerte viento, el chico sonriendo. – Muy mal, Tokuma.... – le advirtió con un dedo, notando que el otro se aguantaba la risa. – Sí, lo he notado. Los humanos están haciendo desastres, aunque me sorprende que te des cuenta con este paisaje.

-muy mal Okori… hubiera sido un nuevo modo de desnudarte a añadir al recuento… - el moreno sonrió de medio lado aunque estaba un poco decepcionado

Beleth hizo un gesto con la boca –era la montura del señor de estas tierras… ¿crees que me quedaba aquí sentado? De cualquier modo… y ahora que ya veo que lo has notado… ¿Qué piensas de ello? Te da… simplemente ¿igual?

- No, no me da igual, pero realmente no veo qué se pueda hacer. Si sólo fuera un humano o un grupo de humanos, podría hacer algo, pero no tengo ilusiones a nivel mundial. – aclaró mirando luego al oni. – Y no cuenta así, las maneras de desnudarme las elijo yo.

- trataba de ayudarte zorrito…- se rió y luego se puso serio al notar la mirada de Beleth que trataba de buscar un poco de seriedad en aquello.

-¿seguro que no podríamos hacer nada? algo como… acabar con ellos… aunque estén en otro plano muchos de nosotros podemos ir a el… y tu eres uno de los muchos… al igual que Tokuma…

- Acabar con ellos.... ¿No te parece un poco extremo? – sonrió el chico. – A mí me dañaría un poco la diversión si todos los humanos desapareciesen. Debe haber otra manera, de enseñarles una lección, por ejemplo.

-por ejemplo… tienes muchos humanos aquí para divertirte… - el nigthmare lo miró a los ojos y se acercó a el despacio -¿Qué clase de diversión necesita un kitsune?

Tokuma lo siguió con la mirada, pensando que no sabía en lo que estaba metiéndose, a saber si ahora le decía mil cosas extrañas que no podía conseguir.

- Pues creo que eso ya lo sabes, ¿no lo decía en tu tomo? Nos gusta confundir, crear ilusiones............ otras cosas........ – sonrió, mirando a Tokuma. - ¿Intentas hacer un trato conmigo? Lo destructivo no es mi fuerte.

-bueno… pero si podrías distraerlos mientras nosotros los destruimos ¿cierto?- se guardó las manos en los bolsillos de cuero negro, mirando un tanto hacia abajo para poder verlo bien una vez estuvo frente a el, era bastante pequeño, giró en torno a el contando sus colas ya que antes se había distraído demasiado con su trasero.

- Pero eso podría ser una ilusión también – se rió en bajito, refiriéndose a que podía hacerlo ver más o menos colas si quería. – Podría, pero me sigue pareciendo muy extremo, pagarían justos por pecadores. Y estaríamos comportándonos igual que ellos.

-hum…- el moreno le apoyó las manos en los hombros, pensando e inclinándose sobre el desde atrás –podríamos traerlos aquí…

-podríamos…- el oni sonrió de medio lado, aunque estaba moviendo los dedos por la mesa.

- Sí, podríamos. – sonrió el chico también, pensándolo. – Pero eso también podría causarnos problemas......... Pueden empezar a hacer aquí lo mismo que hacen allá.

-bueno… entonces podremos dilucidar mejor que nunca si pagan justos por pecadores o no ¿verdad?- le pasó un dedo por el cuello en un gesto inequívoco –y hacerlos desaparecer…

-¿Qué opinas Okori?- el oni lo miró a los ojos y luego a Beleth solo para volver la mirada al chico -¿no suena justo?

-si tienes una mejor sugerencia…- Beleth se apoyó en la balconada aunque sin despistarse, no se fiaba de que no lo fueran a atacar desde afuera.

- No, supongo que no. – le sonrió, pensando que le agradaba la forma de negociar del nigthmare. – Supongo que es su mundo o el nuestro.

-y no deben pagar justos por pecadores ¿verdad? Nosotros no tenemos la culpa de que hayan decidido destruir el suyo… - abrió las alas de fuego, quemando las flechas de metal que se dirigían hacia la ventana, era de esperarse después de todo –me alegra contarte entre los nuestros… que invitado tan interesante has traído aquí Tokuma… no se porque… ya que no te agrada viajar solo, pensé que traerías algo inútil contigo… pero ya veo que no…- se apartó de la ventana dejando sin embargo unas verjas de fuego en el agujero de esta.

