| Capítulo 72- One Night Get Away
Ian se pasó la mano por el pelo, recogiéndoselo aunque
estaba empapado. Arn no había ido a clase, claro que tampoco
le había puesto falta. Soren sin embargo, había ido
pero no habían hablado más de lo que lo hubiera hecho
cualquier profesor con un alumno.
Sabía que tenían que hablar, pero no se sentía
con muchas fuerzas para ello, se encontraba inseguro con respecto
a la relación, claro que no era para menos.
Cogió la cazadora con una mano, subiendo las escaleras un
tanto deprisa hacia los dormitorios.
-Ian sensei… se le agradecería que no fuera con shorts
y … una camiseta mojada por el edificio… al menos use…
una chaqueta…- un hombre mayor lo reprendió, haciéndole
sentir como si fuera un niño pequeño.
-Sí, señor… pero es que soy el profesor de
gimnasia…- sonrió de medio lado, subiendo el resto
de los escalones y pasando de todo. Entrando en el ala y llamando
a la puerta del cuarto del pelirrojo.
- ¿Sí? – Soren abrió la puerta, sorprendido
al encontrarse al rubio y haciéndose a un lado. – No
deberías andar así.... – murmuró, serio,
aunque rojo también.
-¿Por qué? Sólo es una camiseta y unos shorts,
vosotros también vais así a gimnasia ¿no?-
le apoyó la mano en la cabeza, echándosela un poco
hacia atrás e inclinándose sobre él para besarlo
mientras cerraba la puerta con un pie.
Soren le devolvió el beso, enrojeciendo más, y murmurando
cuando se rompió. – Pero está mojada, te resfriarás.
-No, yo siempre tengo calor…- le puso la cazadora en los
hombros y le sujetó las caderas, acariciándoselas
y subiéndolas un poco por su cintura, sujetándola
con algo de fuerza y alzándolo del suelo para besarlo de
nuevo, sujetándolo bajo las nalgas y manteniéndolo
allí –Te quiero…
- Yo también... – murmuró bajito, aún
rojo y pensando que el calor lo tenía él ahora. –
Y te puedes resfriar aunque tengas calor.
-No… yo no me enfermo…- lo miró a los ojos fijamente
sin decir nada y entreabriendo los labios de pronto –Soren…
¿te atreves a salir de aquí? Por una noche…
si no te atreves no pasa nada.
El pelirrojo lo miró a los ojos, serio, pensativo, respondiendo
por fin. –Claro que me atrevo. ¿Qué es lo peor
que puede pasar?
-Que te condenen más tiempo… eso… por intento
de fuga, pero no dejaré que te descubran…- lo bajó
aunque no tenía muchas ganas y sonrió pegándole
una cachetada en las nalgas con ambas manos, acercándolo
a él –Soren… hoy… sólo piensa en
mí… ¿sí?
- Sí, pero no hagas eso – frunció el ceño,
negando con la cabeza y alejándose un poco. – No me
importa pasar más tiempo aquí, ya te lo dije.
-No he hecho nada…- lo acercó de nuevo, acariciando
sus nalgas y pegándolo a su cuerpo otra vez –Ponte
mi cazadora… no queremos ir anunciando por la calle que eres
un recluso.
- ¿No vas... a cambiarte? – le miró las piernas,
enrojeciendo de nuevo y girándose para ponerse la cazadora
como si eso fuera necesario, subiendo la cremallera para tapar la
camiseta del reformatorio por supuesto.
-No ¿Por qué? Así voy bien…- lo cogió
por encima de los hombros y bajó las escaleras a su lado
–Vamos al gimnasio, en la parte de atrás de mi despacho
hay una puerta que da al garaje… luego… simplemente
nos largamos.
- Te vas a resfriar – refunfuñó como si fuese
una maldición, aunque en realidad era porque no podía
dejar de estar rojo. Era distinto cuando estaba en clase, sólo
tenía que concentrarse, pero claro, en clase no lo tenía
tan cerca.
-No recuerdo haberme resfriado desde que era un niño de
colegio…- lo pasó delante de él al gimnasio,
un poco alterado por la escapada. Como los encontrasen, no sólo
Soren pasaría más tiempo. No había querido
decírselo al chico, pero él iría a la cárcel
por ayudarlo a fugarse. Abrió la puerta de su despacho con
llave y cogió un alambre que ya tenía dispuesto para
abrir la puerta del garaje. Miró afuera –No hay nadie…
vamos… metete rápido en los asientos de atrás,
es el descapotable…
- Está bien, no te preocupes, soy bastante rápido.
– le aseguró con una media sonrisa de orgullo, esperando
y echando a correr hacia el auto en cuanto Ian hubo abierto la puerta.
