.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 77- Looking For The Things We Lost

El albino se giró en la cama, su mano deslizándose entre las hebras de cabello plateadas y negras. Se quedó mirando a la cama de al lado, podría reconocer esa postura incluso dentro de mil millones de años. Yasu siempre tenía que dormir con el culo por fuera de las sábanas… ¿Yasu? ¿Estaban en su cuarto como siempre? ¿Por qué se sentía aliviado? Sí… claro, llevaba días vagando de un lado a otro desde que se habían enterado, como si algo lo hubiera hecho desquiciarse aún más.

Se sentó en silencio, llevándose la mano a la frente y arrancándose un gotero del brazo, no sabía ni de qué era ni falta que le hacía.

-Yasu… tienes tu maldito culo fuera de las sabanas…

El rubio se giró sonriendo, contento de verlo de nuevo allí. - ¿Sabes una cosa? Si te quedas callado, lo puedes observar por más tiempo. – bromeó como si todo siguiera como siempre, sentándose luego, y esperando a ver si no había perdido la noción de la realidad.

-No gracias, preferiría observar cualquiera otra cosa- alzó una ceja, levantándose de la cama y acercándose a la del rubio. Lo cierto es que lo había echado de menos, por no decir que incluso a veces se había sentido fatal sólo por el hecho de no estar con él. Pero no lo iba a decir.

- ¿Te sientes bien... Ray? – le preguntó, siguiéndolo con la mirada atento, observando sus ojos.

El albino se rió con algo de maldad –Claro, es la caña estar aquí encerrado… y muerto… como una fiesta- le pegó una patadita a la cama sin mucho empeño y se tiró a su lado de espaldas.

- Eso es que recuerdas. – suspiró aliviado, no quería volver a verlo así. Se recostó de nuevo, relajado. – Al menos tienes la oportunidad de pasar más tiempo conmigo. Eso no es nada para rechazar.

-Pues yo firmaría una orden de alejamiento sin pensarlo siquiera…- sonrió levemente y frunció el ceño tapándose la cara con la mano un poco, apretándose el cabello entre los dedos –Hace unos días, es como si todo fuera aún más una mierda…- espetó girándose de frente y mirando al techo.

- Sé lo que quieres decir. Todo se ha descontrolado. – suspiró de nuevo, observándolo de soslayo. - Pero no seas cruel, Ray. Te extrañé.

Ray lo miró de soslayo y se pasó las manos por la cara para ocultar que sonreía –No te hagas parecer un marica… tu mujercita lloraría de saberlo…- le pegó en la pierna con un puño aunque sin ninguna fuerza –Ayer un tipo me pegó… - sonrió de medio lado sin apartar el puño de la pierna de Yasu –Y a otro no le pegué yo porque me daba pena matarlo de nuevo…

- Así que eso es lo que haces cuando no estoy para vigilarte ¿eh? – se rió, dándole con suavidad en el puño con el suyo propio. – Y no, seguro se reiría.

-Hablando de mariconadas… me follé a un tío… - se quedó expectante…serio, sonriendo luego y sintiendo que le daba la risa.

- Déjame adivinar.... – se rió el rubio, la verdad sin sorprenderse mucho. – ¿Ese chico que trajiste la última vez? Ray..... no está bien aprovecharte de tus fans....

-Anda ya… no es como que yo lo buscase- se apoyó la mano en el pecho -¿Te follarías a un tío? Si estuvieras en un hospital desierto y sólo hubiera hombres…- sonaba a “si estuvieras en una isla desierta…” pero en macabro.

- ¿Cómo estamos ahora? – sonrió, pensando en preguntarle si le estaba proponiendo algo, pero de alguna manera, le sonaba a una broma muy pesada. – Sí, lo haría, si es alguien que me importe. Lo cierto es que siempre he creído que te enamoras de quien te enamoras.

-Hablaba de sexo, marica…- lo miró de nuevo de soslayo –Ya te has follado a uno ¿no?... Por eso dices eso.

- No, nunca. Y es lo que pienso.... – contestó, sin dejar de sonreír aún un poco. No cambiaba.

-¿Estás seguro de que eres hetero, Yasu?- lo miró, girándose en la cama con una sonrisa de burla maldita –Porque yo creo que no, por eso me pones el culo en pompa por las mañanas a ver si tienes suerte estilo “pastilla de jabón”.

