.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 13

Las cosas son mas fasiles cuando simplemente se hasen que cuando sabes que las estas hasiendo


Slash se dejó caer sobre una de las cabras que había visto desde dentro de la cueva, sujetándola entre sus garras y tragándosela por completo antes de entrar de nuevo en la cueva, recuperando su forma humana y temblando. Lo cierto es que nunca le llegaba con lo que el dragón le daba de comer, pero no quería ser descortés, así que, cada noche salía a cazar por su cuenta.

Volvía congelado. Caminó de forma un poco torpe y mareada por el frío que embotaba sus sentidos y se recostó en el enorme animal plateado, tal vez no era muy digno, pero no estaba para esas cosas, se enroscó entre su cabeza y sus brazos, refugiándose del viento con su cola, así era mejor, en forma humana podía cubrirse totalmente con su cuerpo y antes de que Tenkei se hubiera despertado, ya estaría bien.

El dragón abrió los ojos, observando al chico enroscado contra él, y lo cubrió con un ala, a pesar de que lo desaprobaba, era una locura.


–Otra vez has salido de noche, es cuando más frío hace.

Slash lo observó, sus ojos amarillo verdoso abriéndose de nuevo, estaba temblando y no tenía muchas ganas de discutir, lo peor de todo es que ahora notaba que llevaba todos aquellos días percatándose de lo que hacía sin decirle nada al respecto.

–Tenía hambre… –susurró silbante y algo contrariado. Sintiéndose mucho mejor al amparo del ala –. No deberías haberme engañado todo este tiempo, hasiendome creer que mi plan funsionaba…

–No quería entrometerme, pero empiezo a preocuparme –le explicó, observándolo aún –. Debiste decírmelo, que tenías hambre. Hubiera traído algo más. Aunque ya sé que no te gustan los animales muertos.

–No… y tampoco quería ser desagradesido, aunque supongo que ahora ya no hay motivos para que lo haga durante la noche, si ya sabías cual era mi estrategia… –lo miró, sonriendo levemente y apoyando una mano en su hocico antes de pegarle con ella levemente –. No tiene grasia…

–Sí la tiene... –sonrió el dragón, transformándose en chico, aunque sin dejar de cubrirlo con su ala –. Pero no te traje aquí para que te congeles.

–Lo sé… lo hisiste para raptarme –se rio, aunque sintiéndose un poco extraño por estar bajo su brazo ahora, de todos modos no iba a quejarse, no con el frío que tenía –. ¿Cuándo crees que pasará la tormenta?

–Dentro de unos días, siempre es más fuerte antes de ceder... –le explicó, escuchándola silbar afuera, de nuevo meditando en que era una locura para el wyrm salir así –. ¿Te irás una vez que se calme?

–Debería, no puedo permaneser aquí enserrado día tras día, por más que disfrute tu compañía. Aunque te echaré de menos, y no se si podré acostumbrarme de nuevo a la soledad ya.

–Estaba pensando en lo mismo... –murmuró, pensativo –. Te acompañaré, de todos modos, hasta que hayas llegado abajo.

–Puedes venir conmigo… –lo miró a los ojos, doblando el brazo bajo su propia cabeza para apoyarse en él –a la sona caliente, unos días… –le empujó un poco la cara con la suya, cerrando los ojos

–Sí, puedo hacer eso –sonrió, abrazándolo de pronto –. Me gustaría.

Slash lo miró a los ojos de nuevo y sonrió extrañamente, acariciando su rostro contra el de Tenkei.

–¿Quieres saber lo que pienso?

–¿Qué piensas? –lo miró curioso, un poco rojo, pero permitiéndole aquella caricia, ya se estaba acostumbrando incluso.

El Wyrm se rio de forma un tanto silbante, moviendo la cola sobre la tierra, de forma ondeante. La alzó sujetando una de las piernas de Tenkei, enroscándola y desenroscándola en ella.

