Capítulo 69- At Last (My
Love Has Come Along)
El moreno tragó saliva, nervioso y lo abrazó con
cuidado, aunque en realidad le hubiera gustado hacerlo con fuerza
pero le parecía que fuera a romperse. Le besó una
mejilla sin saber qué decir –He estado pensando mucho
en ti…
- Creí que te habrías olvidado de mí. Discúlpame,
sé que prometí verte esa noche, pero no podía
volver. – le aclaró sin desear que pensase mal. –
deberíamos entrar en uno de los cuartos, no es seguro aquí
afuera, no hoy.
-Creí que nunca era seguro… he estado más veces
aquí, con otras personas…- entró con él
en un cuarto sin dejar de mirarlo –Ya sé que no sucede
por más que lo desees, poder ir a donde yo estoy o al revés…
pero no me he olvidado de ti, todos los días intentaba verte…
- bajó la mirada, sentándose en un colchón
–De estar pensando en ti…ya sé que hace días
que no nos vemos y que no fue mucho rato… me gustas mucho…
- Arn, eres... muy amable. . sonrió, sentándose a
su lado, un poco rojo, desacostumbradamente. – También
he pensado en ti. Deseaba mucho verte de nuevo.
-Nunca me habían dado calabazas con esa frase…- se
rió un poco rojo, aún mirando abajo y apretando un
poco las mandíbulas después. Le soltó la mano
y se rascó la mandíbula incómodo. Ahora le
daban ganas de irse pero claro, no iba a resultar muy digno.
- No te daba...calabazas. – contestó no muy seguro
de lo que significaba esa frase, aunque intuyéndolo. - ¿Dije
algo equivocado? Es sólo mi manera de hablar.
-No, no dijiste nada equivocado, siempre que se dice la verdad
no es una equivocación…- sujetó las manos en
el colchón aún sin levantar la mirada aunque ahora
estaba serio claro, todavía no dominaba eso de sonreír
cuando no tenía ganas, por más que lo intentaba, mucho
menos mirar a la gente a los ojos y disimular lo que pensaba –No
pasa nada… ¿has conocido a otra gente?
- Sí, a algunos... ¿te refieres a chicos como tú?
Vivos... – preguntó, sintiéndose mal sin comprender
y desviando la mirada. – Sólo a uno.
-No, me refería a cualquier tipo de chico…- se empujó
un poco el labio con el dedo, mordiéndoselo y lo miró
sólo por uno momento -¿A alguien especial? –
apartó la vista de nuevo antes de que le contestase.
- No, nadie especial. ¿Por qué preguntas eso? –
contestó, mirándolo de soslayo.
-No lo sé… por saber si te gustaba alguien…-
sonrió de medio lado –Intentaba ser sutil… pero
ahora ya no se puede…
- No eres muy bueno en eso... – murmuró mirándolo
de nuevo. – Me gustas tú, pero no tiene caso.
-No… no soy muy bueno…- sonrió, sintiéndose
un poco aliviado estúpidamente, como si no hubiera prestado
atención a la frase completa. Siguió sin levantar
la vista porque además ya imaginaba lo que iba a decirle,
se quedo serio, mirando al piso-¿Por qué no tiene
caso? ¿Es porque estás aquí y yo afuera?
- Estoy muerto y casi no podemos vernos de todas maneras.... –
sonrió con tristeza, aún así tomando su mano.
– Además.... estabas molesto conmigo, pero sigo sin
saber qué hice.
-No, no estaba molesto, sólo estaba tratando de disimular
que estaba triste…fue… sólo eso…- murmuró
enrojeciendo, mirándolo de soslayo y apretándole la
mano –Me da igual, me da igual que estés muerto…
- No eres bueno disimulando nada, como yo..... – sonrió
un poco, tan sólo por un segundo.- Te da igual, pero te irás....
– le apretó la mano de vuelta. – No quiero seguir
siendo un lastre en la muerte....
-No serías un lastre para mí… ya sé
que no sería normal… como con alguien vivo, pero no
me importa, ya sé que me iré, pero podré venir,
Ian es profesor… y es mi amigo, me dejará venir…
no lo sé… ¿no quieres intentarlo?- lo miró
a los ojos esperando su respuesta –Aunque no nos veamos tanto
como quisiéramos….
-No lo sé.... quiero... claro que quiero.- lo miró
a los ojos, deseando retenerlo allí y sintiéndose
egoísta. – La primera vez que te vi, te observé
por mucho tiempo, y luego tuve que tocarte.
Arn sonrió levemente, recordándolo –Me asusté…
no me gusta que me toquen… aunque sí me gusta si eres
tú…- le sujetó la mano apoyándola en
su cuello, sin dejar de mirarlo, pasándole la mano por la
mejilla –Intentémoslo… así no tendremos
que arrepentirnos al mirar atrás… Seiren… ¿no
quieres que te bese?
- Ya lo hiciste...Ese fue mi primer beso... – sonrió,
enrojeciendo ligeramente al confesar aquello. Era demasiado mayor
para eso, pero en cierta manera no sentía haber crecido.
Asintió esperando que comprendiese.