- Y ¿lo estoy logrando? – le sonrió, acercándose a él. – Ahora que has descubierto mi complicado plan....

-¿En dónde has estado?- lo miró a los ojos sin moverse del sitio pero algo incómodo por la falta de espacio ahora.

- Aquí, en los pasillos, y... me llevaron a una habitación en la que me echaron gas. Así que no he pasado un momento aburrido – bromeó, sin separarse, observándolo y encontrando extraño que no lo empujase o algo así. – Y ¿tú? Pasó mucho tiempo para que regresaras.

-No encontraba el cuarto- espetó como si fuera necesario usar ese tono de voz. Lo empujó por el pecho para que se tumbara y dejara de mirarlo así –No seas chungo, japo…

- Me preguntaba si no lo ibas a hacer. – se rió, empujándolo con suavidad también. – Eso, o besarme.

-Eso es lo que tu quisieras- le sujetó la mano tirando de ella y aproximándolo de golpe, para besarlo de forma un tanto brusca.

Yasu no hizo ningún ademán por resistirse, dejándose besar, encontrándolo agradable incluso. – Tú también, por lo que veo... – susurró, en cuanto se hubo roto el beso.

-Sólo quería molestarte… y ver si eras marica… Después, de todo sí lo eres…- lo soltó aún así mirándolo a los ojos como si fuera un reto extraño –A saber lo que me hacías cuando me ataban, mientras dormía…

- Pues... sólo no me culpes por todas esas veces que despertaste pegajoso – se rió, aún sin apartar la mirada. – Y no fui yo quien se acostó con un tío.

-Estás acostado conmigo- siguió mirándolo fijamente, como si fuera lo mismo, utilizando su uso de las palabras deliberadamente para defenderse –Y yo no tengo poluciones nocturnas desde los 15 si te refieres a eso, ¿sabes? Suelo hacérmelo en el baño antes de llegar a esos extremos como tú…

- Ray, no pensé que tú fueras inocente – se rió, ya que una, era obvio que no la había comprendido, y la otra, se daba cuenta de cómo tergiversaba las palabras. – No te preocupes, iré al baño esta noche por si acaso.

-Si sigues aquí, quieres decir- lo miró, observando su risa, encontrándola ilógica en la situación, como siempre, aunque igual le gustaba verlo reírse y ni quería preguntarse el por qué.

- Tal vez debería pedir amarres voluntarios. – bromeó, aunque aquello sí le preocupaba un poco. Era desesperante no saber en donde ni con quien despertarías. Y por alguna razón, no quería perder de vista a Ray de nuevo. – Al menos ya no tienes los brazos lastimados.

-Eso no me dolía…- se mordió una uña escupiéndola a un lado y girándose de frente al techo otra vez –Si quieres, te amarro yo…- sonrió con algo de maldad deliberada

- ¿De nuevo estás teniendo fantasías conmigo, Ray?- sonrió deliberadamente, observándolo. – Tal vez deberías atarte a mí.

-Si te hace ilusión…- lo miró también, observando su sonrisa y extrañamente pensando en pegarle un pelote, riéndose levemente –Fui a buscar mi guitarra, había más cosas ¿sabes? Nuestras… como nuestra ropa… pero no encontré la mía.

- Eso sí que es una lástima- suspiró, sentándose de nuevo. – Quisiera que me llevases allí. Si estoy muerto, no veo por qué he de pasar la eternidad en ropa de hospital, aunque no me sienta mal, ¿cierto? – se rió de nuevo. – Y ¿tu guitarra? ¿La tienes aquí?

-Ahí…- señaló su cama, aunque estaba un tanto cubierta por las sábanas –Y no digas ninguna de las tuyas… duermo con ella para que no me la quiten… no han vuelto a hacer experimentos conmigo ¿sabes por qué? Apenas duermo… y si vienen a por mí, me los cargo…es el único modo… y te llevaré, prefiero no opinar sobre si te sienta o no… - suspiró frunciendo el ceño.

- Eso es que opinas que sí – se rió, lanzando una mirada hacia la guitarra. – Yo duermo.... si estoy cansado, no veo otra opción. Mientras recuerde lo que sucede al despertar está bien. ¿No tocas algo? Por la forma de hablar de ese chico, eres un prodigio...

