| Capítulo 70- Alone But Never
Lonely (Except When I'm Alone)
- Así que tú también piensas reunirte con
ellos, ¿eh? Yo pasé una noche con ellos pero ahora
no los puedo encontrar. He estado vagando solo.... – contestó
Hisaki observando al moreno. - ¿De veras te moriste congelado?
-No… me morí asfixiado o deshidratado… no estoy
muy seguro… pero me desperté en una sala de congelación…
supongo que ahí dejaron mi cadáver porque había
fundas de plástico y cuando salí ponía “morgue”
bien grande…- lo miró, subiéndose las gafas,
pensando que era un poco inocente para ciertas cosas, por decirlo
de algún modo –Has estado vagando solo ¿te sientes
solo Hisaki?
-Ahora no.... pero sí, siempre termino solo. – se
encogió de hombros como si no le importase pero lo cierto
es que estaba serio. –No recuerdo haber muerto, en ningún
momento.
-Yo tampoco recuerdo mi primera muerte… aunque hay un chico
que cree recordarla… se lama Yasu, parecía bastante
inteligente la verdad…- se subió las gafas de nuevo
por el puente de la nariz –Vamos a mi cuarto… iré
a ver a Hyouden otro día, estoy cansado…
- Yasu.... es el compañero de Ray – comentó,
recordando de pronto. - ¿Recuerda su propia muerte? Yo prefiero
no saber...- meditó, aunque igual pensando que le preguntaría
si lo volvía a ver. – Me pregunto si podré quedarme
contigo.
-No lo sé, esperemos que sí, aunque suelen usarme
bastante para experimentar, así que probablemente desaparezca.
De todos modos, siempre vuelvo a mi cuarto en cuanto me dejan en
paz…- suspiró, entrando en el cuarto y sentándose
en la cama –Puedes sentarte en la cama conmigo si quieres…-
lo observó pensando que parecía necesitar mucho de
los demás. Aunque quisiera disimularlo.
- ¿Por qué no los matas? – le sonrió
malditamente, sentándose a su lado tal y como le había
ofrecido. – No deberías dejar que te hicieran nada
más. O es ¿cuándo no recuerdas?
-Siempre los mato… a eso me dedico… a matarlos…
y a buscar explicaciones… pero efectivamente, en ocasiones
simplemente me despierto en un cuarto encerrado… o en un quirófano
a medio morir… y entonces no puedo hacer nada- le apartó
varios mechones de la cara con cuidado, apenas tocándolo,
pensando que tal vez no era tan frívolo como le había
parecido, tal vez sólo buscaba calor humano. Y era comprensible…
buscarlo, de cualquier modo, aunque fuera uno que él no aprobase.
Hisaki sonrió observando cómo lo miraba, sin poder
resistirse.- Empiezo a gustarte ¿no? No soy tan terrible
cuando me conoces, sólo un poco extraño – se
rió, recostándose contra él con toda la confianza.
- Creo que voy a hacer lo mismo que tú, los mataré.
No quiero que me sigan cortando y manoseando....
El moreno enrojeció y suspiró con fuerza, tratando
de ser paciente, rodeándole la espalda con un brazo y subiéndose
las gafas con la otra mano –Yo nunca dije que me disgustases
Hisaki, sólo que no soy bueno soportando cierto tipo de bromas
¿comprendes? ¿Qué quieres decir con manoseando?
- No lo que piensas....- sonrió, pensando que era divertido.
– Te examinan y te dan vueltas, te revisan todo como si fueses...
no sé, ¿la carne de la cena? Y para colmo, siempre
tienen las manos frías. Aunque usen guantes.
-Están muertos… no tienen por qué estar calientes.
En realidad, creo que sería aún más desagradable
que lo estuvieran, puedes agradecer que para ellos sólo seas
un solomillo ¿no crees?- carraspeó pensando que no
estaba imaginándose lo que él creía y enrojeció,
ahora sí imaginándolo –No saltes a conclusiones
además…
- Pero es mi naturaleza.... – sonrió, soltándolo
y acostándose en la cama. – Yo no dejaría queme
hicieran eso si no lo deseo.... Debe ser muy desagradable. Creo
que sus manos estaban frías incluso cuando estaban vivos.
-No lo recuerdo y no recuerdo que me importase la verdad…-
miró hacia atrás, observándolo un poco cohibido
de que se hubiese soltado, había pensado que necesitaba cariño
-¿Lo has hecho con muchos chicos, Hisaki?
