.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 3

First Friend

Tenkei remontó el vuelo moviéndose con libertad entre las nubes, sintiéndose bastante bien en realidad. Las cosas no habían salido tan mal ni había nada de lo que él tuviese que lamentarse. Incluso sus heridas estaban mejor ahora. Descendió ligeramente, con deseos de observar la fauna y el paisaje, no tenía prisas.

Denki se detuvo en su vuelo, llevaba todo el tiempo huyendo como si el mago fuera a molestarse en perseguirlo, no lo sabía en realidad, pero se sentía muy cansado, tanto que apenas podía volar. Trató de alzar el vuelo de nuevo pero era casi imposible. Jamás se había sentido así antes, ni siquiera cuando jugaba durante todo el día.

Bajó la cara, apoyando las manos entre las piernas y volviendo a ocupar un palmo de tamaño, sin poder soportar mantener más la forma humana, las lagrimas rodando por su rostro. Se sentía terriblemente solo y abandonado.

Sus alas habían perdido brillo, observó las lágrimas sobre las hojas brillando como gotas de rocío nacaradas, se las echó sobre las alas, como probando a ver si servía de algo puesto que se veían cada vez más apagadas. La imagen del otro imp muriendo volvió a su memoria ¿se estaba muriendo?. Cerró los ojos con fuerza, llorando más profundamente y abrazándose a si mismo.

Negando después con la cabeza, frunciendo el ceño –no!... no… lo mataré… y buscaré un nuevo amo… - su voz rasgada aunque empañada por el llanto sonó decidida –no… no puedo… yo solo…- estrujó una hoja con las manos destrozándola y lanzando los pedazos por todas partes –ah!- se levantó, arrastrando otra hoja consigo y sentándose bajo una seta junto al tronco de un árbol, se cubrió con la hoja, escondiéndose. Esperaría allí… y cuando alguien pasase… lo engañaría y así… conseguiría que lo ayudase… Su propio cuerpo rebotando contra la hierba y haciéndolo caerse contra el tronco de la seta -¿Qué ha sido eso?- se levanto, alzando un poco el vuelo, olvidándose de su cansancio por la fuerza de la curiosidad, observando un ser enorme y plateado batiendo aún sus alas cerca del lago. Abrió la boca sujetando la hoja con fuerza, nunca antes había visto algo así.

Tenkei descendió completamente, transformándose al instante, ya que se le hacía incómodo permanecer de ese tamaño en un lugar así. El reflejo en el lago, devolviendo la imagen de un chico de cabellos plateados y ojos verdes, tan sólo sus alas y sus cuernos permaneciendo intactos. Introdujo los brazos en el agua sonriendo al sentir su frescura, sin darse cuenta de que era observado.

El imp se sujetó a uno de sus cuernos sin ningún cuidado, permaneciendo de aquel tamaño diminuto, sintiéndose un poco mejor solo por estar sobre aquella criatura mágica tan poderosa, aún así resbalándose a lo largo del cuerno plateado hasta sentarse sobre las hebras plateadas

Los ojos del chico alzando la mirada como si pudiera ver sobre su cabeza así y alzó una mano, sujetando al diminuto ser, con dos dedos, y colocándolo frente a su rostro. - ¿Quién eres?

-yo pregunté primero- repuso, señalándolo y revolviéndose para soltarse sin conseguir nada aparte de quedarse colgando boca abajo, cruzando los brazos tratando de aportar un poco de dignidad a su postura, recordando que solo lo había pensado, no lo había preguntado, pero decidiendo esperar a ver si no lo notaba.

- No has preguntado nada, a menos que fuera por señas en cuyo caso, no te hubiera podido ver. – le contestó, alzando una ceja y soltándolo por fin, dejando que se mantuviese con sus propias alas.- Eres un imp, ¿no deberías estar con tu amo

El imp alzó una ceja también, tratando de imitarlo y mirándose en el reflejo del agua, observándolo de nuevo con la misma expresión, pero definitivamente no se veía igual cuando el lo hacía. Frunció el ceño, revoloteando hasta su hombro y sentándose sobre el cansado –no puedo… me muero…- se explicó terriblemente mal, como si la mitad de la conversación hubiera comenzado en su mente.

- Creí que los imps vivían gracias a su amo.... – murmuró, pensativo, y pensando que era muy confianzudo. Se adentró en el lago, sintiendo el agua, rodearle las piernas y las caderas y mirando al ser a través del reflejo.

-es que mi amo ya no me quiere…- explicó apesadumbrado, mirando hacia abajo, las ondas del agua, pensando en que hacer para convencerle de que lo ayudase y sujetándose a uno de los mechones de pelo que colgaban a los lados de su rostro, amasándole el cabello entretenido y mirando debajo de nuevo como si lo hubiera notado de pronto –no te tapas eso…- se rió observando su sexo, desviándose de su problema de nuevo.

El dragón se sonrojó un poco aunque sin cambiar de expresión, sólo adentrándose más en el lago, hasta que el agua le llegó a las caderas. Claro que no hacía demasiado con lo cristalina que era. – No pensaba encontrarme con nadie aquí... – se excusó, cambiando de tema. - ¿Ya no te quiere? ¿Le hiciste algo?

-no… es que no me dio tiempo- se explicó con brutal sinceridad, pasándole una mano por la mejilla y apoyando la suya contra ella –estaba matándolos a todos pero me muero igual si no hago algo…. – se lamentó con todo el propósito de ablandarlo aunque de veras estaba triste y tenía miedo. Aún así mirando abajo curioso –a mi amo no le gusta ver esa cosa, también tengo una si quieres verla…- le dio con la palma de la mano en la mejilla como para llamar su atención.

- No, ya sé... cómo son.... – sonrió, pensando que era muy inocente, y sujetándolo de nuevo para que no le golpease, a pesar de su tamaño. - ¿No te dio tiempo? No se supone que hagas algo malo. – lo alzó a nivel de sus ojos estudiándolo. – Sé lo que son los imps, pero..... si tu amo muere, ¿no morirás tú también?

-no si encuentro un nuevo amo ese mismo día- lo miró a los ojos sonriendo inocentemente y extendiendo los brazos hacia el como pidiéndole su adopción “muy sutilmente” -¿no quieres un imp?- se ofreció como si en realidad le estuviese recomendando a un amigo, poniendo cara de pena después porque no sabía cual surtiría más efecto.

-No.... la verdad es que no tengo necesidad de algo así.... – sonrió de nuevo, bajándolo un poco al agua, aunque no pensaba mojarlo. Lo subió de nuevo.- Y ¿matarás a tu amo?

