| Capítulo 71-Autodidactas
El rubio se acercó a Jun, sacudiéndolo por un brazo
para llamar su atención, apenas hubo regresado, y se metió
la mano bajo la camiseta, sacando lo que llevaba allí, sujeto
con la cintura del pantalón. – Mira lo que te conseguí
– sonrió, entregándole la barra de chocolate.
-¿Y eso?- preguntó entusiasmado, sus ojos iluminados
ya con la sola visión de aquello –Le guardaré
algo a mi hermano… esto…- cortó un trozo y lo
apoyó en la cama, cogiéndolo de nuevo a casi la velocidad
de la luz y guardándolo bajo el colchón por si acaso
-¿Dónde estabas? Os fuisteis todos…y me quedé
solo, estaba enfadado…- se metió un trozo de chocolate
en la boca. En realidad, sólo por el chocolate se le pasaba
el enfado.
- No sé donde están los demás. Yo estaba con
Yudai. Me desperté en otro cuarto y de pronto estaba en el
reformatorio. Y luego me encontró Yudai y bajamos y fuimos
a la cocina... – se rió, por tanta explicación.
- ¿Sabes que el amigo de Wolf sensei , el que nos consiguió
helado, es novio de Yudai?
-Oh… pues los dos me agradan ya…- se rió pensando
que le hubiera gustado ir con él a la cocina como cuando
ellos dos habían intentado encontrarla… pero que esta
vez sí hubiera chocolate de veras. Cortó una onza
y se la apoyó contra los labios –Come… ¿crees
que están bien? ¿Mi hermano y Wolf sensei?
- Gracias... – sonrió, hablando extraño por
el chocolate en su boca y riendo un poco. – Yo creo que sí,
si yo pude regresar....Seguro ellos también. Pero podemos
buscarlos si quieres.
-No… prefiero quedarme esperando… que si no sé
donde está mi hermano…y me voy de donde él sabe
que estoy… luego nos perdemos los dos… ¿no?-
lo miró a los ojos intrigado en confirmar su teoría
–Además… yo tengo miedo y él no…
- ¿Crees que él no? Yo estoy contigo- lo abrazó,
por reconfortarlo, sentándose a su lado. – Yo sé
que Wolf sensei volverá, porque aquella vez, cuando me enteré
de que estaba muerto.... desapareció. Todos lo hicieron,
pero luego volvió. Me dijo que no me iba a dejar solo y confío
en él.
-Yo también confío en mi hermano… y sé
que no tiene miedo… porque es… mi hermano…-meditó,
preguntándose si era un buen motivo –Yo nunca lo he
visto asustado, siempre es valiente y me cuida… y sé
que no me iba a dejar aquí… ¿nos encerramos
en el baño? Con el pestillo corrido… para que no vayan
a llevarnos hasta que regresen…- se levantó, tendiéndole
la mano y asegurándose de llevarse el chocolate.
- Vale... – sonrió, sujetando su mano y siguiéndolo.
– Si sucede algo, no salimos, hasta que vuelvan.
-Y si no sucede… mejor que tampoco salgamos por si cuando
lo hacemos, sucede…- se rió entrando en el baño
y sentándose en el suelo –Antes se pudrió todo…
cuando quise ir a buscaros… y me asusté y volví
corriendo… ¿crees que soy un cobarde? Si ya sé
que estoy muerto…- se recogió las rodillas con los
brazos apoyando los labios contra una de ellas y mirando a Keika.
- No, no lo creo. Yo también tengo miedo, y también
lo sé. Además, tú nos defendiste de la enfermera
esa.... Yo no me hubiera atrevido – se rió, como si
hablasen de una travesura.
Jun se rió también y se quedó mirando después
al piso –Esto sería más divertido si no estuviésemos
más que nosotros… y pudiéramos salir a investigar
el edificio ¿verdad?- lo miró de soslayo –Y
no siempre encerrados… porque cada vez que salimos nos pasa
algo…
- Sí, estoy aburrido de estar aquí.... – refunfuñó
el rubio haciéndose eco de sus protestas. – Tal vez
deberíamos.... llevar algo como el chico que me dijo que
estaba muerto. Él llevaba un palo y se defendía.
