.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 82- Waiting For the Stars

Hisaki se acercó a la cama subiendo sobre el dormido chico y soplando su cabello con malicia. – No permaneciste conmigo....

Kadem se apoyó en las manos, incorporándose un poco de golpe por el susto y chocándose contra el rostro del pelirrojo, se tapó la cara con la mano dejándose caer acostado de nuevo y girándose –Hisaki… esa no es forma de despertar a alguien… estuve buscándote toda la noche además… - murmuró rojo, haciéndose el loco sobre lo que acababa de pasar y poniéndose las gafas que había dejado en la mesilla.

- Ouch.... – tienes la cabeza dura – se rió, sobándose la frente. – Me hizo gracia igual. Y traté de ir solo pero me perdí.

-No se trataba de que fueses solo… y la tuya tampoco es blanda… sabrás…- se incorporó un poco más, sentándose en el colchón y riéndose ligeramente –Eres tonto, Hisaki…- carraspeó, levantándose de la cama –Iremos esta noche… si es que no desapareces antes, claro.

- Eres tú el que siempre desaparece. – lo acusó, no muy seguro y recostándose contra la pared. – De veras me gustaría.

-Yo no desaparecí, Hisaki… te recuerdo que nos quedamos dormidos en la cama juntos y luego no estabas en el cuarto… Salí a buscarte y me encontré con Hyouden, iba a ir con él, pero en lugar de eso me puse a buscarte… así que no me digas que te dejé tirado porque no es verdad…- suspiró pasándose una mano por el flequillo, apartándoselo.

- Está bien, está bien, no te culpaba tampoco. – se rió meciéndose un poco sobre sí mismo e inclinándose en el último momento para besarle la mejilla. – Gracias por buscarme.

-Hisaki…- protestó, enrojeciendo y mirándolo mientras se subía las gafas con aire de seriedad profunda –Eso no era necesario… y vamos… ahora hacia allí, de todos modos aunque sólo sea… creo que no son más de las seis… no sabemos qué podemos encontrarnos por el camino, así nos evitamos quedarnos dormidos o cosas por el estilo… - caminó hacia la puerta cargando con la barra metálica en la mano como siempre. Pensando que de nuevo no visitaba a Hyouden.

- Vale, y allá o irán a buscarnos – sonrió poniéndose de pie y echando a caminar tras él.- Y tú me proteges....- bromeó, observando su barra.

-Ya pensaba- sentenció, por el momento jugando con la barra en la mano y mirándolo de soslayo después, vigilando que no fuera a tocarle el culo –Mejor caminas a mi lado…

- ¿Para protegerme mejor? – lo miró con expresión maliciosa.- No seas desconfiado, Kadem.

-Es que no quiero que me toques el trasero ¿comprendes? – le sujetó la mano, tirando de él para llevarlo a su lado como si fuera un padre riñendo a su hijo, aunque él no se percataba de ello.

- Ya, Hisa-chan se portará bien.... –bromeó poniendo voz infantil, y riendo luego. - ¿Te han dicho que eres muy sincero Kadem? No iba a hacerlo pero ahora....

-Ahora tampoco- casi alzó la voz, carraspeando después y sujetándole las dos manos con el ceño aún más fruncido –Vamos a ir a donde te dije… y a portarnos como personas normales… a ver si puedes… por un rato…- suspiró soltándole las manos no muy confiado –y sí, ya sé que lo soy pero contrariamente a lo que tú puedas creer, no es un defecto… - suspiró calmándose o al menos tratando –Mira esto…- se metió una mano en el bolsillo y le mostró una pulsera de hilos de colores -¿Lo quieres?

- No dije que lo fuera – miró la pulsera, sonriendo de una manera más abierta. - ¿De veras? – la tomó colocándosela enseguida sin esperar respuesta. Aquello le hacía más feliz de lo que hubiera imaginado.

