| Capítulo 80- Just Like the Movies
Arn se sentó en su nuevo cuarto, las paredes estaban desconchadas
y era un piso más debajo que antes, aún más
decrépito. No se podía creer que los hubieran metido
allí. Salió al pasillo, caminando solo, observando
las puertas sin pintar de blanco, aún de color verde…
Aquello parecía más una maldición que un alivio.
Seiren salió de aquella habitación. Lo habían
llevado a examinar, y lo había permitido. Se había
dejado confundir una vez más, pero era de esperar. De todas
maneras, no era que pudiese pelear mucho. Se detuvo sorprendido
al ver la silueta del chico frente a él. - ¿Arn? ¿Qué
haces aquí?
-Seiren…- le sujetó la mano, acercándose a
él y abrazándolo, sonriendo levemente, aliviado de
poder encontrarlo allí también y de que hubiera transcurrido
tan poco tiempo desde la última vez –Estaba preocupado
de poder verte sin colarme arriba… - se apartó un poco
para mirarlo a los ojos –Han matado a dos personas en nuestro
pasillo… y mucho me temo que no han sido humanos…
- ¿Cómo? – el albino agrandó los ojos,
preocupado, tocándole la mejilla, deseando protegerlo. -
No me digas que ellos también pueden salir.... Estás
en el hospital ahora, Arn.
-No… - abrió la puerta mostrándole sus cosas
allí y caminando con él de la mano hacia una de las
ventanas, mostrándole la calle -¿Lo ves?... es sólo
que esta zona… aún no estaba rehabilitada, pero nos
han hecho abandonar los antiguos cuartos…
- Oh, es que... vine de un cuarto de hospital y allí estabas-
sonrió, seguro de que era él quien se había
confundido, y mirando hacia fuera sorprendido. – Todo es muy
distinto....
-Sí, supongo que lo es…- lo abrazó por detrás,
besándole el cabello y sintiéndose bien ahora –Seiren…
¿crees que corremos peligro?
- Sí.... - murmuró sinceramente, y sujetándole
los brazos. – Pero... no lo sé, a lo mejor fue algo
de casualidad. Si a mí me resulta difícil verte...
No importa, te protegeré, Arn. – se giró, para
mirarlo a los ojos, serio. – No dejaré que nadie te
haga daño.
El moreno sonrió pasándole las manos por el cabello,
sujetando su rostro –Yo no podría ver cómo te
hacen daño sin hacer nada ¿es que no lo sabes? ¿Crees
que huiría y te dejaría ahí?- le besó
los labios con suavidad –Escucha… seguramente Yudai
te buscará, Toshihiro, uno de mis profesores le ha pedido
que te avisase y te trajese conmigo… habla con él…
Él sabe cómo hacerse visible… a los humanos…
siempre está en el reformatorio…
- Está bien, lo haré – sonrió, sus mejillas
algo arreboladas por el beso y la manera en la que lo miraba. –
Recuerda que estoy muerto Arn, tú no. Tienes más que
perder. – lo besó con suavidad de nuevo, tan sólo
porque lo deseaba.
Arn devolviéndole el beso, rozando su lengua con fuerza
sin embargo, sujetando un poco su cabello blanco entre los dedos,
no quería ni escuchar hablar de eso –Me da igual…
te quiero, eso no es importante para mí… no quiero
escucharlo, para mí estás vivo… más que
nadie… te quiero…
- Arn... – suspiró el chico sonriendo, sintiéndose
contento por una parte, aunque su mente le decía que no estaba
bien. Estaba huyendo de la realidad. – Te quiero, Arn. Y no
voy a permitir que te hagan daño – repitió un
tanto necio, sujetándose a él. – Te quiero...
El moreno lo besó de nuevo, acariciándole el cuello
y la mejilla, rodeándole la cintura con el otro brazo para
acercarlo más a él –Ojalá pudiera llevarte
conmigo, lejos…
- Ojalá pudieras..... – sonrió el chico, pensando
de pronto que no había sonreído tanto en años.
– Está bien, soy feliz con poder estar contigo.
