| Capítulo 74- A Refuge From the
Rain
Soren saltó por encima de la cerca, cayendo al suelo, arrodillado
y poniéndose de pie. Estaba completamente empapado pero lo
cierto es que le había agradado pasear por allí de
nuevo. - ¿Te quedas a vivir allí, Ian? – le
preguntó al rubio que parecía distraído.
-Sí…- saltó tras él, guardándose
las manos en los bolsillos del short. Lo cierto es que ahora si
tenía algo de frío de estar mojado y la brisa nocturna
–No tenemos dónde dormir, salvo en mi coche…
pero podemos ir a un hotel si lo prefieres…
- He dormido en lugares peores. – sonrió malditamente
el chico, seguro de que querría ir a un hotel. En realidad
él también lo prefería pero quería ver
su reacción.
-Bueno pues durmamos en el coche, me sale más barato…-
se rió pensando que dinero no le faltaba para nada, pero
sinceramente le daba igual –Aunque la verdad… en un
descapotable no es de lo más recomendable que podamos hacer…
- Ya, vamos al hotel. Sólo decía... – frunció
el ceño porque no le hubiese resultado la treta, y subiéndose
al coche.
El rubio se rió subiéndose al coche también
-¿Qué pasa Soren? ¿Es que prefieres el coche?
A mí me gustan los hoteles, todo te lo dan hecho…-
sonrió, sacando la cajetilla de cigarros, sólo quedaban
tres y estaban empapados, la dejó en el salpicadero –Pásame
de la guantera un paquete…
- No deberías fumar tanto - le pasó el paquete, refunfuñando
y añadiendo luego. – Nunca he estado en un hotel.
- No fumo tanto…- encendió el cigarro, lanzándole
el paquete de vuelta por que si se lo metía en el bolsillo,
lo iba a hacer papilla. Se desvió con el coche hacía
el centro y sacó el brazo por la ventanilla –No quiero
quedarme en un hotel de por aquí… o seguro la cama
es un nido de cucarachas…
- No sé... – sonrió un poco el pelirrojo mirándolo
de soslayo. – Ya te dije que nunca he estado en uno, pero
me da igual. ¿Ya fumabas cuando jugabas al fútbol?
-No te da igual dormir con bichos trepándote por encima
y pegándote enfermedades ¿no?- suspiró mirándolo
de soslayo -¿No tienes frío? Estás mojado…-
le tocó una pierna y de nuevo sujetó el volante –No,
no fumaba… eso fue después de la lesión.
- Oh, pues.... no deberías igual. – murmuró
preguntándose si había tocado un tema delicado y mirando
su mano sobre su pierna. – Estoy bien, luego se me quita.
-Claro…- se sacó el cigarro de los labios dejando
salir el humo pasando el coche a la entrada de un hotel del que
no tenía ni idea, pero tampoco le importaba, a la vista saltaba
que no parecía estar muy mal. Se quedó un rato rellenando
el formulario y le dio las llaves a Soren –Sube, ahora voy…
- No demores mucho – lo miró como esperándolo
de todos modos, y subiendo finalmente, abriendo la puerta de la
habitación. No estaba nada mal, la verdad. Se quitó
la cazadora empapada y la camiseta, secándose con una toalla
del baño. El rubio, mientras tanto, aparcando el coche en
el garaje, pensando en la serie de delitos que estaba cometiendo
en el mismo día y si en caso de pillarle le darían
un vale descuento por consumidor habitual.
Sonrió levemente, apagando el cigarro en el suelo y dejando
subir el humo mientras tomaba el ascensor. Llamó a la puerta
y apoyó la otra mano en la pared como si se le hiciese eterno
esperarse unos minutos.
Soren abrió imaginando que sería él, con la
toalla guindada de los hombros. Había pensado en ponerse
una de las batas pero no era su estilo. – Te demoraste un
poco- le riñó, aunque ni tanto, y se giró,
esperando a que pasase.
-Ya sería que estabas ansioso… si no me tardé
nada…- se rió sujetando la toalla mientras se iba y
tirándola al suelo. Tomándolo por el brazo para detenerlo
y aproximarlo a él.
- No es eso, es que... está lloviendo... Y además
quería tomar un baño... – protestó, rojo,
buscando excusas claramente, y mirándolo rápidamente
a los ojos.
-En el garaje no llovía- sonrió aún sin dejar
de mirarlo también, sujetándole las nalgas para subirlo
sobre su cuerpo a horcajadas –El baño más tarde…
ya estás limpio.
- Era por el frío... –casi susurró ya enrojeciendo
más y besándolo de pronto, como para ocultar su vergüenza.
Claro, también deseaba hacerlo.
-Ahora entras en calor también, no quiero esperarme más-
le besó los labios de nuevo y después el cuello, mientras
le apretaba las nalgas, sintiendo le tela mojada completamente pegada
a su piel. Lo dejó en la cama y alzó un brazo por
detrás de la cabeza para sacarse la camiseta, dejándola
a un lado. Sujetando el pantalón de Soren por la cintura
y abriéndolo, tirando de la tela con ambas manos para desnudarlo.
- Ian.... – murmuró el chico, aunque excitado, alzándose
un poco y soltándole el cabello, quisiera o no. Le gustaba
verlo así, además de que lo sentía como una
visión privada.
Ian sonrió levemente, desnudándose también
y subiéndose sobre él para besarlo, bajando la mano
por su cuerpo y acariciando su sexo, a la vez apoyando el suyo sobre
la pierna del chico. Le sujetó la mano llevándola
a su sexo, recordando lo que había dicho Arn, sin poder evitarlo,
pensando que era un capullo integral.
