.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 78- Out of Control

Soren pasó delante, saliendo de la oficina y mirando alrededor, asegurándose de que no hubiera nadie en el gimnasio a esas horas. – Está libre- le comunicó a Ian como si él fuese el recluso.

-Vale, no sea que me riñan…- se rió pasándole la mano por el pelo, pensando que él no tenía que cuidarse de eso, pero en fin…. Subió las escaleras hacia el ala, sujetándolo por los hombros –Aún tienes media hora antes de entrar… ¿quieres que me quede contigo? ¿O vas a hacer algo?

- No, no tengo nada que hacer. – le contestó ambiguamente invitándolo a ir con él.

-Vale…- sonrió alzando una ceja, pensando en si le costaba mucho demostrar que quería estar con él, pero no le importaba. De todos modos, ya había aprendido a comprender algunos de sus mensajes crípticos. Le apoyó las manos en los hombros, acariciándoselos y esperando un poco a que abriese el cuarto. Aunque le desesperaba un poco no poder actuar con normalidad por estar en el pasillo.

Soren abrió la puerta, entrando y dejándolo pasar, sonriendo un poco ante la manera de acariciarle los hombros, y cerrando la puerta una vez hubo pasado, dirigiéndose a la cama, con toda la intención de acostarse un rato. Pero lo que encontró entre las sábanas no era para nada una invitación a descansar. Soren abrió la boca, a punto de gritar y cubriéndose los labios con ambas manos, retrocediendo ante el cuerpo ensangrentado e inerte. Al parecer había sido atacado por algún animal salvaje, pero eso no era posible.

-Dios…- el rubio lo sujetó apartándolo del cadáver como si fuera a atacarle o algo así. Eso sí que era una cagada, e imposible reconocerlo desde luego, observó el tatuaje en uno de sus brazos –Es Tada… mira… escúchame- lo giró hacia él para que lo mirase a los ojos -¿Harás lo que te digo?

- No! ¿Qué demonios hace eso en mi cama?!! Y ¿cómo le pasó eso a Tada?! – lo miró, obviamente entrando en pánico por más que se lo negara a sí mismo.

Ian le apoyó la mano en los labios aunque sin tapárselos –No! Escucha… esto es importante, no quiero que vayas a la cárcel, ¿comprendes? Así que escucha… está muerto… lo está… ahora escucha… vas a ir con Arn y a decirle que has pasado la noche con él… ¿vale?

- Arn.... ¿Y qué vas a hacer tú? No quiero complicarlo, ni a ti... – lo miró angustiado y confundido, tratando de no mirar al cadáver de nuevo, por más que sentía cierto empuje a hacerlo.

-Yo diré que entre a consultarte algo y como no me contestabas, abrí y que me encontré con eso. Tú dirás que pasaste la noche con Arn porque escuchabas ruidos y estabas asustado, sólo será tu coartada y… no quiero escuchar estupideces sobre orgullo así que ni lo intentes… hazlo… vamos… vete de aquí…

- Ian.... no seas idiota.... – lo miró un poco molesto, pero más que nada preocupado por él, y lo besó con algo de brusquedad, saliendo de la habitación, nervioso.

- El rubio observó el cadáver sin tocarlo, era asqueroso, tenía la mitad de la cara… No, en realidad solo le quedaba reconocible la zona de uno de los ojos, el resto estaba destrozado. –Joder…- salió del cuarto, atravesando en pasillo en busca del guarda de seguridad.

Arn sentándose en la cama al notar que entraba alguien, pasándose la mano por el cabello revuelto -¿Qué pasa?- preguntó al ver la cara que traía Soren.

- Hay un muerto.... – empezó, al segundo comprendiendo que no era manera de explicar y sentándose en la cama a su lado. – Pasé la noche fuera con Ian y regresamos y hay un tío... Tada. Está muerto como si se lo hubiera comido algo o no sé. ¿Puedo... puedo decir que pasé la noche contigo? Ian se va a encargar del resto. Pero.... – bajó la mirada sintiendo que lo utilizaba.