-Sí pero no puedo enchufármela en el culo… y así no suena…- lo miró pensando “ignorante” pero se rió contrariándose luego, levantándose y cogiendo la guitarra por si acaso, ahora paranoico con que se la quitasen. Acostándose a su lado de nuevo y colocándola contra la pared junto a él –Opino que así por lo menos, no se te notará tanto el culo como con ese pantalón que llevas…

- ¿Quién sabe? Podría sorprenderte – contestó por molestar, sonriendo. – Pensé que habría un enchufe, es un hospital, ¿no? Si nosotros funcionamos, los enchufes deberían – se rió de nuevo, preguntándose si era posible que les pasase la electricidad.

-Pero no hay amplificadores… lamentablemente… así podría atraer a toda una horda de sicópatas hasta aquí… matarlos y desahogarme…- cerró los ojos pensando que en realidad sí que le gustaría tocarla de nuevo. Claro, no es que no lo hubiera estado haciendo sin enchufarla, pero no había sonido apenas, sólo cuerdas como muertas… igual que él. Se pasó las manos por el cabello peinándoselo aún más hacia atrás –Estuve curioseando tus cosas, no vas a sorprenderme con unos jeans… a no ser que te conviertas en tía al usarlos.

- Eso dices ahora, pero espera a que veas mi trasero en ellos. – se rió, sin que se le pasase por alto la expresión que había tenido por apenas unos segundos. – Ray, ¿crees que algo de esto esté en nuestras mentes? ¿Qué tal vez lo estemos creando?

-No, yo no tengo esta mierda en mi mente… y además… si está en nuestras mentes… ¿Cómo es posible que lo que esté en la mía te envuelva a ti?- lo miró de soslayo, cruzando las manos sobre el pecho –Creo que así es el infierno de los que no mueren en paz…

- Podría ser porque ambos lo creamos de nuestros recuerdos y miedos. – suspiró Yasu, aunque tampoco se lo creía del todo, pero tampoco pensaba que estuviesen en un infierno. – Pero entonces los santos todos estarían en un infierno similar ¿no? – meditó, aunque medio en broma.

-No creo en los santos, Yasu… lo estarán, que se jodan pues, igual que me jodo yo…- se levantó y le sujetó la mano, tirando de él y colgándose la guitarra a la espalda –Vamos a buscar eso… tal vez encuentre mi ropa esta vez.

- Pero ten cuidado, o empezaré a pensar que estoy en el cielo – bromeó, sacudiendo la cabeza, prefiriendo volver a su estado habitual. Meditar demasiado no le sentaba bien.

-¿Eh?- lo miró confundido por lo que había dicho, sin comprender muy bien el significado en realidad –Sí, eres un santo Yasu… el santo de los gays…- se rió con maldad. Soltándolo y caminando a su lado por el pasillo, observando las marcas de las ruedas de una camilla marcadas por el suelo y un reguerito de sangre. Desvió la mirada, ignorando aquello.

- Permíteme enseñarte el camino, hijo mío – contestó, de maldad, notando aquello también, preocupado pero sin dejar que lo afectase. Pero tan sólo tuvieron que caminar un par de pasos más para escuchar el chirrido de la camilla más adelante, probablemente tenía una rueda dañada por cómo parecía saltar.

-¿A dónde van? ¿Tienen permiso…- el albino lo observó, notando cómo su rostro se deformaba, adoptando unos rasgos femeninos desagradables. Se giró escuchando el sonido de unos gruñidos de perros que no estaban allí, al menos él no podía verlos -… para salir de sus cuartos?

Yasu se quedó paralizado, tratando de pensar con calma aún en aquella situación. Nunca se sabía lo que podía funcionar. – Disculpe, creo que nos confundimos. Ya regresamos a nuestros cuartos – contestó como si todo fuera normal, sujetando a Ray del brazo para regresar de veras. Los perros empezaron a ladrar, estremeciendo todo el pasillo con aquel sonido entre humano y animal.

El suelo retumbando como si vinieran en una absoluta avalancha contra ellos. El albino le sujetó la mano con fuerza, pasando del cuarto y corriendo hacia donde veía el sonido, algo atravesando contra ellos con fuerza, golpeándoles el rostro y el cuerpo pero sin detenerlos.