-No sé para qué me preguntas si luego haces lo que te da la gana…- le hizo una lazada para sujetársela bien y lo miró a los ojos subiéndose las gafas –Es bonita, pensé que te gustaría, vamos- le sujetó la mano de nuevo, subiendo las escaleras con él, sintiéndolas demasiado limpias, tal vez se encontrasen con algún médico, tal vez con … -Vivos…- susurró. Haciendo que los chicos se volteasen al pasar.

- ¿De qué hablas? – Hisaki parpadeó observando a los chicos, aunque no parecían verlos, uno de ellos claramente sobresaltado.

- ¿Qué fue eso?

-¿El qué? No he oído nada…

Kadem, siguió subiendo, alejándose de ellos, tomando las escaleras como si nada hubiera ocurrido, prefiriendo permanecer al margen de aquel mundo que no le pertenecía, en lo máximo posible –Es mejor no hablar con ellos y que sigan ignorándonos…- sugirió. Alejándose con el pelirrojo de la mano y pensando que esa pulsera era de alguno de ellos, la había encontrado en una cama y había pensado en que a él le agradaría.

- ¿Por qué? Son divertidos...- miró hacia atrás indeciso y sonrió luego encogiéndose de hombros. – No será que eres tímido Kadem... Eres un fantasma, aprovecha...

-Claro que soy tímido, después de estar sin contacto con otras personas de mi edad ¿Qué esperabas? ¿Qué fuera relaciones públicas?- se subió las gafas contrariado, frunciendo el ceño y subiendo las escaleras aún más rápido para apartarlo de la tentación –Además ¿para qué los quieres? Si puede saberse…

- No para lo que estás pensando – respondió con malicia, tocándole un hombro. – Sólo es divertido, digo, ya sé que no doy mucho miedo pero si no te pueden ver, entonces..... – se echó a reír, imaginándose sus caras de susto.

-Ah…- el moreno suspiró con fuerza, mirándolo de soslayo –No vamos a asustarlos, sólo faltaba que se cayesen por las escaleras y se hicieran daño por nuestra culpa…-igualmente después sonrió sin poder evitarlo por culpa de la risa de Hisaki –Me pregunto si ellos también usan ese cuarto de almacén y qué habrá allí…- siguió caminando a través de la puerta, llevándose a Hisaki con él.

- No les iba a hacer daño – refunfuñó el pelirrojo como si lo hubieran castigado, adelantándose un poco y observando los objetos, algunos pupitres viejos y dañados, un pizarrón al parecer de repuesto, y muchas cajas, era lo que veía. – Pues... no se ve muy interesante.

-No dije que fueras a hacérselo, sólo que podría ocurrir un accidente…- suspiró y abrió una de las cajas mirando adentro, había uniformes del reformatorio. Siguió abriéndolas sintiéndose un tanto “cotilla” pero sin poder frenar su curiosidad –A veces lo que menos interesante parece es lo que más interés tiene por dentro…- se subió las gafas sacando uno de los uniformes y decidiendo usarlo, estaba harto de usar ropa de enfermo.

Alzó la vista mirando al techo, allí estaba cubierto por Uralita y no se veía el cielo –Luego podrás ver el cielo… cuando volvamos al hospital. Sólo esperemos no estar separados por entonces… ¿no quieres ropa normal?

- Claro.... – sonrió deseando lo mismo que él y acercándose, observando la ropa. -... aunque no es mi estilo, pero tampoco esto. – señaló la ropa de hospital que llevaba y empezó a sacarse la camiseta.

-Puedes… no sé… cambiarlo un poco…veamos… Cojemos una talla menos…- volvió a una de las cajas que había estado antes y cogió unas tijeras para cortarle las mangas, tratando de no prestar atención al hecho de que estuviera sin camiseta aunque igual a ratos se le iba la vista –y el cuello…- continuó, cortando la parte de arriba del cuello y haciéndole otro corte más hacia abajo -¿Mejor?- sonrió pensando que igual se imaginaba que el pelirrojo debía usar algo más colorido.

- Mucho mejor. – sonrió encantado, poniéndosela y modelando, jugando un poco.- ¿Qué tal? ¿Me queda bien?