-Quítate la ropa rápido, ponte… mi pijama, yo estoy en gallumbos…- abrió la cama esperando –Date prisa y métete en la cama, haremos que no sabemos nada hasta que vengan…

- Gracias, Arn... – sonrió levemente, cambiándose tan rápido como podía y metiéndose bajo las sábanas.

El moreno abrazándolo porque suponía que se encontraba mal y pasándole la mano por el pelo –Estás congelado…¿crees que lo hicieron ellos?... ya sabes…

- No.... eso no parece... Ni siquiera parece algo. – murmuró seguro de que no iba a olvidar esa visión en mucho tiempo. – No sé qué hacer.

-Nada… porque no sabes nada, tú no tienes la culpa. Que esté en tu cuarto… no quiere decir nada, podría estar en el de Toshihiro incluso… Yo sí creo que lo hicieron ellos, Soren… si Yudai puede entrar en nuestro mundo… ¿Quién dice que alguno de esos seres no puedan también? Esos perros… Dios… me estoy acojonando…

- Ellos.... - murmuró comprendiendo a quienes se refería. – Arn, no crees..... no crees que Yudai tenga que ver en esto ¿o sí? Porque le dije... que no empezara a matar gente porque sí...

-¿Yudai? No creo que él lo matase de ese modo y menos que te lo fuera a dejar en tu cuarto… no sé… no, no lo creo… Creo que si estaba como tú dices… comido… debió ser alguna de esas… cosas…

- Sí, debe ser.... Dios, estaba en mi cuarto – murmuró como cayendo en cuenta de pronto que ese podía haber sido él. Se había salvado por un pelo.

Arn lo abrazó con fuerza –No van a matarte… tienes… a Yudai y nos tienes a Ian y a mí…

Llamaron a la puerta y el moreno se tensó aunque trató de reaccionar con normalidad -¿Qué?...

-Salga de su cuarto!- se escucharon alguna vez más y el moreno miró a Soren.

-Vamos… hay que salir… - se puso una camiseta y salió afuera, notando que también salía Rein y que Toshihiro e Ian estaban allí con el de seguridad y dos policías.

Soren salió observándolos, por un momento mirando a Ian con más atención por ver si pasaba algo, tenso. Pero claro, podía atribuirlo al hecho de que no se les permitía dormir en cuartos ajenos.

Toshihiro se acercó a los chicos, sinceramente preocupado, colocando sus manos sobre los hombros del pelirrojo, quisiera o no. – Soren ¿estás bien? ¿Escucharon algo?

- Estaba... durmiendo con Arn – murmuró como indeciso, tratando de fingir que no sabía nada.

Los policías comenzaron a anunciar la situación, como sin querer acusar a nadie aunque toda la atención estaba puesta en Soren, Rein mirando hacía allí levemente y contestando a las preguntas, mirando después a la policía como si quisiera arrancarles los ojos. Parecía que como era un yakuza él sí era capaz de hacer algo monstruoso… y lo era… pero él no había sido.

-…no tengo idea…- dio por finalizada la discusión con ellos, aún así escuchando el rollo de que debía firmar una declaración y blabla como si fuera un suplicio.

Ian miró a Soren. Deseaba acercarlo a él, pero sabía que no debía, mucho menos tras ser él quien hubiese informado del descubrimiento del cuerpo. Arn mientras, contestaba a las preguntas de la policía. Le parecía como si estuvieran dejando a Soren para un postre final.

-…no lo sé, se oyen ruidos por las noches y por eso dormimos en el mismo cuarto. Bueno y porque alguna vez han venido a pegarnos, aquí no hay cámaras…y el segurata no hace una mierda- espetó el moreno como siempre arisco y para nada amable, Ian suspirando y deseando que se tranquilizase.

Cuando la policía fijó su atención total en Soren, por fin, el chico ya estaba un poco más calmado, habiendo tenido tiempo para pensar. – Sí, es por eso. Hemos tenido problemas antes y... esta ala es muy extraña. Ya sé que es contra las reglas, pero no me gusta quedarme solo... – contestó, tragándose su orgullo, lo que ya de por sí le costaba un trabajo inmenso. Demasiado la verdad. Quería gritarles que se metieran en sus asuntos.