–Nada…

¿Nada? No te creo– el dragón alzó una ceja, preguntándose de qué se reiría, y retirando un poco su brazo, cohibido, sin embargo Slash sujetó su mano, entrelazando los dedos con los suyos y apretándolas entre los pectorales de ambos, acercándose un poco más por la tierra.

–No, no hagas eso… ¿Por qué? Si no lo deseas…

–No lo hice concientemente... –se disculpó el chico aunque no era cierto. No le gustaba decir mentiras, pero se sentía intimidado –. Dime lo que pensabas.

–¿Seguro que quieres saberlo? Tal ves te haga perder esto… las cosas son mas fásiles cuando simplemente se hasen, que cuando sabes que las estas hasiendo… –siguió mirándolo fijamente y sonrió un poco. Alzando una de sus alas y cubriéndolo a él con ella, cruzándolas.

–¿De qué hablas? ¿Es algo malo? ¿Hiciste algo malo, Slash? –le preguntó, meditando que eso sería lo único que podría poner a prueba el afecto que le tenía.

–Yo no… –se rio mirándolo a los ojos –o al menos no resientemente, es difísil haser algo, malo o no, cuando te estas congelando… En realidad me refería a lo que ambos estamos hasiendo, tal vez no te percatas, ya lo harás, no tengo porque contártelo…

–Lo que ambos estamos haciendo... –meditó, recostándose un poco hacia atrás, a pesar de continuar abrazado al chico. Sí, parte de él lo sabía, pero le costaba un poco admitirlo. No sabía si Slash pensaría igual que él.

–Tú lo sabes ¿no es así? Pero jamás hay retorno para estas cosas, cuando susede algo tan extraño como esto… que no tiene ninguna lógica… –lo observó, percatándose de que estaba pensando en ello, aunque tratase de hacer ver que no.

–Slash... –lo interrumpió el chico mirándolo a los ojos por unmomento, y sujetándolo de pronto, besando sus labios. El Wyrm separando los suyos lentamente y atrayéndolo con una mano, deslizándola por uno de sus cuernos cromados y oscuros, acariciando su lengua con la suya y entrecerrando los ojos al esperado beso.

–Sabía que podía cortejar a un dragón –bromeó, deslizando aquella lengua bífida por sus propios labios.

–Calla... –se rio, observándolo y tocando su mejilla luego –. Slash, ¿seguirás buscando a una hembra?

El Wyrm lo miró a los ojos, enroscando la cola en su pierna de nuevo y subiéndola poco a poco por su muslo, girando a su alrededor.

–No, prefiero malo conosido… que buena por conoser… –sonrió de nuevo, metiéndose con él –, pero tendrás que prometerme que buscaremos el modo de haser naser este huevo, tal ves busque una hembra, pero no será para fecundarla, si no para entregarle el huevo.

–Lo prometo, buscaremos el modo –le aseguró solemne, bajando la mano para acariciar su cola, sin dejar de mirarlo a los ojos –. Tan malo no soy.

–No, supongo que no… –le tocó la mandíbula con la lengua antes de besarle el cuello con suavidad para no hacerle daño con los colmillos, abrazándolo con fuerza y deslizando la cola de nuevo por su pierna, esta vez rápidamente, enroscándola en su brazo y deslizándola por su mano. Lo miró a los ojos de nuevo y sonrió –. Aunque supongo que no esperaba compartir mi vida con nadie, mucho menos con otro macho, y de dragón… No, nada menos que un dragón de hielo, tendré que cuidarme de no molestarte nunca.

–Sí, es lo mejor –lo miró serio, sonriendo luego y sujetando su cola, jugando con ella –. Yo tampoco pensé que me enamoraría de un wyrm, ni siquiera que vería uno. Ahora no me arrepiento de haber vuelto tarde.

–De todos modos, no creo que tuvieses muchas labores por haser aquí… tendré que alegrarme yo de que hayas ayudado a los humanos…, por esta ves… –lo miró serio también por un momento, recuperando de nuevo la sonrisa en sus labios –. En realidad creí que me atraías al poco tiempo de recogerme…, claro que, no era algo que quisiera asimilar.

