Capítulo 99- Life is But a Dream
Los ojos rojos del chico se abrieron lentamente, observando el
techo. Otra pesadilla, era de esperar. Suspiró, sentándose
en la cama y sorprendiéndose al ver que había alguien
en la cama de al lado. No sabía cómo ni cuando había
llegado allí, le parecía que llevaba siglos sin compañeros
de cuarto. Se levantó con cuidado de no despertarlo, sujetando
la sábana con dos dedos, nervioso, preocupado de encontrarse
con algo salido de sus sueños.
El moreno abrió los ojos, observándolo sin comprender,
su pecho levantándose de golpe con violencia casi, sintiéndose
ahogado, jadeando y sentándose como desorientado en la cama,
sintiendo como si hubiera perdido el control de todo -¿Qué
es esto?- preguntó observando sus muñecas, no había
ningún corte en ellas. Se llevó la mano al cuello
en un gesto tal vez estúpido, pulso… angustiado -¿Estoy
vivo? ¿Dónde estoy?
- Te he visto antes. – el pelirrojo lo señaló,
sonriendo un poco, aunque lo extraño era que sí creía
haberlo visto en sueños. – Estás en el hospital,
¿dónde más?
-¿Un hospital?- lo miró, observando su ropa, no,
él no llevaba nada –“Estoy muerto…”-
susurró apretando la sábana con una mano.
- Claro que no.... – se alejó, sentándose en
la cama. – Estoy hablando contigo.
-Ya…- lo miró comprendiendo que él no era como
los demás, que no sabía de su condición. Se
bajó de la cama. Arrastrando la sábana con él,
buscando la puerta y girándola, estaba cerrada y aquel cuarto
estaba oscuro, no era como los demás. Creía que iba
a morir, no que iba a terminar encerrado en otro lugar aún
peor. Apoyó la frente contra la madera sintiéndose
un tanto desesperado, no sabía si alegrarse de existir aún
de algún modo o desesperarse por haber hecho aquello para
nada.
- Siempre está cerrada... – murmuró el chico
bajando la cabeza y balanceando los pies sobre el suelo como distrayéndose,
observándolo de soslayo luego. – Pero al menos no vas
a estar solo.
Rein lo miró de soslayo, acercándose a él
después y parándose enfrente suyo -¿Sabes que...
ya estás muerto?- le preguntó dubitativo.
El chico alzó la mirada, sonriendo poco a poco, pensando
que estaba un poco loco. – No lo estoy.
-Sí, lo estás… yo… me he cortado las
venas esta tarde…me he suicidado y estoy aquí, mis
muñecas están bien… ni siquiera estaba en un
hospital, estaba en un reformatorio…- se llevó la mano
a la cara, sintiendo que le bajaban las lágrimas, se estaba
desesperando de nuevo. Le hubiera gustado que Toshihiro pudiera
estar allí aunque sólo fuera un instante.
Se sentó en el suelo, hundiendo la cara entre sus manos.
- No, debes estar confundido. Si estuvieras muerto no estarías
aquí. – se levantó de la cama, arrodillándose
en el suelo frente a él. – Está bien, muchos
se confunden al venir aquí. Yo lo estaba.
Lo miró a los ojos, pensando que no había manera
de que comprendiese y en ese momento, tampoco podía explicarle,
se sentía aún peor –No… tú estás
confundido…¿Cuánto tiempo llevas aquí?
¿Comes? ¿Bebes? Ni siquiera hay un baño en
este cuarto…- controló el tono de voz lo más
que pudo, por más desesperado que estuviese.
- Pierdo la noción del tiempo, no significa nada –
se levantó de nuevo serio, mirando a su alrededor. –
La mayor parte del tiempo vienen mientras duermo, lo sé.
Siempre me estoy durmiendo.