-Yo tampoco puedo salir, de todos modos…- sonrió llevándolo
de la mano por el pasillo, caminando con él, sin saber a
dónde, recorriendo el lugar –y no quiero salir…-
miró al fondo, y luego al albino –Vi a Rein…
discutimos de nuevo… - se mordió un dedo escupiendo
un trocito de piel –Bueno, discutí yo solo…
- También a él le pedí que no peleara contigo
– le sonrió apretando su mano. - ¿Por qué
te enfadaste, Arn?
-No lo sé… me cabrea sólo de verlo… siento
que me hincha los cojones cuando habla… yo qué sé…-
frunció el ceño bajando un poco la cabeza –Y
además me acordé de lo que te dijo y no pude evitar
cagarme en él… lo siento… - murmuró, pensando
que de veras era un violento y sonriendo igual, mirando al suelo
–Pero es que me pone malo…
- No debí decirte nada – lo miró, recostándose
luego a su hombro. – Me gustas mucho, Arn. Lo que él
dijo no tuvo un efecto negativo, creo que eres más que eso.
Pero ya te expliqué, no lo dijo por hacer un mal.
-Es igual, no se debe hablar de los demás a sus espaldas
¿no? Y tras que no me conoce de nada para lanzar juicios
sobre mí…- tensó las mandíbulas y lo
miró a los ojos -¿Y si te hubiera importado? Él
no lo sabía…- se detuvo en el pasillo tragando saliva
molesto aunque no con él –Mira… no pude dejar
de pensar en ti desde que te vi… y también… está
el problema de que pienso en que estuvo contigo y de pronto sentí
miedo… y cada vez que lo veo lo siento como un rival…
y lo quiero lejos…
- No.... – Seiren le sujetó el rostro para mirarlo
a los ojos. – No tienes por qué sentirte así,
sabes que yo también estuve pensando en ti desde ese momento.
Cada vez que venía alguien al hospital le preguntaba sobre
ti. Incluso a Rein, es por eso que me habló de ti. –
sonrió levemente tratando de aplacarlo, acariciándolo.
– Fue muy agradable conmigo, pero sólo pensaba en ti
de esa manera.
-A saber en qué pensaba él… - torció
la sonrisa, molestándose él sólo, ya que no
tenía ninguna prueba de eso. Bajó la cara contra su
mano, un poco rojo, sintiéndose aún más contrariado
por ello –Dios…- se rió percatándose de
su actitud celosa además de ilógica –Lo siento…
es por ti…me gustas mucho… y no comprendo por qué
quieres estar conmigo…
- ¿Qué? – se rió con suavidad, besando
sus labios una vez más. – Tonto, el que debería
decir eso soy yo. No puedo ofrecerte nada y tú eres... eres
tan dulce y especial. Yo no soy especial para nada, soy débil
y.... Bueno. ¿Cómo no voy a querer estar contigo?
Ese día en el que te conocí, sonreí por primera
vez desde antes que viniese a este hospital.
-¿Sí?- lo miró a los ojos sin poder evitar
sonreír levemente, pasándole la mano por la cara aunque
en realidad no era algo muy feliz pensar en que había pasado
tanto tiempo sin sonreír –Yo no soy dulce… soy
un bestia…- lo besó de vuelta, jugando con uno de los
mechones mas largos en su cabello -y no quiero nada, sólo
estar contigo, para mí sí eres especial, no te veo
débil, te veo delicado… y eso me gusta, además…estás
muy bueno…- se rió enrojeciendo un poco y lo levantó
en brazos –Vamos a mi cuarto… quiero estar contigo…
Seiren se rió también, un tanto rojo, abrazándose
a él.- No eres un bestia.... y si insistes, siempre me gustaron
los animales, no me dejaban tener uno.
-Bueno… si te sirve, yo tengo cola y muerdo…- sonrió,
oliéndole el cabello y entrando en su cuarto. Se sentó
en la cama, abriendo las sábanas y recostándolo dentro.
Sonrió levemente –Quiero que huela a ti… cuando
me vaya a dormir…- Se acostó a su lado, girándose
y abrazándolo con fuerza, se giró una vez más
subiéndolo sobre él.