–Yo creo que tu ritual funcionó –se rio el dragón, aunque comentando serio después –. Era extrañamente hipnótico. Aunque no comprendía qué hacías.

–No lo sé…, fue por instinto, tampoco es que lo hubiera ensayado en mi casa –se rio, deslizando la cara por el brazo del dragón, entrecerrando los ojos un poco, le gustaba acariciar sus cuernos en él –. Tú deberías saber el cortejo de los dragones, como machos… tal ves sea similar, y por eso te atraía… –se rio porque se estaba metiendo un poco con él –. Desperté tu lado femenino…

–No creo que haya sido eso, si hubiera sido otro, no me hubiera importado, aunque igual hubiese pensado que estaba loco –bromeó de vuelta, notando sus caricias, moviendo un poco el ala que lo cubría.

–Debo estar loco… –se rio, observando su rostro y pensando como todas aquellas noches atrás que era muy delicado y elegante, extrañamente las hembras de su raza sabía que no eran tan hermosas. Le besó los labios de nuevo, empujando la cara contra la suya y acariciándose contra su piel –. ¿Cuánto crees que se pueda soportar algo así? ¿Toda la vida? –lo miró a los ojos serio, en realidad estaba probándolo.

–¿Soportar? El amor no es algo que se soporta. Hablas como si fuera una enfermedad –lo miró extrañado, esperando por su respuesta.

–Pero somos machos, ¿no crees que acabaremos luchando? –siguió mirándolo a los ojos, estudiando su expresión y sus palabras, sonriendo después sin poder evitarlo, demasiado ablandado –. De nuevo el amor, sí, tal ves disen que somos estúpidos porque hasta ahora no nos habíamos dado cuenta de que no podíamos amar a una hembra. O tal ves nos disen crueles por matarnos entre los machos, los únicos con los que podríamos compartir una vida. Claro que, entonses yo… soy el más inteligente de todos, aunque espero que no venga a buscarte nunca una hembra o la mataré.

–No creo que eso suceda. Nunca ha sucedido. Y yo no te veo estúpido ni cruel –le sonrió, sin apartar la mirada –. Creo en el amor, tal vez yo te parezca estúpido.

–No, tu me pareses encantador… –sonrió, deslizando el pulgar por sus labios mientras le sujetaba la mejilla con la mano. Se giró sobre el, alzando las alas sobre sí mismo mientras lo besaba, observándolo fijamente y deslizando la mano por uno de sus cuernos de nuevo.

Tenkei le devolvió el beso, cerrando los ojos, sus propias alas extendidas tras de sí.

Slash se separó de sus labios y lo miró a los ojos, sonriendo, pasándole la mano por el cabello plateado y abrazándolo antes de voltearse bajo él.

–Mejor así, me congelo… –se rio, deslizando las manos bajo su camiseta por su espalda.

–Sí, te congelas –murmuró sonriendo y dándole a entender que sabía lo que estaba haciendo. No le molestaba de ninguna manera.

–Sí, me congelo… –se rio observando sus ojos y besándolo de nuevo mientras acariciaba sus nalgas, sintiendo el tacto del cuero negro, apretando más las manos sobre él –. Tú no pasas frío.

–No, a mí me gusta este clima, pero me gusta ayudar también –sonrió, subiendo una pierna por la suya –. Y no dejaré que lo pases tú.

–No… –sonrió con suavidad, besándolo y pasando de nuevo las manos por su espalda con fuerza ahora, buscando el modo de quitarle la camisa y rasgándola con las uñas apresurado, las escamas que cubrían su propia piel retrayéndose y dejando su cuerpo desnudo al descubierto.

–Flash –susurró el chico excitado, y pasando las manos por su espalda también, tocando el nacimiento de sus alas, besándolo, sintiendo su sexo ahora desnudo rozar su pierna.