Rein lo miró, alzando la vista. No sabía cómo
hacerle comprender, si ni siquiera tenía nada para probar
sus palabras, por no tener, no tenía ni ropa. Si pudieran
salir de allí… entonces podría demostrárselo,
aunque ni sabía para qué… ¿para qué
hacerle saber que estaba muerto? Si era feliz así…
¿Quién era él para quitarle eso? –Tienes
razón, debo estar confundido… me habrán dado
alguna droga…
Tetsu sonrió, sentándose y ladeando la cabeza. -
¿Lo ves? Seguro es eso. ¿Vas a decirme tu nombre?
-Rein… - lo miró a los ojos, seguro de que podía
más el miedo a enfrentar, que la lógica. Por el momento
no quería pensar más, tampoco quería más
lógica, sólo… no sabía ni qué
quería, sólo dejar de sentir aquella angustia -¿Y
tú?
- Tetsu – se presentó, contento de tener alguien con
quien hablar, aún sonriendo. – Me agrada tu nombre.
-Puedes quedártelo…- se rió sin poder evitarlo,
haciendo lo mismo que siempre, tratando de recuperarse de lo que
fuera, por más que aquello pareciese insuperable. Sabía
que quedarse lamentándose de sí mismo sólo
lo haría todo más difícil -¿Estabas
aquí solo?
Tetsu asintió un poco más serio. – Desde hace
mucho tiempo, pero ya no importa. – sonrió de nuevo.
– No puedo quedarme con tu nombre, entonces no tendría
cómo llamarte.
El moreno se rió suavemente, apoyando los brazos en las
rodillas y mirando hacia abajo los pliegues de la sábana
entre sus piernas –Yo también estaba solo…
- Pues ahora ya no lo estamos – le aseguró, tomando
una de sus manos. - ¿No tienes frío?
-No…- observó cómo tomaba su mano, pensando
que era agradable, aunque pensando también que lo lógico
sería que lo tuviera, pero no tenía nada… ni
frío ni calor. Se giró un poco para abrazarlo, aunque
no lo conocía de nada y era extraño pero tenía
miedo y se sentía mal.
Tetsu se quedó quieto, confundido. Hacía mucho que
nadie lo abrazaba, ni siquiera recordaba la sensación ya.
Finalmente se abrazó también al chico cerrando los
ojos.
-Tengo miedo…- susurró, sujetándose más
a él, cerrando los ojos pensando en lo que había hecho
de nuevo y cómo se había amarrado a la bañera
luchando por sobrevivir finalmente, no, sabía que no lo había
conseguido, pero era fácil dejarse llevar… demasiado
fácil…
- No tengas miedo. Aquí no es tan malo.... ahora que no
estamos solos. – susurró más bien meditando.
– Tal vez deje de tener pesadillas.
-¿Qué clase de pesadillas?- se separó un poco,
observando sus ojos y apoyando la cabeza contra el colchón,
pensando que debería levantarse del suelo, pero no tenía
fuerzas ni para eso. Le sujetó la mano de nuevo para que
no se apartase de él.
- Cosas horribles, acerca del hospital. Monstruos, doctores asesinando
y mutilando... No... como sucede normalmente. Cosas que... no tienen
sentido. Pero te vi en uno de mis sueños, es extraño
¿no?
-Sí, lo es…- lo miró sonriendo levemente –Pero
esas cosas están sucediendo de verdad…allí afuera…
¿no te hacen nada a ti?
- Eso.... no puede estar sucediendo. – lo miró, de
nuevo pensando que estaría confundido. Tal vez él
también tenía esos sueños. – Vi unos
perros, con manos de hombres, y...se comían a alguien....
Podía ver.... – se estremeció, bajando la cabeza.
– Eso no existe.
-Sí… existe… ¿viste a un chico albino?
Con los ojos rojos… se llama Seiren… o a uno que se
llama Hyouden… y tiene un hermano…esos perros, son experimentos
que hacían aquí… que hacen aquí…
- lo miró a los ojos, pensando que de nuevo, sin querer,
intentaba llevarlo hacia la realidad –¿No ves en ocasiones
otro lugar? Que no es el hospital…
Los ojos del chico lo miraron con auténtico terror, su voz
temblando. - ¿Cómo sabes lo que veo en mis sueños?
