| Capítulo 85- Wild Ghost Chase
Arn se quedó delante de la puerta dubitativo, pensando que
debía resolver sus problemas por sí mismo, y no ser
tan crío. Pero no podía y no quería, aún
le dolía la mano de haberla emprendido con el armario, y
estaba cansado de llorar. “Que se jodan” sonrió,
aunque seguía traumatizado pero intentaba actuar con un poco
más de entereza. No, no podía, volvía a tener
cara de traumado. Llamó a la puerta esperando un poco.
El rubio moviéndose en la cama sólo para abrazarse
mejor a Soren, casi aplastándolo contra él.
- Alguien está llamando... – protestó el pelirrojo,
notando lo que hacía, e intentando separarse de él
sin ser muy brusco.
-Joder…- el profesor se sentó en la cama con cara
de que lo habían sacado del séptimo sueño y
se acercó a la puerta del baño –Pues pregunta…
no se supone que yo esté aquí y menos en ropa interior…-
se pasó la mano por el pecho nervioso de si se habían
metido en un jaleo.
-Soy Arn…- el moreno afuera se apoyó en la pared como
tratando de no huir de pronto.
- ¿Arn? – Soren se puso el pantalón que le
había sacado Ian por supuesto, y se aproximó a la
puerta abriendo enseguida, cambiando de expresión al ver
la cara del moreno. - ¿Sucedió algo? ¿Qué
pasa?
Arn pasó adentró, mirándolos de pasada aunque
procurando no alzar mucho la vista para que no le vieran la cara
de haber llorado, el rubio vistiéndose de todos modos fijándose,
porque era obvio –Estaba con Seiren… y desapareció…-
se quedó mirando a Soren sintiéndose extraño
de pronto, pensando que eso era lo normal ¿no?
-Bueno… ya sabes que eso es lo que sucede…- el rubio
lo miró, pensando en qué hacer con él, Arn
observándolo porque hubiese dicho lo que estaba pensando
él ahora, cuando estaba más tranquilo.
-No quiero…- murmuró casi inaudiblemente.
- Pero es la realidad- Soren se puso la camiseta acercándose
a Arn, odiando el verlo así. No podía permanecer impasible.
– Igual, vamos a buscarlo, ¿no?
-Si podéis acompañarme…- bajó la cara,
rozándose la nariz con la mano –Nos haremos viejos
y moriremos… si tenemos suerte… esa es la realidad…
¿a quien le importa? No sirve para nada…
-Vale… vale… - el rubio alzó una ceja recogiéndose
el pelo y calzándose mientras salía por la puerta
aunque no tenía ni idea de cómo se buscaba un fantasma
–De todos modos, quería saber qué había
al fondo…
- Sólo decía que.... – Soren suspiró,
rindiéndose. Total, nunca se daba a entender y no creía
que Arn estuviese para discusiones en esos momentos. – Yudai
estará con Toshihiro... – pensó en voz alta,
ya que siempre pensaba en él si se trataba de fantasmas.
-¿Y? ¿Quieres ir a preguntarle como hacerlo?- el
rubio lo miró pensando que tal vez funcionase, aunque ya
se sentía en una expedición estilo “los jóvenes
castores”
-Pues se lo preguntas tú…- Arn señaló
a Ian que suspiró con fuerza mientras salía, conteniéndose
el pegarle una colleja, sólo porque estaba afectado.
-¿Por qué tengo que molestarlo yo por una cosa tuya?-
frunció el ceño igualmente caminando por el pasillo
y llamando a la puerta del profesor, en realidad no le daba ninguna
vergüenza.
-Porque eres un fresco… de todos modos yo sólo quería
ir con Soren… no es mi cosa… si estabas con él
en la cama… - lo molestó de vuelta, Ian pasando de
él porque sabía que mentía.
Toshihiro se restregó los ojos, levantándose de la
cama, y abriendo la puerta con cautela, finalmente abriéndola
del todo al notar de quienes se trataba. –Ian, chicos....
¿qué sucede? – los miró preocupado, fijándose
en Arn especialmente.
- Yudai.... ¿está Yudai? – se adelantó
Soren de todos modos, porque casi lo había llamado en voz
alta.