El rubio subió el techo esperando y pasándole la
identificación al guarda que vigilaba la salida
-Recuerde que si vuelve más tarde de…
-Sí, lo sé… gracias- el rubio le sonrió
recuperando su carné y saliendo del reformatorio con el corazón
a todo latir en el pecho. De todos modos, aún no estaban
fuera de peligro, hasta que no hubieran conseguido volver sin que
nadie notase la desaparición de Soren… seguirían
estándolo –Pasa delante conmigo ya… - lo miró
de soslayo, encendiendo un cigarro y dejando el encendedor sobre
el salpicadero.
El pelirrojo pasó por el medio de ambos asientos, dejándose
caer en el de pasajeros y mirando a Ian de soslayo, y luego por
el retrovisor. - ¿A dónde me llevas?
-No lo sé…- sonrió con el cigarro entre los
labios –Hace años que no estoy en Japón, estoy
bastante perdido… pero me gustaría pasarme por mi barrio…
enseñarte la tienda de mis padres… Aunque no vamos
a entrar, no quiero preguntas…sólo saber qué
te parece… tal vez quieras trabajar ahí cuando salgas…-
lo miró de soslayo.
- No lo sé... tal vez.... – murmuró, encogiéndose
de hombros, y mirando por la ventana, tratando de no demostrar lo
bien que se sentía de estar allí afuera. A pesar de
todo lo que dijera, no podía negar que extrañaba esa
libertad. - ¿Por qué no?
El rubio bajó el tejado del coche de nuevo, sonriendo al
mirarlo y pensando que no hacía calor a esas horas, pero
era igual, merecía la pena por ver esa expresión en
Soren. Volvió la vista a la carretera y se puso las gafas
de sol, más bien por el aire que por la luz precisamente
–Es una tienda de electrónica… ordenadores…
hardware… esas cosas…
- Conozco algo de esas cosas, es que... – sonrió un
poco, de manera maliciosa. - ...he robado algunas de esas cosas....
– giró el rostro hacia él, observando cómo
el viento movía su cabello.
Ian sonrió mirando adelante –Bueno, mis padres ya
están acostumbrados a mí, no les sorprenderá
tu currículo ni te juzgarán por ello… Mi padre…
bueno… él también tiene mucho que callarse-
se rió y lo miró de soslayo –No son mis padres
de veras, pero bueno… como si lo fueran…
Soren rió un poco, enseriándose enseguida, y preguntándose
si vendría de una familia criminal. - ¿Eres adoptado?
Creí que tendrías una familia perfecta.
-Soy adoptado… aunque ellos no tienen papeles ni nada…
pero bueno… yo siempre he llamado mama a mi madre y papá
a mi padre…- se sacó el cigarro de los labios para
dejar salir el humo –y Arn… era como mi hermano pequeño…
fui un capullo… cuando me largué, debí llevarlo
conmigo…- frunció el ceño apretando las mandíbulas
seguidamente, maldiciendo haberlo nombrado y sonriendo de medio
lado luego.
- Él..... aún te quiere, es obvio. – Soren
lo miró serio, pensando en lo que le había contado
el chico. – La gente comete errores......
-Lo sé… y yo soy un especialista ¿Sabes?- lo
miró de soslayo a través del cristal de las gafas
–En cagarla…- volvió la vista a la carretera
y aparcó el coche lejos de su barrio –Vamos andando…
quiero volver… y encontrar mi coche, cosa que no creo que
suceda si lo aparco allí…- sonrió saliendo y
cogiendo el mechero antes de dejar el coche.
Soren se bajó, caminando tras él, hasta alcanzarlo,
mirando el piso. – Ian.... no lo haces tan mal como crees.
-¿No?- le sujetó la mano con firmeza, besándole
los dedos y bajándola de nuevo, soltándolo para sujetarle
los hombros y devolverse el cigarro a los labios –La verdad
es que me siento extraño… inseguro… no lo sé…
con todo lo que ha sucedido… no puedo evitarlo, sigo queriendo
ser el único en el que pienses… y bueno… te estoy
llevando por aquí… pero si quieres que te lleve a algún
sitio en especial, dímelo, no vamos a volver hasta mañana
así que… tenemos todo el tiempo del mundo hasta que
te canses…
- No, está bien por aquí. – intentó
sonreír, nervioso también, aunque no se le daban bien
las sonrisas de todas maneras, se sentía tonto. – Sé
cómo te sientes, lo sé. Pero.... estoy pensando en
ti ahora.
-Ya… lo sé…- se subió las gafas al pelo,
apartándose el flequillo de la cara –En realidad también
me siento inseguro porque…- se rió un poco, mirándolo
de soslayo –He follado mucho… incluso demasiado…
pero la verdad es que nunca he tenido una relación…
nunca… y es… extraño, angustiante… no lo
sé…
- Pero estás seguro de que deseas esto, ¿no? –
se metió las manos en los bolsillos de la cazadora, más
nervioso ahora. – Yo tampoco he tenido ninguna.... me mantengo
alejado de la gente, y además, nunca.... nunca había...
follado – finalizó, frunciendo del ceño y apartando
la vista.