El Wyrm tembló un poco con las ansias, apretándolo contra él para sentir su sexo y deslizando las manos entre el cuero y su cuerpo, bajando el apretado pantalón por su piel, excitado.

–Tenkei… –apretó sus nalgas mientras su cola se enroscaba alrededor del muslo del dragón, como reteniéndolo contra él, apretándolo un poco incluso.

El chico bajó una mano acariciando aquella cola de nuevo, aún besándolo y apretándose contra él, sentía su respiración entrecortada. Con su otra mano acariciaba la espalda del wyrm, bajando mientras este se giraba de nuevo, cubriéndolo con sus alas sin poder dejar de besarlo una y otra vez. Se sentía caliente, extraño, casi como ahogado, aunque el calor nunca le hubiera afectado antes.

Tiró de su pierna con la cola, separándoselas un poco mientras lo seguía acariciando, rozando con los dedos la entrada en su cuerpo.

–¿Es esto lo que quieres? – lo miró a los ojos serio.

–Sí... quiero estar contigo. De alguna manera – lo miró también, sonrojándose un poco, preguntándose si no lo rechazaría finalmente. No era una hembra, al fin y al cabo, aquello era todo lo que podía ofrecerle.

–Está bien, porque lo estoy deseando…– sonrió contra sus labios, apartándose un poco para tocar sus pectorales y su abdomen suavemente marcado. Le acarició las caderas y lo miró a los ojos mientras su mano tocaba su sexo, probando y observando sus expresiones. Su cola se arrastraba entre sus nalgas, entrando en él poco a poco, las escamas resbalando fácilmente en su cuerpo. Sonrió más, percibiendo la presión y el calor dentro de él, su propio sexo pulsando contra el de Tenkei.

El chico dragón abrió la boca, gimiendo y estirando las alas, su sexo cálido. Por más que la tormenta aún soplara fuera, allí dentro sólo había calor rodeándolos. Bajó el rostro, besándole el cuello a Slash, gimiendo contra el mismo.

–Oh… – el Wyrm cerró los ojos, subiéndose sobre él de nuevo, mirándolo antes de lamer sus pezones. Volvió a su boca, sujetando ambos sexos con su mano mientras la otra separaba sus nalgas dejándole mejor paso a su cola. Se movía todo lo posible en su interior, penetrándolo por completo con ella. Era extraño, no estaba pensando muy bien –¿Puedo haserlo ya?

– ¿El qué...? – preguntó confuso entre las sensaciones, nuevas para él, aquélla cola moviéndose dentro de su cuerpo, generando un tipo muy distinto de calor, su propio sexo completamente erguido. Lo miró a los ojos comprendiendo entonces –. Sí... –accedió, un poco rojo.

Slash sonrió, le había desconcertado que le preguntase cuando él no podía dejar de pensar en otra cosa que no fuera entrar en su cuerpo. Apartó la cola de su interior, retirándola rápidamente. Su rostro excitado y necesitado no le dejó pensar nada más. Se empujaba dentro de él, notando como su cuerpo cedía poco a poco a la penetración, su aliento temblaba, la voz salía entre sus labios grave pese a que trataba de contenerse. Le rodeó el cuerpo con la cola, apretándolo con fuerza.

–Slash.... – gimió el chico dragón, moviéndose un poco, el sexo del wyrm apretado entre sus nalgas. Bajó la mano a su propio sexo, acariciándolo y girando el rostro un poco para que lo besara. El Wyrm de inmediato entró en sus labios, su lengua acariciando la del chico con fuerza y su mano acariciando su cabello mientras se movía con fuerza dentro del él.

–Tenkei… no vuelvas a desirme que no nesesitabas esto… – sonrió pese a lo excitado que estaba, bajando la otra mano para tomar el sexo del chico por él –abrásame…

Tenkei lo abrazó, incluso sus alas rodeándolo, susurrando.

