| Capítulo 89- Just Out of My
Reach
El pelirrojo dejó escapar un sonido de queja, sintiéndose
como si lo hubieran pasado por una trituradora y vuelto a armar.
Intentó alzar una mano para tocarse la cabeza, siento impedido
por algo... algo tieso, y frío. Abrió los ojos, observando
el plástico de aquella bolsa para cadáveres que lo
cubría, desesperándose y tratando de subir la mano
como fuera para abrirla.
El rubio, que había estado buscando hasta ese momento entre
las bolsas, se acercó rápidamente –Hisaki, cálmate,
no estas solo!- le llamó la atención, porque así
no podía ni alcanzar la cremallera. Le abrió la bolsa,
ayudándolo a salir –Yo también estaba en una.
El chico lo miró, jadeando por el pánico que le había
entrado, sonriendo luego. – Gracias.... estamos de vuelta.
– se empezó a reír de pronto, el rubio riéndose
también, sin poder evitarlo.
-Ah… no quiero volver a morir de ese modo nunca más…-
se apartó el flequillo de delante del rostro guardándose
las manos en los bolsillos –Supongo que ya podemos irnos entonces,
aquí hace un frío insoportable… por si no lo
notabas…
- Cómo no... al menos me dejaron quedarme con mi ropa. –
sonrió refiriéndose a la que había conseguido
con Kadem y bajando de la camilla. – Pero no te ves mal para
alguien a quien se comieron unos perros. Y disculpa por los golpes.
-¿Y dónde conseguiste esa ropa?...- preguntó
observándolo de arriba abajo –Por cierto que estás
muy … - sonrió abriendo la puerta después. Pensando
en Toshihiro, seguro de que se había asustado al verlo y
que estaría preocupado de todos modos.
- ¿Muy qué? – le sonrió de medio lado,
saliendo, no sin antes fijarse en que no hubieran perros esperándolos
además. Sería el colmo. – La conseguí
arriba, en el desván. Pero el del reformatorio. Dejan muchas
cosas allí, tal vez puedas encontrar algo para ti.
- … ah… en el reformatorio…- sonrió más
fijándose bien y notando que era el uniforme, sólo
que con cortes y demás, riéndose un tanto feliz de
más –Pues creo que sí la conseguiré…
ya que me paso el tiempo ahí…- susurró, pensando
en alto –Seguro que al sensei le gusta… - lo miró
después, sujetándole la cintura aún sonriendo
–sexy… malo… eso…
- Qué bien, porque soy muy malo.... – bromeó,
pensando que Kadem lo mataba seguro. – Pero también
le puedes pedir algo a tu Sensei ¿no? Por cierto.... creo
que se traumó, ¿eh? Porque... era el que venía
contigo ¿no?
-Sí… era el del pijama azul…- se rió,
llevándose un dedo a los labios y mordiéndose un poco
una uña –Estaba asustado…- se pasó la
mano por el cuello después como si aquello fuera algo muy
hermoso –Así que eres muy malo… ¿Qué
tan malo eres?
- No lo suficiente como para recibir la pena de muerte, pero sí
lo suficiente como para ir a la cárcel. – se rió,
siguiéndole el juego. - ¿Tienes algo en mente?
-Hum…estaba pensando en divertirme un poco… ir al reformatorio
a hacer lo que los fantasmas debemos hacer…además de
ver a mi sensei… Necesito saber que está siendo bueno…-
sonrió, sujetándole la mano y atravesando las paredes
directamente para ir al reformatorio, sujetándolo de su brazo
por el pasillo.
- Por fin! Eso he estado intentando decirles a todos desde que
lo supe, ¿sabes? Pero nadie me hace caso – se rió,
dejándose llevar. - ¿De qué sirve estar muerto
si no te diviertes?
Yudai se rió –De nada ¿verdad? … Toshihiro
me mostró unos videos… de cómo es el exterior
ahora… es impresionante… y aunque no podamos salir…
eso no quiere decir que no podamos disfrutar… Por ejemplo,
ahora no nos ven… pero… - señaló a uno
de los chicos que venía caminando con cara de mal genio,
apoyándole la mano en el pecho haciendo que el chico sintiese
el golpe.
Miró hacia abajo, asustado y observando aquella mano, el
cuerpo translucido que se volvía completamente visible frente
a él, gritando y saliendo a todo correr por el pasillo.
-La mayoría son así… de aburridos…
- No sé.... yo encontré eso bastante divertido –
se rió sin ningún control haciendo que otro chico
se detuviera escuchando espantado. Le guiñó un ojo
a Yudai acercándose al chico, y susurrando. - “Te vi
anoche”
- ¿Eh? ¿Quién es?! – miró el
chico espantado y alejándose sin dejar de mirar a todos lados,
aunque lo único que había hecho la noche anterior
era dormir.
-¿No lo sabes?- preguntó el rubio, haciéndose
visible ante él y caminando a su alrededor, como paseando,
sin darse ninguna prisa, desapareciendo y apareciendo de nuevo al
estar frente a él.
-Yo… yo sólo hice lo que me mandaron!- les gritó
porque era lo único que se le ocurría, que fueran
fantasmas castigándole por haber matado a aquel chico sin
querer.
- Eso está muy mal – se rió Hisaki, porque
le daba la risa en realidad, pero espantando aún más
al chico.
Yudai alzó la vista observando a lo lejos a Toshihiro y
empujando al chico para que se fuera –Corre… lárgate…-
lo animó, deseando que se largara de allí cuanto antes.
-Ven…- susurró a Hisaki. Caminando hacia el rubio,
disipándose y desconcertándose terriblemente, deseando
ser visible de nuevo –Sensei!- lo llamó sin conseguir
que lo escuchase –Sensei!- apretó las mandíbulas
como siempre, desesperándose cuando no lo escuchaba, cuando
pasaba como si no existiese, aunque supiera que no era su culpa.
Las luces sobre ellos iluminaron más intensamente, hasta
estallar las bombillas, dejando tan sólo la luz filtrándose
por las ventanas enrejadas –Sensei…
El rubio se detuvo, girándose, mostrando su rostro bastante
demacrado de la noche anterior, susurrando. – “¿Yudai?
Eres tú, ¿verdad?” – pero sólo
logró ver al chico pelirrojo, apenas visible por un segundo.
Yudai aproximándose a él, observando su rostro, incrédulo
por su estado. Alzó las manos tratando de sujetarlo, no conseguía
tocarlo, como si sólo fuese el aire –“Sensei…”-
lo llamó de nuevo, deseando besarlo. Consiguiendo tocarlo
al fin, abrazándose a su espalda. –“Sensei…
te amo…”- apoyó la cara contra el espacio entre
sus hombros, notando cómo se apartaba un poco, seguro de
que sin embargo, el rubio no lo veía ni lo sentía
¿tan débil se encontraba? No soportaba cuando ocurría
aquello.
- Yudai.... – susurró el profesor, deseando poder
verlo, deseando que fuera él, pero seguramente era ese chico.
Continuó caminando hacia su habitación, deseaba pasar
allí tanto tiempo como pudiera por si acaso.
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