-A lo mejor sí… pero probablemente nosotros llevaríamos
un palo y nos asustaríamos…- se rió, cruzando
las manos y jugando con los dedos pensando que así nunca
se iban a divertir –A mí no me gustaba salir a discotecas,
a mis amigos sí… pero yo no lo hice nunca… tú
como eres pequeño… menos…
- No, yo nunca lo hice. – se rió, mirándolo.
– No te gustaba, pero ¿lo hiciste alguna vez? ¿Sabes
cómo es?
-Sí, lo hice alguna vez… porque tenía curiosidad…
o porque se ponían pesados también…- lo miró
girándose un poco hacia él –Te arreglas todo…
y sales a una discoteca… te piden el carnet para ver si tienes
16… y luego adentro sólo te quedas parado en un sitio
mirando niñas y bebiendo refrescos… sólo eso…
o también puedes enrollarte con una, pero eso no lo hice…
- Pues suena aburrido... – Keika arrugó la nariz con
cara de que le daba pereza sólo de pensarlo. – Hasta
es más divertido estar aquí. – sonrió
de nuevo. - ¿Nunca te enrollaste con nadie?
-Nu- se rió porque le hacía gracia que Keika dijera
enrollarse, aunque no tenía mucho sentido, peor quedaba extraño
en él –Pero lo vi hacer y da pena mirar…
- ¿Da pena mirar? Pero, ¿cómo era? –
le preguntó curioso, porque de veras no tenía idea.
Sólo sabía que a los adultos parecía gustarles
mucho y que se suponía que él no debía hacerlo.
-No sé… no veía bien… se besaban y él
le tocaba las tetas…- se rió enrojeciendo por recordar
–y el culo… y también vi alguna cosa en películas
pero prefería mirar a otro lado por si me veían, que
me ponía nervioso…
- Oh, bueno.... Wolf Sensei me dijo hace poco que sólo te
debes dejar tocar de cierta manera si es alguien especial. –
lo miró, un poco rojo, consciente de que ya le había
hablado de eso. – Oye, Jun....
-¿Qué?...- se rascó el brazo y lo miró
nervioso –Tú ya eres alguien especial… si somos
novios… no puede haber nadie más especial…
- Pues... entonces, ¿me besas de nuevo? – le preguntó,
enrojeciendo más, y riéndose nervioso. – Me
gusta... y contigo sí puedo además.
-Sólo puedes conmigo…- le anunció, por si pensaba
que no, tocándose la punta de la nariz con el dedo, rojo
como un tomate –Yo también estaba pensando en besarte…
¿te sientas en mis piernas? Así…- hizo un gesto
difícil de comprender –mirándome…
- Vale.... –asintió, acercándose y poniéndose
a horcajadas porque no veía otro modo y acercando sus labios
a los de su novio, esperando.
-¿Estás nervioso?- preguntó, porque él
lo estaba, claro –Es igual- no le dio tiempo a contestar y
le sujetó la cintura con las manos, atrayéndolo y
besándole los labios, entreabriéndolos un poco y sintiendo
que le quemaban las mejillas al deslizar la lengua en su boca. Lo
miró nervioso mientras lo besaba aunque no estaba muy seguro
de estarlo haciendo bien.
- Keika lo miró un momento, cerrando los ojos luego, con
el corazón galopándole en el pecho, sintiendo su lengua
y succionándola sólo porque le gustaba su sabor. Y
porque sentía que era lo que debía hacer.
Jun siguió observándolo, respirando con fuerza y
acariciándole las nalgas sobre el pantalón, además
de nervioso, excitado porque succionase su lengua así. Además,
sabía a chocolate. Succionó la suya de vuelta, acercándolo
más a él y separándose porque no se aguantaba
más sin preguntarle -¿Te gusta?
- Claro, y ¿a ti? ¿Te gusta? – le preguntó
de vuelta, nervioso por su respuesta.