¿Quién eres?
-Ya te lo he dicho… soy Rein, estaba en un reformatorio…
y me suicidé… y ahora estoy aquí… antes
de esto…- pasó una mano por el suelo, soltándolo
porque notaba lo asustado que estaba de él y no era agradable
–En el reformatorio algunos notamos que había fantasmas…
de un hospital… Antes este edificio era un hospital…
pero ahora estamos en el 2006… y es un reformatorio…
- No, esto es un hospital. Ya te dije que estás confundido.
– le insistió, aunque sin poder negar que lo conocía
de antes, lo había visto y sabía todas esas cosas.
Que él supiera, no era psíquico. Le tocó la
cara de pronto con ambas manos, como tanteándolo. –
No te estoy.... imaginando ¿verdad? No quiero volver a estar
solo.
-No…- lo miró serio, porque le daba lástima
que se sintiera así. Le pasó una mano por la cara
acercándolo a él y abrazándolo de nuevo –Si
creas un amigo imaginario y está desnudo… es que eres
un poco pervertido…- sonrió tratando de hacerlo sonreír
aunque ya se esperaba cualquier cosa. Estaba acostumbrándose
al efecto que causaba.
El chico sonrió aunque débilmente, siguiéndole
el juego. Ni siquiera le importaba si era real, con tal de que se
quedase. – No, creo... que no tengo imaginación para
la ropa. Tal vez quería que te vieras distinto a mí.
Rein se rió y pasó la mano por el pelo apartándolo
un poco y mirándolo a los ojos –Vamos a salir de aquí…
sé que debe haber un modo. ¿Jamás entra nadie?
- A veces, viene una enfermera... pero no sé como entra,
sólo está aquí.... O tal vez soy yo el que
no se fija. Ya te dije que me duermo todo el tiempo.
-O tal vez simplemente aparece porque es un fantasma…- lo
miró tratando igualmente de hacerlo entrar en razón,
pero aquello le estropeaba sus esperanzas de poder huir de aquel
cuarto –Habrá otro modo…- se levantó y
se acercó a la pared, apoyando la mano contra ella y sonriendo
luego, negando con la cabeza. Bueno tenía que intentarlo,
había visto a Yudai hacerlo.
- Ya vas de nuevo... – sonrió, pensando que se iba
a acostumbrar y siguiéndolo con la mirada. - ¿Vas
a atravesar la pared?
-Qué más quisiera yo…- se rió, volviéndose
para mirarlo pensando que había sido algo estúpido
y hasta infantil a los ojos del chico seguramente –He visto
a Yudai hacerlo… atravesar paredes… hacerse traslúcido…
tal vez no sirve aquí… puede que sólo lo haga
en el reformatorio… - sonrió con suavidad mirándolo
aún -¿Crees que estoy loco?
- Un poco, pero no me importa, incluso si eres parte de mí.
Es agradable que estés aquí – sonrió,
completamente sincero.
Rein lo miró a los ojos riéndose con suavidad, aproximándose
y sentándose en la cama del chico –A mí también
comienza a agradarme estar aquí… aunque hubiera preferido
que tú estuvieras allí…- se rió bajando
la cabeza, imaginando que lo mareaba y poniéndose un poco
más serio, pensando de pronto que de estar afuera, seguramente
ni siquiera se hubiera parado unos minutos con él.
- No hay allá afuera, es mejor pensar así. Aunque
a veces..... a veces pierdo el control - confesó, triste
y bajando la mirada de nuevo.
-¿Y qué haces?- preguntó preocupándose
un poco, aunque suponía que no había motivos. De todos
modos, qué iba a pasar ¿iba a morir de nuevo? Se pasó
la mano por el cabello deseando recogérselo aunque no tuviera
con qué –Tal vez sí sea mejor pensar de ese
modo…
- Sí...... – murmuró aún serio, y sonriendo
luego. – No hago mucho, sólo gritar y llorar, aporrear
la puerta. No es muy digno.