-¿No?...creí que sí…si te hice daño…
– lo miró, había supuesto que sí. Fuera
como fuera, no es como que se hubiera acostado con él la
primera vez y apostaba que Arn no había sido muy delicado.
Alzó una ceja prefiriendo ni tocar el tema porque sentía
que le pulsaba una vena en el cuello –Deseo esto, sí-
cambió de tema rápidamente –Te quiero, estoy
seguro… creo que por eso me siento así de angustiado…
no quiero perderte, cuando es sexo… es igual…
- No es sólo sexo! –alzó la voz, mirándolo
por un segundo y desviando la mirada de nuevo. – Y no me hiciste
daño. De todos modos.... no vas a perderme. Yo sólo
estaba confundido.... Y no quiero que pienses que eres un consuelo
o algo así, como dijiste esa vez.
-Bueno… te creo sin que me grites- lo miró y sonrió
alzando una ceja y guardándole las gafas del sol en el bolsillo
del pecho de la cazadora. Se apoyó tras él, rodeándole
la cintura y besándole una mejilla mientras caminaba de todos
modos, señalándole luego la acera de enfrente. No
era una tienda muy grande pero se veía bastante extraña
–Mi padre es un nerd… completo…- se rió
mirando desde allí, sin ningún deseo de acercarse.
- ¿Un nerd? No lo hubiera imaginado.... - - contestó
sinceramente, observando la tienda. Se veía bastante caótica,
pero sin duda su padre sabría donde estaba cada cosa. - ¿Seguro
querrían contratarme?
-Sí, seguro… son unos cotillas, por eso no vamos a
acercarnos o empezaran a contar historias que realmente no queremos
escuchar…- se lo llevó con él, de nuevo sujetándole
los hombros y acariciándole el hombro mientras caminaban
–Me fijé en ti… el primer día… bueno…
me fije en otras cosas también…- se rió mirando
un poco atrás y bajando la mano a sus nalgas para apretárselas.
- No es necesario que hagas eso – enrojeció, protestando,
pero sin dejar de caminar. – A mí también me
pareciste atractivo aunque ya supuse que ibas a ser un profesor
pesado.
-No, no lo hago como suplicio, no creas…. – le sujetó
la cintura, metiendo la mano bajo la ropa -¿Cómo que
pesado? ¿No te gusta mi clase?
- No, sí me gusta! – le contestó, enrojeciendo
más. – Pero eres muy.... alegre. De esos que no te
dejan en paz. – refunfuñó, aunque claro, ahora
no quería que lo dejase en paz. Pensaría que estaba
molesto o algo.
-Oh… vale… intentaré ser más desagradable
para haceros felices…- alzó un poco una ceja, igual
sonriendo y pensando que ni de broma iba a cambiar un mínimo
su conducta –Me divierto haciendo deporte… y me agradan
los chicos… no veo por qué ser de otro modo…
Además, trataba de ligar contigo… ¿Qué
quieres? No se me ocurría otro modo aparte de molestarte…
- Eres un bruto. – lo empujó aunque de broma, sonriendo
un poco, sin poder evitarlo. – No es eso, es que.... no me
agrada la gente muy optimista. No es que no me agraden, es que....
me molestan un poco.
-¿Por qué?... yo no soy optimista además…
sólo… actor…- sonrió levemente, atrayéndolo
de nuevo a su lado –Soren… te voy a ayudar, verás
como todo irá mejor…
- Porque la vida no es así, sólo para algunos. Y...
es molesto que finjan comprender... o saber cómo viven los
demás, por eso. No sé.... supongo que es algo mío.
– contestó, dejándose abrazar, aunque sin mirarlo.
– Y ya te dije que me agradas, si no.... no estaríamos
así. No sé, es confuso.
-Es confuso… ¿el qué?- preguntó, pasando
por un callejón y alzando la vista al notar que llovía
¿para eso se había lavado el pelo? -¿A dónde
quieres ir Soren? No sé cuando podamos volver a salir…
- Vamos al parque de diversiones. Me gusta colarme allí
cuando está cerrado... – le confesó, bajando
más la cabeza al sentir las gotas de lluvia sobre la misma.
– Es confuso el que me gustes, siendo así.
- Ah… bueno, eso es porque estás enamorado…-
se rió sacando un poco la lengua en una actitud entre infantil
y gamberra, sujetándole la mano y corriendo hacia el coche.
-Vamos que me empapo y se me transparentan los pezoncitos…
- Eres un idiota, ¿sabías? – echó a
correr con él, aprovechando que no lo veía para sonreír
aunque su mano inconscientemente apretó más la del
rubio.
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