.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 83- If I Could Stay Forever in Your Arms

Arn salió del baño con el pelo empapado y el pijama puesto, para variar. Se puso las zapatillas de deporte y se sentó en la cama, observando a Seiren que seguía dormido, no había conseguido despertarlo y le estaba poniendo de los nervios. No respiraba, pero eso no era nada nuevo. Lo cogió sobre sus piernas, apretándolo contra él, se sentía como si estuviera profundamente dormido. Eso quería pensar al menos. Aunque supiera que estaba muerto, no podía reconocerlo.

Salió del cuarto, caminando por aquel oscuro pasillo. Ni siquiera habían puesto aún un nuevo guarda de seguridad, casi lo prefería, de todos modos no podía ayudarlos y sólo molestaría. Lo subió un poco mejor contra su pecho mientras caminaba, observando las puertas numeradas y sintiendo algo de temor, ni siquiera sabía por qué estaba tan seguro de que se despertaría en algún momento.

Seiren abrió los ojos de pronto, abriendo la boca como si le costase respirar, estremeciéndose, y sujetándose a la ropa del chico, mirando a su alrededor.-¿Dónde estoy?! – y luego al moreno, por un momento desorientado. – A... Arn, sigo aquí – sonrió más tranquilo, relajándose y recostándose contra su pecho.

El moreno lo miró un tanto nervioso, además de que lo había asustado con eso, pensando que le ocurría algo, que iba a morirse o a saber qué. Enrojeció violentamente pensando que era un desastre con asimilar eso. Preguntándose si acabaría por molestar a Seiren si se enterase –Me asustaste…- sonrió después, sujetándolo mejor contra él, preguntándose si bajarlo o si preferiría que lo llevase, después de aquello ya ni sabía –Estuviste dormido muchas horas…

- Lo siento, no tengo control sobre eso tampoco... – lo miró, avergonzado por haberle hecho aquello. – No tienes que cargarme si no lo deseas....

-Yo estoy bien así… ¿tú estás bien?- lo miró nervioso aún, parándose en la mitad del pasillo y dejándolo en el suelo frente a él, sin soltarlo como para ver qué pasaba si lo hacía -¿Te sientes débil?

- No, estoy bien. Lo dices por lo que acaba de suceder. Sólo estaba desorientado y... por momentos olvido... – se detuvo recordando que Arn no quería que lo mencionase. – Siento haberte preocupado.

Arn lo miró antes de besarlo porque aunque se hubiera callado, había adivinado lo que iba a decir –Los profesores tienen televisión en sus cuartos… así que no nos hace falta ir muy lejos, Ian nos deja su cuarto… porque él pasará la noche con Soren. Es el chico que encontró el cadáver en su cuarto… y no está muy bien, claro…

- No, ya lo imagino. Es algo horrible. – lo miró a los ojos, sujetando su mano ahora.- Ian... lo recuerdo, es el que te fue a buscar aquella vez –sonrió, recordando.

-Sí… es el profesor de gimnasia y es mi amigo… desde hace mucho…- suspiró, ahorrándose los detalles y llevándolo con él hacia el cuarto del rubio. Se veía mejor que el suyo y era más grande. Observó el televisor, que era demasiado bueno para estar allí, imaginando que era de Ian y no del centro.

Se agachó a poner un DVD y se sentó en la cama a su lado, cambiando de opinión y sentándose detrás de él con las piernas a los lados de las suyas, rodeándole la cintura con las manos. No sabía ni qué película era, pero tampoco iba a quejarse si no era suya –Espero que no sea algo porno de pronto… es capaz…

- Está bien.... ya conozco esas películas....- sonrió aunque rojo y recostándose contra su pecho, observando la pantalla, la imagen de un lago en la misma, mientras presentaban los créditos iniciales.

-Ya supongo, pero igual preferiría no tener que verme una con mi novio, para eso prefiero protagonizarla… - se rió haciéndole cosquillas con una mano, pensando que le ponía feliz estar con él y se sentía extraño –Cuando bajé a cenar tenía miedo de que no estuvieras cuando volviese…

- Quiero quedarme aquí para siempre, contigo. – le sonrió, contento también.- Traté de no dormirme, pero es imposible. – confesó, mientras se veía la escena de un auto que llegaba, dos con dos chicos en él, se veían felices.

