| Capítulo 92- A Lover's Portrait
Seiren observó al chico dormido en la cama, sonriendo un
poco. Seguro había estado esperándolo. Se sentó
a su lado, pasando una mano por su rostro, y susurrando. –
Arn......
El moreno entreabrió los ojos, sentándose en el colchón,
abrazándolo con fuerza y apretándolo contra él
–Lo siento… fui a buscarte… Seiren…
- ¿Cómo? Arn.... – el chico se puso serio enseguida,
dejándose abrazar. – Te pedí que no hicieras
nada como eso... ¿estás bien?
-Sí… yo sí... sólo me mordió
un perro o algo así… en una pierna… y a Ian en
un brazo… Yudai e Hisaki… los hicieron trizas…
lo siento…sólo quería estar contigo…-
se abrazó más para que no lo mirase, sintiéndose
como una mierda de nuevo.
- Tonto..... no vuelvas a hacer algo así. No sé qué
hubiera hecho si mueres.... Por lo menos.... por lo menos.... –
Seiren empezó a llorar sin poder contenerse, ocultando su
rostro en su hombro, y pensando que tendría que agradecerles
a Yudai y a Hisaki por protegerlo, a pesar de que sabía que
debía de haberles dolido mucho.
-Seiren… lo siento… no llores…- respiró
con fuerza, abrazándolo más, subiéndolo en
sus piernas y acogiéndolo contra su pecho –Lo siento…
no volveré a hacerlo… te lo juro- le apretó
el cabello con la mano a la altura de la nuca y la pasó luego
por su rostro, secando sus lágrimas.
- No, no lo harás.... Arn. – lo miró más
bien suplicándole que ordenándole. – Te amo,
no quiero que te pase nada, ¿entiendes? Es peligroso....
-Lo sé… lo siento… es que… desapareciste
de ese modo… y en ese momento… quería verte…
aunque sólo fuera un segundo… pero quería verte,
no soporto cuando te vas…. – bajó la cara un
poco, refugiándose en su flequillo.
- No me gusta tampoco, pero siempre regresaré a ti. Voy
a intentarlo con todas mis fuerzas. – le sonrió aún
con el rostro algo húmedo. – Estaba feliz, a pesar
de todo....
-Lo siento… tengo que acostumbrarme… es todo…
es sólo que… - ¿no es justo? Claro que no era
justo, pero él no tenía derecho a quejarse –Es
sólo que no quiero…- sonrió levemente, con algo
de dolor en su expresión –Mira…- se pasó
la mano por debajo de la nariz –Recuerda llevarte los folios
y las cosas de dibujar… porque no te las pudiste llevar...
y… llévame a mí…- se rió aunque
sin muchas ganas.
Seiren se rió, tristemente también. – No quiero
llevarte, ya viste qué clase de lugar es. Prefiero quedarme
aquí. – Tomó los folios, abriendo uno, observándolo
y tomando un lápiz, empezando a trazar el rostro de Arn,
aunque fuera a las prisas, quería poder verlo siempre.
El moreno lo miró a los ojos, observando su mirada mientras
lo dibujaba. Aún tenía los ojos brillantes pero se
veía atractivo, más que nunca. Sonrió levemente
de forma muy diferente ahora –Si me miras así, no me
es fácil quedarme quieto…
Seiren le sonrió, enrojeciendo un poco. – No seas
necio, Arn, así te puedo llevar conmigo.
-No soy necio, soy sincero…- se rió, tratando de estarse
quieto después de todo, cruzándose de brazos y apoyándose
contra la pared, observándolo y manteniéndose quieto
por unos minutos, señalándose después la entrepierna
porque estaba erecto.
- Arn! – se rió el albino, cohibido, concentrándose
más en dibujarlo. Era extraño cómo podía
hacerlo reír así, luego de lo que había sucedido.
Arn se rió sacándose un porro de debajo del colchón
y prendiéndolo, tratando de estarse entretenido y no molestarlo.
De todos modos, le agradaba observarlo simplemente. Extendió
el brazo tocándole una pierna, deseando que fuera siempre
así. Siempre juntos… -¿Sabes que cuando estás
muy concentrado juntas los labios? Parece que quieras que te besen…
a lo mejor es porque me dibujas a mí…
- No lo sé, nadie me lo había dicho.... – lo
miró, sonrojándose de nuevo y ahora deseando besarlo,
pero pensaba terminar el dibujo, aunque claro, iba a editar el porro.
-Mejor, no quiero odiar a alguien que no conozco sólo por
eso… aunque lo haría…- se rió tratando
de echar un vistazo a lo que dibujaba sin molestarlo –No tengo
fotos… podría haberte dado una… aunque así
es mejor…
- Sí..... así puedo verte como te veo siempre –
asintió, continuando. – Arn... ya te dije que nunca
me había enamorado antes. Eres el primero, sólo podrías
estar celoso de mi hermana, y eso sería una tontería.
-Pero yo soy un especialista en hacer tonterías…-
“como ya demostré ayer” pensó, inevitablemente,
aunque igual y el porro no le dejaba tomárselo muy a pecho
ahora –Y salgo mal en las fotos… - se acercó
un poco más apoyándose en un codo contra la almohada
y acariciándole la pierna, observando cómo dibujaba
y cómo lo miraba a veces -¿De veras tienes que mirarme
así?
- Y ¿cómo te voy a mirar? Tengo que estudiar tus
rasgos, y más si te sigues moviendo así. – le
sonrió, paciente, sin dejar que lo interrumpiera.
-Es que no me puedo estar quieto todo el tiempo…- sonrió,
pensando que se quejaba mucho –Luego te miraré yo a
ti… a ver qué te parece…
Seiren suspiró, dejando el folio a un lado, y mirándolo.
– Bien, lo terminaré en otro momento, ya que no puedes
estar tranquilo por más de unos minutos. Por ahora, tendré
que recordarte yo.
-Yo sé que me recuerdas…- sonrió girándose
y besándolo por fin, apoyándole la mano tras la cabeza
para no presionarlo contra la pared. Empujó la lengua en
su boca lamiendo sus labios y separándose, mirándolo
a los ojos –Sigue… no quiero que te quedes a medias…
seguro que lo odias…
- Prefiero estar con el original. Pero si te quedas quieto... –
sonrió, tomando el folio de nuevo, y retomando lo que hacía.
-Ya… me quedo quieto…- sonrió pasándole
la mano entre las piernas aunque sin moverse de cómo estaba
apoyado en su codo sobre la almohada –No te molesto el posado…
- Arn... –sonrió reprobándolo con la mirada,
aunque se estaba divirtiendo. No podía evitar sentirse feliz
junto a él, como si fuera lo que había estado buscando
toda su vida.
-Seiren…- sonrió también, mordiéndose
un poco el labio inferior –Te estoy ayudando a concentrarte…
|