-no puedo matar a mi amo… ¿Cómo voy a matarlo si el me hizo? Pensaba matarlo pero no me puedo hacer grande sin cansarme ya- cruzó los brazos contrariado aunque no se rendía, se sopló el flequillo que rebotó, cayendo de nuevo sobre su ojo –y no me mojes! Que me muero!- le mintió, porque no tenía idea de que pasaba ni quería saber, meditando que hacer para convencerlo -¿Qué eres? No me lo dices…

- Soy un dragón. – le contestó, saliendo del lago de nuevo y depositándolo sobre la hierba.- No morirás si te mojas, sólo te mojarás. Háblame de tu amo.

-hum… es un mago, lleva una túnica- se colocó una hoja sobre la cabeza enroscándola un poco como si fuera una capucha -y siempre me mandaba que capturase unos seres…y luego siempre me reñía y me decía que me cosería los labios- se sujetó a la hierba con las manos balanceándose hacia atrás y mirándolo mojado, sus ojos observando su sexo y como goteaba el agua desde este, se dejó caer en la hierba y la gota enorme para el se estampó sobre su rostro, dejándole el cabello completamente mojado y apartándoselo de la cara –ah!- cerró los ojos con las manos hacia delante como tratando de parar el agua, abriéndolos poco a poco chorreando y riéndose, frunciendo el ceño después –no tiene gracia… no quieres un imp… pues!...“me muero…”- suavizó la voz al final, como para verse más victima, cerrando los ojos y entreabriendo uno para espiarlo.

- No estás muriendo aún... – se rió porque notaba su dramatismo y le hacía gracia, aunque le parecía triste su destino. – Dime la verdad, ¿qué deseas de mí?

-si me estoy muriendo… ¿no ves?- se giró en la hierba mostrándole sus alas algo apagadas –y cuanto más se aleje de mi… más me muero… ahora me estoy muriendo poco… pero si se va más lejos me moriré mucho… y también se morían todos los seres que había en el sótano… los estaba matando… ¿tampoco los quieres a ellos? Yo tampoco los quiero… me quiero mas a mi… pero… si así lo matas…

- Quieres que lo mate, no me agrada tomar vidas... – se quedó mirándolo, escuchando lo que decía, sabía que estaba mintiendo un poco, pero había verdad en lo que decía también. - ¿Qué tipo de seres había en su sótano?

-hum… no me dejaba ver… hadas… - anunció porque era lo que el había capturado –un gato… con dos colas… hum…- se sentó en la hierba con las manos en los tobillos, balanceándose y mirándolo atento de nuevo y sintiéndose extraño. Se levantó de pronto, bajándose la ropa que lo cubría y mostrándole que tenía el sexo erguido –mira! ¿A que no te lo esperabas?

Tenkei parpadeó, observándolo. – No.... no me lo esperaba.- permaneció mirándolo a pesar de que le daba algo de vergüenza, finalmente apartando la mirada. - ¿Porqué los tenía en su sótano? ¿Lo sabes?

-le vendió el gato a uno… uno con cuernos y… no se que más porque tenía el pelo delante de la cara…- miró abajo, a su sexo, porque en realidad había sido el quien no se esperaba aquello y estaba tratando de que le explicase que pasaba con eso. Se tapó frustrado de que no le dijese, frunciendo el ceño y sentándose de nuevo con la cara apoyada en las manos sin dejar de mirarlo

- Entonces.... ¿los vende? – preguntó, sin estar claro, pero irritado de que pudiese quitarles la libertad así. Claro, no tenía nada que ver con él, pero el hecho de tener a ese ser delante suyo, debilitándose poco a poco, y también el hecho de que a él no le gustaría perder su propia libertad, ya lo estaban involucrando. - ¿Cómo te llamas?

-¿Denki?- lo miró a la cara atento, pensando que ese nombre se lo había puesto el porque le había parecido bonito -¿y tu?- suavizó el gesto, pensativo –no se si los vende siempre… solo vivo desde hace unas semanas…creía que solo los tenía ahí encerrados… no se porque… y a ese lo vendió… y gritaba… y a mi me daba miedo…

- Me llamo Tenkei.- se presentó, pensativo. No le gustaba nada aquello. – Quiero ver a tu amo....

-¿Por qué? ¿Vas a matarlo? ¿O quieres comprarte un ser de esos? Por qué yo soy gratis…

- No quiero comprar ninguno... – lo miró, sonriendo un poco sin poder evitarlo. – No le privaría de su libertad a nadie. Sólo quiero ver la realidad con mis propios ojos. Entonces podré decidir... aunque tal vez no debería inmiscuirme en esto.

-o tal vez si! Dices que no te gusta arrebatarle la vida a nadie… pero si no me salvas también me muero…- se levantó, revoloteando hasta el, flotando delante de su rostro –ya se me puso como la tuya de nuevo- se bajó la ropa de nuevo, mostrándole -¿te lo esperabas?

- No.... no tienes que enseñármela a cada rato – alzó una ceja de nuevo sujetándolo con delicadeza. – Y necesito asegurarme de que lo que dices sea cierto y no algo que has malinterpretado...

-hum…- se sentó en su mano alzando una ceja y subiéndose la ropa –pero tu ya me la estás mostrando todo el tiempo y yo no me molesto… y dijo… “ya no os necesito… tengo suficiente con este pago…ja ja ja” luego el otro imp se quedó gris y se deshizo… - sintió que le dolía la tripa de recordarlo y se tumbó en su mano –no me quiero grisear y morirme…

- Nadie quiere morir... – lo miró serio, abriendo más la mano para que pudiera estar cómodo, observando su leve brillo. – Iremos a verlo y trataré de ayudarte....... Y yo no tengo ropa aquí, es sólo por eso.

-yo tampoco tengo ropa aquí… y tampoco en otros sitios…- se sujetó a uno de sus dedos porque en realidad estaba cansado aunque sabía que debía guiarle el camino y era su única oportunidad. Se sentó de nuevo, haciendo el esfuerzo –es una cabaña… allí… todo por allí… no se donde… porque solo volaba… para escaparme…- lo miró de soslayo con cara de duda muy seria -¿ya estás queriendo un imp?

- No, que no necesito uno, pero tampoco deseo que mueras – le aseguró, pensando en qué iba a hacer con un imp, no tenía idea. Me transformaré de nuevo para que lleguemos más rápido.