-Hum…- el moreno se rió algo nervioso sólo con ver esa forma de filmar y la calidad de audio –Yo creo que mejor pongamos la televisión… porque esto es una porno como un castillo…- se quedó mirando cómo se paraban en el campo y saltaban directamente a una escena que empezaban a quitarse la ropa en un lago y le bajó la cabeza con la mano, buscando el mando igualmente reído.

Seiren serió también enrojeciendo, lo cierto es que nunca había visto una. Como si le permitieran tener algo así en su casa. – Bueno, no es tu culpa, es... normal, supongo.

-No. No es normal, es Ian… que siempre está viendo estas cosas, la culpa es mía. Debí haberlo sospechado al notar que no había escrito el nombre en el DVD…- se levantó para apagarlo, sin atreverse a probar con más y puso el televisor directamente, pasándoselo a Seiren y cambiando algunos canales antes –Toma… seguro que ves algo que te llama la atención… - se sentó tras él de nuevo, pensando que no tenía ni idea de a qué época pertenecía o lo que conocía y lo que no.

El chico empezó a cambiar ya maravillado con poder hacerlo sin ponerse de pie, observando cada canal con atención, la forma de vestir de la gente, los paisajes....- Se ve como si estuviese allí – lo miró, sonriendo y dejándolo en una escena sobre carreras de autos. Jamás había visto autos tan veloces en su vida.

-¿Veías la tele en blanco y negro?- preguntó curioso, abrazándolo de nuevo y recostándolo sobre él –Supongo que en ese hospital ni siquiera teníais eso…

- No, en el hospital no. Pero la vi una vez... – le sonrió, girándose para mirarlo.- Yo tampoco tenía una, por eso....

- … debías aburrirte mucho…- lo miró a los ojos sujetándole la cara para que no se voltease de nuevo aunque fuera un poco egoísta por su parte, no dejarle ver aquello. Lo besó otra vez y lo soltó, apoyándole la cara contra la suya, besándole el cuello –Puedes seguir viendo eso si quieres…

- Es fascinante.... – miró la pantalla de nuevo, estaban en comerciales. – Pero no me aburría por eso.... podía pintar. – lo miró de nuevo. – Pero prefiero estar contigo todo el tiempo que pueda.

-No es como que vaya a irme de todos modos…- lo miró a los ojos fijamente –Seiren… quiero hablar de algo…

- Dime... – lo miró nervioso, aunque pensando que era más probable que desapareciera él, pero no veía porqué estropear el momento.

El moreno se rió levemente por lo serio que lo estaba mirando, poniéndolo un poco nervioso de paso y enseriándose –No es nada importante… es sólo que quiero tocarte… pero no sé si es muy pronto… y de todos modos no puedo evitar pensar en eso todo el tiempo…- sintió que estaba rojo y se quedó observándolo, pensando que nunca había pedido permiso… por decirlo de ese modo.

- Eso.... – Seiren suspiró, relajándose y pasándose una mano por la mejilla para apartar un mechón de cabello. – A decir verdad, a mí me gustaría... que me tocaras. – apartó la mirada, un poco rojo. – Y no es muy pronto, nunca lo es.

-No…- se pasó la mano por el pelo, tapándose la cara –Es que cada vez que empiezo a tocarte… pienso en… no sé…- se rió y se tiró en la cama, mirándolo con el brazo por delante de la cara. Le sujetó el brazo con la mano –Eres muy especial… para mí… no me había sentido así nunca.

- Y tú eres muy especial para mí. – sonrió, aproximándose. - ¿En qué piensas? No me lastimarás.

-En que soy brusco… y tú te ves muy delicado y sí… me siento como si no fuera a saber tratarte…- lo rodeó con un brazo por la cintura, pensando que Seiren lo tenía idiota, con Soren se había sentido siempre muy tranquilo.

- Sabrás hacerlo, sólo siénteme con tus manos que son tan gentiles cuando me acaricias. – le sonrió besándolo con suavidad.- Yo no lo he hecho nunca, pero sé que tienes que ser tú.