-No, supongo que no, pero tampoco eres un samurai ¿no?-
se rió con suavidad y le apoyó la mano en la mejilla
–Pero yo no te dejaré hacer eso más, a no ser
que yo esté haciendo lo mismo…- sonrió mirándolo
a los ojos -¿No te caigo mal?
- Claro que no – se rió, sorprendido. - ¿Por
qué ibas a caerme mal? No me has hecho nada. Y ya te dije
que estoy feliz de que estés aquí...
-No lo sé…- alzó una ceja encogiéndose
de hombros –Tengo ese don… de caerle como una patada
en el culo a todo el mundo…- se apoyó con los brazos
en la cama, incluso olvidando la realidad, lo extraño que
era todo aquello y que estaba ahí encerrado, que había
muerto, olvidando todo eso. ¿Por qué pensar en aquello?
Ahora que se encontraba bien… -Sólo quisiera tener
pantalones… sería un detalle… ya que no me los
quité antes de morir… que me los hubieran dejado puestos…-
se rió bajando la cabeza y mirando las sábanas.
Tetsu se rió con más ganas, observándolo.
– Que no estás muerto! Pero sí, supongo que
sería bueno que tuvieras ropa. - Se puso de pie y se dirigió
a un discreto armario en la pared. No había nada de utilidad
allí, por supuesto, sólo..... – Tengo otro uniforme,
pero no sé si te quede, es de mi talla.
-Bueno… como no voy a ir de pubs esta noche… - se rió,
quitándose las sábanas para ponerse el pantalón,
dejándoselo colgando de las caderas para que no le fuese
incómodo por la talla y se puso la camisa aunque no le cerrase
apenas –Así que tenías esto ahí…
y no me lo dabas porque te gustaba verme de griego… - le sonrió
sentándose después en su colchón y extendiendo
los brazos para que le sujetara las manos.
El chico riendo un poco rojo, y tomando sus manos de todas maneras.
– No..... pero estaba más preocupado porque te quedases.
– le confesó, aunque con la puerta cerrada, no podría
haber ido a ningún lado.
-¿Empezaré a sentirme como en Misery?- lo acercó
de las manos colándolo entre sus piernas -¿Sabes?
Eres el primero que veo en este hospital que no es albino…
- ¿De veras? – parpadeó, sorprendido, aunque
no había comprendido su comentario anterior. - ¿Crees
que nos encierren por eso? Porque somos distintos...
-No, no lo creo… sé que había uno rubio, el
novio de mi profesor… hum… lo había olvidado,
porque no era mono…- se rió inclinándose un
poco para verlo mejor -¿Y cuantos años tienes?
- 19..... creo.... Sí, 19- asintió, observándolo.
- ¿Y tú? ¿Crees que soy mono?
-19… y sí… creo que eres muuy mono… ¿soy
mono yo?- lo miró a los ojos inclinándose un poco
más sintiéndose como si hablara con algún tipo
de criaturita, aunque de todos modos, tenía tendencia a hacer
eso.
- Sí, lo eres. – se rió cohibido, pero sin
echarse hacia atrás. – Y nunca había conocido
a alguien con el cabello tan largo. Se te ve muy bien.
-Bueno… lo tenía más largo, pero me lo cortaron
cuando entre en el reformatorio…- le explicó –Supongo
que ahora ya no me volverá a crecer, claro…- entrelazó
los dedos con los del chico, jugando con sus manos como si lo conociese
de siempre –Me gusta el pelo rojo… me gustaría
verte a la luz… ¿siempre estás a oscuras?
- Siempre – contestó, pero tratando de no entristecer
de nuevo. De todos modos, decidiendo seguirle la corriente cada
vez que hablase de ese lugar. No le importaba mucho de todas maneras.
– Te queda bien así, no lo necesitas más largo.