Corrió por el pasillo con él, bajando las escaleras a toda prisa –Olvídate de eso… los mataremos si hace falta… no me van a joder de nuevo!- se arrancó la manga de la camisa atando su mano a la de Yasu, deteniéndose en el cruce de plantas –No te molestes en decir nada gracioso, ya puedo imaginármelo.

- No creo que sea una situación graciosa... – miró hacia atrás, preguntándose si de veras podrían matar a eso. No era lo mismo que lanzarse contra un doctor o una enfermera normal, y tampoco se sentía inclinado a matar de todas maneras.

-Me refería a eso…a que no te molestases en decirme la mierda en la que estamos metidos- el albino miró hacia arriba de las escaleras frunciendo el ceño y tratando de escuchar, puesto que no los veían. Se quedó quieto, mirando adelante ahora y bajando un poco la vista, notando algo caliente contra su pierna –Ah!...nnn- apretó las mandíbulas para no hacer ruido y descubrirse, la sangre manando de su muslo por la mordedura de un perro que comenzaba a hacerse visible aún sujeto a su carne. Le golpeó la guitarra con la cabeza una y otra vez. Parecía estar hecho de cemento armado o no reaccionar a sus golpes. Alzó un pie machacándole una mano a base de pisarlo una y otra vez.

- Ray! – Yasu gritó, ya perdiendo la cautela, después de todo, era obvio que los habían descubierto. Lo haló, echando a correr y sintiendo que algo lo arañaba, pero sin prestarle atención, ya se fijaría luego.

-Joder… puta mierda…- el coreano corrió junto a él, bajando las escaleras a toda prisa, sintiendo que los perseguían pero al igual que Yasu, simplemente concentrándose en escapar –Vamos… por aquí- tiró de él hacia el pasillo izquierdo, empujando una puerta y girando el barrote de hierro. No sabía si funcionaría, pero valía la pena intentarlo.

Las escaleras se cerraban en peldaños muy estrechos y olía a cerrado, a húmedo allí abajo. –Hay varias salas aquí… pero están cerradas con códigos… esta…- le temblaban un poco las manos y le dolía la pierna. Abrió la puerta pasando con él a una sala oscura –Aquí están nuestras cosas… en bolsas.

- Bien.... no vendrán aquí – murmuró no porque lo supiera, si no porque deseaba que fuera cierto, se agachó, haciendo que Ray se agachase también. – Tu pierna, déjame verla.

El albino lo miró a los ojos –Yasu… no llevo ropa interior y no voy a morirme de nuevo por eso ¿no?

- No, pero te duele ahora ¿no? Eso es lo que importa. – le devolvió la mirada, igual de serio que él, pero sonriendo luego. – Anda, regálame ese panorama de superestrella.

-Aj… sí, tengo una estrella tatuada en la punta - se levantó y se bajó los pantalones sujetándose los genitales con la mano y mirándolo como si quisiera morderle –Me importa una mierda que me veas en pelotas… no tengo la desgracia de ser japonés y tener algo ahí pequeñito de lo que avergonzarme…

- Mejor para mí, entonces. – lo miró sin ninguna vergüenza, aunque lo cierto es que se sentía un poco acalorado pero mejor no se lo decía. – Qué lástima, de veras creía que tenías ese tatuaje. – bajó la mirada por fin concentrándose en su pierna. La herida era bastante profunda, no tanto como para no poder caminar pero sí, debía dolerle mucho. Miró a su alrededor, acercando una de las cajas, y tomando una camiseta, rompiendo un trozo para vendarle la pierna. – Al menos detendrá la sangre.

-Espero que no sea de alguien asqueroso…- lo miró apretando un poco las mandíbulas porque le había dolido más que le ciñese la tela en la pierna para que no sangrase más y le pegó con un dedo en la frente –Eso dolió…- se subió los pantalones respirando en lo que casi pareció un gruñido y extendiendo la mano para que se levantase aún creyendo que no había comprendido su comparación con las pollas japonesas, por lo que había respondido.

- Lo siento, pero tiene que ser así de ajustado – le sonrió sobándose la frente como si le hubiera dolido aquello.- Ahora buscamos nuestras cosas y tienes la oportunidad de quedar a mano.

