.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 84- Este es Nuestro Cielo

- ¿Ya está? – preguntó Hisaki, abriendo los ojos de nuevo, mirando a Kadem, porque ya le daba nervio mirar el techo.

-Ya está…- se sujetó a unas cajas porque por poco se cae tratando de limpiar el cristal de la ventana y bajó al suelo desde encima de una mesa. Sacudiéndose las manos y tirando la camisa que había usado a un lado. Se metió las manos en los bolsillos, permaneciendo de pie y mirando a la oscuridad –Hay muchas nubes… pero seguro que acabarán por dispersarse… la polución… oculta las estrellas…

- No importa, quiero verlas. – insistió como si Kadem pudiese hacer algo, alzando la mirada a la ventana. – Estoy seguro de que aparecerán, lo sé....

-Sí… hay viento afuera… las nubes están dispersándose…- se acuclilló en el suelo, mirando arriba también, apoyándose con los brazos en las rodillas –Este es nuestro cielo…- se subió las gafas con la mano sin apartar la vista del cristal, observando cómo empezaba a reflejarse la luz de la luna y las estrellas en el cuarto de almacenaje del hospital.

- Nuestro cielo.... eso suena bien... –sonrió el chico, observando atentamente como si fuese a empezar un espectáculo, sus ojos inmersos en la profundidad del cielo.

Kadem lo miró de soslayo, enrojeciendo levemente y alzando una ceja tratando de controlar el carraspear y aclarar que se refería al cielo del pasado, por si acaso. De todos modos, a él también le sonaba bien aunque no lo hubiera pretendido. Parecía un niño pequeño con esa cara de atención como si la luna fuera a bailar para él o algo así. Sonrió, sentándose en las maderas del suelo.

Hisaki continuó mirando hacia arriba, de pronto las lágrimas bajando por sus mejillas sin que cambiase de expresión ni se moviera. – Es hermoso, ¿no?

-Sí…- lo miró al escuchar su voz y observó sus lágrimas sin saber cómo reaccionar. Poniéndose tenso al instante al pensar en que debía hacer algo, de cualquier modo abriendo los labios para ser sincero como siempre, sin poder contenerse –Tú también… incluso si estás llorando…- apoyó una mano sobre la suya, cobijándola un poco.

Hisaki desvió la vista por fin de la ventana, observando su mano y luego los ojos del chico. – Gracias, es que.... no las he visto en tanto tiempo... Realmente no me gusta estar muerto.

-A nadie- el moreno sentenció –Bueno, supongo que para algunas personas es un alivio, o al menos creen que lo será… yo solía mirarlas también, desde la ventana de mi cuarto, no dormía muy bien…

- ¿No? – se pasó la mano libre por los ojos, sin mover su otra mano, porque lo cierto es que lo reconfortaba.- Pensé que dormirías temprano como los niños buenos. El cielo siempre me ha hecho sentir libre.

-Me mandaban a la cama temprano, pero dormir… no dormía, me pasaba mucho tiempo pensando en cosas que durante el día generalmente ni siquiera me planteaba… como tener una vida más normal, o tener amigos… alguien a quien le importase un mínimo cómo me sintiese… que pudiera hablarle con confianza…- se subió las gafas y apoyó la mano de nuevo sobre la suya –Cuando le pregunté a mi padre sobre ciertas cosas… de pareja, sobre las dudas de mi sexualidad, me regaló un libro…

Hisaki se rió sin poder evitarlo y sin pensar para nada en si ofendía.- Un libro....no puedes aprender esas cosas en un libro. A menos que lo vayas a hacer con un maniquí, pero eso de qué sirve....- se inclinó un poco hacia él, observando sus ojos.- A mí puedes hablarme con confianza.

-Lo sé, ya lo hago…- lo miró a los ojos también, apartándose el flequillo y desviando la mirada hacia el cielo de nuevo, un poco incómodo –En realidad era un libro sobre las teorías… de por qué un hombre podía ser homosexual… lo cierto es que esperaba que al menos me riñese… se sintiese indignado o defraudado… algo, pero no… le dio exactamente igual…

- Ya... – el pelirrojo miró al cielo también, pensando en que seguramente era porque no lo veía como a un hijo, pero no quería decirle eso, por más que Kadem se hiciera el fuerte. – Bueno, eso no importa, ¿verdad? Yo me siento feliz de conocerte. Creo que si no, aún estaría tratando de ver cómo me suicido.... del todo.- se rió. Mirándolo de nuevo, observando la manera en la que la luz de la luna enmarcaba su rostro serio.