-Sí…- se rió aún nervioso y le pasó
las manos por el pecho, tocándole los pezones donde sentía
que se abultaban bajo la tela, sintiendo un estremecimiento -¿Y
aquí te gusta? Porque a mí me está gustando
tocarte…
- A mí me está gustando que me toques... –
contestó, algo rojo, asintiendo y acariciando su rostro y
su cuello, preguntando luego del acto. - ¿Puedo tocarte también?
-Sí… me gusta. Si yo lo hago, tú también
puedes, no sería justo…y… voy… a mirarte…-
le abrió la camisa y sonrió un poco, con las mejillas
ardiendo. Deslizó los dedos por sus pezones con suavidad
y se los apretó un poco, pellizcándolos después
un poco reído.
- Ah... eso se sintió extraño..... – se rió,
aunque le había gustado la corriente que le había
ocasionado, y le abrió la camisa también, bajando
la mano por su pecho y sus abdominales.
Jun lo miró a los ojos más rojo aún con las
caricias –Se me ha levantado… - anunció, como
si no fuese obvio mirando luego abajo a Keika -¿Te la has
tocado alguna vez?- lo miró a los ojos pensando en si Wolf
sensei lo mataba de enterarse.
- No..... bueno, sí – se rió de nuevo, avergonzado.
– Pero me riñeron.... y ya me daba miedo hacerlo.
-¿Te lo hago? Yo sí lo hago… pero cuando mi
hermano no sabe… yo sé que él también
lo hace… además… además a veces la tiene
dura cuando esta dormido y es incómodo…- se rió
de pronto.
Keika se rió, tomando su mano. – Hazlo. Yo creo que
ya sí puedo porque tengo novio, y además... porque
eres tú.
-Vale… pero estoy nervioso… que me da vergüenza…-
se rió un poco y empezó a tocar su sexo sobre el pantalón,
acariciándolo y notando cómo reaccionaba, endureciendo
y calentándose –Mejor te arrodillas… y te bajo
el pantalón… - lo miró a los ojos nervioso.
- Vale, pero se me está poniendo caliente – le advirtió
como si necesitase saberlo, poniéndose de rodillas.
-La mía ya lo estaba hace rato… es así, lo
que pasa…- susurró, mirando cómo se arrodillaba
y tirando un poco del pantalón, notando cómo se quedaba
sujeto a su sexo y apartándolo, observándolo moverse
un poco. Lo miró atentamente, nunca había visto uno
tan cerca sin ser el suyo, lo sujetó sintiendo que ardía
y comenzó a acariciarlo -¿Te gusta? Es bonita…
- Gracias... Y sí, me gusta... – contestó,
sintiendo que le costaba algo por lo que estaba sintiendo y estirando
la mano para bajarle el pantalón a Jun, preguntando en el
acto. – Puedo, ¿verdad?
-Ahora ya lo hiciste de todos modos…- se rió, acercándose
a él un poco más y sujetándole la mano con
su mano libre, pasándola por su propio sexo y estremeciéndose
sin poder evitarlo. Se acercó más, aún de rodillas,
besándole los labios intensamente.
Keika gimió con suavidad entre los labios del chico, cerrando
los ojos, y acariciando su sexo. – Me gusta.... cómo
se siente... – murmuró ensoñadoramente jadeando
un poco.
-A mí también…- dejó la mano de Keika
para que lo hiciese él y volvió a tocar sus pezones
con la mano libre, apretándolos entre los dedos porque le
había gustado. Miró abajo y tiró un poco del
sexo del chico, rozándolo contra el suyo, jadeando con suavidad.
- Ah.... me gusta, Jun.... – jadeó el rubio, su rostro
arrebolado por la excitación, apretando y masajeando más
el sexo de su novio, a medida que el suyo propio crecía.
- Ah… a mí también… - echó las
caderas más hacia él, dejándose hacer por su
mano –Espera… quiero…- lo abrazó, sujetándole
las nalgas y apretando su sexo contra el de Keika, rozándose
contra él –Ah… haz así…- le apretó
más las nalgas besándolo otra vez y sintiendo sus
pezones rozándole la piel.
- Va... vale....- el rubio se empezó a mover también,
gimiendo cada vez más alto, por lo caliente que se sentía
y por lo poco acostumbrado que estaba a eso. – Jun.... te
quiero...