-No te preocupes, que ya pensaba echarte el repaso…- se rió y luego inclinó un poco la cabeza a un lado confuso por la naturalidad con la que había dicho semejante mariconada. –Era una broma- frunció el ceño sujetando una bolsa –Coje… esto es tuyo… lo busqué… la primera vez… pero ahora ayúdame a buscar mi ropa…

- Gracias por pensar en mí – sonrió mirando dentro de la bolsa, algo nostálgico, sentía como si fueran de otra persona en realidad. Pero igualmente, la dejó a un lado, empezando a buscar lo de Ray, revisando los nombres en las bolsas. - ¿Dónde estaba tu guitarra?

-En esa esquina, apoyada contra la pared…- le señaló, apartando el resto de bolsas a puras patadas hasta llegar a esa zona –Está lleno de bolsas… aquí había mucha gente tío… vaya mierda… joder… y me duele la pierna además…

- Primero que todo, si te duele la pierna, no la uses para patear. Y segundo.... puedes sentarte Ray, yo busco tu ropa. – le sonrió tratando de calmarlo y adentrándose en aquella esquina, lo más probable es que la bolsa estuviese cerca.

- Estoy bien…- se apoyó contra la pared con el hombro, mirando las bolsas y apartándolas con la mano para variar.

- Claro... – sonrió, dándolo por imposible, pero al menos ya no pateaba. – La encontré – alzó la bolsa, yendo a su lado y entregándosela. – Bonita ropa....

-Lo sé…- observó adentro mirando los pantalones de cuero y la camiseta, sus botas… era extraño, se sentía como si no fuera suyo, ni siquiera recordaba que era eso lo que llevaba puesto. Sacó los pantalones observándolos, el cuero quemado y roto por una de las piernas –Se rompieron cuando choqué… es verdad…

- Estoy seguro de que se verán bien aún así, un poco peligrosos.... – bromeó de nuevo, aunque podía ver en su rostro lo que estaba pensando, como un reflejo de lo que él mismo sentía. Aquellas cosas pertenecían a una vida muy, muy lejana.

-Pienso ponérmelos igual- frunció el ceño sacándose el pantalón de nuevo y poniéndose los de cuero –Esto de no tener gallumbos, espero no pillármela…- lo miró sonriendo, pensando que con Yasu se sentía bien –Me sentía como si no fuesen míos… pero al ponérmelos…

- Entonces seguiré tu ejemplo- sonrió yendo a por su bolsa y quitándose los pantalones para ponerse los jeans. Estaban bastante gastados, pero no era como que hubiera mucha diferencia entre cómo solía usarlos antes.

El albino lo miró mientras se quitaba su camisa, tirándola al suelo y poniéndose la camiseta, acercándose al rubio despacio mientras se subía los pantalones, tapándose las nalgas. Le apoyó las manos sobre las suyas, sintiéndose caliente y cerrándole uno a uno los botones del pantalón.

- ¿Ray....? – murmuró el chico sorprendido, pero sintiéndose acalorado de nuevo, aunque sólo se los cerrara, y dejándolo hacer, sonriendo un poco. No sabía para qué se lo seguía negando.

-¿Qué?- susurró contra su cuello, besándoselo y tirando del lazo de su camisa, besándole el hombro y acariciándole los brazos mientras dejaba caer la camisa al suelo –Dame la camiseta…

- Toma.... – le pasó la camiseta, su voz casi un susurro por cómo se sentía.

Ray se lo puso, bajándolo a los largo de su cuerpo y rozándole la piel con los dedos. Lo sujeto por la cintura bajo la camiseta, besándole el rostro y subiendo por su pecho –Yasu…- le susurró al oído rozándose contra su cabello -¿No vas a voltearte?

-Ray... – el rubio se giró, mirándolo a los ojos, sonriendo y comentando a pesar de no estar mirando para abajo. – Te ves muy bien así... – se enserió un poco, sin apartar la mirada. -.... y más vale que esto sea en serio.

-Y si no ¿Qué? ¿Vas a matarme?- lo miró a los ojos acariciándole los costados y apretando un poco las puntas de los dedos en su piel –Con lo que me ha costado, puedes jurar que no es una broma de mal gusto…- lo besó de pronto, sin poder esperar una respuesta, moviendo la lengua profundamente en él y acercándolo más contra su cuerpo, succionándole los labios y mirándolo a los ojos.

Yasu devolviéndole el beso con la misma intensidad, sosteniendo su mirada, sus ojos cerrándose poco a poco, a medida que se abrazaba a él.

-Yasu…- le mordió un poco la mandíbula, nervioso y excitado como nunca. Ya ni siquiera le dolía la pierna.