-Yo…- sonrió, mirándolo a los ojos y atrayéndolo bajo él mientras lo besaba, subiendo la mano por debajo de la camiseta y tocándole el pecho, sintiendo la piel suave y su cuerpo delicado. Le rozó los pezones con los dedos, apretándolos con suavidad. Respirando con fuerza contra sus labios sin dejar de jugar con su piel.

- Ah... – el albino gimió con suavidad, aún sonriendo levemente, y besándolo acariciando su cuello, y mirándolo a los ojos, claramente enamorado.

El moreno se subió sobre él, sentándose sobre sus caderas y quitándole la camiseta con cuidado, deshaciéndose de su propia camiseta también. Le sujetó las manos, pasándolas por su pecho y acariciándose con ellas, mirándolo a los ojos y desviando la vista a la expresión de sus labios. Le soltó una mano, llevando la suya a los labios del chico, acariciándolos y entreabriéndoselos, sintiendo su sexo contra las nalgas.

- Arn....- murmuró el chico, acalorado a pesar de que no había sentido calor en años, deslizando tentativamente la lengua entre sus labios para saborear sus dedos, dejándose llevar.

Arn se contuvo el jadear al sentir la lengua contra sus dedos, empujando los dedos en su boca ahora, rozándole la lengua y apretándosela un poco, alzándose de encima de él y abriéndole el pantalón con la otra mano, observando cómo los lamía mientras buscaba su sexo bajo la ropa.

Seiren cerró los labios alrededor de sus dedos succionando, y entre cerrando los ojos también. Su cuerpo estremeciéndose con anticipación, su sexo pulsando e irguiéndose un poco apenas entró en contacto con la mano del moreno.

-Te la voy a mamar…- le rozó los labios con los dedos mojados, humedeciéndoselos y siguiendo con la mirada cómo se hundían un poco bajo su tacto, se acercó a sus labios, lamiéndoselos con fuerza y empujando la lengua dentro de su boca mientras le bajaba los pantalones por completo.

- Mmn.... –gimió dentro de su boca, las mejillas arreboladas, y su sexo irguiéndose más, sus manos sujetando su rostro, pasando a su espalda luego, agitado.

El moreno bajó por su cuerpo, recorriéndolo con la lengua, mordiéndole los pezones y succionándoselos con fuerza mientras apretaba su sexo, masajeándoselo, sujetando sus testículos después y apretándolos con suavidad. Tocándole un poco una pierna para que las separase más. Usando la otra mano para abrirse el pantalón, sujetándole la mano y posándola sobre su sexo -¿Te gusta?

- Sí.... es grande.... – sonrió acariciándolo, y jadeando un poco, arqueando la espalda y apretando más el sexo de Arn.

Arn sonrió, riéndose levemente, porque en realidad había preguntado por saber si le gustaba cómo lo acariciaba, lo besó de nuevo. Tirándose en la cama y sujetándolo, haciendo que se subiese sobre él. Le sujetó las nalgas para que se sentase y lo atrajo hacia sus labios, arrastrándolos contra su sexo e internándolo por completo en su boca, apretándole las nalgas con fuerza. Alzó la vista para observar su expresión.

Seiren gimió suavemente, mirando hacia abajo sin embargo, observando cómo lo succionaba, estremeciéndose, los ojos deseosos y la boca entreabierta dejando escaparlos gemidos.

El moreno sujetó su mejilla con suavidad, tocándole los labios con el pulgar sin dejar de moverlo con la otra mano, manteniendo su sexo dentro de su boca y lamiéndolo cuanto podía. No podía dejar de mirarlo. Deslizó los dedos dentro de su cuerpo, sintiendo la resistencia de su piel y observando su sexo pálido.

El chico gimiendo más alto, sin poder evitarlo, tensándose por un momento y succionando en su dedo de nuevo, para ayudarse. Podía sentir la lengua cálida de Arn alrededor de su piel, le era imposible no estar así de excitado.