Toshihiro le apretó el hombro, a sabiendas de que al haber sido el hallazgo en su cuarto, sospecharían de él. – Soren debe estar alterado por lo sucedido. No es realmente necesario que le interroguen a profundidad ahora mismo, ¿o sí? No se va a ir a ningún lado...

-Sí, le vamos a tener que pedir …

-No… ya es suficiente con que el chico acabe de enterarse que había alguien sobre su cama de esa forma. Puede que haya cometido delitos, pero eran menores y sigue siendo un niño… ustedes son policías y nosotros somos sus responsables… Lo siento, tendrán que esperarse… aquí no juzgamos a la gente… la reinsertamos… y Soren no ha hecho eso... Toshihiro sensei y yo nos quedaremos con ellos para que no vayan a escaparse si es lo que temen… aunque no lo harían, no han hecho nada- Ian no pudo evitar ponerse delante, tensó, presionando.

Los policías girándose al escuchar unos gritos, corriendo por las escaleras abajo, el rubio mirando a Toshihiro -¿Qué pasa? ¿Puedes ir a ver? Me quedaré con ellos.

- Claro, enseguida vuelvo. – Toshihiro se apresuró escaleras abajo tras la policía, por poco tropezando con ellos al llegar al pie de las escaleras. Justo al lado, había un pequeño cuarto en donde se guardaban artículos de oficina. La puerta al parecer había estado trancada por dentro hasta tan sólo unos minutos. El rubio se acercó, sosteniendo a la chica de la recepción por los hombros tratando de calmarla, pero la chica sólo señaló al frente. – Allí... allí..... – su dedo mostrando la pequeña habitación salpicada de sangre como si hubiese habido una masacre, el guardia de seguridad que se supone debía estar arriba vigilando, tirado en el piso, cortado en dos, parte de su cuerpo parecía haber sido quemado.

Rein, que se había acercado hasta allí mirando por encima de Toshihiro, haciendo cara de preocupación, si estaban sucediendo esas cosas… Los policías acercándose. Un hombre entrando y observando el cadáver, murmurando entre otras cosas que no pudo escuchar, que aquellos cortes los había hecho un profesional con una cuchilla muy afilada, seguramente médica.

Dio unos pasos atrás chocando con un hombre –Director… lo siento…

-Esto es horrible…- el hombre apoyó la mano en su hombro, claro, no iba a tratarlo mal, para algo su padre y él eran tan amiguitos.

-Deberían cambiarnos de ala… ya- sentenció Rein

-Lo… lo haremos sí… claro…

- Rein, no deberías estar aquí – murmuró Toshihiro aunque estaba pálido, tenía ganas de vomitar la verdad. – Tengo.... ven conmigo. Vamos a decirles a los demás.

-Sí…- el chico lo sujetó por la cintura porque lo veía mal y lo acompañó hacia el baño en realidad, mojándole la cara y la nuca con agua fría -¿Está bien sensei? Si se encuentra mal, puedo llevarlo a la enfermería…

- No, puedo soportarlo. Gracias Rein. Es sólo que no estoy acostumbrado... – le sonrió débilmente, pensando que era muy dulce. – No te preocupes, soy yo quien debe cuidar de ti. Los demás querrán saber....

-Ya vamos… los demás no quieren verte así…- sonrió levemente, pasándole la mano por el pelo antes de salir, caminando a su lado aunque pendiente de él, aún sin fiarse mucho de que no se encontrase peor de lo que decía.

Se acercó a los otros aunque sabía que no le tenían ningún aprecio, pero estaba allí por el profesor no por ellos.

-¿Qué ha sucedido? Toshihiro… ¿Estas bien? Estás pálido…- Ian lo miró imaginando lo peor.

- Estoy bien. Es sólo que hay otro cadáver, el guardia de seguridad. – les explicó, serio, tratando de mantenerse bajo control. – Estaba abajo.