Soren masajeó el sexo del rubio, enrojeciendo y apretando
los labios para no hacer ningún sonido embarazoso, su propio
sexo irguiéndose en la mano de Ian, su cuerpo estremeciéndose
tanto por el deseo como por el poco de frío que aún
le quedaba.
Los labios del rubio rozando sus pezones y lamiéndolos,
dejándose llevar por el olor suave de su cuerpo húmedo.
Estaba frío, pero por algún extraño motivo,
aquello le encendía al igual que observar cómo su
mano fuerte, acariciaba aquel cuerpo tan blanco –Date la vuelta,
Soren…
El pelirrojo se dio la vuelta, girando el rostro un poco para mirar
hacia atrás, enrojeciendo al ver que lo miraba y bajando
la cabeza de nuevo.
-Eres precioso, no tienes de qué avergonzarte…- le
pasó la mano entre las piernas, alzándole las caderas
de la cama y acariciando su sexo, sus testículos, friccionándolos
algo más fuerte que antes. Observando sus nalgas, cómo
se movían conforme acariciaba su sexo bajo él.
Lamió su ano con la punta de la lengua, besándolo
después, dejando pasar la lengua dentro de su cuerpo y moviéndola
allí, excitado, apretando su propio sexo con la mano y notando
cómo pulsaba con fuerza al acariciar al chico de ese modo.
- No... me digas precioso... – protestó, enrojeciendo
más, por la vergüenza, y gimiendo con suavidad, tratando
de acallarse aún. Alzó un poco las nalgas, reaccionando
ante la lengua del rubio, jadeando sin poder contenerse mucho, y
apretando las sábanas.
Ian sonrió, arrodillándose tras él y acariciándole
las nalgas, como haciéndose esperar a sí mismo aquel
placer de entrar en su cuerpo –Para mí eres precioso,
no importa lo que tú digas…- deslizó un dedo
por su entrada, acariciándola y notando cómo se estremecía.
Jadeó con fuerza, empujando su sexo dentro de él con
fuerza, la respiración pasando con fuerza entre sus dientes.
Sujetó el sexo del pelirrojo con una mano, acariciándolo
mientras se movía tras él.
- Ah... – Soren gimió, mordiéndose el labio
inferior luego, frunciendo el ceño, pero aún así
estremeciéndose y aún así, gimiendo a través
de sus dientes, finalmente rindiéndose. Su sexo pulsando
aún más, su cuerpo entero caliente ahora, apretando
las nalgas para retener el sexo de Ian dentro de sí.
El rubio apoyó las manos en el cabezal de la cama, soltando
su sexo para que ambos aguantasen un poco más. Penetrándolo
con más fuerza mientras se sujetaba a los barrotes, completamente
arrodillado detrás de él, sin poder evitar mirarlo
todo el tiempo. Se inclinó un poco, penetrándolo con
suavidad por no detenerse –Gírate… quiero verte…
- Ian... – protestó de nuevo el chico, pensando que
no era un trombo, pero girándose igual pata mirarlo, apoyando
la cabeza en un brazo para estar más cómodo y finalmente
desviando la mirada, aunque observándolo de soslayo, se veía
imponente.
Ian le pasó la mano por el pecho, sin hacer caso a su protesta.
Sujetó su sexo con la mano, acariciándolo, apreciando
el calor y lo duro que estaba. Lo penetró de nuevo profundamente,
recostándose sobre él y besándolo, pasando
un brazo bajo su espalda para alzarlo un poco del colchón
y sentirlo aún más cerca de él. Reclamándolo
para sí. Lamiendo sus pezones y succionándolos.
Soren gimiendo y volviendo a morderse el labio, pasándose
una mano por el rostro y luego decidiéndose a acariciar su
cabello suelto, su pecho subiendo y bajando, estremeciéndose
antes las lamidas de Ian. Abrió más las piernas para
subir una por la cadera del rubio, moviendo la pelvis y apretándose
contra él.
-Soren…- lo miró a los ojos, soltando su sexo para
sentirlo contra sus abdominales, apoyando la mano al lado de su
hombro, inclinándose para besarlo y alzándose de nuevo
para poder moverse mejor dentro de él, su sexo apretado por
el cuerpo de Soren, sintiendo su calor, los espasmos de placer.
Sus ojos dorados observando los labios del pelirrojo y entreabriendo
los suyos inconscientemente, respirando con fuerza –Me corro…-
se empujó aún más fuerte en él, sin
ser capaz de esperarlo un segundo más, sintiendo cómo
el semen se derramaba dentro de él.
- Ian.... – el chico jadeó, al sentir su semen inundándolo,
lo miró a los ojos, y lo sujetó del cuello, atrayéndolo
para que lo besase, frotándose con más desesperación,
y corriéndose también, gimiendo dentro de sus labios,
respirando con fuerza.
El rubio abrazándolo con fuerza excitado aún, lamiéndole
los labios mientras se corría, notando su aliento rozarle
la piel. Se apretó un poco más, notando cómo
el semen fluía a lo largo de su sexo manando de él
aún las últimas gotas de semen. Rozó la cara
contra la suya besándole bajo una oreja, el pelirrojo, acariciando
su cabello aún, y cerrando los ojos, respirando un poco más
calmado, prefiriendo que permaneciese así.
Se echó a un lado pasando la mano por el semen en su abdomen
y entre sus piernas, sujetándole la cadera después
y girándolo hacia él, besándolo con suavidad,
cerrando los ojos. Cansado, pero sobre todo calmado. Acercándolo
más por la espalda y abrazándolo contra su pecho.
Soren se dejó abrazar colocando las manos contra el pecho
del rubio y cerrando los ojos también, totalmente tranquilo,
como no lo había estado en su vida, escuchando su corazón
y sonriendo un poco.
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