| Capítulo 79- Can We Stay and
Watch?
Keika le sujetó un dedo a Jun mientras caminaban por los
pasillos. Tan pronto había regresado Hyouden, y ahora eran
ellos los perdidos, pero al menos estaban juntos. – Oye....
¿y ahora qué hacemos?
-No lo sé… creo que no sé donde estamos…-
sonrió un poco preocupado también de todos modos y
enroscando un poco el dedo para sujetarlo mejor –Pero podemos
divertirnos…- echó a correr por el pasillo con él
aunque ni sabía a dónde iba –Si luego pasa algo
horrible… de todos modos nunca nos atrapan- se rió
pensando que eran inmunes o algo así.
- Seguro se aparece Wolf Sensei, porque la otra vez fue tu hermano
– sonrió, como si fuera un juego de rol o algo así.
– Ya sé, ¿Y si buscamos a Yudai para que nos
lleve de paseo?
-Vale- sonrió preguntándose dónde estaría
y pensando en llamarlo, pero luego recordando que eso no debía
hacerse porque si no descubrías donde estabas -¿Sabes
cual es su cuarto?- preguntó, mirándolo de soslayo.
- Hmmm.... no estoy seguro, pero creo que era por aquí...
– le señaló, dirigiéndose por el pasillo
hacia el lugar que creía recordar era su habitación.
– Es el cuarto de su novio ahora, por ahí regresamos.
-Vale…- sonrió correteando con él aún,
observando a aquella gente –Hay mucha gente…- se escondió
en la esquina, mirándolos -¿Nos ven?
- No... creo que no... – susurró, observando cómo
vestían. No eran del hospital, en algún momento habían
cruzado. – Son los vivos, mira. Y a ese lo conozco –
señaló a Arn y luego a Toshihiro. – Y ese es
el novio de Yudai....
-Pero son vivos…- siguió observándolos sin
atreverse a salir, por poco escondiéndose cuando notó
que un hombre miraba hacia allí, quedándose tieso
como un junco y respirando luego –Es verdad… no nos
ven… yo nunca había estado aquí…- caminó
despacio hacia ellos, acercándose y metiéndose entre
ellos mientras conversaban –Holaaaaa
Ian se quedó mirando en silencio todos de pronto y el pelirrojo
se quedó quieto –“Pero sí nos oyen…”
– susurró, aunque eso también se había
escuchado.
- “Sí, sí nos oyen” – le respondió
el otro, de igual manera, espantándose cuando Soren preguntó
de manera baja, aunque igual de brusca.
- ¿Quién está allí?
Jun le tapó los labios a Keika, caminando lento entre ellos
y saliendo del círculo, espantado –“Vámonos…”-
le sujetó la mano de nuevo. Arn en silencio.
-¿Keika?...- preguntó sólo porque había
escuchado la voz de un niño pequeño.
- Mmmm... “pero él me conoce”- señaló
a Arn, neciamente. – “Sí”
El moreno sonrió levemente -¿Por qué tú
no te ves como los demás?
-No sabemos… sólo estamos aquí…- el pelirrojo
lo miró intrigado sujetando la mano de Keika mejor y acercándose
un poco –Y queremos helado…- sentenció luego
como por si ordenarlo fantasmalmente fuera a conseguirlo.
Ian se rió, tapándose la boca para que no los escucharan
los policías que había por allí.
Una corriente de aire fuerte atravesándolos antes de que
Yudai se parase contra la pared al lado de Soren cruzando los brazos
–Es difícil controlarlo… y aunque estén
aquí,… eso no quiere decir que sean lo suficientemente
fuertes como para que podáis verlos… sensei…-
le sonrió como si no importase estar ahí en traje
de hospital a la vista de todos -¿Estás bien?
- Yudai! – lo llamó, bajando la voz enseguida y acercándose,
tomándolo de la mano para llevarlo a un lugar menos visible,
Soren frunciendo el ceño porque lo hubiese sobresaltado.
– No.... ha habido dos muertes. Creo que nos van a cambiar
de ala. ¿Y tú? No te ha pasado nada ¿verdad?
- Arn.... – Keika lo sujetó del brazo, haciéndose
un poco visible, aunque apenas. - ¿Por qué están
todos aquí? Y de veras.... ¿no tienen helado?