- ¿Otro? – Soren frunció el ceño, pensando que aquello se estaba saliendo de control. No quería vivir en una película de terror.

-Joder… yo no pienso esperar a ver cuando me matan…- Arn frunció el ceño también, esperando poder ver a Seiren, preocupado, aunque no tenía por qué claro… estaba… muerto ¿no? Pero no podía asimilarlo así de fácil.

-Le he pedido al director que nos cambie de ala… pero no sé si me cambiará a mí o a todos…- miró al profesor, dirigiéndose a él –Hablaré con él de nuevo… aunque no sé si eso nos ayude… tal vez ocurre en todo el edificio

-No… ocurre aquí… y no pienso largarme- Arn se tensó, mirándolo a la defensiva.

-Pues tú sabrás…- el moreno lo miró de vuelta, serio, aunque sin alterarse para nada.

- Está bien, yo me quedaré también, al menos por una noche. – decidió el rubio. No podía evitar querer ver a Yudai. Le parecía que podía moverse por todo el edificio pero no estaba seguro de si le era tan fácil. – Pero gracias, Rein, sé que no tienes por qué hacer esto.

- ¿Los dos están locos? – Soren frunció el ceño, aunque comprendía por qué lo hacía Arn. Pero no iba a permitir que lo mataran. - ¿Son suicidas o qué?

-No…. Pero no voy simplemente a desaparecer… tengo que ver a Seiren… no me importa arriesgarme por él… - suspiró con fuerza, temblando por los nervios –No creas que no tengo miedo… ¿pero no te quedarías tú si fuese Ian quien estuviera aquí?

Rein los miró, escuchando la conversación, pensando en Seiren y dando un paso atrás al recordar. Claro, estaba muerto, no había caso a contarle aquello ¿no? Él… seguía bien…

-Bueno, es suficiente… haréis lo que os mande el director de todos modos, no es a elección, tanto Arn como Toshihiro… ¿no cree, sensei? ¿Dónde esta el Toshihiro responsable que yo conocía?- lo miró sonriendo levemente, estaba preocupado a más no poder, no quería que se quedasen allí.

- Lo sé, pero.... – suspiró, debatiéndose entre lo que sabía era cierto y lo que deseaba hacer, más que nunca en su vida. – Tienes razón, no podemos desobedecer. De todos modos, las policía cerrará esta ala, seguro. – razonó, pensando sin embargo que no se movería de allí hasta que le dieran una orden directa y mirando luego al chico a su lado. - ¿Rein? ¿Te sientes bien?

- Arn, lo entiendo, pero si Yudai puede bajar a las aulas, tal vez Seiren pueda también, ¿no? – hizo ademán de tocarlo, bajando el brazo luego. – No querrá que te hagan daño.

-Pero Seiren no es como Yudai, él no sabe venir aquí… ¿Cómo sabría llegar hasta mí de otro modo? Si las cierran, me colaré… y me da igual lo que me digáis… no quiero escuchar más y tú, vuelve a decirle algo de Seiren a mí y me importará una mierda hijo de quien seas- miró a Rein a los ojos y el otro sonrió.

-Sólo le dije la verdad y una vez más lo estás demostrando… - el chico miró al profesor –Estoy bien, gracias…- suspiró apartándose y volviendo hacia la gente con las manos en los bolsillos tratando de ver qué pasaba.

-¿Qué pasa?- Ian miró a Soren sin entender ni la mitad de lo que ocurría.

- No estoy completamente seguro.... – murmuró refiriéndose a lo que acababa de suceder. – Pero sabes acerca de Seiren...

- Bueno, chicos, no vayan a pelear. Tal vez pueda hablar con Yudai, y pedirle que busque a Seiren. – ofreció, ahora sí seguro de que tenía que mantener la cabeza en su lugar. Por más enamorado que estuviera, estos chicos necesitaban de su ayuda. – Y si insistes en venir, Arn, vendré contigo. No lo vas a hacer solo.

-Como quieras… pero vendré, eso está claro…

 
 

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