Y.... gracias. Yo creo que me veo extraño.
-¿Extraño?- lo miró a los ojos preguntándose
por qué creía eso -¿Por qué? ¿Te
lo ha dicho alguien?
- Sólo una enfermera, pero yo ya lo creía. Es que...
todo es rojo – se rió mirándolo de vuelta. –
es como... si se me hubiera quemado algo por dentro o algo así....
-Yo creo que es sensual… el rojo es el color de pasión…
tal vez por eso te has quemado por dentro…- sonrió,
metiéndose con él y soltándole las manos para
acariciarle el cabello, alzándole la cara un poco para comprobar
que sus ojos también eran rojos. Le besó la frente
para ver si enrojecía y así se quedaba rojo por completo.
- Baka.... – sonrió el chico, efectivamente enrojeciendo,
y bajando la mirada cohibido.
-Ahora sí que estás todo rojo… ¿te quemas?...-
se rió bajándole la cabeza un poco con suavidad como
protegiéndole de la vergüenza que él mismo le
había causado, acercándolo a su pecho y abrazándolo.
- No.... – se rió bajito, dejándose abrazar.
– Eres un bromista, seguro te quemas tú.
-Al final acabaré yo quemado, tanto jugar con fuego…
es lo que sucede… - sonrió de todos modos, sin dejar
de abrazarlo y tocándole una pierna con el pie –Esperemos
poder salir de aquí… tal vez… vengan a buscarme…
aunque no lo creo…
- Sí, tal vez – sonrió, pensando que era agradable
tener esperanza aunque fuera basada en una locura como esa.
-¿Qué crees que sucedería? … Si algún
día te dieras cuenta de que yo tenía razón…
que estás muerto y yo también… - apoyó
el rostro contra el suyo, preguntándose si estaría
agobiándolo, porque además no se conocían,
pero no quería dejar de abrazarlo, necesitaba cariño,
de algún modo, el que fuera.
- No lo sé.... – intentó pensar el chico, enseriándose
pero sin apartarse. – Tengo miedo.... Puedo despertar....
en un ataúd, allí encerrado, sin poder.... –
dejó escapar un jadeo, alterándose.
-No, te despertarás… ya estás despierto…
será lo mismo que ahora…- lo miró apartándose
de él y recostándose en el colchón aunque no
fuera el suyo –Sólo que sabrás que estás
muerto… y supongo que siempre estaremos aquí…
pase el tiempo que pase…
- ¿Por qué?! Yo no quiero quedarme aquí....
– protestó, poniéndose de pie, y dirigiéndose
a la puerta, remeciéndola aunque sabía que no lograría
nada.
-¿Dónde estabas antes de estar aquí?- lo miró,
pasando una mano bajo su propio rostro, acomodándose –No
hagas eso, ya dijiste que no sirve para nada…
- No.....- se detuvo, recostándose contra la puerta y mirándolo
de aquella manera. – En un orfanato.
-¿Y cómo era aquello?- lo llamó con la mano,
esperando a ver si se acercaba.
- No muy malo.... – se acercó calmándose y
sentándose a su lado.- No tenía familia pero nunca
estaba solo... En realidad.... era como tener muchos hermanos.
-¿Y salías? ¿O siempre estabas ahí
dentro?- se apartó el cabello del rostro, molesto.
- No, podía salir aunque no solo....- sonrió totalmente
relajado ahora.
-No se oye nada mal…- sonrió también, observándolo
interesado –Aunque te parezca increíble… yo me
encuentro mejor aquí… que en el exterior… claro
que acabo de llegar…
- Está bien.... pero te cansarás de estar aquí
encerrado. – lo miró, aún sonriendo y observándolo
atento.- ¿Por qué? ¿Cómo era el exterior
para ti?
-Una mierda…- sonrió levemente, recogiéndose
el cabello con la mano y soltándoselo de nuevo –Soy
hijo de un yakuza…
- ¿De veras? Pero eso ¿no significa que tendrías
mucho poder? – abrió los ojos, realmente intrigado.
