| Capítulo 88- The Necessary Apologies
- Estoy seguro de que está bien. No le puede pasar nada
¿no? – Soren se sentó al lado de Arn, tratando
de hacerlo sentir mejor, aunque no era su fuerte, pero por alguna
razón se sentía mal. Y se imaginaba por lo que estaba
pasando.
-Pero le duele…- el moreno se quedó mirando al techo,
girándose después un poco para verlo, alzando una
mano para tocarle el pelo y dejando caer el brazo de nuevo –Lo
siento… yo sólo quería encontrarlo…
- No te disculpes, yo hubiera hecho lo mismo. – negó
el pelirrojo, serio. – Tal vez no, tal vez sólo está
en su cuarto y ni se entera de nada.
-Ojalá…- entrecerró los ojos, tirando de él
para acostarlo a su lado quisiera que no, abrazándolo y mirándolo
a los ojos –Hacíamos el amor… y según
acabamos… no nos dio tiempo a nada más… desaparecía…
y no importa cuanto lo agarres…- sintió que se le empañaba
la mirada, pero no la apartó de los ojos del pelirrojo.
Soren le sostuvo la mirada, aunque le dolía pero sabía
que necesitaba de su apoyo. - ¿te dijo algo? Antes de irse....
-Que no quería irse… y que no hiciera nada peligroso,
que estaría bien…- sonrió levemente, pero no
de felicidad precisamente y negó con la cabeza, bajándola
un poco contra la almohada y acercándose a Soren refugiándose
en su pecho y sintiéndose extrañamente infantil al
hacerlo, llorando sin poder evitarlo.
El pelirrojo se quedó quieto, dudoso al principio y rodeándolo
con sus brazos luego, bajando la cabeza sobre la suya. – Lo
verás de nuevo, tal vez logremos encontrar la manera de que
se quede aquí.
Arn sonrió, a pesar de que lloraba, sintiéndose realmente
infantil, recibiendo aquel consuelo, abrazándose más
a él, con fuerza -Ya sé que está… muerto…no…
no lo sé… no quiero y no puedo asimilarlo… sólo…no
está muerto…es… lo toco, es suave, su piel está
caliente cuando nos besamos…tiembla… como cualquiera…
no lo soporto… pensar que está muerto… y ayer
por mi culpa, Yudai y Hisaki… Ian… lo siento…
no volveré a arrastraros conmigo…
- No digas eso, al menos a mí sí puedes. Yo estoy
bien, ¿ves? – lo sacudió un poco, sin soltarlo,
recordando los gritos, cómo Ian lo había protegido.
Era su culpa después de todo, debió hacerle caso a
Yudai. – No se te ocurra hacer las cosas solo, Arn.
-No…- mintió sin ningún reparo para protegerlos,
ya le había llegado con una vez –No lo haré…-
alzó un poco la vista, mirándolo a los ojos, subiéndose
un poco la camiseta para limpiarse la cara –¿Me quieres?
- Por supuesto que te quiero, y no voy a permitir que hagas locuras,
¿me oyes? – se aferró a sus hombros frunciendo
el ceño, más preocupado que enfadado pero cualquiera
lo diría viendo su rostro.
-No estoy sordo- lo miró a los ojos preguntándose
por qué había querido escuchar eso, tal vez porque
se sentía muy culpable de lo que había pasado a todos
por su culpa –Debería disculparme con Toshihiro sensei…
pero no quiero...
- No es tu culpa tampoco. – murmuró, bajando la mirada.
– Creo que el que debe disculparse soy yo.
- … podemos ir juntos…tú hablas y yo te acompaño
en el sentimiento…- sonrió, sin poder evitarlo.
- O.K. pero yo también, apesto en estas cosas – le
sonrió de vuelta, previniendo que lo culpase si luego sonaba
mal.
-Es igual, eso él ya lo sabe…- lo miró preguntándose
si iba a hacer algún ademán de ir ahora o no –Estará
dando clase ahora ¿no?- se cuestionó, en realidad
pensando que siempre había un momento mejor para esa clase
de cosas vergonzosas.
- Sí, no faltaría a clase ni aunque se acabe el mundo.
– refunfuñó aunque teniendo una imagen del profesor
dándole clases a los pocos sobrevivientes harapientos. –
Ian también está dando clase... – se quedó
pensando en que no había podido hablar realmente con él
luego de aquello. Se preguntaba si estaría bien con el brazo
así.
-Ya… mejor será, porque luego me va a poner de vuelta
y media seguro… lo sé sólo con verle la cara
con la que salió del cuarto esta mañana… y normal…-
se giró, mirando al techo y tapándose la cara con
los brazos después –Le mordieron el brazo… encima
de que le duele…soy como un tren de las cagadas… en
serio…
- Que no es tu culpa! – frunció el ceño. -¿Y
tú? ¿No estás lastimado también? Casi
soy el único al que no le pasó nada, y en todo caso,
la herida de Ian es culpa mía. Fui yo quien decidió
atacar a esa mujer... Si no .... Ian no hubiera tenido que protegerme.
-Sí… Ian siempre tiene que protegerte…si no,
estaría culpándose de por vida- se rió, malditamente
sin destaparse la cara, dejando caer el puño sobre su pecho
sin hacer caso a su enfado -¿Sabes?- se giró hacia
él, observando su rostro –Cuando te enfadas, te sale
una marquita aquí…- le puso el dedo en la mejilla sonriendo
–que te hace verte muy cute…
Soren lo miró, enrojeciendo y empujándolo un poco.
– No seas tonto, yo no soy cute. Es en serio.
-También es en serio…- sonrió, observándolo
después –Ian no piensa siquiera en si se hizo daño
o no protegiéndote… estoy seguro de que eso le da igual
con tal de haberlo conseguido… en serio… ¿Por
qué no bajas a verlo? Seguro… así lo pones de
buen humor y luego no me la aplica.
- Yo sí lo pienso. – se puso de pie, aún sin
atreverse a alejarse. - ¿Te quedas solo? – lo miró
con desconfianza a causa de su preocupación.
-Me quedo solo…- repitió. De todas formas, quería
estar solo un rato. Le hizo una seña con la mano para que
saliera.
- Voy a regresar luego – le advirtió casi como una
amenaza, saliendo y cerrando la puerta tras de sí, bajando
las escaleras para dirigirse al gimnasio, deteniéndose un
momento para mirar hacia atrás, nervioso, y bajando por fin.
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