-jo! vale…- echó a correr por su brazo, contrariado, agarrándose a uno de sus cuernos de nuevo y cobijándose allí aunque sin tener muy en cuenta que ya no estaría tan cómodo cuando se transformase –cuando quieras uno ya no vas a poder tenerlo…

- No deberías ofrecerte a cualquiera así.... puede sucederte algo malo. – le advirtió, tomándolo de su cuerno y protegiéndolo en sus manos, transformándose en aquel gran ser plateado y elevando el vuelo. – Dime hacia donde...

-hacia el norte- le señaló con la mano, escondiéndose entre sus garras ahora enormes y sujetándose a ellas, sintiendo el aire con fuerza en el rostro, riéndose y olvidándose un poco de que le dolía de nuevo, pensar en eso no era divertido –me ofrezco porque igual me muero, nadie puede ser mas malo…- se sentó, sujetándose y mirándolo de soslayo un poco espantado al verlo bien –antes eras más guapo…

- Gracias – le contestó, comprendiendo que no quería decir nada malo con eso y continuando el vuelo, mirando hacia abajo. – Deberías buscar alguien que te trate bien.

-pero es que nadie me quiere… y todos me gritan… ya estoy buscándote a ti que me tratas bien y no me quieres… a nadie le hace falta un imp… solo al hada esa… pero ella quería arrancarme trozos… por eso la capturé…- se quedó callado, pensando que no, en realidad la había capturado para ver si así le hacia caso su amo –más o menos… por otras cosas también…

- Por otras cosas....- lo miró, pensando que no podía mentir, pero así era mejor, no le agradaban las mentiras. – No sabes si te trataré bien, sólo lo asumes.... pueden engañarte, ¿lo sabes?

-humm… no se… igual si… pero aún así es mejor que estar solo y encima morirme…- se ovillo en su garra de nuevo sintiéndose mal –y siempre estoy solo…

Tenkei lo miró nuevamente, apartando su mirada del paisaje por unos segundos, sintiendo pena por él. – Una vez... que vea a tu amo y decida qué hacer, si las cosas salen como piensas, puedo ayudarte a buscar otro amo. O puedes venir conmigo, pero... realmente no tendrás mucho que hacer a mi lado.

-¿de veras?- preguntó igual sin levantarse y sintiéndose menos cansado conforme se acercaban de vuelta a la cabaña, lo cual le confirmaba que el mago seguía allí, aunque se sentía igual de mal anímicamente -¿te aburres mucho?

- No, me gusta mi soledad, pero no soy alguien que necesite de tu ayuda. – le aclaró, con la creencia de que los imps vivían para servir, claro.

-hum…- suspiró pensando que nadie lo necesitaba ya e igual llorando de nuevo aunque tratando de hacer como si no. Contrariamente escondiendo la cara contra su piel plateada como si así no fuera a notarlo aún más.

- Espera, ¿por qué lloras? – el dragón detuvo su vuelo, volviendo a transformarse en el chico, aún sosteniéndolo en sus manos. – No significa que no me vaya a agradar tu compañía.

-no lloro- pasó la mano por aquellas lágrimas brillantes y se la secó en el pelo haciendo cara de que estaba bien a pesar de que se notaba que había llorado. Pero tampoco quería que se enfadase y ya no lo quisiera ni aunque fuera sin necesitarlo –estoy bien…- se sentó en su mano muy serio, mirándolo fijamente y bajando la vista, percatándose de que brillaba de nuevo como siempre.

-No mientas....no tienes por qué. – le sonrió un poco, observando su brillo. – Estamos cerca, ¿verdad?

-si… está ahí…cerca - se levantó en su mano, poniéndose de pié y señalando entre la arboleda. Revoloteando y preguntándose si los dragones leían la mente –yo nunca miento…- mintió sujetándose las manos tras la espalda, bajo las alas. Y parándose en el campo, haciéndose de tamaño humano y mirándolo de soslayo, parado delante de el. Sacudiendo las alas y caminando despacio entre los matorrales.

- Eso es mentira. –lo siguió, negando con la cabeza, sin molestarse en cambiar de nuevo, observado su tamaño ahora.

-“no me leas la mente”- susurró en tono bajito como si tratara de averiguar si se la leía o no -¿quieres ver? ahora la tengo como tu… - se giró de pronto señalándose el taparrabos de cuero, aún intrigado

- No, está bien... Ya sé que la tienes como yo... – negó, tratando de evadir el tema. – Y no leo tu mente, puedo saber cuando alguien dice la verdad o no.

-hum…- frunció el ceño, pensando que así no era divertido –pues cuando me ayudes a buscar un dueño que si me quiera… buscaré uno que no sepa esas cosas…- se rió, como ahora se sentía mejor, perdiendo de nuevo la conciencia de la peligrosidad de la situación. Se hizo pequeño de nuevo revoloteando hasta la ventana de la cabaña.

El mago que guardaba las cosas dentro de bolsas de cuero deteniéndose de pronto, acercándose a la ventana y haciendo que el imp se escondiese bajo el marco de madera. Asustado.

- No tengas miedo... – el chico se acercó, extendiendo la mano para que viniese con él si quería y observando al mago a través de la ventana, aproximándose a la puerta.

El imp se cobijó en su mano, asustado de todos modos al recordar lo rápidamente que se había librado del otro como el. El hechicero sacando una de sus manos del bolsillo, escupiéndose en la palma y escribiendo sobre ella unas letras en rojo -¿Quién va?- preguntó con la mano extendida hacia la puerta –ya no está abierto el negocio

- No he venido por el negocio. He venido a averiguar algo – lo miró notando lo que había hecho y deteniéndose, resguardando al imp. - ¿Es cierto que mantienes a algunos seres apresados en tu sótano?

-no, ya los he matado- cerró los ojos y los abrió de nuevo susurrando algunas palabras en una lengua extraña

-una bola de fuego!- le advirtió el imp reconociendo el hechizo, aquello lanzándose contra el dragón. El mago reconociendo la voz apagada de aquel su sirviente y extendiendo la mano, la luz desprendiéndose de Denki poco a poco a causa de la magia del dragón.

-No! – el chico extendió las manos, un muro de hielo creándose al instante frente a ambos, derritiendo aquel fuego. Lo rompió a continuación, tirando los trozos del mismo contra el mago. Sabía que decía la verdad, y Denki también.

El humano salió hacia atrás, golpeado por los cristales de hielo, sangrando por varios lugares, alzando una mano e insistiendo, una lluvia de fuego cayendo del cielo sobre la cabaña y sobre ellos mismos.

Apagándose casi al instante de llegar cerca del chico dragón, el hielo protegiéndolo.

