| Capítulo 81- Casual Misunderstandings
El pasillo estaba oscuro de nuevo. Sabía que ni siquiera
estaba en su piso. Ya le daban ganas de atarse a su hermano a ver
si así se lo llevaban. Suspiró sonriendo y pensando
que seguro que sí. Además, Jun no estaba solo y por
lo que había visto la última vez, tampoco estaba mal.
Tenía una actitud muy sospechosa cuando salieron de el baño...
Rein lo observó a su vez, caminando por el pasillo, buscando
su recién otorgado cuarto sin encontrarlo en aquella oscuridad.
Lo sujetó del brazo con cuidado de no asustarlo –Y
por fin nos encontramos en un callejón oscuro…- sonrió
bromeando y relajado como casi siempre, a pesar de que estaba preocupado
y más después de lo acontecido.
- Eh... y ¿quién eres tú? Oh....- parpadeó
al reconocer al chico del pasillo. - ¿Qué haces aquí?
¿Estás perdido?
-Estaba buscando mi cuarto pero la verdad es que no tengo idea
de donde está, no veo nada… y me parece que estamos
en el hospital ¿no?... Aunque… no hay mucha diferencia
ahora entre una cosa y otra…- se sujetó de su brazo
como si lo conociese de toda la vida y lo sujetó después
al suyo –Necesito protección… ¿sabes que
alguno de aquí… se ha comido la cara de uno de los
chicos del reformatorio?
- ¿Qué?! – abrió los ojos horrorizado,
olvidándose al instante de sus protestas, pensando en que
tenía que regresar junto a su hermano. – No.... no
lo sabía. Y sí, estás en el hospital, yo....
lo veo muy diferente.
-¿Por qué? Si no se ve nada…- sonrió
mirándolo un poco más cerca para verle bien la cara
–Bueno, al menos veo que todos los fantasmas aquí son
bonitos… ¿me vas a acompañar a mi cuarto? Es
el 503.
- Tonto..... He visto el reformatorio antes – lo miró
de soslayo, enrojeciendo peor en la oscuridad no se notaría.
– Bien, puedo ayudarte, pero luego debo regresar con mi hermano.
-Vale… ¿tienes un hermano pequeño?- lo miró
suponiéndolo ya que tenía tanta urgencia por volver
con él y no se le veía para nada asustado -¿Es
por lo que te he dicho? ¿Sabes qué podría haber
sido? Uno de vosotros no ¿verdad? Ha tenido que ser una de
esas cosas… Las he visto… con Seiren, lo mataron…
de nuevo, pero supongo que estará bien ¿no?
- Sí, debe estarlo. Todos estamos muertos.... – comentó,
inseguro, pensando que lo mismo iba para su hermano y mirando adelante
de nuevo. – Pero no es uno de nosotros. No es lo mismo.....
Esos espíritus son otra cosa.
-¿Por qué? Algunos parecían perfectamente
humanos salvo porque estaban pirados…- sonrió levemente
mirando adelante y luego al chico de soslayo.
- No lo sé.... porque ninguno de nosotros haría algo
así – sentenció serio. – Ellos están
locos, y algunos.... ya lo estaban – sonrió un poco
con sarcasmo, pensando que tenían que estar locos para tratar
a las personas así.
-Ya…- lo miró notando el gesto en su cara, notando
que estaba bastante resentido, aunque de todos modos, no tenía
nada que ver con lo que le había parecido ver en Seiren…
No comprendía qué tenían en común aquellos
chicos que seguían allí… y qué los diferenciaba
de los demás, por qué ellos parecían tan humanos
–Lo siento, no debería haberte preguntado esas cosas…
- No, está bien. Debes estar preocupado... – contestó,
mirándolo y preguntándose si se había puesto
demasiado serio. – Es normal. Yo también lo estaría.
Lo estoy, aunque no sea lo mismo.
-Ya… - sonrió, notando que había repetido
el mismo monosílabo por sistema, tratando de buscar algo
apropiado que decir en las dos ocasiones, como ganando tiempo -¿Sabes?
Hoy vi que había un rubio… y luego unos niños
con mi profesor y otros chicos del reformatorio… aunque yo
no estaba con ellos… pero los vi… querían helado…-
sonrió aún más mirándolo a los ojos
-¿Tú no quieres? Ya me pregunto si es algo de los
fantasmas.
- No, ya no soy un niño –lo miró de soslayo,
sonriendo luego sin embargo.- Ese debía ser mi hermano, Jun
y su amigo. No habían comido helado en años como te
imaginarás. Les hace ilusión.
-Ya… y tú no quieres porque ya no eres un niño…
- sonrió, riéndose por lo bajo después -Yo
creí que no había una edad límite para el helado…
iba a darte un poco por haberme acompañado… pero si
estás muy mayor para eso…
- ¿Quién crees que soy? No necesito un premio. –
frunció el ceño pensando que sí estaba mayor
para esas chiquillerías.
-¿Te has enfadado?- lo miró incrédulo, sonriendo
de todos modos y alzando una ceja –Qué le vamos a hacer…
parece que es mi efecto en la gente…- se apartó para
no molestarlo de nuevo y se guardó las manos en los bolsillos
como si nada, caminando delante de él porque de todos modos
ya veía la puerta de su cuarto –Gracias… fue
un bonito paseo…
- Espera.... Es sólo que no me agrada que me trates como
a un niño. – lo miró, suspirando. Sabía
que no era demasiado bueno con las personas pero no podían
culparlo después de todo.
-Te trataba igual que trato a todo el mundo…- se giró
observándolo y sujetando la manilla de la puerta –Es
que de todos modos este es mi cuarto, así que si no quieres
quedarte conmigo un rato…- se encogió de hombros y
luego le sonrió –De todos modos, ¿para qué
quieres hablar con alguien que no te agrada como habla?
- No es eso, es.............. – suspiró, pensando
que no había manera.- Bueno, lo siento si fui rudo, cuídate.
Tengo que buscar a mi hermano.
-Vale… - sonrió levemente mirándolo marcharse
y apoyándose en el marco de la puerta, pasando al interior
finalmente y tirándose en la cama. La verdad es que lo que
pretendía era que le hubiese hecho compañía,
suspiró girándose de medio lado mientras se recogía
el cabello en una cola.
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