-Sí estoy… desde luego que estoy…- el rubio
sonrió, sentado en la cama, levantándose y apoyándose
en la espalda del profesor.
Arn manteniéndose en silencio y hasta retrocediendo un poco
de siquiera tener que explicar lo que le ocurría delante
de toda esa gente, aunque dos ya lo supieran. Ian mirando a Toshihiro
–Lo siento, ya sé que estabas durmiendo…- se
frotó la nuca con la mano pensando “pero yo también…”
–Es con Arn… estaba con Seiren y desapareció
de pronto…
-No pasa nada…- el rubio miró a Arn aunque se hacía
difícil por lo atrás de Ian que estaba.
- No, no pasa nada, seguro que está bien. Sé que
es difícil... – Toshihiro le sonrió levemente,
preguntándose si el chico sabría lo mucho que lo comprendía
en realidad. – Pero seguro estás preocupado...
- Vamos a ir a buscarlo. – interrumpió Soren, serio.
– Y quería saber si Yudai podía ayudarnos.
Yudai se rió, apoyándose más en el hombro
de Toshihiro y rodeándole el cuello con el brazo -¿Puedo
salir a jugar? Sensei… - le besó una mejilla susurrándole
al oído ahora serio –“Pero no te dejaré
solo aquí… así que decidas lo que decidas…
piénsatelo bien porque tú vas donde yo vaya”
Ian miró a Soren preguntándose qué tan buena
idea era pedirle ayuda a ese pirado.
- Yudai.... – Toshihiro lo miró de soslayo, tratando
de mantenerse serio y mirando directamente a Arn. –Aunque
yo diga que no, tú irás, ¿no es así?
Arn se quedó callado y luego se encogió de hombros.
El rubio mirándolo de soslayo –Nosotros tres iremos
igual, vengan o no, a mí no me gustaría que me dejaran
solo si Soren desapareciese, es lo mismo.
- Estaba deseando que me contestase Arn, pero... – Toshihiro
suspiró, resignándose. – Sabes que no diré
que no. No dejaría que uno de mis alumnos se ponga en peligro.
Menos dos y un profesor de gimnasia...
Ian se rió sin poder evitarlo por cómo lo había
llamado –Después de tantos días y aún
no sabes que Arn jamás habla para pedirle un favor a alguien…
salvo a Soren, pero nosotros no somos tan bonitos como él…
tenemos que resignarnos… bueno… entonces ¿ya
vamos? Como si fuéramos niñas scouts?
Arn frunció el ceño atrás, mirando a Soren
con cara de contrariedad aunque no con él, claro.
Yudai suspiró sujetando la mano del profesor -¿Y
si voy yo?... ¿no es suficiente?
-Él no quiere verte a ti- Arn lo miró a los ojos
serio y Yudai se rió.
-Eso no lo sabes tú…
Soren igual mirando con el ceño fruncido y rojo porque le
hubiera llamado bonito. No le decía algo porque estaban los
demás.
- Tranquilos... – los reprendió Toshihiro, ya conociendo.
Y respondiendo luego a Ian, aunque mirando de soslayo a Arn. –
Y no pierdo la esperanza de que se abra conmigo, aunque sea a punta
de gruñidos.
Arn suspiró, sujetando la mano de Soren y caminando delante
de ellos, de veras deseando haber ido sólo con él
y con nadie más –Qué insoportables…- murmuró
apretando la mano del pelirrojo luego con fuerza. Ian caminando
atrás con Toshihiro y Yudai, aunque observando sus manos
un poco molesto, tratando de ignorarlo.
El rubio sonriendo mientras lo miraba de soslayo, caminando hacia
el fondo del pasillo y alejándose, adelantándolos
por curiosidad, notando que apenas había mucha diferencia
en aquella ala con cómo había sido antiguamente, no
se habían molestado más que en pintar las paredes
y limpiar.
- Yudai, no te alejes mucho – lo llamó Toshihiro como
si fuera un niño pequeño, pero si se perdían
y él no podía encontrarlos, tal vez no supiesen regresar.
Soren miró al rubio y luego a Ian de soslayo, murmurando.