Se resistía por necedad, por orgullo, sabía que harían falta cientos de magos para derrotar a un dragón. Su otra mano aún absorbiendo la fuerza del imp que palidecía en la mano del Tenkei –al menos tu morirás conmigo por traidor!

-“no… no quiero…”- Denki tratando de resistir, cada vez más cansado, si al menos pudiera crear aquella barrera a su alrededor, pero no… la del dragón era más poderosa y la suya solo debilitaría a su nuevo amo. Lo miró sin poder hacer otra cosa que permanecer tumbado en su mano, con los ojos entreabiertos, pensando que de veras no le servía de nada, y sonriendo cansado, cerrando los ojos.

Tenkei casi cerró su mano como si aquello lo protegiera, enfureciéndose. – No es una traición tratar de sobrevivir! Especialmente de un asesino como tú. – dio un paso hacia delante, lanzando granizo contra él, el viento gélido rodeándolo, debilitándolo cada vez más, como pensaba hacer con el imp.

El mago cedió en tratar de matar a aquel ser, sin embargo dedicándose entonces a intentar deshacer aquellas piedras de hielo que lo golpeaban incesantemente. El hielo comenzando a congelar su cuerpo y a robarle la movilidad por completo.

Denki se quedó congelado también dentro de la mano del dragón como respondiendo a lo que a su creador le había ocurrido. Era extraño se preguntaba si estaba muerto, porque aún podía pensar a pesar de que no veía. No, tal vez solo necesitaba maná.

- Denki.... – Tenkei lo alzó hasta sus ojos, abriendo la mano, sumamente serio, observándolo. Se veía muy débil, casi no brillaba. Ojalá no lo hubiese acabado de matar. – Denki.... ¿qué hago ahora? Necesitas que sea tu amo... ¿Cómo lo hago?

-mátalo… - hubiera querido mirarlo pero no podía abrir los ojos -necesito maná…de tu magia… con la boca

Tenkei alzó la mirada de nuevo, lanzando un témpano y atravesando al mago. Había pensado en dejarlo morir congelado, pero suponía que así era mejor. No era bueno dejarse llevar por su furia. Acercó al imp de nuevo a su rostro abriendo la boca, sin saber cómo ni qué hacer, esperando que el chico supiera.

Denki lo miró, pensando que no sabía, a el le había parecido que si con todo lo que había parecido saber sobre su especie, lo cierto es que el tampoco sabía, nunca ponía atención cuando su señor lo había echo, aunque en esos momentos se sentía tan débil que le daba igual como fuera. Le apretó los labios con las manos, abriendo los labios y absorbiendo parte de su magia, brillando de nuevo poco a poco.

Se hizo de nuevo grande frente a el, sujetándole el rostro con las manos y al fin cerrando los labios y cesando su “robo” de magia –gracias…- se volteó mirando al mago en el suelo y acuclillándose frente a el. Lo cierto es que asi le daba un poco de lástima. Aunque no mucha para ser sinceros.

- No me agrada tomar vidas... – murmuró el chico dragón por si acaso, entrando a la cabaña de todas maneras, por un momento pensando en tomar las ropas del mago, pero además de que estaban heladas, le causaba repugnancia pensar en usar algo de él, sinceramente.

-es un poco asqueroso…- observó la sangre y la tocó con un dedo, llevándosela a los labios y haciendo cara de asco –y sabe asqueroso…- se levantó de nuevo, pensando en pegarle una patada al cadáver en la cabeza pero luego deteniéndose a la mitad de la intención mirando al dragón de soslayo seguro de que le reñía -¿quieres ver donde te decía?

- Sí, pero no hagas eso... No eres carnívoro ¿verdad? – se quedó mirándolo, pensando que algo le ocultaba, pero no parecía algo importante.

-hum… no…- lo miró preguntándose que era carnívoro de todos modos y sonriendo levemente, haciéndose pequeño de nuevo y bajando por las escaleras, recorriendo la primera parte del sótano, era la primera vez que la veía libremente, aunque ahora olía mal y todos estaban muertos. Algunos quemados, otros simplemente como dormidos en sus jaulas -¿no van a vivir de nuevo?- se paró frente a una de las jaulas, haciéndose grande de nuevo e iluminando tenuemente la estancia con su propia luz.

- No, no van a vivir de nuevo...- murmuró con voz triste, observando a todos aquellos seres muertos, algunos sin duda malvados, pero aún así era terrible. – Una vez que mueres no regresas, ¿no sabías eso, Denki?

-no…- siguió sus pasos hacia dentro, buscando también allí alguno que quedase con vida. Observándolos también en sus jaulas sin vida, se quedó mirando a unas hadas y abrió la jaula tocándolas con un dedo, estaban grises y se deshicieron solo con su tacto. Sintió que le bajaba una lágrima -¿y ahora que?!

- No lo sé.... Creo que debemos sacarlos de aquí, enterrarlos. Al menos lo que queda de ellos, no permanecerá en estas jaulas. – se agachó frente a una, observando a un chico más o menos de su tamaño, un elfo. Abrió la jaula, sacándolo con cuidado y disculpándose en silencio por tomar su ropa.

-bueno…- se pasó una mano por la cara, aun asi algunas gotas de agua brillante cayendo a la tierra mientras desnudaba a otro de los seres sin saber porque. Igual por eso no querían verlo desnudo, porque eso era para cuando estabas muerto.

- ¿Qué estás haciendo? – Tenkei lo miró confundido, terminando de vestirse, claro, a lo mejor el imp quería taparse un poco más, pero lo dudaba.

-le quito la ropa como tu…- se quedó con la ropa en la mano, viendo como se la ponía y frunciendo el ceño, lanzándola por cualquier lado después –“se avisa…”- refunfuñó sacando a los seres de sus jaulas ahora con mucha más celeridad.

- No creí que.... Necesitaba ropa, es todo.- suspiró, pensando que era algo necio y cambiaba de humor con facilidad, ayudándolo a sacar los cuerpos de las jaulas, congelando aquellos que estaban quemados parta que no se hicieran pedazos aún. Realmente quería sacarlos de aquella cabaña.

El chico de cabello azul extendiendo como una nube de maná y apoyándolos a todos sobre esta -¿Por qué los mató?

- No lo sé, pensé que tal vez tú lo sabrías.- lo miró, pensativo. – Dijiste que los vendía., dijo que ya no los necesitaba, ¿no es así? – miró los cadáveres de nuevo, pensando que de ser así, bien podría haberlos dejado libres.