- No te preocupes, no te iba a matar, sólo alejarme... – sonrió, aún con los ojos cerrados, enredando los dedos entre su cabello y bajándolo hasta su cuello.

El albino respiró contra su piel y le besó el cuello, lamiéndolo y mordiéndolo con toda la suavidad que podía. Sintiendo los dedos en su cabello y pegándolo más a él, sujetándole las nalgas con las manos, respirando de nuevo con fuerza. Subió de nuevo besando sus labios y mordiéndole el inferior antes de entrar en su boca una vez más –Yasu…

El rubio jugando con su lengua, alborotándole el cabello ahora en realidad, por cómo lo acariciaba. Y echándose un poco hacia atrás para apoyarse contra algunas de las bolsas, inclinándose.

Ray lo miró, manteniéndose un poco alejado, repasándolo con la vista -¿Quieres esto? ¿Y tu niña?...

- Eso fue hace mucho tiempo. Y no hay manera de que la vuelva a ver. Probablemente siguió adelante, y sé que querría lo mismo para mí. – lo miró a los ojos serio, suspirando. – Estoy enamorado de ti, Ray.

-Yo también…- se apoyó en las bolsas para acercarse a su cuerpo sin hacerlo sentir asfixiado por el peso y lo besó otra vez. Subiéndole la camiseta por encima de la cabeza y lamiéndole el pecho, mordiéndole la piel y los pezones. Succionándoselos con fuerza y arrastrándose sobre su cuerpo.

La ropa saliendo de algunas bolsas y desperdigándose por el suelo.

- Hnn... - el rubio gimió, apretando los dientes y dejando escapar el gemido con libertad luego, su pecho agitándose, y sus pezones endureciendo al contacto, así mismo como su sexo contra sus pantalones.

Ray lo miró en aquella penumbra, sus ojos verdes fijos en los del chico, sintiendo como si hubiera algo especial, imposible de explicar cuando se miraban. Como si pudiera llevarlo a otro lugar lejos de allí, donde sólo estaban ellos –Ahh…- entrecerró los ojos rozando su sexo contra el del rubio, pasándole las manos por las nalgas y las piernas sobre la tela de los jeans, apoyando la frente en su pecho. Abriéndole las piernas y colándose entre ellas, tirando de él para acercarlo más –No me sueltes, quiero sentir tus manos…donde sea… no importa...

- No lo haré.... – jadeó, apretándolo más, sus manos recorriendo su espalda, sus caderas, pegándolo contra sí.- “No vuelvas a desaparecer....” – susurró, sin dejar de mirarlo ahora él.

-“No…”- le apretó las nalgas, alzándoselas y rozándose con más fuerza contra su sexo duro. Lo dejó caer sobre la ropa de nuevo y gateó unos pasos hacia atrás sujetando la ropa con los dientes y abriéndole los pantalones, oliendo su sexo y lamiéndolo a lo largo, sabía bien, estaba caliente. Le mordió una cadera y sujetó la cintura del pantalón desnudándolo por completo. Echándose arrodillado hacia atrás y sacándose la camiseta, tirándola a un lado. Observándolo jadeante.

Yasu le sonrió, sentándose y pasando las manos por su torso ahora desnudo, bajando hasta sus pantalones, abriéndolos, y acariciando su sexo, mirándolo a los ojos, respirando agitado, por supuesto. Se lamió los labios, deseando los suyos.

Ray lo sujetó por los brazos, debajo de los hombros, haciéndolo arrodillarse también, besándolo y sujetando sus nalgas, arrastrándolo sobre una de sus piernas para aproximarlo por completo. Sentía su calor incluso a través del cuero. Sus dedos apretaron la carne del rubio, sintiendo la elasticidad de sus músculos, deslizándose por el calor entre sus nalgas y entrando en su cuerpo, moviendo dos de sus dedos allí, jadeando, observándolo sin besarlo ahora, disfrutando de su rostro.

- Nnnn....Ra...y.... – jadeó el rubio, mirándolo a los ojos de todas maneras, sus nalgas apretando a pesar de la ligera incomodidad. Estaba demasiado excitado para pensar en nada más. Sólo en Ray. Lo sujetó por el cuello, besándolo por fin y cerrando los ojos, profundizando en su boca.