–No con alguien a quien no amase... –sonrió, su aliento se sentía cálido contra los labios del wyrm, los dos chicos permanecían pegados uno al otro. Eran lo único visible en aquel círculo rodeado por la niebla que se había formado a su alrededor. Si por casualidad alguien hubiese pasado por allí, ni siquiera hubiese podido notar que había una entrada a aquella cueva.

–Te amo… – sonrió levemente, besándolo de nuevo, sabía que era importante para él que se lo dijera, a pesar de que lo creía una obviedad, por más que le extrañase a sí mismo, pensar que amaba a alguien.

Apretó las mandíbulas, distrayéndose de sus pensamientos y estremeciéndose al observar el rostro del chico, sintiendo sus alas tocar las suyas. Le sujetó las manos con las suyas con fuerza, apretándoselas y entrelazando los dedos con los del dragón. Se empujó con más fuerza y deslizó la cola alrededor de su sexo, apretándolo aún más y moviéndola contra él.

– Te amo.... Slash... – gimió el chico con fuerza, al sentir su sexo así aprisionado, pulsando con más urgencia, y haciéndolo apretar las nalgas a su vez contra el sexo del wyrm, que salía y entraba constantemente. Aleteó una vez más, apartando un poco la niebla apenas por un segundo, y rozando las alas del wyrm de nuevo, gimiendo y corriéndose, sin controlarse para nada.

–Tenkei…– jadeó al sentir el semen deslizándose sobre su piel. Se aguantó apenas unos segundos, con la presión que el dragón hacía sobre su sexo era casi imposible. El semen brotó en el interior del chico. Lo besó apasionadamente, entrelazando los dedos en su cabello hasta que se hubo corrido por completo.

Tenkei se rio con suavidad, por lo contento que se sentía. Tenía ganas de salir a volar. Claro, que al wyrm seguramente no le gustaría con el frío que hacía. La niebla aún tardaría un poco en disiparse.

–Es como si fuéramos los únicos en el mundo... – susurró, besándolo de nuevo.

–Sí…– respiró con fuerza, acariciándole la espalda con suavidad y firmeza, sin creerse lo que había pasado, deslizando las manos por sus alas, acariciándolas también, sintiendo como las movía con suavidad –¿No me digas que quieres volar?– se rio abrazándolo con más fuerza.

–Pues sí, pero no es necesario. Es sólo lo que hago cuando estoy muy feliz – confesó, sonriendo, enrojeciendo un poco porque lo hubiera notado.

–Mejor será… porque estoy cansado… y además en cuanto se me pase la emosión seguro que me congelo de nuevo… – se rio, estaba feliz. En realidad no había esperado sentirse tan cómodo con nadie jamás –. Te amo…– entrecerró los ojos, sintiendo que estaba más sensual que nunca –Tu rostro… es más hermoso.

– Gracias.... – le contestó, enrojeciendo más. No había esperado enamorarse tan rápido de alguien, pero lo cierto es que estaba perdido en cuanto lo vio, ¿no?

–Y enrojeses… – se rio, besándole las mejillas y abrazándolo de nuevo con fuerza y deslizando la cola por su pierna, enroscándola y desenroscándola en su particular modo de acariciarlo –. Cuando vayamos a un lugar más calido… volaremos juntos.

– Sí, pero.... quiero ir a un lugar no muy lejano. Me gustaría poder ver la nieve de vez en cuando – contestó, enrojeciendo aún más, porque se lo señalara, pero sin admitirlo en sus palabras.

–Sólo será un tiempo, volveremos… pero esta ves pienso dejar que tú me hagas el viaje – se rio y le apartó el cabello del rostro, notando que enrojecía más, pero sin avergonzarlo de nuevo –. Iré entre tus alas… así será mejor.

–Está bien, te protegeré del frío de esa manera – movió las alas como si ya estuviera ansioso, rodeándolo con ellas, besándolo de nuevo y acariciando su pecho.

Slash lo cubrió con sus alas por donde las del dragón no abarcaban, cerrándolos por completo al exterior.

–Me alegro de no haber encontrado a una hembra…

 


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