| Capítulo 97- A Little Support
Ian golpeó la puerta de Soren. Estaba molido de hablar con
los directores, de pasar a ver de nuevo a Toshihiro, pero se había
dormido de tanto llorar. Le preocupaba que Yudai desapareciese y
se quedara solo. Pero necesitaba un descanso pronto.
- ¿Sí? Ian... – Soren se quedó en la
puerta, pensando que se veía desastroso, y tomándolo
de la mano para que entrase. Tampoco podía creer lo que había
sucedido. No se llevaba bien con Rein pero no le parecía
la clase de persona que haría algo así. - ¿Quieres
acostarte? – le preguntó directamente.
-Sí… pero en mi cuarto, le dije a Toshihiro que estaría
allí si necesitaba algo… ahora está con Yudai…
pero… ya sabes…- le sujetó la mano también,
llevándolo con él a su cuarto y tirándose en
la cama mirando hacia el techo mientras prendía un cigarro.
- Sí, ya lo imagino. – se acostó a su lado,
girándose para mirarlo. - ¿Y tú? ¿Cómo
estás? Lo encontraron juntos ¿no?
-Sí… el agua estaba por el pasillo y yo creí
que sería una avería… pero no… - lo miró
de soslayo dejando salir el humo entre los labios y pasándose
la otra mano por las abdominales, era… como irreal verlo así,
como si fuera un muñeco de cera, pero no quería hablarle
sobre ello. Se pasó el pulgar por los labios, rascándose
bajo en inferior mientras sujetaba el cigarro –Espero que
Toshihiro se recupere pronto… pero no lo creo…
- Dos de sus alumnos murieron. Y Rein era muy cercano ¿no?
– lo miró sin necesidad de esperar una respuesta, sonrojándose
un poco luego y desviando la mirada, porque no estaba acostumbrado
a admitir esas cosas. – Es un buen profesor.
-Sí… y una muy buena persona… además
de mi amigo… no soporto verlo así… pero sé
que no hay nada que pueda hacer para ayudarlo… no hay nada
que pueda consolarle… pero es que no lo entiendo…- lo
miró a los ojos –Rein… se veía bien, era
un chico dinámico, se reía… era agradable y
abierto… Ven…- tiró un poco de él, para
que se acostase sobre él y apartó el cigarro para
que no fuera a quemarse.
- Ya sé, no creí que fuera a hacer algo así.
– murmuró acostándose en su pecho, y preguntándose
si pensaba que él se iba a suicidar o algo así.
-Me pregunto si no tendrá que ver con este lugar…
quiero sacarte de aquí… a ti y a Arn… pero sé
que él no saldrá… y también sé
que no puedo sacarte… No sé que hacer… creo que
estabais mejor en la otra planta- le apoyó la mano en la
cintura, fumando igualmente, sintiendo que iba a fumar como un carretero
por unos días.
- ¿Por qué? A Rein no se lo comió una cosa
extraña.... tal vez sólo sea casualidad ¿no?
– lo miró, serio. Sabía que estaba asustado,
él también lo estaba. – No tienes que hacer
nada...
-Ya lo sé… es sólo que estoy nervioso…
- dejó salir el humo entre los labios, notando que tenía
el ceño fruncido con fuerza, inconscientemente, pasándose
la mano por la frente y tratando de tomarse las cosas con calma
-¿Te gustan los ordenadores, Soren? - lo miró a los
ojos, observando las manchitas más oscuras en sus iris.
- Sí, ya te dije, pero no sé mucho..... – le
sostuvo la mirada, presintiendo que necesitaba cambiar de tema.
No era como que él quisiera pasarse hablando de eso tampoco.
-No me acordaba ahora… te traje mi portátil por si
quieres usarlo… porque tiene conexión a la red…
cógelo de debajo de la pila de la ropa en esa silla y ven…
quiero que te quedes conmigo… pero estoy cansado…
El chico se puso de pie tomando el portátil y sentándose
a su lado. – No me iré. Duerme – sentenció,
observándolo de soslayo.
-Vale… cuando me acabe el cigarro…- le metió
la mano bajo la camiseta, acariciándole la espalda y observándolo
–Dame un beso…
Soren se inclinó para besarlo, cerrando los ojos, aún
permaneciendo sentado.
-Te quiero…- lo miró apretándole un poco la
cintura –Cuando vayas a acostarte, me despiertas…
- ¿Para qué? Tú descansa – frunció
el ceño sin comprender la necedad y añadiendo. –
Creo que deberíamos dormir juntos todas las noches.
-Pues hagámoslo, yo también lo creo… y no sólo
porque me preocupe, también porque quiero y punto…-
lo miró, soltándose el pelo porque le molestaba y
sacándose los playeros antes de meterse en la cama sin molestarse
en quitarse nada más –Y despiértame… no
seas pesado, quiero abrazarte…
- Está bien, pero luego no me digas que no puedes dormir....
–relajó un poco el ceño, observándolo
y enseguida poniendo su atención en el portátil para
que no se le notase.
El rubio sonrió levemente. Igual rodeándolo con un
brazo mientras cerraba los ojos tratando de dormirse, sujetando
la trabilla de su pantalón como si cupiera la posibilidad
de que se fuera a alejar de él.
Soren lo miró, sonriendo un poco ahora que tenía
los ojos cerrados, de todos modos, no pensaba irse. Era un necio.
Volvió su mirada al portátil preguntándose
si podría conseguir alguna información sobre el tal
hospital. A lo mejor servía de algo.
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