– Lo son, pero es su manera de ayudar. Le apretó la
mano de vuelta notando que necesitaba de su apoyo.
-Ya lo sé… pero no sé cómo pretende
que le hable con un escuadrón detrás…- lo miró
de soslayo también -¿Quieres ir con Ian? Quiero estar
contigo un poco… dijiste que no iba a cambiar nada…
Yudai sonrió a lo lejos, observando los cuartos, feliz de
que se preocupase por él, aunque sin regresar a donde debía,
demasiado interesado, aunque pendiente de que nada fuese a ocurrirle
al profesor. Observó el suelo de baldosas blancas y las camas
de hospital mirando luego afuera, el reformatorio… pero ahí
estaba ese cuarto, dejó la puerta abierta, probando con las
demás.
- Yudai.... de veras – suspiró el profesor, exasperado
porque no le hiciera caso, y mirando a Ian como buscando su apoyo.
- No lo hará, eres mi amigo, Ian tiene que comprender eso.
– le aseguró Soren, pensando en que las cosas habían
salido como debían. Con la cara de preocupación que
tenía por Seiren era obvio.
-Ya, pero no lo sé, tal vez quieres ir con él, pero
necesito que estés conmigo…- lo miró a los ojos
pensando también en lo mismo –Nos confundimos…
¿verdad? ¿O aún no estás seguro?
Ian miró a Toshihiro porque sabía que lo observaba,
pero no tenía ni idea de si le había dicho algo o
no -¿Qué? Estaba distraído…
-Aquí pasa algo raro…- Yudai se acercó a ellos,
mirando a Toshihiro a los ojos –Hay algunos cuartos de hospital…
y cuando digo de hospital no me refiero al mobiliario sólo…
- Nos confundimos- contestó Soren, sonriendo ligeramente
aunque no le parecía apropiado así que se enserió
de nuevo. – No quería lastimarte, creo que no fue buena
idea enrollarnos.
- ¿Quieres decir que ya estamos en el hospital? –
preguntó el rubio, asombrado, y olvidando lo que pensaba
decirle a Ian por el momento. Lo cierto es que deseaba hablar con
él. – No parece haber cambiado nada.
-Yo pienso que sí debimos, valió la pena…-
murmuró, observando atrás a Yudai.
-No, quiero decir…- se guardó las manos en los bolsillos
pensando muy bien antes de hablar –Que esta zona del edificio
es el reformatorio… y el hospital a la vez… también
creo que ellos dos no deberían seguir avanzando ahí
delante o verán algo feo… Soren! No sigas andando…
Arn se giró de golpe. Sujetando la mano de Soren y acercándose
-¿Qué pasa?- lo soltó percatándose de
cómo lo agarraba, Soren mirándolos en silencio, sobresaltado
por la interrupción.
- Es peligroso, regresen – les pidió Toshihiro, esperando
que esta vez le hicieran caso. - ¿Cómo es eso posible?
– miró a Yudai, nervioso y preguntándose si
era esa la razón por la que el rubio no había desaparecido
tampoco desde la tarde.
-No lo sé…- miró a Soren y a Arn que lo observaban
expectantes –Allá adelante, el resto de los cuartos
no pertenecen a vuestro mundo y dentro hay otros… que no son
como yo…- explicó para que se mantuviesen alejados
–No creo que sea seguro que os quedéis aquí…
pero sé que no podéis iros…
Arn lo observó, pensando en Seiren de todos modos y dando
unos pasos atrás -¿Esos cuartos llevan al hospital?
-Sí- el rubio lo miró, el chico pensando en las escaleras
qué debía haber al fondo y echando a correr hacia
allí.
- Arn! –lo llamó Toshihiro, preocupado. De veras era
imposible ese chico.
Soren miró hacia atrás por un momento, a Ian, y echó
a correr luego tras el moreno. No podía dejarlo solo.
-Oh… joder!- se quejó el rubio, pensando que eran
tal para cual y deseando pegarles una hostia a cada uno, corriendo
detrás de Soren y sujetándolo de la mano antes de
ir a por Arn que corría escaleras arriba hacia los cuartos.
Efectivamente no eran las escaleras del reformatorio.