-si… porque ese ser tan grande le dio metales y piedras de colores… a cambio del… hum… nekomatta…- recordó, sonriendo por haberlo echo –y yo dejé escaparse al hada que había traído cuando supe que iba a matarla… y luego pensé que mejor no lo hubiera echo porque seguro que ahora me odia y quiere matarme… a lo mejor por eso el los mató a todos… - dejó al ultimo de aquellos seres sobre la nube azulada -¿Dónde se entierran?

-Afuera.... – lo miró, alzando una ceja de nuevo, sonriendo un poco a pesar de su tarea.- No, en realidad, la mayoría de estos seres son bastante pacíficos. Y el hada probablemente te estará agradecida por haberla soltado. –le explicó, subiendo las escaleras y confesándole de antemano. – Voy a tomar esas piedras de colores. Tu amo ya no las necesita.

-tu eres mi amo- se rió saliendo y llevando a los seres tras ellos en aquella neblina hacia el exterior, dejándolos allí y esperando a Tenkei, corriendo hacia adentro de nuevo –tiene más…- rebuscó entre sus bolsas hasta encontrar, mostrándole el contenido lleno de piedras preciosas y metales nobles -¿Qué son? ¿se comen?- alzó una entre los dedos llevándosela hacia la boca.

- No! Te harás daño... – le sujetó la mano, tratando de no ser demasiado brusco. – Los humanos las usan para comprar cosas, negociar.... son muy valiosas. Pero a mí me gusta cómo se ven, son hermosas ¿no? – alzó una dejando pasar la luz a través del color azulado como el imp, sonriendo.

-si!- alzó una también, mirándola, pero como era de metal no veía nada especial, cogió otra de cristal, mirando la luz a través del color rojo -¿y tu también la quieres para comerciar? ¿Quieres comprarte un nekomatta? ¿Para que son? ¿No te dan miedo?- alzó una mano almacenando electricidad entre sus dedos y la lanzó contra el suelo, abriendo un socavón en la hierba y dejando bajar lentamente a aquellos seres sobre la tierra -¿esto es como se entierran?

- Eso servirá.... – lo miró, apartando la vista de aquellos tristes cuerpos. – No, no sé por qué alguien querría algo así. Y ya te dije, me gusta cómo se ven. Tal vez algún día conozco a alguien a quien quiera ayudar, le regale algunas.... – hizo que el viento se elevase a su alrededor, la tierra volviendo a caer suavemente sobre los cuerpos.

-oh…- lo miró atento, pensando en aquellos seres que no iban a vivir de nuevo y luego se pasó las manos tras la espalda caminando hacia el despacio como tanteando la situación -¿y ahora que hacemos?

- Puedes venir conmigo, a donde vivo. O podemos buscarte otro dueño. – lo miró, examinándolo.

-¿Dónde vives? ¿No decías que no te servía para nada?- entrecerró los ojos de nuevo planteándose lo que el mismo dragón le había dicho de que podían engañarlo, de todos modos no es como que pudiera apartarse de el ahora que era su nuevo dueño.

- No tengo necesidad de utilizarte, pero no me desagradaría tu compañía. Vivo en lo alto de las montañas. – miró hacia arriba como si pudiese verlas desde allí. - ¿Necesitas ser de utilidad?

-supongo… no lo se…- lo miró a los ojos preguntándoselo, porque además de su magia había pocas cosas mas que tuviese claras, incluso sobre su propia naturaleza –hay fruta en la montaña?

- Hay algunas... Está cubierto de nieve, todo el tiempo. – le contestó, sonriendo un poco. - ¿Te gusta la fruta?

-si! Aunque no me hace falta… bueno si… - se corrigió luego, asintiendo con la cabeza enérgicamente, por si después con eso se ganaba que no le dieran más frutas. No le emocionaba mucho que no lo necesitasen, ir a un sitio lleno de nieve y encima que solo hubiese… algunas frutas aunque suponía que no tenía mucha opción tampoco -¿crees que pueda encontrar a alguien que me necesite?
- Creo que deben haber muchos seres que te necesiten. Y sé que no te hace falta comer frutas... – se rió, mirándolo.- No te iba a privar de ellas. Sólo soy tu amo para que vivas, no decidiré lo que puedas o no comer.

-OH!…- sonrió y luego frunció el ceño de nuevo molesto con que le “leyera la mente”, volteándose de espaldas a el -¿vamos a ir hacia allí?- señaló las únicas montañas nevadas que veía a lo lejos porque además sabía que hacía allí estaban las tierras cubiertas por la nieve -¿de donde vienes?- se acercó haciéndose pequeño de nuevo y subiéndose sobre su hombro aunque ya no estaba cansado para nada.

- De allá. Hay un pueblo.....- le señaló la dirección contraria a las montañas.- Fueron atacados y necesitaban mi ayuda. Y sí, iremos hacia allí, pero caminando por ahora... así podremos ver si alguien más te necesita, y yo no tendré que deshacerme de la ropa.

-yo te la puedo llevar cuando tengas que quitártela…- se sujetó a la camisa con las manos en su hombro, riéndose abiertamente imaginándose en su forma dragón con ropa, poniéndose luego serio y mirándolo de soslayo –la mía se cambia conmigo…- le explicó innecesariamente, de nuevo imaginándoselo y pensando que menos mal que la suya no, riéndose en bajito –a ti si te necesitan todos.

- Pero por lo general no bajo de las montañas. Me gusta estar allí arriba. Bajo al lago muchas veces, pero eso es todo. – le explicó también, simplemente conversando. – Y sólo ayudo a los que me agradan, no me gustan las mentiras ni los engaños. –le sonrió, dejándoselo saber, aunque sus mentiras no le parecían muy grandes ni mal intencionadas. – También estoy seguro de que muchos te necesitarán.

-yo nunca vi a nadie que me necesitara aunque tampoco vi a mucha gente…- se explicó jugando con el mechón que colgaba al lado de su rostro –no se porque no te gustan las mentiras si son graciosas- se rió, apoyando la cara sobre las mechas plateadas, abrazándose luego a su mejilla –te quiero…- sonrió apretándose más –no es mentira…- anunció luego.

- Sé que no es mentira... – contestó, un poco rojo, aunque suponía que era normal en alguien tan inocente.- La mayoría de las mentiras, son dañinas, no son cosas pequeñas como que necesitas fruta para vivir. Pero no deberías acostumbrarte a mentir. – miró de soslayo, murmurando por fin. - También te quiero. –sintiéndose extraño por decir aquello, pero sí le había tomado algo de cariño y se notaba que era muy emocional.

