.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 87- Would You Like to Be My Family?

Hyouden suspiró, mirando hacia la puerta del baño, los veía muy sospechosos últimamente. Miró a Wolf, sonriendo un poco para que no pensara que estaba molesto. – Creo... aunque es imposible, pero.... creo que Jun está creciendo.

-¿Tú crees?- lo miró a los ojos, sonriendo un poco también, escuchando el agua salpicando por el suelo y pensando que siempre parecían librar una batalla naval en lugar de ducharse –Yo lo que creo es que se bañan mucho… como si nos ensuciásemos de todos modos… supongo que se aburren, yo también…- suspiró con fuerza.

- No lo sé, Jun se sonroja cuando sale del baño. – sonrió, pensando que era un poco ingenuo. – Solía bañarse conmigo...... ¿De veras te aburres? Pensé que siempre tenías algo en lo que pensar. Yo también me aburro.

Wolf se rió, levantándose de la cama con las manos en los bolsillos –No, no pienso en nada… sólo pienso “me aburro…esto es horrible…” o cosas por el estilo…pero no me gusta que Keika lo note, no me gusta que nadie lo note… Bueno, supongo que entonces se me da bien- se sentó en el colchón del albino, observándolo –Dime la verdad… ¿Qué crees que está pasando en ese baño ahora?

Hyouden se rió con suavidad, observando su cara. – Yo creo que lo sabes y no quieres admitirlo.... Creo que.... Jun y Keika están jugando al doctor, o... bueno, se están descubriendo... – sonrió, pensando que la primera metáfora era un poco macabra en un lugar como aquel.

-Ya…- se rascó un poco el cabello en la nuca sin dejar de mirarlo, preocupado, aunque tratándose de Jun sabía que no tenía ni por qué estarlo –Es que no puedo asimilar eso… ya sé que no es mi hijo siquiera pero… bueno… al menos es Jun…- se rió sin poder evitarlo sólo de imaginarlo y se tapó los labios luego, tratando de no hacerlo visible -¿Y tan siquiera saben qué hacen?... si Keika es muy inocente… no sabe nada…

- Jun tampoco, pero... son niños... – se rió también, lo cierto es que no quería ni imaginarlo porque no podría mirarlo a la cara luego. – Seguramente es algo muy inocente, se tocarán y eso... para ser honesto, me alegra que Jun haya encontrado alguien cercano a su edad.

- A mí también… - apoyó las manos en el colchón mirando abajo, pensando en Keika, en Jun y luego mirando a Hyouden –Lo has pensado ¿verdad? En cuando ya no nos necesiten como hasta ahora… ya está sucediendo… y yo pensaba acabar con todo cuando consiguiese sacar a Keika de aquí… tanto así significa para mí…

- Lo he pensado, mucho en realidad – suspiró con gesto de dolor. – Yo aún quiero darle algo a Jun.... no sé cómo. Quiero sacarlo de aquí y a la vez tengo miedo. – lo miró a los ojos de nuevo, sonriendo un poco. – Keika... se ha convertido en tu hijo, de todos modos, ¿no?

-Sí, para mí… en realidad… suena horrible… pero no recuerdo la cara de mi hijo, cuando pienso en él, es Keika a quien veo…- suspiró con fuerza, aún mirando a sus propias piernas –Sé que no puedo sacarlo… pero aún así… sólo quiero que sea todo lo feliz que pueda, me alegra pensar que siempre será un niño… personalmente… que jamás se percatará realmente de todo lo que esto significa, de lo que le han arrebatado, al menos es feliz ahora…

- Lo sé, comprendo. Lo mismo pienso de Jun, pero no puedo evitar seguir protegiéndolo. – suspiró de nuevo, mirando hacia la puerta del baño. – No me parece horrible, ha pasado mucho tiempo. Y Keika lo necesita. Creo que deberías decírselo, lo haría feliz.

