| Capítulo 96- Like Lighter Fluid
to My Flames
- Está oscuro, ¿no? – comentó Hisaki
como si no fuera obvio, caminando por los pasillos junto a Kadem.
Le había insistido en que fueran a dar una vuelta ya que
se aburría y como no lo dejaba mirar en su libreta....
-Sí… muy oscuro, me temo que tendremos algún
que otro percance. - Le sujetó la mano acariciándosela
levemente con su pulgar –Mira esto… hace tiempo que
he estado pensando en ello…- abrió los cuartos, mostrándole
las habitaciones de los hospitales, siempre están de este
modo… y la planta baja… jamás… cambia…
ya no…
- ¿Ya no? ¿No puedes ir al reformatorio como antes?
– preguntó sin comprender, observándolo y fuera
oportuno o no, pensando que se veía genial cuando hablaba
así todo serio e intelectual.
-Puedes, pero incluso cuando estás en el reformatorio estas
habitaciones no cambian y la planta baja tampoco ¿comprendes?-
se subió las gafas mirándolo a los ojos –Quiero
decir… que creo que el hospital… está devorando
el edificio…
Hisaki abrió más los ojos, comprendiendo. –
Pero eso ¿realmente puede suceder? Entonces es por eso que.....
¿esa cosa pudo salir y matar a ese chico?
-Eso creo… ese chico… ya no estaba en el reformatorio…
sin embargo su cadáver permaneció allí…
y los vivos lo vieron… porque estaban en el hospital…
no lo han notado porque aún no ha sido rehabilitada esta
planta… - carraspeó levemente, mostrándole unos
dibujos de las plantas, la baja y en la que estaban, enseñándole
los cuartos que estaban ya cambiados y los días en los que
lo había notado –No sé si esto es bueno o malo
para nosotros…
- Tal vez nos ayude a salir, ¿no? – sonrió
esperanzado, observando el dibujo. Pero claro, eso significaba que
todo lo demás saldría con ellos. – Deberíamos
decirle a alguien. A Yudai, supongo. Le dirá a su Sensei.
O a... ese chico – se rió, porque había estado
a punto de usar el apodo que le tenía y ni se acordaba de
su nombre.
-¿Y qué harían con saberlo?- sonrió
de medio lado, observándolo y cerrando la libreta antes de
guardársela en un bolsillo -¿Enviar a un exorcista?-
le sujetó el hombro con suavidad pero firmemente –No
saldremos de aquí, nunca… probablemente lo único
que sucederán… si no se van de una vez, será
una cadena de muertes… hasta que acaben con todos.
- Por eso, deberíamos decirles. No sé qué
puedan hacer, pero a mí me gustaría saberlo. –suspiró
un poco decaído de nuevo. – Si mueren, ¿crees
que se queden aquí?
-No lo creo, ellos no pertenecen aquí y por otro lado …
ese chico que murió… yo no lo he visto por aquí
la verdad y eso que gracias a ti me recorrí todo el hospital…-
lo miró de soslayo mientras lo llevaba de la mano –Por
otra parte… quería comentarte otra cosa, abajo hay
algunos cuartos cerrados…
- ¿Cerrados? – saltó al tema, haciéndose
el loco respecto a lo del recorrido. - ¿Crees que hagan su
propia versión del reformatorio en otra dimensión
o algo? Sería divertido...
-No… no lo creo y tampoco creo que fuera muy divertido…-
alzó una ceja sonriendo luego sin poder evitarlo –Sí…
cerrados… pero escucha algo… no lo he hablado con nadie
más, hay algo que me preocupa…
- ¿Qué cosa? – le sonrió, aún
disfrutando de su seriedad.
-Veamos…- se subió las gafas, carraspeando –Lo
que me preocupa… es que volvamos a caer en el sueño…en
el olvido… o incluso que desaparezcamos… Me preocupa
encontrar el motivo de esta existencia…
- Crees... que si comprendemos lo que sucede, volveremos a dormir......
– murmuró, ahora sí serio. No quería
perder esta especie de vida, ni siquiera recordaba si había
algo más aparte de esto. Pero no le importaba si no era con
Kadem. – Y eso ¿qué tiene que ver con los cuartos
cerrados?
-No lo sé… es sólo que no sé lo que
ahí y algo me dice que no debemos saberlo… - le apretó
más la mano, besándosela y mirándolo a los
ojos –Incluso si es de este modo… no voy a perderte,
no sé si habrá algo después de esto…
pero no quiero arriesgarme a averiguarlo ya…
- Yo tampoco. Este lugar... no está tan mal contigo. Prefiero
no andarme muriendo claro pero.... – se rió, besándolo
de improviso.
El moreno lo abrazó contra él, besándolo con
fuerza porque estaba preocupado por cómo estaban yendo las
cosas desde que fuera consciente de su despertar. Enredó
los dedos en su cabello cerrando los ojos y luego le besó
la mejilla –Pues debemos hacer algo… no llega con lamentarse
si después ocurre algo…
- Hagamos algo pues... –sonrió maliciosamente subiendo
una pierna por la cadera del chico sólo por joder. - ¿Qué
piensas? Deberíamos.... ir a esas habitaciones.
-Debemos encontrar los planos del hospital y las llaves de esos
cuartos… y guardarlas… nosotros decidiremos si se abren
o no, ya que nosotros los hemos descubierto… y porque no confío
en el juicio de cualquiera…- le tocó la pierna, notando
que había enrojecido por la insinuación y se apartó
el flequillo después –Trataba de discutir algo serio…
- Esto también es serio.... – le lamió la mejilla,
sonriendo. – Y suenas como un dictador, pero estoy de acuerdo
si es lo que se necesita para permanecer juntos. De todos modos,
no creo que los otros quieran desaparecer tampoco.
-Sueno… a que hablo con lógica, no se trata de una
dictadura o de que piense que mi juicio sea mejor que el suyo…-
movió un poco la cara al sentir la lamida –Pero hay
gente aquí que está muy desesperada… no tomarían
la decisión correcta. Yo estoy centrado, ahora…- le
sujetó la cara para besarlo de nuevo, succionándole
la lengua y apartándose después con suavidad –Eso
después… cuando lleguemos a nuestro lugar… ¿recuerdas?
- Recuerdo... – le susurró, apartándose sonriendo
por cómo se había puesto. – Me alegro de haberte
centrado pues. Tenías mucha tensión acumulada.- se
quedó mirándolo, un poco curioso. – De veras,
¿no estabas centrado antes?
-No, no creo que sea muy centrado plantarle fuego a la misma planta
cada día… la verdad…- sonrió levemente
con algo de malicia –Seguro me echan de menos allá…
- ¿Hacías eso? – se preguntó más
bien a sí mismo, un poco más serio, y pasándole
la mano por la quijada luego. – Bueno, no importa. Ahora me
prendes el fuego a mí. – se rió, por la tontería
que acababa de decir.
-Baka…- se rió meneando un poco la cabeza, seguro
de que ya le había dicho que lo hacía antes, pero
Hisaki no tenía remedio, era como un niño pequeño
–Subamos…- le besó la nuca, caminando tras él
y rodeándolo.
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