.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 76- Show Me the World

Los dedos del rubio recorrieron el rostro del profesor con suavidad bajándole un poco las sábanas y observando su pijama, sonriendo levemente al observar la tela de algodón de la camisa y el dibujo en esta. La piel entre los botones abiertos, pasó un dedo a lo largo de la abertura y le besó los labios.

-Sensei… siento no haber estado esta noche…- le susurró, aunque no sabía si ya estaba despierto, metiéndose bajo las sábanas con él.

- Yudai.... – murmuró el rubio aún medio dormido sonriendo, y pegándose a él, poco después comprendiendo. – Yudai. – abrió los ojos observándolo. .- Siempre me... sorprendes.

-Bueno… soy un fantasma, es mi trabajo…- sonrió besándolo y hundiéndose en el colchón junto a él, abrazándolo con fuerza –Sensei… tuve uno de esos trances… y no pude venir… aunque lo he hecho en cuanto me he despertado…

- Está bien, no importa. Mientras puedas venir – le sonrió acariciando su mejilla. – Hice lo que me pediste, ¿quieres ver?

-Claro, primero tus fotos…- se sentó en el colchón dejándole sitio para levantarse, observándolo con una sonrisa, en realidad un tanto excitado infantilmente por la curiosidad.

- Mis fotos.... Dios, es como si visitaras a mi madre. – se rió, un tanto avergonzado, poniéndose de pie, y buscando en una mochila su album de fotos, regresando junto a él. – Toma, incluso están mis fotos de pequeño, aunque no sé para qué quieres ver eso.

-Porque quiero ver cómo eras…- sonrió observando las fotos, pasando las páginas y mirando algunas que suponía eran del colegio. Todo se veía distinto, la ropa, el cabello de la gente incluso –Todo ha cambiado…- susurró observando en realidad más al chico de cabello castaño en aquellas fotos, cómo brillaban las mechas rubias al sol y cómo sonreía. Nunca vería eso.

Escuchó cómo temblaba un vaso sobre la mesa, pero no le prestó atención, ni siquiera cuando se cayó al suelo, observando las fotos como si no hubiera algo más. Permaneció un buen rato observando unas que suponía pertenecían a la universidad, pasando un dedo por encima del plástico.

- ¿Estás bien, Yudai? – preguntó el chico, sujetando con suavidad su muñeca, sin prestarle atención al vaso. Tal vez ya se estaba acostumbrando a sus muestras de emoción. - ¿Hay algo malo?

-No…- lo miró a los ojos, percatándose de que estaba asustándolo. El ruido de las maderas crujiendo y demás deteniéndose al instante. Se dejaba llevar fácilmente cuando se sentía mal, lo sabía. Pero también podía dominarlo si se esforzaba en ello –Estaba pensando en todo lo que no podremos hacer juntos…- volvió la vista al álbum, tomando otro y observando las fotografías en él.

-Quiero esta fotografía…- sus ojos negros permanecieron fijos en la imagen del profesor, vestido de traje en lo que parecía una cena de empresa o algo así, con la mirada perdida, como ajeno a que lo fotografiaban -¿Quién la tomó? Las fotos antes no eran así...

- Un fotógrafo contratado creo... – le sonrió con suavidad, sintiéndose entristecido pero intentando no demostrarlo, en vez de eso concentrándose en la fotografía. – Eso fue hace algún tiempo. En realidad, ese día decidí venir aquí. Me estaban ofreciendo un puesto más alto en esa otra escuela, pero no tendría mucho contacto con los chicos. Todos pensaron que estaba loco.

-No, yo lo encuentro muy dulce… ¿puedo cogerla?- susurró serio. Apretó un poco las mandíbulas esperando, aunque la quería cuanto antes, nunca sabía cuando sucedería algo que los alejase. También se encontraba mal y podía cortar los esfuerzos de Toshihiro, ninguno quería hacer sentir mal al otro.

- Claro, puedes tomar todas las que quieras, Yudai. – sonrió, apartando el plástico y entregándosela, sosteniendo su mano y sintiendo su piel, deseando conservarlo a él consigo.

El rubio se la guardó en el bolsillo de la camisa y miró al profesor, besándolo con fuerza, sujetándole la mandíbula con la mano y gozándose con sus labios con intensidad, canalizando de algún modo cómo se sentía. Se apoyó contra su rostro besándole los labios de nuevo y luego la quijada –No necesito más… te tengo a ti…para mí... para siempre...- ojalá pudiera creer en que sería para siempre.