-Lo he pensado varias veces…- lo miró de soslayo un poco rojo –pero me da vergüenza…- se rió, negando con la cabeza, sintiendo cómo se le caía el cabello delante de la cara –Como si fuera a gritarme “no eres mi padre!” o algo así…

- Dudo mucho que Keika sea capaz de hacer eso... – se rió con suavidad, apartándole un poco el cabello del rostro y retirando la mano luego por si era un atrevimiento.

-Ya… lo dudo mucho también…- se rió a su vez, pensando que era una tontería de las suyas –pero no puedo evitarlo… ser tímido, me refiero, incluso con un niño pequeño…- se pasó las manos por el cabello, tratando de peinárselo y preguntándose si estaba muy despeinado.

- Lo siento... no quise ser irrespetuoso. – se disculpó el albino, un poco rojo, preguntándose si se peinaba por su culpa. – Está bien, no tiene nada de malo ser tímido. Yo también lo soy.... muchas veces.

-Ah… no era por eso… pensé que a lo mejor estaba muy despeinado, por eso…- se puso un poco rojo también ahora, observándolo –y ya lo veo, porque estás rojo… y sí, ya se que yo también…- se rió, sonriendo con los labios cerrados –Mi mujer siempre tenía que gritarme que hiciera el favor de peinarme antes de salir de casa.

Hyouden sonrió aunque le había dado más vergüenza que lo hiciera notar. – Por mí estás bien. Yo tampoco estoy muy peinado que digamos, y no vamos a un baile.

-Ojalá…- se rió sin poder evitarlo aunque muy feliz no estaba. Echaba de menos las cosas normales, incluso las que había odiado como los bailes a los que su mujer lo había arrastrado alguna vez –Pero como no lo hagamos a la luz de las lámparas de los quirófanos… - se quedó un poco serio, sentándose mejor en el colchón, apoyándose contra el respaldo a su lado.

- Tal vez no sea tan malo... – bromeó, observándolo y enseriándose también. - ¿Ocurre algo? Tal vez no debí hablar de esas cosas...

-No, estoy bien- le sonrió, levemente, mirándolo a los ojos –Es sólo que estoy cansado… supongo… aunque sé que no puedo cansarme… al menos no físicamente… me siento vacío, supongo… a veces pienso en lo mucho que aborrezco esto… - miró abajo, a sus manos –y la pago con lo primero que encuentro…

- No, es comprensible. Si al menos el hospital fuera así siempre, tranquilo, como ahora. – suspiró, resignado. – La vida no era tan maravillosa allá afuera, pero al menos tenía sus momentos, y no me perseguían monstruos ni cirujanos con sed de sangre...

Wolf lo miró y sonrió –Dicho así… suena a película de serie B…- le pasó el brazo por los hombros, acariciándole el pelo como a Keika –Al menos no me haré viejo…

- Sí, es una ventaja – se rió, sintiéndose un poco infantil porque lo acariciase así, y enrojeciendo. – Pero es la verdad, por más loco que parezca.

-Pero las enfermeras sádicas no son mi tipo… no me servirá de mucho- se rió, sintiéndose un poco más relajado ahora aunque no sabía por qué, a lo mejor porque acababa de comprobar que no pasaba nada si se acercaba a él. Hacía tanto… tanto tiempo que no tocaba a nadie que no fuera Keika…

- Ni el mío, pero claro... – se rió llevándose la mano al rostro. – Supongo que piensas que estoy loco.

-No…- se rió mirándolo, apoyándole la mano en el hombro –No me digas que te gusta una enfermera…

- No! – negó enérgicamente, rojo, pero sonriendo. – En realidad... – desvió la mirada sin saber por qué si no tenía vergüenza de eso. -... prefiero a los hombres.

-Ah…- estuvo a punto de apartar la mano, por si sentía que lo estaba sobando. Claro, ni lo había pensado, como si no tuviera a dos homosexuales en su baño. Sonrió levemente después para no quedar grosero –Al menos ahí sí tienes donde elegir – se rió sin poder evitarlo –Yo vi a un chico muy guapo una vez aquí.

- ¿Aquí? Hummm.... – se quedó pensando, sonriendo luego. - ¿Uno moreno, verdad? Era Kadem, pero no ha vuelto y sinceramente creo que le gustaba alguien más.