-¿de veras?- lo miró confundido, atento como si pudiera saber si era una mentira con mirarlo, aunque suponía que una persona a quien no le agradaban las mentiras tampoco le gustaría decirlas –de veras…- se confirmó a si mismo moviendo las alas un poco sin moverse de donde estaba. El lo quería mucho, le había salvado la vida, pero no comprendía porque lo quería a el si no había echo nada, tal vez por las piedras de colores. Tampoco le importaba mucho el motivo –es que tengo que decir mentiras- anunció de pronto, saltando de un pensamiento a otro –se me vienen a la boca solas.

- Eso no es cierto, siempre sabes cuando las dices, ¿no? – sonrió, aunque nuevamente irritado con su anterior amo.- Tal vez es tu instinto, pero ya no necesitas ocultar la verdad. Si estás conmigo, por ejemplo, sería inútil y no voy a castigarte ni nada así.

-si lo se… pero lo pienso luego de que ya las dije… a veces pienso que mejor decirlas también… hum… o que si no me reñirán… ¿tu no tienes un amo?- le preguntó curioso, preguntándose como sería eso –yo me sentiría muy solo… ah! Y me moriría…- recordó como si fuera algo facil de olvidar -¿crees que haya amos que me necesiten, me quieran, me den fruta y no me castiguen cuando me porto mal?- lo miró preguntándose si se olvidaban de algo –y sean mágicos…

- Por supuesto, hay muchos seres mágicos en el mundo. Y alguno debe necesitarte. Además, no te dejaría con alguien que te fuese a hacer daño. – le aseguró, caminando tranquilamente. – Los dragones nacemos en libertad, yo no podría vivir con un amo.

-humm… ¿Dónde vamos a buscarlo? En las montañas no… para eso me quedo contigo… pero allí hace frío… prefiero quedarme en esta zona… aquí siempre es primavera… ¿no te gusta?

- Es muy hermoso, sin duda, pero nací en el frío y siempre ha sido el lugar en el que me siento más cómodo. Es mi hogar – sonrió, adentrándose un poco más entre los árboles. – Buscaremos en el bosque un poco, si te gustan las hojas y las frutas... creo que es el mejor lugar.

-vale… Tenkei… pero que sea guapo… - se rió descolgándose por su ropa y colándose bajo la camiseta, sujetándose al cuello de esta -¿Por qué usamos ropa?

- Para taparnos, a veces es para no enfermarte o.... – suspiró pensando que ese no era su caso y dudaba que fuera el del imp. – Bueno, hay cosas que debes taparte, porque... son privadas.

-¿Por qué son privadas?- lo miró, alzando la cabeza hacia arriba aunque no lo veía muy bien desde ahí.

- No sé... lo son, tal vez por lo que haces con ellas. – le contestó deseando que se dejase de ese tipo de preguntas.

-¿pero que es privadas?- lo miró intrigado aún, sintiendo que no le aclaraba nada –es que yo no hago nada con ellas

- Aún no, pero ya lo harás – carraspeó tratando de pensar en una buena respuesta. – Son privadas, eso significa que sólo son para que las veas tú y.... la persona que ames o te guste...

- …eso es privado…- se colgó con las manos de las cintas que cerraban la camiseta del dragón, balanceándose un poco –pues yo te las vi.… será que me amaaaas…. – se burló porque sabía que no. Pero tampoco estaba muy seguro de que era amar.

- No, eso... eso es sólo es parte de la ropa. Es..... lo que llevas tapado tú es lo realmente privado. – le aclaró, seguro de que le iba a caer otra pregunta difícil.

-eso también te lo vi… te lo vi todo…- canturreó riéndose y colándose bajo la ropa del dragón, deslizándose por su pantalón y sujetándose a su sexo sin ninguna malicia –te lo veooo

- No hagas eso! – enrojeció el chico metiendo la mano en su pantalón y sacándolo, su sexo ligeramente erguido ahora. – No..... eso... a mí no me importa realmente, no es tan..... pero no tengo ganas de que lo vea cualquiera, ¿entiendes?

-vaaale…- cerró los ojos escondiéndose dentro de su mano –seré bueno… se te puso caliente… - le anunció por si no sabía -y a mi también antes… ah!- se asomó en su mano mostrándole un bosque más frondoso a lo lejos –eso parece interesante…

- Vamos hacia allá. – murmuró, prefiriendo no entraren detalles acerca de lo caliente de su sexo, y dejando su mano extendida frente a sí, para que el imp pudiese ver.

Denki echó a volar rápidamente entre las ramas de los árboles, sintiendo como se arrastraban las hojas por su cuerpo y sonriendo por las cosquillas que le hacían. Se quedó observando una mariquita bajando por el tronco y se sentó encima, dejando que lo llevase con el.

Tenkei continuó caminando, lentamente, ya que veía que el imp se estaba divirtiendo. Seguramente se deprimiría si lo llevase consigo a sus montañas. Se detuvo al escuchar una ligera queja entre los árboles, poniéndose alerta.

Denki lo miró atento, el pobre insecto descendiendo vertiginosamente sin poder soportar mas su peso. El imp se dejó caer sobre el hombro de Tenkei riéndose, la mariquita echando a volar seguramente arrepentida de haberse detenido en aquel árbol -¿hacia donde deberíamos ir?- preguntó felizmente sin reparar en las quejas.

- Deberíamos ver primero si alguien necesita ayuda. – el dragón lo sujetó, alzándolo un poco más sobre su hombro porque le parecía que se iba a caer con tanta risa, por más que tuviese alas. Se adentró entre los árboles, deteniéndose de nuevo y observando entre las ramas al ser que había emitido aquellos quejidos. Era un chico delicado de cabellos verdes. Estaba sentado contra el tronco de un roble, sujetando su brazo, y examinando una herida en el mismo. Tenía otra más pequeña, apenas una cortada en la parte de atrás de su otra muñeca.

El chico dejó de quejarse, recostándose más contra el árbol, la vegetación, como una enredadera, subiendo por el tronco del mismo hasta alcanzar sus ramas.

-ah!...¿has visto? ¿lo viste Tenkei?- el imp lo señaló interesado por lo que había echo, echando a volar para mirar aquello más de cerca -¿Qué es?- se hizo grande, tocando la madera y dejando un rastro de polvo brillante a su paso

- No estoy seguro, es un ser del bosque, eso es seguro.- se acercó, tocando la madera también, intrigado. – Puedes salir, no te haremos daño, ¿Necesitas ayuda? – lo llamó sin recibir respuesta.