- Hum.... bastantes.... antes de venir aquí. Luego se me
redujo la variedad-se rió seguro de que se enfadaría.
-Ya… comprensible… claro…- alzó una ceja
pensando que sí era un frívolo después de todo
-¿Y cómo es?- carraspeó, subiéndose
las gafas, mirándolo atento como si fuera a recibir una magistral
lección.
- Es divertido, delicioso.... y si realmente te gusta la persona
con la que lo haces... puede ser el cielo.
-Ya…- apartó la mirada, pensando que esperaba una
explicación más gráfica que lo que ya hubiera
presupuesto tras ver películas, aunque en realidad nunca
había visto una película pornográfica ni subida
de tono si quiera -¿Y qué es lo que más te
gusta de eso?- probó ahora con otra táctica, a recopilar
más información.
- Pues.... cómo se siente, puedo perderme en las sensaciones
en esos momentos. Escapar de cualquier cosa, y sentirme.... –
suspiró, enseriándose y llevándose una mano
a la frente. – No hay nada como cuando alcanzas el clímax.
-Será igual que cuando te masturbas… ¿no?-
se acostó en la cama, a su lado, sintiéndose infantilmente
interesado, aunque mantenía el rictus serio, nunca había
tenido un amigo con quien hablar de cosas así.
- No, es diferente, mucho mejor. No puedes acariciarte de esa manera
tú mismo, ni sentir ese deseo, el calor de otro cuerpo....
– giró el rostro, observando al chico, un tanto sorprendido
de que no le hubiese gritado ya, pero estaba hablando con sinceridad.
-¿Qué?...- se subió las gafas, echándose
un poco hacia atrás, enrojeciendo, cuestionándose
si le parecía un memo por ser tan inexperto y preguntar todas
esas cosas –Mis padres apenas me dejaban mantener amistad
con otros chicos ¿comprendes? Luego ya vine aquí…
y tampoco conocí a ninguno más, no me avergüenza…
ser virgen…
- No dije que te avergonzara, sólo me preguntaba cuando
me ibas a gritar-se rió por la cara que había puesto.
– Ser virgen no es malo, todo el mundo empieza así.
-Claro, lo sé de sobra…- se tumbó mirando al
techo y cruzando los brazos tras la cabeza -¿Y tu primera
vez? ¿La recuerdas? ¿Fue especial?
- Sí lo fue.... no muy buena, eso sí, pero especial
– suspiró, sonriendo, aún mirando al chico por
su parte.
-¿Te dolió? Porque asumo que eres pasivo…-
enrojeció por lo que estaba imaginando -¿Has sido
activo alguna vez?
- No, y sí, me dolió. – sonrió, tocándole
una mejilla. – Tú también asumes.
-Al menos lo reconozco y no lo impongo como si yo fuese médium…-
se apartó el cabello, apartándole la mano también,
porque encima de que estaba nervioso, tenía que estarlo molestando.
- Oh, pero es que yo soy médium. – se rió,
bromeando por supuesto, y mirando al techo también. –
Quiero ver las estrellas. ¿Has intentado llegar a la azotea?
-Sí… pero sucede lo mismo que si sales por la puerta…-
se giró y lo miró –Aún así, puedo
mostrarte las estrellas… Si quieres, esta noche iremos a verlas.
- Claro que quiero, ¿de veras puedes hacerlo? – sonrió,
algo incrédulo pero girándose de lado en la cama y
alzando la cabeza sobre uno de sus brazos. - ¿Cómo?
-En el último piso, en el tejado, hay un almacén…
y una parte del tejado es de cristal, una ventana de esas que se
abren a presión… sé que no es lo mismo que verlo
en directo… pero no hay otra cosa… - lo miró
atento, preguntándose si se conformaría con eso.
- Es suficiente. No lo he visto desde hace años. –
se inclinó hacia delante besándole la mejilla.
-Gracias- notó que se le encendía el rostro según
decía aquello y frunció el ceño contrariado
–No!... no…no quería decir eso…
- Pues nadie te obligaba –alzó una ceja, sonriendo.
– Gracias a ti también. Pero yo sí lo quise
decir.
-Calla… me equivoqué… no sé qué
demonios estaba pensando…- le tapó la cara con la mano,
ocultando que estaba reído y volteándolo de espaldas
a él en la cama, tapándolo con la sábana.
- Y ¿me arropas? Me siento como niño pequeño-
se rió, revolcándose bajo las sábanas, jugando.
El moreno arropándolo más y tapándole la cara
aún reído, aunque tratando de acallarlo.
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