-No puedes suicidarte cuando estás muerto… puedes… pero no sirve de nada…- lo miró encogiéndose de hombros –Y no, no me importa… hubo un tiempo en que me importó pero desde luego no es ahora…- se subió las gafas de nuevo mirándolo y apretándole más la mano, aproximándose para besarle los labios, cerrando los ojos.

Hisaki le devolvió el beso sujetando su nuca con la otra mano para que no se echase hacia atrás, por si acaso. – “¿Quién querría suicidarse ahora?” – susurró, rompiendo el beso por sólo un segundo sin darle tiempo a contestar.

El moreno aprovechando para respirar nervioso, efectivamente tratando de apartarse sin conseguirlo aunque sin forzarlo más, realmente sólo estaba asustado, pero no quería alejarse de él. Le apretó más la mano mientras lo besaba, sus labios cálidos y suaves, su lengua lamiendo la suya, haciéndolo temblar ligeramente por los nervios. Los dedos en su cuello, lo sentía todo de forma muy intensa, incluso cómo su rodilla rozaba la pierna de Hisaki –“Tengo miedo”- se encontró susurrando, sus ojos azules mirando los ojos verdes del pelirrojo.

- “¿Por qué? No te haré daño....”- le sonrió, recostándose un poco contra él, y besándolo de nuevo, deteniéndose de pronto y abrazándolo. No, no lo estaba haciendo bien. No podía ser así con él.

Kadem lo abrazó también, mirándolo contra su pecho y pensando que era extraño, notar ahora que ya estaba entre sus brazos lo mucho que le había hecho falta cuando no lo tenía. Ni siquiera podía comprender por qué había tratado de huir de él. Pensó en Hyouden, seguramente Hyouden era ideal para él, pero no sentía aquello… lo que estaba llenándolo ahora. Bajó la cara un poco, besándolo de nuevo y apretándolo con fuerza.

Hisaki cerrando los ojos, y dejándose abrazar de aquella manera, sintiéndose necesitado realmente. Abrió los ojos de nuevo mirándolo, y sonriendo. – Gracias, Kadem.

-No me des las gracias, no lo hago para hacerte un favor… - se ajustó las gafas, observando su sonrisa, acariciándole la mandíbula con suavidad después –No volveré a alejarte de mí… lo siento, Hisaki.

- Si no puedo darte las gracias, tú no te puedes disculpar. No hiciste nada malo... – sonrió más, dejándose acariciar. – Y ya sé que no me haces un favor, si así fuera.... no te daría las gracias de esta manera.

-Prefiero no saber cómo…- se quitó las gafas, guardándoselas en el bolsillo de la camisa y se pasó la mano por la cara, incrédulo de lo que él mismo había hecho –Pero ahora estás conmigo, tendrás que guardar tus muestras de agradecimiento para mí…- sonrió malditamente para sí mismo, aunque igual lo miraba.

Hisaki se rió, asintiendo. – Está bien, está bien, pero te aclaro algo.-Yo no acepto favores porque no necesito nada. Y si necesito algo.... mejor no me lo des como un favor. – colocó la mano en su pecho empujándolo con suavidad y subiéndose un poco sobre él, para besarlo de nuevo.

-No lo digas como si fuera un suplicio… no creo que te queden ganas de ir a agradecerle a nadie además…- lo miró a los ojos serio aunque comenzaba a sentir la necesidad de sonreír con esa cara que tenía Hisaki –No me asustas… ¿sabes? Ni aunque me tires al suelo.

- Y no intento asustarte, sólo darte una muestra de agradecimiento... – se rió, sentándose encima. – No has apuntado nada sobre mí en mucho tiempo... ¿o es que esperas a que no esté? Me pregunto qué tanto escribes....

-Espero a que no estés… o a que duermas…- le sujetó las manos anticipando que fuera a cotillear su libreta –Escribo cosas sobre cómo eres y lo que me cuentas… y cosas que pienso sobre ti…

- Y ¿qué piensas sobre mí? No... – se quedó pensando, como meditándolo más bien y sonriendo de nuevo. - ¿Qué pensabas de mí?