-Porque han matado a dos chicos del reformatorio… algo raro…
- lo miró sonriendo, recordando cómo era y acercando
la mano para tocarlo –Puedo verte…
Ian se quedó mirando ensimismado tocando al rubio también,
Jun frunciendo el ceño y sujetándolo, abrazado a él
–Ya vale… es mi novio…
El rubio se rió –No tengo helado yo…
Yudai miró al profesor sonriendo porque se preocupase por
él, acariciándole la mejilla –Sensei…
yo he estado bien, pero quería venir contigo… decirte
que llegaré a ti, mientras estés en este edificio,
sea como sea…- le besó los labios y le sopló
el flequillo –Y voy a cuidar de tus niños ahora…
¿Quieres verlo?...
- ¿Lo harás? Gracias... – le sonrió,
pegándose un poco a él, dejándose llevar por
lo que sentía. – Quiero pedirte otro favor, es por
uno de los chicos.... ¿Conoces a alguien llamado Seiren?
- Oh.... – Keika lo miró desanimado porque no tenía
helado, pero mirando a Ian también con curiosidad luego a
pesar de que era abrazado por Jun.
- Tú eres el otro chico, el que me pidió chocolates,
¿no? – preguntó Soren reconociendo la voz.
-Sí… pero no me los diste…- lo miró preguntándose
si lo vería si lo tocaba también y tocándolo
con un dedo, aunque le daba algo de miedo Soren con lo borde que
había sido con él.
-Sí… os escuchaba… lo sé, se lo diré
si lo encuentro… lo buscaré…- lo miró
a los ojos, besándolo con suavidad y abrazándolo –Siento
que haya ocurrido eso… ahora vengo…- se separó
caminando por el pasillo.
Había seguido a Toshihiro en todo momento y había
escuchado las conversaciones de los policías. Se acercó
a ellos desapareciendo paso a paso, acercándose al cadáver
y tirándolo de la mesa. La gente alrededor pegando un grito,
el rubio sentándose encima. Los policías tratando
de tranquilizar.
-No pasa nada! Aléjense!
Yudai se rió entre dientes sacando una cuchilla del bolsillo
asiéndola girar entre sus dedos, uno de los hombres mirando
adentro como alucinado –Señor… señor mire
eso…
- Yudai... – Toshihiro se llevó una mano a la frente
imaginándose que era la causa de la conmoción a pesar
de no haberlo seguido.
- No tengo chocolates conmigo todo el tiempo – refunfuñó
Soren, sintiéndose un poquito culpable aunque no tenía
por qué. – Y sí, te veo...
-Pues podrías haberme encontrado unos… porque yo estoy
muerto… y a ti no te cuesta nada…- lo miró, deseando
pegarle una patada, pero sin saber por qué ,con ganas de
llorar a la vez y le sacó la lengua, Arn suspirando.
-Toma… son chicles….- sonrió pensando que parecían
algún tipo de fantasma bizarro en busca de cosas dulces que
seguro no existía.
Ian desviando la atención a lo que pasaba más allá,
acercándose. Yudai levantándose de la mesa y cerrando
la puerta de golpe frente a los policías.
-Abra la puerta! ¿Quién está ahí?!-
uno de ellos desenfundó el arma, los profesores apartando
a los chicos, Yudai riéndose dentro sin poder evitarlo. Lanzó
la cuchilla a la puerta y un trozo del metal atravesó la
madera. El policía disparando hacia debajo de la puerta,
acertando en el cadáver, Yudai observando cómo atravesaba
su pierna sin hacerle nada.
- Ese es Yudai. – le aclaró Toshihiro por si no comprendía.
– Y creo... que es su manera de ayudar.
- ¿Puedo tener uno? – pidió Keika, sonriendo
al recibir el suyo por parte de Jun, contento, y metiéndoselo
a la boca enseguida.
- Hubo una muerte..... y tenía chocolates en mi cuarto...
– refunfuñó Soren, enrojeciendo porque de aquella
manera intentaba disculparse de algún modo.