-…se han largado…- susurró Yudai, mirando a
Toshihiro después -¿Volvemos a la cama?
- Por supuesto que no... – negó el profesor, preocupado
por los chicos y corriendo tras ellos también, acelerando
al escuchar un grito más adelante.
Yudai asintió, porque por supuesto, ya lo sabía,
alcanzando al rubio contrariado porque se alejase de él después
de que le hubiera advertido. Lo sujetó por el brazo con fuerza
–No hagas eso! Podrían matarte, no sabes en lo que
te estás metiendo… que lo hagan unos niños o
incluso ese profesor tiene un pase… pero incluso tú…-
lo arrastró hacia uno de los cuartos, mostrándole
a lo que parecía ser un humano, tal vez en algún tiempo
lo había sido, atado con correas a una camilla, revolviéndose
y gritando -¿Lo ves?- cerró la puerta delante de él
–Ahora no te separes de mí.
Ian se quedó en las escaleras mirando a ambos lados -¿Ha
subido o bajado? Arn!
El moreno miró atrás y echó a correr por el
pasillo, abriendo las puertas, sin ninguna intención de dejarse
atrapar sin encontrar a Seiren –Seiren!- lo llamó un
tanto desesperado, además de asustado –Seiren!- sintió
que golpeaba a alguien tratando de abrir una puerta y dio unos pasos
atrás al ver a un hombre salir, con la nariz sangrando por
el golpe y un miembro sujeto en la mano, parecía haberlo
seccionado con la sierra que llevaba en la otra mano.
- Arn! Creo que está abajo... – murmuró Soren,
al escucharlo gritar el nombre del chico.
- Sí, comprendo, pero... – Toshihiro miró a
Yudai, pálido, en realidad le estaba costando trabajo incluso
moverse luego de haber visto eso, pero por supuesto, no podía
dejarlos solos.
-Está bien, yo también comprendo, sólo te
he dicho que no te separes de mí… no he pedido tanto
¿verdad?- el chico lo miró serio y le sujetó
la mano, llevándolo con él y bajando las escaleras
tras Ian y Soren pensando que por ahí no iban a buen lugar
–Creo que no es buena idea bajar…
-¿Estás seguro, Soren?- el rubio sujetó la
mano del pelirrojo, caminando delante de él por las escaleras,
estaba todo demasiado silencioso hacía allí abajo
–No, yo creo que fue hacia arriba…- tiró de su
mano caminando de nuevo escaleras arriba. Yudai observándolos.
-¿Por qué no volvéis a vuestros cuartos mientras
yo voy a buscarlos?- el rubio los miró, observando después
los ojos del profesor tratando de que lo apoyase.
- Sí, sería lo mejor, Yudai conoce esto y puede encontrar
a Arn más fácilmente. Y además....
- No! Yo no voy a regresar! No debí dejarlo ir solo.........
– Soren interrumpió, frunciendo el ceño y continuando
escaleras arriba. – Y además.... usted dijo que no
lo iba a dejar solo. – añadió, sonriendo un
poco malicioso.
-Soren, no hagas eso, no es justo- Ian lo miró, sujetando
su mano y apretándosela –Todos estamos preocupados,
no es un concurso…- subió las escaleras con él
mirando a Toshihiro –No pasará nada… - le sonrió,
aunque no tenía ni idea de lo que hablaba.
Yudai se encogió de hombros, caminando delante de ellos
al menos, por si eso sirviese de algo.
-Arn! ¿Dónde estas? …- Ian se dio prisa a correr
por los pasillos del hospital aunque aquello no le estaba gustando
nada, era demasiado extraño -¿Qué coño
es eso?
-Sangre- aclaró Yudai pensando que era obvio –y un
brazo…
-Arn!- el rubio echó a correr con Soren de la mano empujando
la puerta y echándose atrás de golpe, observando a
una persona vendada, sangrante sobre las sábanas, se quedó
blanco casi no podía ni reaccionar. Yudai cerrando la puerta
por poco en sus narices.
-Déjalo, ya estaba muerto de todos modos…
Soren exhaló, asustado, apretando con fuerza la mano de
Ian y girándose al escuchar la voz de Toshihiro que había
preferido quedarse un poco atrás. – Chicos, hay algo
arrastrándose allá afuera. – se asomó
con cautela, viendo el rastro de sangre que se alejaba por el pasillo,
las huellas de manos claramente distinguibles.