– Seguro podías obtener lo que quisieras.
El moreno lo miró con una sonrisa tenue -¿Tú
crees? No… eso significa que puedes obtener todo lo que te
permitan… a cambio de hacer todo lo que ellos te ordenen…
y que nadie quiera estar contigo… si no es por miedo…
por respeto… o como tú, porque no tienes mas remedio…-
se rió girándose de frente.
- ¿Por qué no tengo más remedio? Diría
que es lo contrario. – sonrió de distinta manera. –Estoy
feliz de que estés aquí. No...... – suspiró
desviando la mirada.
-¿No? No mientas… claro que lo estás, estás
feliz de que esté aquí, aunque no estés feliz
de que esté encerrado aquí… ¿no?- lo
miró de soslayo, sin ánimos de moverse de su posición
–Ya te he dicho que yo estoy bien aquí… al menos
no estoy solo…
- No.... no quería decir eso....- sonrió de nuevo
mirándolo.- Pero no, no estoy feliz de que estés encerrado,
no soy tan cruel, aunque..... no quiero volver a estar solo.
-Tampoco iba a irme aunque no lo estuviese, no tengo a donde marcharme…
al menos aquí no hay mutantes…- se rió, aunque
no fuera muy gracioso en realidad –Sólo me gustaría
ver a Toshihiro sensei…
- ¿Quién es? ¿Un doctor? – le preguntó
curioso, y acostándose del todo en la cama. Llevaba mucho
tiempo sin hablar con nadie y ahora no quería dejar de hacerlo.
-No, es un profesor de filosofía…- se rió pensando
luego en el profesor y en las cosas que hacía a veces, como
si le faltase un tornillo o fuera demasiado infantil para su edad
de pronto –Me hubiera gustado que fuera mi padre o algo así…
- se guardó las manos en los bolsillos del pantalón
–pero no vayas a imaginarte un viejo… no podría
ser mi padre… como mucho, mi hermano mayor… es muy dulce
conmigo.
- Debe ser agradable...... Ojalá hubiese tenido alguien
así – sonrió imaginándolo, mirando el
techo.- ¿Ves? Dijiste que estás mejor acá,
pero había cosas buenas en el exterior, ¿no?
-Sólo él y era mi último año con él…
además ahora tiene novio…- se puso serio, demasiado
consciente de su cambio de expresión y sabiendo que no podría
alterarlo –Ya no podía pedirle que me dejase permanecer
a su lado… no lo entiendes… no comprendes cómo
era mi vida allí afuera, todo lo que me ha pasado y lo que
me pasaría…
- No, no comprendo, supongo. No creo que nadie pueda comprender
la vida de otra persona. – sus ojos rojos buscaron su rostro,
delineando su perfil en aquella penumbra. – Me hice muy viejo
para que me adoptaran. Por eso estoy aquí....
-Muy viejo… yo te habría adoptado…- se rió
abiertamente, girándose para mirarlo, dejando a un lado sus
sentimientos -¿Para qué adoptar a un bebé baboso
y cambiar pañales pudiendo adoptar a un niño como
tú…? - le apoyó la mano en la mejilla tocándole
con los dedos tras la oreja –Espero no dormirme… y despertarme
en otro lugar… pero si lo hago… te buscaré y
te sacaré de aquí…
- ¿De veras lo harías? – le sonrió,
riéndose un poco por la ocurrencia. – Yo tampoco deseo
dormir, sólo tengo pesadillas..... – cerró los
ojos a pesar de todo suspirando, y volviendo a abrirlos.- Pero casi
tengo tu edad.