-Oh…- el pelirrojo lo miró rojo, claro que a él
no le afectaba que hubiera una muerte, si total él también
estaba muerto y veía esas cosas horribles casi cada día,
hizo un globo, mirándolo –Te puedo perdonar…-
anunció con tono de “perdonavidas” aunque le
había hecho ilusión saberlo –Pues iré
a buscarlos… con mi hermano… ahora no…- se autoprotegió
de la visión.
Arn mirando también hacia el jaleo que estaban organizando
ahí adelante. El rubio dentro, agitando la puerta varias
veces, los disparos sucediéndose así como las amenazas.
Abrió la puerta por fin, lentamente, los hombres mirando
adentro, con las pistolas por delante, pero allí no había
nada.
El director y los otros dos profesores que quedaban en el pasillo,
mirando cautelosos y asustados.
-No… no me lo explico… pero no hay nadie…- anunció
el policía al director. Que no quería que aquello
se hiciera público para nada, bastante iba a tener con explicar
las muertes de esos dos chicos a las autoridades.
Yudai caminando por el pasillo y parándose de nuevo al lado
de Soren en la pared. Frente a Toshihiro, rozándole entre
las piernas con un dedo y guardándose las manos en los bolsillos
antes de aparecer –Creo que ha sido suficiente… y divertido…
por cierto… me llevaré los cuerpos luego… les
ahorro las evidencias… y mejor que expliquen… su desaparición…
No queremos que vayan a buscar a un cabeza de turco para los asesinatos…
Soren y yo teníamos un trato… y debo respetarlo…-
observó los ojos del profesor –“Espero que puedas
compensarme…aunque si estás triste… entonces
yo te cuidaré a ti…”- le susurró al oído
desapareciendo de nuevo y parándose a su espalda. Oliéndole
el cuello y pasando las manos por sus hombros –“Me encanta
este traje… te sienta muy bien…”- lo abrazó
apoyándose en él –“Te amo…”
Ian un poco alucinado al igual que Arn que no se imaginaba a Toshihiro
y a esos juntos, o mejor… no quería imaginárselos.
Era como… imposible. El rubio un tanto aliviado de algún
modo, de que fuera ayudar a Soren, eso y ponerlo a salvo era lo
más importante para él.
-“¿Crees que van a hacerlo después?”-
susurró Jun a Keika aunque de nuevo igual se le escuchó.
- “Seguro que sí. Nos podemos quedar a ver.....”
– susurró el rubio de vuelta reído.
- No, de eso nada. – los reprendió Toshihiro como
si también fuesen sus alumnos, enrojeciendo y carraspeando.
– No vamos a hacer nada. Yudai..... gracias – le sonrió
de todos modos, sin reñirlo, porque los estaba ayudando.
No sería justo por más embarazoso que fuera.
Soren sonrió un poco malditamente a pesar de todo, pero
su agradecimiento era sincero. – Sí, gracias... –
murmuró enrojeciendo luego y dejando de sonreír, mirando
hacia las escaleras.
Yudai apoyándole la mano en la cabeza y besándole
la mejilla –“No voy a dejar que te maten, te tengo cariño…”-
sonrió apartándose y poniendo en alerta tanto a Ian
como a Arn que lo estaban observando como memorizando su cara. Sujetó
las manos de Toshihiro, llevándolo con él y sonriendo,
mirando sus ojos -¿No lo haremos?
Soren enrojeciendo violentamente, aunque de alguna manera poniéndose
nervioso también. No estaba acostumbrado a que le dijeran
esas cosas, lo mejor era no contestar.
- Yudai..... hablaremos más tarde. – le sonrió
Toshihiro, negándose a responder delante de los demás
y acariciándole le quijada. – Recuerda buscar a Seiren,
por favor. No quiero que Arn se ponga en peligro.
-Sí… lo llevaré… pero ahora concéntrate
en mí… - frunció el ceño ya contrariado,
llevándolo con él sin poder evitar sonreír
de nuevo levemente.
- Está bien, Yudai, pero no preguntes esas cosas frente
a los chicos, ¿quieres? – sonrió, dejándose
llevar y susurrando luego. – “Te quiero, no te enfades”
- … no… no volveré a mencionarlo, no quiero
que te imaginen gimiendo…eso es algo que sólo yo puedo
ver…- lo miró a los ojos con el ceño un poco
fruncido, sonriendo luego –No me enfado… vamos a estar
solos ahora….
|