El pelirrojo haló a Ian, desesperado y entrando un tanto
en pánico. – Vamos! Puede ser Arn, a lo mejor necesita
ayuda!
Pero mientras, tanto Arn corría por los pasillos del hospital,
sudando y con la espalda rajada casi de un extremo al otro, la camiseta
rasgada por la sierra. Correr no era lo suyo, siempre lo pensaba
cuando le tocaba hacerlo, se le daba mejor pelearse, pero era imposible
contra ese tipo. Tenía que deshacerse de él, de algún
modo.
Se paró en seco, los gruñidos de unos perros alertándolo,
sus ojos brillantes en la oscuridad del fondo de aquel pasillo,
saltaron de golpe sobre él, se echó atrás,
golpeándose contra la pared, a tiempo para dejarle observar
aquellos miembros humanos, cosidos macabramente a los cuerpos de
los animales que cayeron sobre el médico, mordiéndole
como si no tuviese diferencia a quien asesinasen.
Echó a correr entre ellos, jadeando, mareado “correr
no es lo mío” pensó de nuevo, los gritos y la
carne desgarrándose atrás, los ladridos. Se encerró
en un cuarto, el sudor frío recorriendo su piel ahora pálida
por el mareo y la impresión.
El chico que se encontraba en la cama, se sentó, observándolo
agudizando la mirada, sin hacer ruido, y suspirando después.
– Ah, es el chico de las nalgas bonitas. No te ves bien...
– murmuró, poniéndose de pie y acercándose
para colocar una mano en su hombro.
-¿Eh?- se apartó de él, apoyándose
contra la pared –Eres tú…- se pasó la
mano por la cara, limpiándose el sudor frío del rostro
–Hay unos perros ahí fuera… joder… con
manos… - se dejó escurrir por la pared, notando un
calambrazo al sentir la herida rozándose contra ella. Pensando
en los demás, en si lo habrían seguido y los habría
metido en eso, era una mierda de persona. Hundió los dedos
en su cabello, pensando que tenía que salir de ahí,
sacarlos de allí, reconocer que Seiren estaría bien…
que estaba muerto –Tengo ganas de vomitar…
- Vomita entonces- se arrodilló frente a él, aunque
haciéndose un poco a un lado por si decidía seguir
su consejo. – Estás herido ¿verdad? ¿Buscando
a Seiren de nuevo? No deberías venir así.... Y no
debes salir mientras estén esos perros allí.
-Tengo que salir… no he venido solo…- se levantó,
apoyándose en la puerta, escuchando afuera aún, aquellos
perros, como haciendo un festín. Eso le revolvía aún
más el estómago –Estaba buscándolo…
claro…- aclaró después –Sólo estaba
pensando en él… no… y en mí… y ahora
están ahí fuera y como les pase algo… Ian! Iros
de aquí!- golpeó la puerta, llamando la atención
de los perros que empezaron a ladrar alertados por los golpes –Soren!
Largaos!
El rubio miró al pelirrojo un momento antes de hacer justo
lo contrario, sin embargo, observando aquella jauría infernal,
ladrando contra la puerta.
Yudai sujetó al profesor, corriendo con él en dirección
contraría, asustándose según los vio –Fuera!
Iros!
-¿Y Arn?!- el rubio se quedó parado, algunos perros
girándose ya hacia ellos, los pasos de unos tacones resonando
escaleras abajo.
- Yudai! – lo llamó Toshihiro entre asustado y nervioso.
Esas cosas.... ¿tenían manos humanas? – Soren!
Ian! Corran! – gritó de todas maneras, ya que se quedaban
atrás.
- ¿Y qué pasa con Arn?!!! Está allí!
– protestó Soren, los perros deteniéndose de
pronto tras ellos, a la vez que su ama, aparecía en el pasillo.
- ¿Qué hacen fuera de sus habitaciones?