-necesita ayuda, que estaba llorando…- le explicó el imp aunque se temía que el dragón ya lo sabía de todos modos y lo preguntaba por algún motivo raro -¿yo soy un ser del bosque?- miró las enredaderas tocando una hoja con un dedo -¿se murió?

- No lo creo, y no, los imps pueden nacer en cualquier lado. – lo sujetó para que no lo molestase, por si acaso. – Vamos a alejarnos un poco, a lo mejor lo estamos asustando. Retrocedió algunos pasos esperando y el chico por fin volvió a salir, desde la parte de atrás del árbol, observándolos.

-Te he visto antes- murmuró refiriéndose al imp. – Te llevas a los seres como yo.

-no es verdad! Bueno… hoy me llevé un hada…- miró a Tenkei a los ojos –pero era el primero que cogía y luego lo solté…- se disculpó ocultando los detalles de porque lo había liberado –además no es mi culpa si tengo que hacer lo que me mandan… tu no sabes lo duro que es ser imp…- le reprochó, cruzándose de brazos con aire de dignidad –y mi amo es Tenkei ahora…

El chico alzó la mirada al dragón, imaginando que ese era Tenkei.

- Está diciendo la verdad, no lo hizo por su propia cuenta. – le aseguró, mirándolo a los ojos, y sonriendo un poco para tranquilizarlo, a pesar de que estaba seguro que el imp había capturado a más, pero no quería alterarlo. – Y su antiguo amo, ya no pude hacerle daño a nadie. ¿Necesitas ayuda?

- Lo he visto. - Insistió el chico, aún serio, sentándose luego. – Me llamo Myst y soy un dryad – les aclaró, habiendo escuchado su conversación de antes.

-tu lo tienes todo visto…- Denki lo señaló pensando que a todo decía que lo había visto, contrariado –yo te he visto llorar

- No lloraba, sólo me quejaba... –murmuró aunque sí se le habían salido algunas lágrimas, no le gustaba el dolor.

- ¿Por qué... te quejabas? – le preguntó cuidadosamente el chico dragón, agachándose en la tierra, y observando cómo el dryad apartaba la mano de su brazo, la herida mucho mejor ahora. – Tal vez podamos ayudar.

- Unos hombres vinieron mientras dormía. Creo que querían leña... Hice que se fueran pero ya habían empezado. – explicó, negando con la cabeza. – Estaré mejor dentro de poco.

-¿creyeron que eras un tronco? Pues es tu culpa por ponerte como tronco… porque yo una vez…- se sentó en el suelo al lado de Tenkei solo porque estaba inquieto con poder acercarse al dryad y sabía que no le iban a dejar –una vez me le pegue a un insecto palo contra una seta y lo espachurré… pero creía que era un palo… ¿los mataste? ¿eres malo? ¿yo soy malo Tenkei?

- No, no eres malo. No lo hiciste a propósito. ¿Crees que soy malo? – le preguntó Tenkei observándolo, el dryad mirando a uno y a otro, como si no comprendiese nada.

- No, no los mate, sólo hice que se fueran. Y no me puse como un tronco. Es que.... – se preguntaba si realmente no sabían lo que era. – Soy un dryad, vivimos en los árboles. Si le hacen daño a mi árbol.... a mí también.

-no, tu eres bueno, me salvaste y te quiero…- sonrió abrazándolo y mirando al dryad que no le parecía tan bueno, tratando de dejarlo mal delante de Tenkei –pues no podrás salir de tu casa… o te puedes morir cuando menos lo esperas…

-Puedo regresar cuando quiera.... y no tengo que salir... – miró a su roble, recostándose contra él de nuevo, como si ambos necesitasen cariño.

- Pero maté a tu amo... No es bueno matar gente, Denki – le aclaró Tenkei por si acaso.

-pero a veces puede ser bueno… si era una gente mala que mataba a otra gente…- lo miró a los ojos intrigado y confundido, dejándose caer atrás en la hierba mareado –igual no voy a matar a nadie que no me mandes matar…- levantó las piernas mirándose los pies descalzos y se columpió un poco sentándose de nuevo -¿Qué vamos a hacer con el dryad que está triste?- preguntó, mirando a aquel ser extraño para el, pensando que la tarea de Tenkei debía ser ayudar a todos los que veía.

- Nunca te haría matar a nadie – le aseguró el chico de cabello plateado, sonriendo un poco ante sus buenos sentimientos y alzándolo en una mano. - ¿Por qué no vas con él y tratas de levantarle el ánimo?

-“porque me odia”- le susurró al oído, mirándolo luego –“creo que sabe cuando miento también…”

- “No eres muy bueno mintiendo. Y además, no puedes decirle a alguien que no has hecho algo si te ha visto hacerlo.” – miró al chico aún pegado a aquel tronco de aquella manera. – “No creo que te odie”

-vale…- se levantó despacito como si no fuera a verlo de todos modos, apoyándose en su espalda con la cara como triplicando el abrazo extraño ese aunque no sabía que hacían –no estés triste si ya dijiste que te ibas a curar pronto…

- No estoy triste por eso... - -lo miró separándose un poco del árbol por fin. – Pero no me gusta el dolor.

-a mi tampoco…- se sentó en su árbol sin ningún respeto. Observándolo fijamente sin saber como hacer en realidad, nunca había consolado a nadie antes, más bien había necesitado consuelo y no era como que se lo hubieran dado mucho -¿Por qué estás triste? ¿le duele a tu árbol?

- Claro que le duele, pero es igual que a mí. No es una entidad separada, ¿sabes? - alzó la mirada observándolo en la rama. – Es una parte de mí, y yo soy una parte de él.

-oh… ¿y si le entra un bicho y se lo come un poco? ¿te sale un agujero?- frunció las cejas haciendo cara de dolor de imaginarlo.

- No, yo no lo permitiría, para eso lo cuido. Y los insectos saben que yo vivo allí, así que no harían nada tan terrible. – le sonrió, su ánimo claramente mejorado.

-¿eres amigo de los insectos? ¿Les hablas?- lo miró sonriendo, resbalándose un poco por la rama para acercarse en medio de su interés, frunciendo el ceño luego y pensando que mejor no hubiera contado su anécdota con el insecto palo y también… mejor no se hubiera subido en la mariquita que no parecía muy feliz con ello -¿Cómo hablan los insectos?

- Así como los oyes, no es que cambien y hablen como nosotros, es sólo que puedo entenderlos – se rió, poniendo el dedo cerca de la rama para que se subiera si quería, Tenkei mirándolos de lejos y sonriendo. Le parecía que se llevaban muy bien.

