| Capítulo 73- Everyone Needs
to Smile Once in a While
Hyouden se sentó en la cama, y se pasó el trozo de
gasa por la frente, limpiándose los golpes que le había
dado aquel chico. Era mejor tarde que nunca. De todos modos, salió
de la habitación echando a caminar de nuevo. Tenía
que llegar donde su hermano.
Kadem cerró la puerta de su cuarto también, con la
barra metálica en la mano y cara de querer matar a alguien
–Hyouden…- relajó las facciones de inmediato
al verlo. Lo cierto es que buscaba a Hisaki, había desaparecido
del cuarto y no podía encontrarlo. Se preguntaba si merecía
la pena… o si estaría simplemente por ahí…
acostándose con alguien.
- Kadem... – le sonrió el albino, acercándose.
- ¿Estás bien? No te he visto desde... ya sabes.
-Sí… estuve buscándote esta tarde… pero
me distraje y finalmente no llegué al cuarto…- lo miró
notando que estaba golpeado -¿Te ha ocurrido algo extraño?
- No, sólo tuve una pelea, nada importante. – negó
con la cabeza. – Esta tarde.... tomé una siesta como
gran idiota y me desperté en otro cuarto. – sonrió,
mirando las paredes.
El moreno sonrió levemente, subiéndose las gafas
con un dedo –No te culpes, es normal… creo que nos agotamos
de estar conscientes… como si fuéramos energía
o algo así… ¿A dónde ibas? Si se puede
saber, claro.
- Regreso a mi cuarto, no quiero que Jun pase mucho tiempo solo,
seguro se asusta.... ¿Quieres acompañarme? –
le sugirió, prefiriendo caminar con él que solo.
-Vale… aunque buscaba a Hisaki… le prometí algo
pero ahora no sé donde se ha metido…- se guardó
una mano en el bolsillo, caminando a su lado -¿No me habías
dicho que estaba más gente en vuestro cuarto? Entonces no
está solo tu hermano.
- Sí, pero.... – sonrió un poco cohibido. -
... siento que soy yo el que debe cuidarlo, y no quiero que se preocupe
por mí. Podemos buscar a Hisaki por el camino si quieres.
Se supone que se quedaba con nosotros también.
-Sí, lo sé…- carraspeó levemente –Bueno,
no sé si es muy correcto decirlo, pero no me parece que de
todos modos Hisaki sea muy discreto… el caso es que esta tarde
me contaba que siempre termina solo… me dio mucha lástima…
creí que necesitaba calor humano… incluso que por eso
me había sugerido lo del sexo aquella vez… el caso
es que lo abracé y al punto casi se separó…
- Bueno, a lo mejor le dio pena incomodarte, ¿no? Por lo
que pasó la última vez. – le sugirió,
sin comprender muy bien. Lo cierto es que también le daba
lástima el chico al escuchar aquello, aunque también
opinaba que tenía varios tornillos sueltos.
-No creo… que él se preocupe de incomodarme o no…
es un descarado y le gusta meterse conmigo, estoy seguro…
aunque al menos me respondió a varias cosas con seriedad
y eso fue de agradecer, la verdad…- se subió las gafas
de nuevo, consciente de que lo hacía a cada momento pero
sin poder evitarlo.
- ¿Qué cosas? Si se puede saber – preguntó
Hyouden, corrigiendo su curiosidad enseguida, pero mirándolo.
-Bueno… claro, sí, se puede saber…- se apartó
el cabello, carraspeando ligeramente –Cosas sobre sexo…
tenía curiosidad, estuve recluido en mi casa y luego aquí…
apenas salía para ir a clase y no tenía amistades…
no es que fuera alguien popular, como ya imaginarás…
Ni siquiera he visto escenas de sexo explicito…me siento un
poco patético en ese sentido… la verdad- se subió
las gafas y lo miró, muy serio y digno aunque completamente
rojo.
- No me parece patético el no saber algo.... No es una obligación.
– le aseguró, pensando por un momento en su hermano
y en si sabría algo él, por más bromas que
hiciera, a veces le parecía que sólo decía
cosas por decirlas. - ¿Por qué estabas recluido en
tu casa?
-Por nada… por mi padre que era un hombre muy extraño…
me hacía quedarme en casa y estudiar a todas horas…
o acompañarlo a reuniones con sus amigos, cosas de ese tipo…
En realidad, no recuerdo haber hecho algo infantil… jamás,
aunque seguro que lo hice, claro está…
- Sí, seguro... – continuó mirándolo
pensando que era demasiado serio. – Debe haber sido duro,
pasar tanto tiempo estudiando... para esto. Lo siento. – se
disculpó por si lo lastimaba.