Hisaki sujetando al moreno, tapándole la boca. – “¿Qué
haces? No llames la atención.... ”
Ian se quedó observando a esa mujer, su rostro quemado y
la tez desfigurada, Yudai sujetándolos a ambos y tirando
de ellos –Os he dicho que os vayáis! Yo iré
a por él!
-He preguntado qué hacen ahí! Vuelvan a sus cuartos!-
se aceleró en sus pasos, caminando hacia ellos, los tacones
haciendo un sonido aún más intenso, la mano de Arn
sujetando la de Hisaki sobre sus labios, el corazón golpeándole
el pecho y el cuello, bajándole la mano, sin gritar ya. Demasiado
preocupado incluso para eso.
Soren frunció el ceño, dando un paso hacia delante.
Tenía miedo, pero Arn era su amigo, no, más que eso,
u único amigo. Además, sabía que haría
lo mismo por él. Los perros ladraron, a punto de lanzarse.
- Soren! Ian, deténlo! – le gritó Toshihiro,
mirando hacia atrás, a pesar de que Yudai seguía arrastrándolo
consigo.
-Cogedlos! Vuélvanlos a sus cuartos!- la mujer gritó,
los perros corriendo hacia ellos, Ian sujetando a Soren, tirándolo
al suelo, al tiempo que Arn salía del cuarto sin soportarlo
más. Sujetando a uno de los perros y tirando de él,
para sacarlo de encima del rubio que lo golpeaba en el estómago
con los pies, tratando de sacarlo de su brazo.
El moreno dejó escapar un grito, saliendo hacia atrás,
casi despedido, arrastrado por dos perros por la pierna. Ian gritando
porque sentía que iba a arrancarle el brazo como no dejase
de tirar, recordando algo de pronto y pegándole un puñetazo
en el hocico para lograr que lo soltase.
Yudai empujando al profesor y encerrándolo en un cuarto
¿Qué hacer? Allí sólo era un simple
humano, pero al menos no moriría.
Sujetó a la mujer, apretándole el cuello, haciendo
que los perros se volviesen hacia él, dejando de lado a sus
presas y gritó, sintiendo aquel dolor horrible de las fauces
en la carne, sabía que no debía sentirlo, que no era
real, pero lo estaban destrozando –Largaos, maldita sea!
- No! Yudai! Yudai! – Toshihiro golpeó la puerta desesperado,
escuchándolo gritar. Sabía que estaba muerto, no le
sucedería nada, y sin embargo.... – Yudai!!!!! –
lo llamó de nuevo, golpeando la puerta y tratando de abrirla,
las lágrimas saltando de sus ojos.
- Ahhhhhhhhhhhhh! – Hisaki salió del cuarto, corriendo,
poniendo toda su fuerza en empujar una de las camas contra los perros,
seguro golpearía a Yudai también, pero al menos podía
quitarle los perros de encima, Soren inmovilizado, sujetando a Ian
contra sí, mirando aquella escena. – Corran!!! ¿Qué
creen que hacemos?!!! – se rió el pelirrojo un tanto
maniáticamente, sintiendo que le mordían un tobillo
y lanzando un grito, empujando la cama de nuevo por reflejo esta
vez.
Soren por fin se puso de pie, ayudando a Ian y corriendo hacia
Arn, a sabiendas de que no podría caminar así, moviéndose
aunque su mente estaba en shock, Toshihiro aún gritando tras
la puerta.
El rubio corriendo con Soren, sintiendo el brazo hecho trizas,
le ardía. Sujetó al moreno con ayuda del chico, cogiéndolo
como podía con el otro brazo, cargándolo y tirándose
contra la puerta varias veces, Arn sujetándose a su cuello,
sintiendo que todo aquello era por su culpa, deseando poder ir atrás
en el tiempo –Vámonos Toshihiro! Vámonos!- le
instó, tratando de que no mirase atrás. Lo poco que
había visto de Yudai era un amasijo de sangre.
- No.... no... – protestó el rubio, mirando un poco
hacia atrás pero no conseguía ver nada claro. –
Yudai....
Soren lo miró de soslayo, sintiéndose culpable ahora
por haber dicho esas cosas, jamás lo había visto así.
Escuchó a Hisaki gritar de nuevo, los perros se estaban dando
un festín, de eso no había duda.
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