-Diversas cosas para mi propia autoprotección…- lo miró serio, pensando “que por lo visto no sirvieron de mucho”

- Autoprotección – sonrió más, con gesto de ironía. – Que no muerdo.... Pero creí que me ibas a morder la primera vez – se rió, recordando su rostro.

-Pues nadie te manda desnudarte, no es lógico- le soltó las manos para sujetarle la cintura y pegarlo más a él –No estás conmigo porque hace mucho que no ves a Ray ¿no? Y te sientes solo….

- ¿Eres inseguro, ne? No, estoy contigo porque me gustas. Ray es.... una fantasía. Pero en verdad, sí es un buen tío, ¿sabes? – sonrió con malicia aunque lo decía en serio, no lo había decepcionado. – Pero tú... me ofendiste. Por eso lo hice. Te sorprenderá pero hasta yo tengo orgullo.

-Cuando alguien me ofende no me desnudo para él…- se llevó la mano a la cara para subirse las gafas, recordando entonces que las tenía en el bolsillo y se apartó el pelo del rostro por hacer algo que lo relajase un poco –y sí, ya sé que soy inseguro, probablemente tú en concreto no ayudas mucho con ese tema…

- ¿Por qué no? Bromeo mucho, pero siempre soy sincero. – se encogió de hombros, negando con la cabeza. – Y ya sabía que te echarías para atrás aunque no pensé que huirías. Era mi manera de darte algo de tu propia medicina. Además.... admito que me pareciste atractivo, no hubiera sido un suplicio si hubiese estado equivocado.

-Me fui, una, porque no pensaba hacer nada contigo, dos, me asusté y tres, no quería que vieras mi erección…- miró su rostro fijamente, pensando que era más guapo aún de lo que había dejado pensar, le sujetó la nuca con una mano acercándolo para besarlo, Hisaki correspondiéndole y abrazándolo. Realmente era muy tierno, justo lo que necesitaba aunque nunca lo hubiera pensado.

-Hisaki- lo miró a los ojos pensando que no se cansaba de besarlo –A mí me gustaba Hyouden… o eso creía yo…creía que era bueno para mí, y me gusta hablar con él, es mi tipo, además… dejaré de ir a verlo…Sólo, quería que lo supieras…

El pelirrojo le sonrió enternecido. – No tienes que hacer eso. Te agrada ¿no? ¿No quieres ser su amigo? O ¿vas a pedirme que no le vuelva a hablar a Ray?

- No te voy a pedir eso, me da igual, de todos modos no me importa si llevas a cabo lo que deseas o no… si deseases a otro ya me llegaría…- bajó las manos al suelo, pensando que estaba muy tenso. No sabía cómo aún Hisaki no lo mataba con todas esas cosas que estaba diciendo como si fuera un contrato, pero no podía evitarlo, tenía miedo –Me agrada… pero no hay necesidad de seguir buscándolo… no quiero que se lleve una falsa impresión… y después de haberle estado dando las quejas sobre ti antes… - sonrió un poco de pronto, apartando la vista.

- Bueno, si le estuviste hablando de mí... y quejándote nada menos. Eso es señal de que te vuelvo loco – se rió, sujetándose a su cuello con los brazos y besándolo con suavidad de nuevo. – Te dije que no lo haría con otro ya. No diría eso si no fuera cierto.

-Yo no dije que quieras hacerlo, dije que me haría el mismo daño que quisieras aunque no lo hicieses, por eso me da igual si te ves con él o no, aunque a mí no me llames cuando lo hagas- lo miró a los ojos y le pasó las manos por el cabello y la cara –Nunca había estado tan cerca de nadie, sintiéndome libre para acariciarlo…

- Puedes acariciarme todo lo que quieras, Kadem. – sonrió, pasándole una mano por el pecho bajo la camiseta, sintiéndose libre también, por supuesto. – Siempre recuerda lo que te dije sobre el sexo.

-Sí, gracias, lo tengo apuntado…- sonrió aunque estaba nervioso por el tacto de su mano en el pecho y lo atrajo hacia él de nuevo para besarlo, cerrando los ojos y acariciándole la espalda sobre la camiseta pensando que por ahora con eso… ya le estaba siendo suficientemente estresante.

 
 

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