| Capítulo 94- The Final Solution
Rein se pasó una mano por el cabello castaño rojizo,
la sangre mojando levemente su cara. Se hundió aún
más en la bañera, limpiándosela y pasándose
la mano por los ojos, ni siquiera se había quitado la ropa.
Había entrado con la intención de bañarse,
pero en lugar de eso estaba ahí, acostado en el agua de la
bañera, angustiado por algo que sabía no podría
solucionar nunca. Al menos eso “él” no podía
quitárselo, su derecho a morir, tampoco tenían cámaras,
era suficiente, no podía más. Lo había intentado…
pero el tiempo le había dado la razón…
Sólo quedaba aquella salida…
La muerte lo aterraba más que nunca, había visto
a aquellos chicos allí encerrados, siempre había creído
que morir sólo era dejar de existir, nada complicado, lo
más sencillo, dejar de existir… simplemente…
sin embargo… allí estaban… pero eso no le pasaría
a él… él no era como ellos…
Los cortes se dibujaban en su muñeca zigzageantes, imprecisos,
torpes, cortados por una mano temblorosa…
Recordó a aquel albino, sólo había intentado
pasar un rato con alguien, ser agradable, mantener una conversación…
sonrió amargamente, observando cómo fluía la
sangre en el agua caliente. Todo el mundo parecía haber desarrollado
un odio instantáneo hacia él, como si todo lo que
hiciera o dijera estuviese mal. Ya no podía más, ni
siquiera ese lugar era un refugio ya…
El murmullo del agua… no había cerrado el grifo…
le gustaba el agua muy caliente…
Tratar de negarse que no había estado enamorado de Toshihiro…
había funcionado hasta que aquel tipo le hizo ver la realidad,
sí, había hecho bien en estar tan cabreado, sonrió
de nuevo, riéndose un poco con suavidad. Notó cómo
le bajaban las lágrimas por las mejillas, estaba más
sereno de lo que hubiera creído, se había imaginado
morir como algo desesperado…
No, estaba desesperado ¿Por qué pensaba que estaba
tranquilo? ¿Incluso en ese momento debía fingir que
todo iba mejor?
-“Bianca…”- susurró, mirando a la pared,
aunque podía verla sonreír aún, bailando y
mirándolo a cada momento, recibiendo su sonrisa, otorgándole
aquellas miradas que le habían hecho sentir tan vivo, tanto,
como para arriesgarlo todo por ella… como para arriesgarla
a ella, lo único que le había dado vida … y
perderlo… todo…
¿Por qué nadie más lo había mirado
como ella?
Seiren… él también había sido amable,
pero tratar de hacerse creer que un espíritu que había
visto en dos ocasiones lo sentiría por él… era
algo patético… ¿de qué le serviría
aquello de todos modos? El aprecio de alguien… no era suficiente…
Porque estaba solo… cansado… la angustia había
abordado todo su ser, sólo quedaba eso…
Angustia…
Soledad…
Odio…
Resentimiento…
Desesperación… sobre todo eso… Desesperación….
Estaba muy mareado, alzó una mano, tratando de aferrarse
a la bañera, sintiendo pánico, de pronto deseando
salir de allí. Respiró con fuerza, le costaba mucho,
no conseguía alcanzar el borde de la bañera con la
mano –Sensei…- susurró. Reuniendo entre patéticos
intentos, las suficientes fuerzas para agarrarse al borde de la
bañera –Sensei…- no podía alzar la voz…
¿a quien engañaba? Se aplastó el pecho contra
la loza, el estómago, cayó al suelo desplomado, el
ruido del chapoteo del agua que se resbalaba de la bañera,
su cuerpo al golpearse…
Desvió la mirada…estirando el brazo, tratando de dar
unos pasos más, de arrastrarse a por ayuda –sen…sei…
Ya no podía, apenas mover un dedo, observaba el suelo manchado
por agua púrpura, agua ensangrentada, el olor metálico,
trataba de enfocar cómo los regueros rojizos se colaban entre
las baldosas blancas, pero era incapaz, sus ojos se cerraron. Notaba
cómo el agua que brotaba del grifo acariciaba sus mechones
de pelo.
Escuchó el agua goteando, tenía pánico…
pero de algún modo estaba sereno“no me quiero morir…”
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