-No, era albino…y lo siento…- lo miró pensando que debía ser bastante triste eso, claro que en un lugar así y en su situación… todo afectaba mucho más –Pero también Hisaki era bonito ¿no?

- ¿Hisaki? Supongo... pero no es mi tipo, para nada – se encogió de hombros, de pronto preguntándose si no hablaba de él mismo. – Lo siento, ¿quieres decir que te gusta Hisaki? Es que.... asumí que eras heterosexual, porque... estabas casado y eso.

-No… no me gusta… sólo pensé que era bonito cuando lo vi… por eso…- se rió de pronto sintiéndose extraño con esa conversación sobre niños –Además es un niño…- susurró un poco más serio –El profesor que me dio el helado… fue agradable conversar con un adulto…

- Sí, debe ser una persona agradable – sonrió el albino, sintiendo que lo llamaba infantil pero bueno, suponía que para él lo era. – De todos modos, es Hisaki quien le gusta a Kadem, no dejaba de hablar de él.

-Lo siento… ¿te sientes bien?- lo miró aunque indirectamente para no incomodarlo.

- Claro, no es que estuviese enamorado ni nada. – sonrió, aunque recordando cómo se habían sostenido las manos hasta el final. – No... supongo que me siento solo, es todo.

-Yo también…lo peor es que no creo que vaya a dejar de estarlo jamás- bajó un poco la vista, serio, sujetándole la mano –Pero no quiero que esto acabe…

- No, yo tampoco quiero morir del todo.... – le apretó la mano también bajando la mirada. – Al menos puedo ver a Jun ser feliz.

-Aún puedes ser feliz, Kadem no es el único hombre que hay aquí- le apretó un poco la mano, pensando que iba a decir “del mundo” pero alegrándose de no haberlo hecho –También estoy yo…- sonrió y lo miró a los ojos, tratando de animarlo un poco.

- ¿Tú? Creí que era un niño para ti.... – alzó la mirada también sonriendo un poco, aunque ni sabía para qué lo miraba si le iba a dar vergüenza.

El moreno lo miró a los ojos pensando “era una broma” pero no quería decirlo, no estaba tan seguro de que lo fuera –No, tú eres maduro, estaba pensando… en cómo me verían los demás a mí…

- ¿Quiénes? ¿Los demás fantasmas? No creo.... bueno, hasta cierta medida no creo que apliquen las reglas aquí. – suspiró desviando la mirada de nuevo y mirando al baño por si salían los chicos. – yo creo que si amas a alguien, realmente esas cosas no importan, siempre y cuando ambos sepan lo que hacen.

-Pero sí importan… porque físicamente es importante… es la verdad… y si alguien no te atrae físicamente, ya difícilmente le das la oportunidad de agradarte de otro modo… yo no me fijaba en mujeres cuando era un chico… me fijaba en chicas, es lógico… “y si te soy sincero, hace rato que pienso que escuchan tras la puerta”

-“Nos han descubierto…”- susurró Jun adentro.

- Oh, creí que hablabas de apariencias, de cómo te verían si estabas con tal o cual persona..... “y creo que tienes razón” – sonrió en complicidad, alzando la voz de pronto. – No lo sé, tal vez debería conseguirme dos novios y así tengo variedad. O habría que preguntarle a Jun si está dispuesto al incesto, que el otro día me estuvo hablando de eso.... – le guiñó un ojo a Wolf para que comprendiera que era broma, lo cual era obvio.

Jun miró a Keika y abrió la puerta –No!- lanzó de pronto, enrojeciendo al ver cómo sonreían ambos mayores, notando que estaban tomándoles el pelo –No tiene gracia!- lanzó sonriendo malditamente y decidiendo vengarse -Prefiero que tu novio sea Wolf sensei… así Keika y yo somos más hermanos… y ya nos incestúa…

-¿Sí?- Wolf lo miró instándole a seguir con su frase.

-Nada- sentenció rojo, Keika riéndose aunque rojo también.

Hyouden se puso de pie, acercándose y alborotándole el húmedo cabello. – No está bien espiar.