-pero aún queda algo por hacer…- el oni lo observó sentarse de nuevo en la silla

-¿si? ¿El que? Okori está aquí… si lo que necesitan es ver que maté a mi antiguo señor… lo verán… ¿no es así?... un pequeño favor… - le sonrió al zorro, el cabello negro y llama cayendo ondulado sobre su frente antes de que se lo apartase con una mano.

- Un pequeño favor.... y a cambio, ¿qué me darías? – le sonrió, tanteando.

- No lo sé... – el chico se sentó sobre la mesa, cruzando las piernas, como pensativo. - ¿Qué tal una porción de tierra aquí? Un lugar al que nadie pueda entrar sin mi permiso.

-¿Por qué no? Si es lo que quieres lo tendrás… - lo miró y bajó la vista a sus piernas mientras se cruzaban escuchando el sonido sedoso de su piel al rozarse. Era como si ejerciese un poder de atracción especial, bajó la mirada al trozo de tela en su propia muñeca -¿Qué es lo que sabes sobre unicornios?- preguntó de pronto.

El oni por su parte sentándose en otra silla que arrastró para poder verlos bien a ambos, cruzando los pies sobre la mesa al lado del zorrito –antes de que sigáis con los cuentos… ¿Qué ocurrirá si vuelve? Y descubren que era un engaño… la muerte de tu señor…

- Yo podría crear otra ilusión, su señor jamás podría ver el castillo aunque estuviese frente a sus narices, y para el caso, nadie lo vería a él. – sonrió, acariciándole los pies. – Considéralo un bono, ya que eres tan generoso. Y en cuanto a lo que preguntaste... sé que son puros. Es imposible acercarse a ellos si no tienes el corazón limpio, son muy poderosos... ¿por qué?

-te las sabes todas zorrito…- el moreno se dejó acariciar observando sus dedos finos y pálidos –y su cuerno es muy poderoso… - añadió el oni mirando luego a Beleth de soslayo.

-ya veo…

-¿ya veo? Y que hay del ¿Por qué? – lo instigó el demonio

-cosas mías…- se levantó mirando por la ventana entre las llamas –un unicornio jamás aceptaría algo asi…

- ¿Quieres que un unicornio te ayude a eliminar a los humanos? – Okori movió sus colas, observándolo. – No, no lo aceptaría. Tienes razón. Pero no necesitas un unicornio....

-no- el moreno siguió mirando afuera, guardándose sus pensamientos y mirándolo de soslayo, observando como el oni le sujetaba un tobillo tirando de uno de sus pies y apoyándolo entre sus piernas riéndose -quisiera saber si hacen algún tipo de encantamiento…

- ¿Encantamiento? – el kitsune lo observó, pensativo. – Creo que no, hasta donde sé, nunca he oído que un unicornio encante a nadie.

-¿Qué ocurre con un unicornio?- el oni se giró para mirarlo, ya un tanto escamado

-no ocurre nada, solo estaba interesado… tras leer ese libro, es todo- lo miró a los ojos y se aproximó a ambos, ya tendría tiempo de aclararse las ideas cuando no estuviera tan ocupado con cosas importantes -¿queréis algo? Voy a ir a la biblioteca… confío en que sabéis defenderos vosotros mismos…

- Sí, aunque yo lo que quiero es que me digas lo del unicornio – le sonrió el kitsune, sin creerle, y moviendo las colas.

-no me apetece…- el nigthmare torció una sonrisa y lo miró de soslayo antes de salir del cuarto.

-deja tranquilo el amor equino… pompón- le sujetó las colas tras levantarse –y vamos a echar un vistazo por malisimolandia…

- Vale, pero me hubiera gustado que mencionase lo del unicornio antes de pedirle algo a cambio. Es mucho más interesante. – se rió, saltando de la mesa, y guindándose de su brazo.

-ahh… no yo ya puedo imaginarme la historia… si quieres te la cuento… pero a cambio… - se rió abiertamente cargando el mazo con el otro brazo.

 
 

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