-Sí, muy bien…- sonrió levemente, sentándose en el borde de una mesa y mirándolo, carraspeando un poco después y apartando la vista de él un tanto rojo -¿Y cómo te vestías antes?- se quitó la camisa del hospital para ponerse la camiseta. Era la primera vez que usaba una.

- Algo así, pero más destrozado si contamos el pantalón. Y no solía vestirme mucho de negro. ¿Crees que me sienta? No lo sé.... – se acercó a él, sentándose a su lado. - ¿Cómo te vestías tú? Apuesto a que muy serio... ¿Alguna vez usaste un kimono?

-Alguna vez, como todo el mundo… claro…- lo miró de soslayo mientras se apartaba el pelo –Pero normalmente llevaba camisa y pantalón, para ir al colegio y después no me lo quitaba porque de todos modos no iba a salir de casa… - lo miró de forma más directa –Destroza el pantalón… no es como que tengamos nada mejor que hacer ¿no?

- Hum.... no, y yo nunca usé un kimono. – dijo, tomando las tijeras y haciéndole un corte al nivel del muslo, girándolo para cortar por detrás de manera un tanto distraída. – Si te hubiera conocido entonces, te hubiera secuestrado.

Kadem lo miró, sonriendo y riéndose después sin poder evitarlo –Eran mis padres… no es como que estuviera preso…- carraspeó de pronto enseriándose un poco sin poder evitarlo –Aunque sí lo parecía, la verdad… - observó cómo lo iba cortando y se subió las gafas –Recuerda que no llevas ropa interior… porque te veo hacer cortes… tal vez haya por aquí…- se agachó para mirar en las cajas de ropa de nuevo, pero no parecía tener mucho éxito.

- No te preocupes, no voy a cortar allí... – se rió siguiéndolo con la mirada.- Me dijiste que tu padre te trajo aquí.... yo creo que sí estabas preso. Te hubiera gustado ser secuestrado por mí, en serio. Y ¿tu madre? ¿La querías? – preguntó sin ningún tacto, pero no lo hacía por maldad.

-Ah… sí. Aquí sí… creí que decías que me hubieras secuestrado de mi casa… - se dio por vencido con la ropa interior y lo miró mientras se incorporaba de nuevo –Sí, quería a mi madre, pero no debía, si ella accedía a aquellas cosas… no lo sé… no sé si merecía que la quisiese o no… No, no creo que debiese quererla, si dejaba que mi padre nos tratase así a ambos…. - Se escondió detrás de unas cajas para ponerse los pantalones, enrojeciendo con el ceño fruncido, pensando que tenía que esconderse por culpa de Hisaki que no sabía comportarse.

- Tal vez ella tampoco sabía... – murmuró poniéndose de pie, y caminando tras las cajas, para verlo. – Y sí hablaba de secuestrarte de tu casa. – sonrió, repitiendo. – Te hubiera gustado....

-Tal vez, pero no te hubiera dejado que me llevarás, me habría molestado y habría pensado que pretendías hacerme a saber qué…- lo miró un poco contrariado de que lo hubiese perseguido y se cerró los pantalones girándose después y trepando por las mesas hacia las cajas de arriba –Coge…- le pasó una caja con deportivas y miró la de abajo, sólo tenía folios y material de ese tipo. La descartó, mirando en la siguiente sin bajarse de la mesa –Mira esto…- estaba lleno de cosas personales, seguramente que se habían olvidado allí los chicos que hubiesen estado antes, al menos eso imaginaba.

- ¿Qué cosa? – preguntó, mientras terminaba de vestirse, acercándose para mirar. – Y por eso dije que te hubiera conocido de antes.... no iba a secuestrar a un desconocido, baka Kadem. Ah, mira...- sonrió, sacando collar con un dije de plástico en forma de gato y mirando las demás cosas por ver si encontraba otro “hallazgo”.