- Baka....- se rió, acariciándole el rostro.- Quiero
quedarme contigo toda la noche.
- Quédate…- sonrió levemente, hablando como
si fuera elección suya, soñando un poco, como siempre,
dejándose llevar sin pensar las cosas con mucha conciencia
de la realidad. –¿A dónde vas? ¿Cuándo
desapareces?... ¿al hospital de nuevo?... ¿a tu cuarto?
- Nunca lo sé. Por lo general, al lugar correspondiente
a donde estaba. O si muero.... vuelvo a aparecer en mi cuarto. –
le sonrió levemente, besando sus labios con suavidad.
“Si te mueres…” pensó el moreno, recibiendo
aquel beso y acariciándole la espalda con las manos, recorriéndola
por completo. Le quitó la camiseta, serio, sonriendo después
–Así te ves mejor.
- Arn....-le sonrió aún, enrojeciendo y recostándose
sobre él, sintiendo su olor, y aquel calor que sólo
un ser vivo podía desprender.- De veras, te amo.
-Yo también te quiero…- lo abrazó de nuevo,
sonriendo y pesando que hubiera querido tocarlo, pero ahora ya le
daba vergüenza. Le pasó la mano por la espalda notando
su piel suave y fría, el cabello blanco rozándole
la mandíbula, no le importaba permanecer simplemente abrazados
de ese modo –Te he traído lo que te dije… unos
folios y lápices…
- Arn! Gracias – se alzó de nuevo, sus ojos ahora
sí reflejando su alegría. – Quiero dibujarte....
Es lo primero que dibujaré...
-No… - se rió en bajo, apoyándole la mano
en la cabeza para que no lo mirase –Me daría vergüenza
que me estuvieras mirando todo el tiempo.
- Sí lo haré... – se rió, moviendo la
cabeza para liberarse aunque sin conseguirlo. – No importa,
puedo verte aún con los ojos cerrados.
-Mentira…seguro que no te acuerdas de los defectos y al final
me parezco a un Ken de la Barbie- el moreno enrojeció un
poco, aunque no podía dejar de reírse –Te dejaré
dibujarme… aunque me dé vergüenza…- sonrió
atrayéndolo sobre él de nuevo y abrazándolo
contra sí, mirándole a los ojos -¿Será
un dibujo porno?
- No lo había pensado – se rió con algo de
vergüenza. – Y no, ningún Ken puede parecerse
a ti, no te llega a los talones. ¿Quieres que te dibuje desnudo?
Nunca he dibujado a nadie desnudo.... en persona. Pero si quieres,
creo que puedo hacerlo...
-No… era broma- se rió, algo rojo de que encima no
comprendiera y acabase pasando él vergüenza en lugar
del albino –En plan peli de Titanic… no la viste…
claro, de todos modos no era como para verla…- se giró
en la cama sobre él de pronto. Sonriendo y besándole
los labios.
Seiren, sonriendo y besándolo de vuelta, pasando la mano
por sus cabellos.- Bueno, podríamos intentar ver películas
juntos supongo pero no puedo prometer que terminaría de verlas....
-Hagámoslo igual… estoy seguro de que por aquí
debe haber un montón de cosas olvidadas… que podemos
usar, en uno de esos cuartos vacíos… podríamos
echar un vistazo por la noche ¿quieres?- lo miró a
los ojos –Estarás aquí conmigo… lo sé…
- Si, hagamos eso – asintió, sin dejar de sonreír,
pensando en que probablemente no sería así, pero por
una vez, quería dejarse llevar por la fantasía. No
quería romper esa felicidad por nada.
Arn lo besó de nuevo, cerrando los ojos y pasándole
la mano por el pecho, mirando después su rostro –Y
después volveremos a mi cuarto para pasar la noche juntos…
-Sí....- sonrió, mirándolo a los ojos y sujetando
su mano contra su pecho.
-Vale…- sonrió porque hubiera sujetado su mano y se
tumbó a su lado mirando su rostro antes de besarlo de nuevo.
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