Arn se apartó lentamente, notando cómo su sexo se arrastraba por sus labios mojados. Se arrodilló también, abrazándolo y besándolo, acariciándolo por dentro y mordiendo con suavidad su labio inferior mientras se apretaba contra él, rozándose tanto como podía y sujetándole las nalgas después con ambas manos, moviéndolo contra él.

Su respiración temblando contra los labios del albino, deseándolo como no había deseado a nadie antes.

- A..... Arn.... – gimió el albino, observando sus ojos, sus nalgas un poco más relajadas. Se sujetó de su cuello, besándolo de nuevo, apasionadamente, su sexo apretado entre ambos, pulsando, húmedo.

-No quiero hacerte daño…- susurró, sin saber por qué, en realidad. Le parecía extraño romper aquel silencio de jadeos y gemidos –Pero no puedo más…- lo levantó por las nalgas, sentándose sobre sus propias piernas, sujetando su sexo con la mano –Hazlo… despacio…

- Está bien, Arn – le sonrió, colocándose un tanto nervioso, pero lo deseaba. Empezó a descender, apoyándose en un hombro del moreno, sintiendo cómo lo penetraba poco a poco, gimiendo y jadeando, soportando el dolor, a sabiendas de que pasaría. Se movió un poco, acomodándolo y besando al chico de nuevo.

El moreno besándolo de vuelta de forma mucho más descontrolada, rozando con las yemas de los dedos su ano y el contorno de su propio sexo, apretando las mandíbulas lleno de placer, su otra mano sujetando su sexo con fuerza, meneándolo y apretando más su glande, acariciándolo y comenzando a moverse dentro de él. Jadeando sin poder evitarlo.

- Arn.... Arn..... nnhhh.... – Seiren gimiendo, aún sin apartar su rostro, encima de su aliento, echó la cabeza hacia atrás finalmente, apretándolo, moviéndose sobre él, dejándose llevar por el éxtasis. Jamás había sentido algo ni parecido antes.

-Seiren…- Lo sujetó, tumbándolo en la cama y subiéndose sobre él, moviéndose aún más fuerte y apretando más su sexo, lo besó profundamente, mirándolo a los ojos –“Te quiero”- susurró contra sus labios, besándolo de nuevo.

-“Yo también te quiero...” –susurró de vuelta, sintiendo como un sacrilegio alzar la voz en aquellos momentos, sonriendo contra sus labios, una vez más, entregándose a otro beso. Su sexo pulsaba cada vez más fuerte entre ambos, y todo lo que podía sentir ahora era placer y el amor que tenía por Arn. – “Siempre voy a....ah.... amarte...Arn...” – gimió, corriéndose contra su abdomen, temblando contra el moreno, sin poder controlarse.

El chico apoyando la frente contra la suya, sintiendo el sudor que resbalaba por su mandíbula y mirándolo a los ojos mientras se corría dentro de él, saliendo a medias de su cuerpo y arrastrándose contra su abdomen mientras acababa de correrse, cerrando los ojos y dejándose llevar totalmente –Seiren…- susurró casi de forma inaudible, refugiando los labios en su cuello y abrazándolo con fuerza –No vayas a irte…

- No, no quiero.... – murmuró, con los ojos algo húmedos por la emoción, sintiendo sus fuerzas desvanecerse, su cuerpo transparentándose. Se aferró al chico, tratando de concentrarse y repitiendo. – No quiero irme.

-Seiren…- lo apretó contra él, no se lo podía creer, no podía desaparecerse así, en ese momento. Jamás había sentido tanta rabia y dolor juntos –Si te vas, iré a buscarte…- le apretó el cabello con la mano.

- No hagas nada peligroso, yo volveré.... cuando haya descansado – le sonrió, acariciando su mejilla para que no se preocupase, poco a poco perdiéndolo de vista, hasta que sólo quedaba oscuridad.

-No… joder!- le pegó un puñetazo al armario y se dejó caer contra el colchón, hundiendo el rostro en la almohada y mordiéndola con fuerza para no llorar, aunque de todos modos no lo consiguió y se pasó la mano por el cabello revolviéndoselo hacia delante como inconscientemente tratando de consolarse a sí mismo.

 
 

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