-No está bien avergonzarme…- le apartó la mano, recolocándose el cabello con el ceño fruncido y trepándose sobre él, sujetándose a su cuello, a medio colgar para revolverle el cabello de vuelta, riéndose sin poder evitarlo Wolf extendiendo la mano hacia Keika para que se acercase, levantándolo al peso y abrazándolo con cariño porque lo necesitaba, mirándolo y pasándole la mano por el cabello –“¿Quieres adoptar un papá abandonado Keika?”- le preguntó un poco rojo, susurrando y sonriendo levemente.

- “¿De veras?” – el rubio sonrió agrandando los ojos, encantado y olvidándose al instante de susurrar. – Claro! Gracias, Wolf Sensei... – se abrazó a él, riendo, incluso llorando un poco.

Hyouden sonrió abrazando a Jun contra sí y sentándose en la cama. – Creo que necesitamos hablar nosotros también.

-Pues… no hace falta que me sigas llamando sensei… - el moreno lo abrazó con más fuerza, apretándolo contra él –Te quiero…

-Ah… no… suena a mal…- susurró el pelirrojo pensando que eso le decía su madre cuando hacía algo malo. Se tiró sobre su hermano en la cama, abrazándolo y oliéndole el pecho. Trepándose un poco más y mirándolo a los ojos –“Yo sí sería tu novio…”- le susurró.

- No seas baka, yo no quiero eso... – le alborotó aún más el cabello, sonriendo. – “Además, sé que ya tienes novio...”

- Está bien... pero ¿cómo lo llamo? ¿Papá? – Keika lo miró confundido pensando que se le iba a hacer difícil pero no le importaba.

-¿Wolf?- lo miró a los ojos –Siempre me he preguntado por qué me seguías tratando de usted después de todos los años que pasaron….- se rió mirándolo a los ojos y limpiándole un poco la cara con la mano –Llámame como quieras, es igual… sólo quería que supieras que para mí eres mi hijo.

-Niichan…. Eres un cotilla… y eres más guapo que Hisaki, mucho más…- le alborotó el cabello de vuelta –Será que tiene mal gusto… ya no pienses en él…- se dejó caer aplastando los labios contra los suyos y sonriendo malvadamente luego, susurrando –“Los labios de besar a Keika…”- como si fuera una maldad.

-“Baka” – lo riñó, besándolo superficialmente por ver quien cedía primero y abrazándolo contra sí luego enternecido de todas maneras. – “¿Qué harías.... si yo me enamorase de alguien y él me correspondiera?”

- Está bien. – Keika sonrió mirándolo a la cara. – Y lo hago porque es un doctor y es mayor, y aprendí que así se trataba a los mayores. Además, le tengo mucho respeto. ... Wolf – se rió un poco como si acabase de hacer una travesura.

El moreno se rió un poco por la cara de pillería que había puesto –Baka… no me digas mayor…- le dio en las nalgas, sin ninguna fuerza en realidad, sólo para acercarlo a él, pensando en que ya tendrían una conversación de todos modos.

Jun miró a su hermano fijamente –Enfadarme… si me dejas solo… o si no me haces caso ya… o si no me gusta… no lo sé… se me ocurren muchas cosas y todas son de enfadarme… pero tampoco quiero que estés solo… y también se me ocurre espiarte…- le sonrió, abrazándose luego con fuerza más serio, aprovechando que no lo veía –No quiero que te vayas de aquí…

Hyouden sonrió un poco con eso de que se le ocurría espiarlo, acariciándole el cabello ahora con suavidad. – No pienso dejarte nunca, ¿cuántas veces te lo voy a decir? Siempre y cuando me necesites. No te preocupes.

-Bueno… pues entonces supongo que me parece bien… siempre que me quieras a mí más…- susurró un poco celoso igual aunque no tuviera de quien.

- Por supuesto. Y además debe ser aprobado primero por ti, ¿no es así? –

-Vale…- se rió con suavidad, igual sujetándose a la ropa de su hermano con fuerza sin querer separarse ahora.

 
 

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