.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 95- Gone

- Ian, ¿puedo pasar? – Toshihiro golpeó en el marco de la puerta de la oficina, sonriendo no muy animado y observando las cosas en el piso, preguntándose qué habría pasado.

-Sí, claro, pasa…- el rubio recogió las cosas, acuclillándose con una toalla en la cabeza luego de haberse duchado en el gimnasio. Lo miró apartando una silla por si quería sentarse y después pasando de eso, simplemente abrazándolo –No te preocupes… estará bien…

- Ian... –murmuró el chico, sintiendo que le resbalaban algunas lágrimas y controlándose luego, separándose un poco. – Lo sé, creo que vino a verme pero no lo logró. Aún así.... – suspiró, sentándose sin dejar de mirarlo. - ¿Crees que estoy loco?

-No… claro que no…- se sentó frente a él, sujetándole la mano -¿Por qué ibas a estarlo? Es normal que te sientas así…

- Porque estoy enamorado de un fantasma – sonrió, sintiendo que sonaba fantasioso. – He querido hablarte de esto desde antes, es... confuso, frustrante. Y luego de lo que sucedió anoche...

El rubio se apoyó las manos en las rodillas y luego las cruzó –Estoy seguro de que debe ser desesperante… triste… pero también es hermoso… ¿verdad? Pensar que esa persona estaba completamente olvidada y sola… y ahora te tiene a ti… creo que eres muy valiente, no creo que estés loco…

Toshihiro lo miró sin dejar de sonreír de aquella manera. – No soy valiente, sólo me dejo llevar. Sólo estoy haciendo algo estúpido, ¿no? ¿Cuánto tiempo puedo seguir aquí? Lo peor del caso es que creo que puedo entender cómo se siente Arn, a pesar de que hubiese querido poder detenerlo.

-Comprendo…- lo miró a los ojos pensando que los dos eran egoístas, suponía que era inevitable serlo en su situación pero… -No puedes negar que lo amas, si es verdad… no importa cual sea la situación o cuanto tiempo pueda mantenerse, ni siquiera si sabes que por fuerza acabará mal… Sabes que vas a sufrir… está bien… llegará un momento en el que sufras pero si no estás con él, por miedo… sufrirías ahora… y siempre…

- No pensaba dejarlo... – contestó sinceramente sorprendido, porque realmente no era una opción. Simplemente no podía. – Pero me preocupa, si el que va a sufrir más no es él. Seguirá aquí, ¿comprendes? – suspiró negando con la cabeza. – Disculpa, no es mi intención lanzarte todo esto, tienes tus propios problemas.

-Estoy bien, somos amigos ¿no? No te preocupes, pienso lanzarte mis problemas sin ninguna compasión cuando los tenga…- lo miró, preocupado, sabía que no había palabras de consuelo que lo hicieran sentirse mejor –Él te necesita… al menos tendrá algo a lo que aferrarse, Toshihiro… supongo que la soledad es mucho mejor cuando sabes que no estás realmente solo…

- Sí, supongo. – sonrió débilmente. – No puedo dejar de preocuparme. Aunque sepa que está bien. ¿Cómo sigue tu brazo, por cierto?

-Bueno… no me lo he cuidado mucho…- sonrió levemente, pensando en lo que había estado pasando con Soren ahí hacía tan sólo un rato –Pero está bien… peor están mis nalgas luego de que la enfermera se enterase que me había mordido un perro…- lo miró a los ojos deseando verlo más animado -¿Quieres que subamos a tu cuarto un rato y lo esperamos juntos?

- No tienes que hacerlo pero... sí, sería agradable. De todos modos, tal vez no debí bajar. – asintió poniéndose de pie. – Y estoy de acuerdo con la enfermera, aunque sean perros fantasmales... nunca se sabe.

-Cierto… pero no soporto que me pinchen y mucho menos las nalgas… además… creo que estoy desarrollando pánico con las enfermeras y demás productos médicos…- caminó con él hacia las escaleras, apoyándole una mano en la cintura.

- Comprensible – sonrió un poco más sin poder evitarlo, reconfortado.

-Podemos tomar un café, con lo poco que dormí anoche mejor me será…- sonrió un poco, observando después el agua que corría por el pasillo, preguntándose si sería cosa del “hospital” –Está mojado todo… no sé de qué cuarto vendrá, tal vez sea sólo una avería… no sé…

Toshihiro siguió el camino de donde parecía provenir el agua, extrañado, preocupándose luego. – Es la habitación de Rein. – se apresuró un poco, golpeando la puerta. – Rein! Rein, ¿estás allí? – esperó sólo dos segundos, al no recibir respuesta, abriendo la puerta, y escuchando el agua correr claramente desde el baño. Corrió hacia allí, asustándose al observar el chico en la bañera, flotando en aquella agua roja, casi hundido en ella. – Rein! – lo llamó, arrodillándose y cerrando el grifo para sacar su cabeza del agua, sacudiéndolo un poco, sin creérselo.