- Para siempre... – repitió el profesor, deseando lo mismo que él, y abrazándolo, alzándole el rostro para besarlo de nuevo. - ¿Quieres ver los videos? No tengo clase hasta la tarde...

-Sí, claro…- susurró sujetando el álbum en las manos aún, observando cómo se levantaba -¿Tienes alguna foto de él?

- ¿De él? ¿Quieres decir de mi ex novio? – frunció un poco el ceño, pensando que ya comenzaba. - ¿Para qué quieres verlo?

-No lo sé… para saber cómo es- lo miró a los ojos preguntándose a qué venía esa cara y frunciendo el ceño también -¿Qué problema hay con que lo vea?

- Ninguno, si no te vas a poner imposible. – se giró para mirarlo directamente de nuevo. – Hay una, por el final del album.

El rubio pasó las páginas observando a aquel hombre moreno, era atractivo claro, no esperaba menos y también era mayor. Cerró el álbum de nuevo y miró al profesor esperando a que pusiera el video.

- ¿Estás bien, no? ¿Para qué querías verlo? – le preguntó preparando el video, y mirándolo de soslayo.

-Quería compararme con él- se tocó el labio inferior con las yemas de los dedos, sonriendo levemente –Es atractivo…

- Y tú también- le sonrió, negando con la cabeza. – No tienes por qué compararte, sólo me importas tú. – se fue a sentar a su lado, poniendo el video, mostrando piso por dentro, en primer lugar. Había imaginado que era lo primero que Yudai querría ver.

-¿Es tu piso?- sonrió levemente observando. Se veía moderno, claro, pero suponía que era algo suyo, por lo demás, era como lo había imaginado, serio. Le gustaba claro, le apoyó la mano en la pierna acercándose a su hombro –Me gusta… y sé que yo soy más atractivo que él… sólo era curiosidad… quería saber… ¿has filmado tu cuarto? Quiero ver tu cama...- sonrió saltando de un tema a otro, de nuevo volviendo a una actitud un tanto infantil.

- Claro, lo supuse... – le aseguró, enrojeciendo un poco, y adelantando el video hasta su habitación ordenada y limpia. - No tiene muchas cosas, como... me he mudado aquí por ahora... – la cámara, moviéndose para enfocar la vista por la ventana tomándolo todo y luego volviendo adentro.

-Quisiera hacerte el amor en tu cama…- susurró. Mirándolo de soslayo luego y moviéndose un poco, sentándose tras él y abriendo las piernas para dejarlo entre ellas. Le rodeó la cintura con los brazos, apoyándolo contra él para ver la televisión de todos modos –Es especial… hacerlo en la cama de uno… que alguien te deje meterte en su cama… ¿verdad?

- Sí.... supongo que sí.... – contestó enrojeciendo, pero sonriendo mientras el video empezaba a mostrar las calles y los edificios nuevos, gracias a Dios había hecho un día soleado. – Fui de paseo, quise... mostrarte todo lo que pensé que querrías ver.

-Es impresionante… no parece real…- se arrodilló en el colchón, apoyándose mas en su espalda como si necesitase estar así para ver mejor. Sonrió abiertamente observando los carteles en aquellos edificios gigantes, las calles plagadas de gente y las carreteras de coches modernos que no se parecían en nada a los antiguos modelos.

Toshihiro sonrió, inclinándose un poco. - ¿Te gusta? – preguntó imaginando lo agradable que sería poder llevarlo a conocer aquello en persona, la cámara internándose entre el bullicio, filmando todo lo que veía casi.

-Claro…- le rodeó el cuello con los brazos, sin sentarse y sin poder evitar sentirse emocionado, sin poder pensar ya en que no podría verlo con sus propios ojos. Estaba demasiado interesado en lo que observaba, como si no fuera capaz de asimilar todo aquello.

- Me alegra mucho... – sonrió más, sujetando sus brazos, y de todas maneras sintiendo como si pasease con él. Se recostó contra su pecho, sonriendo.

-¿Has traído todo lo que te dije?- preguntó de pronto, aunque sin apartar la mirada de la pantalla. Tocándole el pecho con un dedo y sonriendo distinto.

- Yudai.... – suspiró, como resignado. – Y sí, traje todo, eres necio.

-Sí…- se rió acariciándole el cabello –Sólo quería saber si habías sido obediente, sensei… ahora quiero seguir así… viendo esto contigo.

- Vale, pero sigo pensando que eres un necio – se rió, moviendo la cabeza como para acariciarse con él, sin poder dejar de sonreír. Sería magnífico poder vivir juntos de veras.

 
 

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