-Yo también… te quiero…- lo miró sonriendo
un poco y besándole el cuello porque se veía suave,
moviéndose con más fuerza contra él, escuchándolo
gemir. Le hacía sentirse aún más ardiendo –Abrázame…
más… Keika… hum…- le apretó más
las nalgas –¿No te has corrido… nunca?
Keika lanzó un gemido algo más fuerte, irónicamente
corriéndose, y riendo nervioso, jadeando. – Sí...
ahora....
Jun se tuvo que morder el labio para no gemir más alto y
lo besó con fuerza, apretándolo más, su sexo
resbalando en el semen del rubio mientras se corría contra
su abdomen. Se rió, jadeando, besándolo de nuevo,
ahora superficialmente y sentándose sobre sus propias piernas
-¿A que mola?
-Sí, mola mucho. – se rió también,
aún emocionado por lo que acababan de hacer, y abrazándose
a él. – Me alegro de ser tu novio.
-Yo también…- lo abrazó con más fuerza
besándolo otra vez –Pero no le podemos decir a nadie…
acuérdate…
- No le digo a nadie.... – se rió bajito, sin separarse.
– Pero nos va a ser difícil cuando regresen los mayores.
-No nos besamos con lengua cuando estén delante… Si
ellos tuvieran novio… podríamos espiarlos…para
saber cómo hacen…- se rió malditamente, pasando
los dedos por el semen en el abdomen de Keika -¿Nos bañamos?
Juntos… a veces me baño con mi hermano… él
la tiene muy grande… es porque es mayor… no porque nosotros
la tengamos pequeña…
- Ya, sí lo imaginaba. – asintió poniéndose
de pie y deshaciéndose de toda la ropa por fin. – Nos
bañamos. Y además, así estaremos limpios para
cuando vuelvan. Yo creí que no querías que tu hermano
tuviera novio.
-Y no quiero… ¿pero sí quiero espiarlo?- se
rió abriendo el agua y colándose dentro aunque aún
no estuviera llena, llevando a Keika con él de la mano –También
me valdría espiar a Wolf sensei… o a otro… pero
a otro me da miedo luego si nos descubren…
- Podemos ir con Yudai! Él tiene novio y es mi amigo, así
que no importa..... – sugirió, emocionado con la idea,
pensando sin atreverse a revelarlo que además su novio les
podía dar helado si los descubrían, así que
de igual manera ganaban.
-¿Pero se lo vamos a decir? ¿No le da vergüenza
que los veamos? Y que le veamos a su novio desnudo… porque
yo no querría que te vieran a ti… - lo miró
entre atento y entusiasmado.
- Hum... podemos seguirlo sólo. O pedirle que nos lleve
y hacernos los que vamos a otro lado, porque yo también conozco
a un chico allá. Le digo que lo quiero visitar.
-Vale…- el pelirrojo le salpicó con el agua de la
bañera, mojándole la cara y el pelo, reído
–Pues igual hay que verlos varios días, no sabemos
cuando van a hacerlo…
- Pues no.... – murmuró pensativo, salpicándolo
de vuelta luego, y riendo. – Pero yo creo que no esperamos
mucho. Su novio se puso feliz de verlo.
-Yo lo haría todos los días, es divertido…-
se tiró sobre él, sacando todo el agua por fuera,
riéndose y besándolo otra vez –Pero no…
seguro que se nos queda la polla escocida…- se rió
de nuevo como si hubiera dicho una maldad.
- No seas baka, eso no puede pasar – se rió de nuevo
colocando las manos sobre su cabello y alborotándolo todo
por jugar.
-Sí puede… porque yo me la meneé muchas veces
en un mismo día una vez y luego me la dejé echa un
desastre… y me dolía…- le explicó, tumbado
sobre él y sumergiéndose un poco, cogiendo agua con
la boca y echándosela malditamente.
- No seas malo! Me vengaré! – lo amenazó, imitándolo
y salpicando a la vez. Se sentía feliz como no lo hacía
en mucho tiempo.
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