El moreno sonrió al ver cómo rebuscaba entre las cosas y empujó la caja dejando que se cayesen por el suelo para que las viera mejor –Así se divierten recogiendo después…- se sentó en el suelo, sonriendo de forma un tanto maldita y calzándose.

- Yo creo que tienes una pizca de maldad, Kadem. – le sonrió el chico sentándose en el suelo también y rebuscando, sacando ahora un reloj negro con plateado y descartándolo. Ya no le interesaba el tiempo. Sacó luego un bolígrafo con un diseño caprichoso, parecía tener agua dentro. Le dio dos vueltas, como estudiándolo y se lo pasó a Kadem luego. – Para que puedas tomar más notas sobre lo que te digo – le guiñó un ojo sonriendo, y pensando que ni siquiera sabía si funcionaba, pero eso era lo de menos.

-Gracias…- sonrió guardándoselo en el muelle de la libreta sin mirar si funcionaba tampoco porque de todos modos era un regalo, extrañamente… se estaba divirtiendo –Yo nunca dije que fuera bueno… las personas buenas no queman a sus padres…- bajó la mano entre las cosas y sujetó una chapa metálica, le parecía que era del grupo que le había dicho Hisaki que le gustaba, ese coreano –Toma…

- Ah! – el chico parpadeó sin creérselo, sonriendo.- Gracias... – se lo puso en la camiseta inmediatamente. – No sé cómo no lo vi... pero así es mejor.

-Porque no te fijas…- el moreno lo miró pensando en lo que le había contado sobre el guitarrista ese y apoyó los codos en el suelo dejando reposar la cabeza contra las cajas de cartón, subiéndose las gafas de pronto y percatándose de lo que estaba sucediendo en su propio interior, sintiéndose un tanto contrariado –No vayas a irte esta vez.

- Kadem.... – Hisaki se acercó un poco más serio, aunque aún sonriendo. – Deja de reñirme.... No me quiero ir.

-No te estaba riñendo… Hisaki- lo imitó un poco en el tono de hablarle, observándolo y tocando el colgante que llevaba en el cuello -¿Te gustan los gatos? Yo tenía un perro… pero no lo dejaban entrar en la casa y era como no tenerlo en realidad.

- Yo recogía gatos todo el tiempo y los llevaba a casa, aunque de malas tenía para mí. – se rió recordando. – Si estuviéramos vivos.... estaría haciendo una lista de las cosas que debes hacer. Quisiera salir de este lugar- suspiró.

-Todos querríamos…- lo miró a los ojos pensando que era muy buena persona, haciendo algo así con los gatos –Tal vez si nos hubiéramos conocido, no habríamos acabado aquí… si me hubieras secuestrado…- carraspeó, subiéndose las gafas un tanto rojo por andar fantaseando así –pero eso no tiene importancia, no hay por qué estar pensándolo ni siquiera.

- Además habría tenido que ser adivino, porque te hubiera llevado al mismo sitio. Y probablemente nos hubieran separado además. – meditó, su mirada triste ahora, sin poder evitarlo. – Pero tienes razón, no importa- sonrió de todas maneras, dejándose caer hacia atrás.

-No… yo me habría llevado dinero y no hubiéramos ido al mismo sitio… porque además estabas con tus amigos y yo no soporto a la gente…- lo miró en el suelo recostado y permaneció apoyado en donde estaba –Esta noche veremos las estrellas…- le empujó la barriga con un dedo –Ya falta poco.

- Igual los habrías tenido que conocer- se rió sujetándole el dedo y halándolo con suavidad. - ¿Crees que cambie a tiempo?

Kadem se dejó llevar, recostándose a su lado aunque sin dejar de apoyar los codos en la madera para no acostarse por completo –Estoy seguro… y no dejare que te duermas, así que siéntate…- lo soltó y le pellizcó un poco la cintura para molestarlo, sonriendo levemente –No los habría querido conocer, me hubiera ido… seguro…

- Estabas secuestrado, no puedes irte- serió, sentándose , y mirando hacia el techo, esperando.

 
 

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