-Hummph- le lamió la lengua, succionándosela con fuerza, apartándose de su boca sin soltársela, jadeando y lamiéndole los labios, los dedos acariciando la suavidad dentro de él, los fluidos del rubio resbalando por su mano. Le sujetó una pierna, alzándola por encima de la suya y cogiéndolo a horcajadas, levantándole las nalgas y echándose hacia atrás para ver cómo su sexo entraba en el cuerpo del chico lentamente, de forma un tanto costosa. Lo bajó por completo, jadeando y notando como si le ardiera la piel.

Lo abrazó contra él con fuerza, gimiendo entre dientes y moviendo las caderas despacio.

Yasu sujetándose de sus hombros con fuerza, gimiendo y jadeando. Sentía que lo llenaba por completo. Se apretó contra él, su sexo pulsando y bajó la cabeza, observando también, gimiendo más excitado, bajando la mano para masajearse.

-Déjame hacerlo…- lo miró a los ojos, bajando la mano, y sujetándole la espalda con la otra, recostándolo y penetrándolo con más fuerza, notando cómo lo movía al envestirlo, arrastrándolo sobre las ropas. Apretó su sexo, masajeándolo, sintiéndose aún más excitado y cerrando los ojos, bajando la cabeza con los labios entreabiertos, sintiendo que le resbalaba saliva por el inferior, lamiéndoselo antes de besarlo.

Alzó la mano que sujetaba su sexo, empujando los dedos junto a su lengua en la boca de Yasu para que los mojara y poder acariciarlo mejor, golpeando las abdominales contra él, mientras tanto, el rubio lamiendo y succionando sus dedos con deseo, el sudor bajando por su cuerpo, sus nalgas apretando el sexo de Ray dentro de sí, mientras lo embestía, sin apartar la mirada del albino.

Ray bajó la mano de nuevo sujetando su sexo, sintiendo cómo resbalaba ahora, jadeando al notar el tacto duro y caliente una vez más –Ohh…- le tiró un poco de la piel con los dedos, rozando la punta de este intensamente, apretándola dentro de su mano, golpeando la pelvis contra los testículos de Yasu, sintiéndolos duros. Deslizó la lengua en su boca sujetándole con fuerza una pierna con la otra mano, notando cómo su sexo se arrastraba apretado dentro de él, pulsando con violencia en aquella humedad caliente.

El rubio gimiendo dentro de su boca, con los ojos cerrados ahora, todo su cuerpo estremeciéndose contra el albino. Se abrazó de su cuerpo sintiendo que se iba a correr y abrió los ojos de nuevo, rompiendo el beso pero permaneciendo lo suficientemente cerca para sentir su aliento cálido. – Ray.... – jadeó, finalmente corriéndose por encima de su mano, gimiendo un poco más. El albino apretando los dientes y deslizando la mano por su sexo, apretándolo con fuerza, ayudándolo a correrse, sus ojos fijos en los del chico, observándolo de forma salvajemente excitada, sus propias caderas moviéndose con más urgencia como respondiendo al cuerpo de Yasu.

El semen manando de su propio sexo. Resbalando del interior del rubio, notando las contracciones de sus nalgas provocándole un placer impresionante hasta el último momento.

- Ray... – Yasu alzó una mano, tocándole el rostro, besándolo de nuevo, ahora con más suavidad, como si no quisiera que terminase ese momento.

El albino cerrando los ojos y respondiendo a su beso con suavidad, dejando descansar su cuerpo sobre el suyo, apoyando los codos en el suelo y pasándole las manos por el cabello. Lo miró a los ojos separándose lentamente de sus labios, aunque apenas un poco, observando su rostro –Me alegro de haberme atrevido… al fin…

- Yo también.... soy muy cuidadoso pero si no me besabas pronto.... lo hacía yo – le sonrió, mirando sus ojos, aún tan salvajes y a la vez tan cálidos. – Pero aún estoy decepcionado por tu mentira del tatuaje...

Ray sonrió moviéndose dentro de su cuerpo de pronto, su sexo aún lo suficientemente duro. Observó el gesto en su rostro y abrió más la sonrisa, moviéndose de nuevo –Me lo pintaré con rotulador si tanta ilusión te hace…

- Ah..... pero que no sea... tóxico... – sonrió, respirando agitado aún. – Eres malvado, Ray.... ya lo sabía.

 
 

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