-Lo sé… pero nadie dijo que quisiera ser tu padre,
sólo que quería cambiarte los pañales…-
sonrió, cerrando los ojos él y sujetándole
la cintura con suavidad –“Es broma…puedes dormirte…
si tienes pesadillas te despertaré, yo no tengo sueño”-
entreabrió los ojos de nuevo, observándolo –Pero
en mi opinión en vez de dormirte deberías seguir hablando
conmigo…
- Prefiero hacer eso. ¿Sabes cuanto hace que no tengo con
quien hablar?- le sonrió, alzándose un poco sobre
los codos. – Y no uso pañales....
-Sí, ya lo noté cuando te miré las nalgas…-
mintió, sólo por bromear con él un poco y mantener
aquella sonrisa en su rostro –Y supongo que más tiempo
incluso que yo… y eso sí que debe ser mucho…
sin hablar con nadie…- apoyó la cara en su mano, apoyándose
en un codo sobre la almohada para verlo mejor.
- Sí..... – desvió la mirada, enrojeciendo
un poco. - ¿Por qué no hablabas con nadie? Quiero
decir, podías hacerlo ¿no? Aunque te huyeran. O....
podías hablar con el sensei.
-Hablaba con él más o menos, a veces, pero no mucho,
siempre quería ayudarme y notaba que lo hacía sentir
mal… contándole todos esos problemas que lo sobrepasaban
y que no comprendía… así que trataba de obtener
su cariño… eso es suficiente a veces… Y con los
demás no hablaba… ¿para qué? Si todos
me odiaban…
- ¿Cómo lo sabes si no les hablabas?- lo observó
atento, sonriendo levemente.- Yo hubiera hablado contigo, no les
tengo miedo a los yakuza. Pero.... supongo que es normal, si te
importa alguien, querer ayudarlo.
-Sé que es normal. Por eso no quería hacerlo sufrir,
demostrándole que no podía ayudarme o arriesgándome
a que se inmiscuyera en cosas que no son de su mundo…- suspiró
levemente y sonrió, jugando con su flequillo lacio –Les
hablaba al principio… hasta que obtenía malas contestaciones…
o ciertas miradas… acabas acostumbrándote a eso…
- Sí, supongo.... – se enserió aunque tan sólo
meditaba. – Pero a mí me pareces agradable.
-A mí también me lo parezco… la verdad es que
no comprendo…- se rió con suavidad, sin separar los
labios, observando mejor su rostro.
Tetsu riendo también, de manera sincera, libre. –
Eres un tonto, Rein.
-Gracias… eso… es muy bonito… - se rió
acercándolo a su pecho y abrazándolo de nuevo -¿Te
molesta? Que te abrace.
- No, en realidad es muy agradable... – sonrió de
nuevo, recostándose contra él. – Me siento tranquilo.
-Vale… espero que sepas lo que haces, porque ahora no dejare
de abrazarte a cada rato… necesito cariño…- sonrió
levemente, con algo de cara dura, aunque estaba siendo completamente
sincero y no había segundas intenciones en aquellos abrazos
–Me siento como si te conociera de hace tiempo…
- Tal vez me conoces....- sonrió jugando un poco con aquello
de que venía de otro lugar. Pero después de todo,
sí lo había visto en sueños ¿no? –
Yo también necesito cariño, no me molestará.
-Tienes suerte de que no sea un pervertido… - sonrió
pensando en Ian sin saber por qué. Él también
había sido agradable con él siempre, además,
le pasaba cigarros –Ah… no podré fumar de nuevo…
- Eso no es bueno, de todos modos – se rió, sin moverse
de sus brazos.
-El tabaco mata, pero yo soy mucho más rápido y efectivo…-
se rió con aquella broma tan macabra, pasándole la
mano por el cabello pensando que seguro que se iba a dormir. No
importaba, le llegaba con tenerlo cerca.
- Entonces eres malo para la salud. – sonrió, ya con
los ojos cerrados. – Pero no importa, supongo que ya estoy
enfermo.
-No, estás bien, estás perfecto, lo sé…-
le pasó la mano por la espalda, pensando que debía
ser horrible estar en ese lugar, preguntándose si él
acabaría sufriendo igual que los chicos allí…
toda la eternidad…
|