-Voy a buscar a un doctor!- el rubio se giró. Estaba casi seguro de que ya había muerto, estaba completamente pálido, incluso algo amoratado, no podía creérselo… parecía estar bien ¿Cómo era posible?. Abrió la puerta del doctor –Acompáñeme por favor, es urgente!

El hombre se levantó de inmediato corriendo tras Ian por los pasillos, subiendo las escaleras lamentablemente no tan rápido como él.

Yudai escuchó a Toshihiro, su voz, aquel grito, incluso le pareció sentir el latido acelerado de su corazón, no, era el suyo –Ahhhh!!!- se llevó las manos al pecho, alzando la cabeza y observando cómo los médicos sobre él lo tenían abierto –No!!- sintió como si todo el cuarto del quirófano batiese. ¿Cómo había podido dormirse de nuevo? Todo se hizo borroso por un momento.

Observando al fin al profesor y luego al chico, bajando la mano, apoyándola en su rostro, estaba muerto… por eso había gritado Toshihiro –… lo siento…- lo observó, deseando que pudiera escucharlo, no podía ser, no existía un dios que le prohibiese estar con él en esos momentos.

El rubio alzó la mirada, observándolo, los ojos llenos de lágrimas.- Se fue.... -susurró, echando a llorar de nuevo, desconsoladamente. – No pude ayudarlo... – abrazó al chico contra sí, sin importarle si se manchaba de sangre, mojándose con su cuerpo frío. – No debiste hacerlo.... debiste haber venido a mí, Rein....

Yudai se arrodilló a su lado, sujetándole la cintura y apoyando el rostro contra su hombro, no sabía cómo consolarlo, sólo quería que no se sintiese solo. Apartó el cabello mojado del rostro del chico. Girándose al notar cómo entraban en el cuarto.

El doctor inclinándose sobre Rein, sujetando su pulso, dos hombres preparando una camilla. El hombre negó con la cabeza observando los cortes –Tenemos que llevárnoslo, si hacen el favor de avisar al director…

-Claro…- Ian los observó y luego al chico, como le cubrían el rostro con aquella sábana, miró a Toshihiro, sabía cuan próximo le era aquel chico –Salgamos…del cuarto…- le pidió, ayudándolo a levantarse.

El rubio negó con la cabeza, sin moverse. – No, no puedo... – murmuró sin poder dejar de llorar, confundido. Jamás había sentido un dolor así. Al menos con Yudai podía repetirse que estaba bien, que volvería a verlo. Pero no sabía si Rein estaría bien, si no estaría solo. Ni siquiera sabía si se había imaginado a Yudai hace unos segundos o si realmente estaba allí.

Ian lo sujetó de todos modos, abrazándolo contra él y acariciándole la nuca. Yudai dejándose ver de nuevo y apoyando la mano en el hombro del rubio que lo miró dejándole ocuparse de Toshihiro –Iré… a informar al director. Si necesitas algo, estaré en mi cuarto…- le apretó un poco el hombro antes de salir.

Yudai llevándose con él al profesor hacia fuera para llevarlo a su cuarto. Sabía que lo mejor… por terrible que sonase… lo único que podía hacer por él era abrazarlo y dejarlo que llorase todo lo que necesitase.

Toshihiro apenas se contuvo lo suficiente para poder llegar a su cuarto, agradeciendo el que Yudai estuviese con él, dejándose caer en la cama apenas llegó.- Le fallé, lo dejé solo.... Pero..... no tenía por qué hacer esto.

-Tú no podías saberlo…- le pasó la mano por el cabello, sentándose a su lado –No hay lugar a que te culpes… tal vez era lo que deseaba…
- ¿Qué cosa, que me culpara? Rein no era así. Probablemente.... – empezó a sollozar de nuevo recogiéndose un poco como si fuera un niño pequeño. - ... probablemente pensó que era la única forma...

-No…- el rubio lo miró sorprendido, incrédulo de que pudiese pensar que estaba creyendo que le decía eso –Tal vez quería morir… eso era lo que quería decir… tal vez estaba cansado y ahora por fin se siente bien…

- ¿Cómo puede sentirse bien? ¿Acaso te sientes bien tú? – alzó un poco la voz, cubriéndose el rostro luego y bajándola casi a un susurro. – Lo siento, no quise decir eso... Deseo que tengas razón...

Yudai se quedó callado, en silencio completo, acariciándolo y limitándose a eso. Podía comprender su alteración, pero no soportaba que lo tratasen de ese modo. Permaneció allí sólo porque se trataba de él, Toshihiro simplemente llorando, sin poder decir nada más. El rubio atrayéndolo y cogiéndolo sobre sus piernas, acunándolo un poco y besando su cabello. Cerrando los ojos.


 
 

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