-Tranquilo, no me afecta… tampoco estudiaba porque tuviera
devoción alguna por esas materias… la verdad…
Supongo que algunos nacen con estrella y otros nacemos estrellados…-
sonrió con la boca un tanto torcida, subiéndose las
gafas de nuevo –Nunca he probado otra cosa así que
no puedo decir que me sintiese mal exactamente… sólo
vacío… sí… eso…
- Vacío.... puedes intentar tener otra vida ahora. ¿No
lo crees? Estamos muertos, pero si seguimos aquí.... puede
que no esté tan mal. – le sonrió un poco, intentando
alentarlo, pensando que no se creía es de que no le afectase
para nada. – Yo siempre me he ocupado de que Jun no perdiese
su infancia, sin importar lo que pasase.
-Pero ya no sería un niño… no lo noto en mí
pero sí en los demás… es como si la edad mental
tampoco hubiera transcurrido…- suspiró con fuerza,
subiéndose las gafas –No me preocupa tener una vida…
demasiado… no me quita el sueño… sé que
no soy buena compañía.
- Pero yo estoy disfrutando hablar contigo. - - alzó una
ceja, observándolo aún. – Y no creo que a nadie
le guste estar solo. No sonríes mucho ¿verdad?
-A veces, pero no te gustaría verme en esos momentos la
verdad… Bueno y ante alguna mordacidad… aunque también
me he reído por bromas, tampoco es que sea una estatua…-
lo miró a los ojos y se apartó el flequillo –A
mí también me agrada hablar contigo, eres con uno
de los pocos que se puede mantener una conversación lógica…
El albino se rió un poco, relajándose más.
– No es para tanto. También está Wolf y....
creo que eso es todo – se rió de nuevo. – No
sé si me espantaría con nada ya, la verdad.
-Pues…- sonrió levemente pensando que no había
dado muchas opciones tampoco –Es normal… la gente ha
perdido el norte aquí dentro… no es para menos…
- Lo sé.... yo intento pensar lo más normalmente
posible. – suspiró. – Trato de no dejarme llevar
por lo que vea aquí dentro.
-Yo también… De todos modos, no pierdo fácilmente
el control y no creo que vaya a hacerlo nunca… de nuevo…-
respiró con fuerza, abriendo la puerta de su cuarto y mirando
adentro –No está… creo… que me quedaré
a esperarlo, está bastante mal, no quiero que se sienta solo…
pero antes te acompañaré a tu cuarto.
- Vale, gracias. Para ser tan serio, eres muy amable, Kadem. –
le sonrió, asintiendo, pensando también que era muy
considerado pero no sabía si eso lo iba a cohibir. Le daba
la impresión de que se avergonzaba con facilidad.
-Que sea serio no quiere decir que sea malvado o algo así…-
se rió, mirándolo de soslayo, apartándose el
cabello de la cara y subiéndose las gafas –Me agradas,
de todos modos, tampoco tengo prisa por separarnos.
- Tú me agradas a mí y por fin te escucho reír...
– se rió también acompañándolo.
– No quise decir eso, es sólo que a menudo las personas
así, pueden ser muy frías. Tú no lo eres.
-No soy frío, sólo serio… en realidad soy bastante
tímido… Es normal, me avergüenza tratar con otras
personas, no estoy acostumbrado… y tampoco soporto las aglomeraciones…
me pongo malísimo… tú también pareces
serio, pero seguro que es porque estás conmigo…
- En realidad soy así, pero no con mi hermano, es imposible.
– se rió de nuevo, pensando que siempre le daban ganas
de molestarlo. – Pero tampoco me gustan mucho las aglomeraciones
la verdad. Claro que en este caso, no me molesta estar con varias
personas.
-¿Te refieres a tu hermano…y eso? Al doctor y al otro
niño, Keika…- recordó de inmediato –Comprendo…
a mí me molestaría igual…
- Son personas agradables - le aseguró, aunque sabía
que no se refería a eso. -¿No dijiste que vendrías
al cuarto junto al nuestro? Tal vez.... quieras traer a Hisaki contigo.
-Sí, tal vez, si lo encuentro se lo diré, pero no
puedo cambiarme de cuarto antes de localizarlo… o de esperarme
un tiempo prudencial, o pensará de nuevo que se ha quedado
solo…- se quedó parado frente a la puerta observándolo
–Nos veremos… vendré a verte si puedo ¿de
acuerdo?- tuvo que controlarse para no extender la mano, pensando
que realmente no sabía comportarse para su supuesta edad.
- Espero que puedas – sonrió observando su gesto y
tomando su mano de todas maneras, no tenía por qué
no hacerlo.
-Claro… creí que no se había notado…
lo de la mano… ya sabes… de estar con adultos…-
se la apretó un poco y se la soltó de nuevo –Bueno…
me pasaré…- sintió que se enrojecía y
se volteó volteando la barra metálica en la mano,
girándola en círculos.
- No tiene nada de malo, ten cuidado – se despidió,
abriendo la puerta de su cuarto y esperando un poco a que se alejase,
no quería dejarlo solo en medio del pasillo. El moreno volviéndose
un momento también para asegurarse de que entraba bien y
girándose de nuevo, sólo que ahora más rojo
y contrariado.
|