El chico se subió sonriendo ampliamente –¿no quieres un imp? No vale nada… y te puedo cuidar…

- ¿Me cuidarías? Para que no me pase lo de hoy... – sonrió, decidiendo que le agradaba a pesar de cómo se había portado al principio. – Pero, ¿no tienes un amo ya? Porque no lo voy a matar... – le advirtió, mirando de soslayo en la dirección del chico dragón.

- No, en realidad, le estaba buscando un nuevo dueño, porque no quiere irse a vivir en la nieve. – le sonrió Tenkei. – Denki... ¿en verdad quieres quedarte aquí?

-no lo se si en verdad… porque no lo conozco bien… ¿ya te vas?!- lo miró alterándose de golpe –yo no quiero! Si lo quiero cuidar pero no quiero que te vayas…

- No me iré, puedo quedarme un poco más... – le aseguró, mirando al dryad para que no se sintiese irrespetado. De paso, también podía averiguar qué clase de amo sería. - .... pero luego tendré que regresar a mi hogar.

-pero yo no quiero que te vayas nunca…- se sentó en la mano del dryad -¿te vas muy lejos?

El chico observándolo de vuelta, sus ojos violeta mirando al dragón luego. - Sí, ¿hay árboles allí?

- Sí, pero están cubiertos de nieve – asintió, notando que al dryad no parecía importarle aquello. – Y ya sabes a donde iré, a las montañas.

-¿y eso está muy lejos?- miro al dryad, aunque ya estaba mucho más tranquilo ahora que sabía que no era un adiós realmente -¿sabes ir? ¿Solo tendré que protegerte? ¿Nada más?

- Sí, sólo para que no me descuide o me pase algo. – le sonrió, contento de tener a alguien con él.

- Yo también puedo venir a visitarlos. – le aseguró el dragón, asintiendo.- Está en lo alto de las montañas, hay que subir mucho más allá del lago en el que nos conocimos.

-yo no me canso…- aseguró el imp, sin percatarse mucho de que si se cansaría si su amo estuviese cansado –Myst… si lleva sus partes privadas tapadas…
- Claro, a Myst le debe dar frío. –aseguró el dragón, sin saber qué más contestar, el otro chico riendo aunque no tenía idea de por qué hablaban de eso.

- No por mucho, pero tú también las llevas tapadas, Denki.

-pero a mi me las tapó el mago que me creó, que me dijo que no quería estarme viendo eso todo el tiempo… - se explicó emocionado, haciéndose de tamaño humano de nuevo, sentado frente al dryad, sujetando las manos a la rama -luego Tenkei me dijo que eran las partes privadas y solo se las enseñas a quien amas…- frunció un poco el ceño porque eso aun le confundía -pero yo se las vi a Tenkei y se las toque también, estaba suave… y luego me sacó y me riñó… y me explicó eso… que dije antes … al revés…

- Denki....- Tenkei pensó en detenerlo, enrojeciendo, pero también pensando que era inocente y era mejor que siguiera así., el dryad riendo de nuevo, un tanto sorprendido por el cambio de tamaño, pero había escuchado hablar de eso.

- Sólo las enseñas a quien amas porque es algo tuyo. Y hay seres no muy agradables, y es mejor que no vean ciertas cosas.

-oh…- asintió con la cabeza sin comprender muy bien que ganarían con verle eso fueran agradables o no -¿a ti te las vio alguien desagradable? El mago que me hizo si era desagradable y mató a muchos… también quería matarme a mi… no se como se hace para tener otro amo cuando ya tienes uno… - se quedó meditabundo, mirando al cielo y preguntándose aquella cuestión, sin saber que ahora simplemente vivía a expensas de que lo alimentase algún ser mágico, pero ya no estaba ligado a nadie.

- Supongo que te puedo regalar.... – sonrió Tenkei preguntándose también si no necesitarían una ceremonia o algo.

- Los magos suelen ser desagradables.... Hay algunos que no... – se corrigió el chico de cabello verde recordando. – Y sí, una vez me estaba bañando y me persiguió un sátiro, pero me metí en un árbol y ya no me pudo seguir. – se rió de nuevo.

El imp se rió aunque no sabía que era un sátiro pero se había imaginado al oni golpeándose contra el árbol por algún motivo extraño -¿no pasaste susto? ¿Por qué te perseguía? ¿Qué es un sátiro? ¿a ti te persiguió uno Tenkei?

- Los sátiros no persiguen a los dragones, son más grandes que ellos. Y son unos seres..... bueno, es que se excitan con cualquier cosa. Y te persiguen... – le explicó un poco el chico, sonriendo. – Me perseguía porque estaba desnudo y eso lo excitó, no comprenden el no.

-¿Qué es excitarse?- sonrió porque le gustaba su sonrisa y se le contagiaba –solo tengo unas semanas…- le explicó luego para que no pensara que era estúpido –y no me contaron nada.

- Es cuando.... – se quedó pensando en como explicarle eso, Tenkei interrumpiendo, algo rojo de nuevo.

-Es lo que me mostrabas en el lago, se te pone caliente y crece.... Es porque viste o pensaste en algo que te gusta- explicó serio.

-ah… a los sátiros todo se la pone caliente…- se rió pensando en algo muy bizarro –también te protejo de los sátiros, pero a mi también se me puso así cuando vi a Tenkei bañándose… pero no lo perseguí…- se rió de nuevo encogiendo y subiéndose sobre el cabello del dryad pensando que se parecía un poco a el, de alguna manera.

- No se supone que persigas a los demás, cuando algo deba suceder, sucederá. – le aseguró Tenkei, más para que no se pusiera a perseguir todo lo que le gustase ahora, que porque realmente creyese esa última parte.

-no iba a perseguir a nadie… ni se para que…- se rió pensando en el persiguiendo al dryad con aquella cosa dura por ahí… se veía estúpido, aunque daba risa imaginarlo –me gusta Myst… - se deslizó un poco por su pelo, colgándose para verle la cara y cayéndose sobre sus piernas rodando un poco y sujetándose de los trozos de cuero de su ropa. Casi con cara de estrés.

- Y a mí me gustas tú. – sonrió recogiéndolo y alzándolo un poco en el aire, observando cómo brillaba. – Y ya no voy a estar solo.

-yo no te voy a dejar solo nunca- le sonrió porque le dijera que le gustaba aunque al principio le hubiera dicho que era malo, soltándose para abrazarse a su cuello, aplastando la mejilla contra la suyas, sin suponer que apenas notaría el abrazo debido a su pequeño tamaño. Claro que así era como acostumbraba estar, su verdadera apariencia.


 
 

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