El moreno se acercó un poco más, atrayéndolo
y rozando los labios con los suyos antes de besarlo de nuevo, esta
vez profundamente, deslizando la lengua en su boca y moviéndola
con suavidad contra la suya tras haber escuchado que había
sido su primer beso. No había pensado en todo lo que le habría
negado su situación en vida. Le rodeó la cintura con
el otro brazo como negándose a que pudiera desvanecerse de
nuevo, lo había esperado tanto, aquel beso… no podía
dejar de acariciar su lengua y sus labios con los suyos, sintiendo
su olor y la suavidad de su cuerpo, el calor.
El albino moviendo su lengua también, más llevado
por el instinto que por otra cosa, se sentía increíble,
incluso podía sentir su corazón latir a toda velocidad
como si Arn respirase vida dentro de él.
Arn le sujetó el cuello y la cintura, ya roto el beso, acariciándolo
y mirando sus ojos rojos. –Tu primer beso… - le sonrió
con suavidad deslizando las puntas de los dedos por sus labios húmedos,
temblando un poco, nervioso, no se había sentido así
antes –No volveré a besar a nadie más…
- lo miró serio, sintiéndose culpable frente a Soren
y frente a él, aunque no tuviera mucho sentido.
Seiren sonrió, sujetando su mano y besando sus dedos.- ¿Has
besado a muchos chicos antes? No me molestaré....
-No… sólo a algunos- el moreno sonrió, mirándolo
a los ojos y besándole los labios fugazmente –Pero
no se sentía como contigo…- lo abrazó de nuevo,
tirando de él un poco para sentarlo sobre sus piernas –Seiren…
háblame de ti… cuando estabas vivo.
- ¿Qué deseas saber? – sonrió, mirándolo
a los ojos también, incrédulo de cómo se sentía.
– Solía pintar, ¿sabes? Como pasaba tanto tiempo
en mi cuarto..... Y tenía una hermana mayor. – se recostó
contra su hombro.- Y tampoco voy a besar a nadie más que
a ti.
-No, no lo hagas…- le pasó la mano por la mejilla
y bajó un poco la cara para besarle la frente, sonriendo
un poco -¿Era una buena hermana? ¿Te agradaba?
- Sí, era agradable.... Desde niña solía traer
a sus amigos a casa para que no me sintiera tan solo... –
sonrió recordando. – Se fue a estudiar antes de que
yo viniese aquí.
-¿Ya no dibujas?- le apartó el cabello con suavidad
de delante de la cara, observando su rostro –Eres muy guapo…
- Gracias, tú también...-sonrió, un poco cohibido.-
Y no he dibujado en mucho tiempo. Dejé de hacer todo lo que
hacía cuando estaba vivo. Además... no es fácil
encontrar algo con qué hacerlo.
-Te traeré algo para que dibujes la próxima vez
que nos veamos…- sonrió levemente tocándole
el cuello con las puntas de los dedos, acariciándolo -¿Siempre
has sido homosexual?...
- Gracias... No lo sé... – se quedó mirándolo
serio, pero sólo porque estaba pensativo. – Supongo
que como no crecí alrededor de otra gente, nunca me lo planteé.
Sólo me gustan los chicos. Y ¿tú?
-Yo sí… - lo atrajo hacia él un poco más,
pegándolo a su cuerpo y besándolo de nuevo. Le sujetó
una mano metiéndola bajo su camiseta y guiándola por
su abdomen y su pecho. -¿Notas las marcas?
-Sí... – susurró el chico como si le estuviese
mostrando un secreto, acariciándolas con suavidad, serio.-
¿De qué son?
-De peleas… y esa clase de cosas… ¿te molestan?-
lo miró a los ojos, serio, no soportaba ver la cara cuando
la gente lo veía, prefería decirlo siempre antes.
- No, bueno, sí, pero sólo porque no quiero que te
hagan daño. – le sonrió tímidamente,
sin dejar de acariciarlo. – No es cierto lo que dijo ese chico,
¿verdad? Que estás lleno de violencia.
-¿Quién dijo eso?- preguntó, mirándolo
a los ojos un poco serio, preguntándose quien demonios le
habría hablado mal de él a Seiren. Apoyó la
mano sobre la suya, bajo la camiseta, acariciándosela aliviado
de que no le molestase.
- Creo que se llama Rein, también me dijo que no se llevan
bien. – le sonrió, pensando que había metido
la pata.- No vayas a pelearte por favor. Estoy seguro de que no
lo dijo con malas intenciones.
-Rein… no, no me llevo bien con él…- frunció
el ceño pensando en lo que acababa de pedirle Seiren y frenándose
el decir lo que opinaba de que le hubiera contado aquello –Él
me empujó una mesa contra las costillas…
- Pues no estoy de acuerdo, pero me dijo por qué lo hizo.
Y tú.... imagino que también tienes tus razones.-
lo miró a los ojos, preocupado. – No quiero que te
suceda nada.
-No haré nada…- lo miró a los ojos fijamente,
apartando la vista a un lado después –No me controlo
muy bien, pero no soy violento… tampoco soporto que me peguen
¿comprendes? No tengo por qué hacerlo…- sintió
que se ponía nervioso e incluso temblaba un poco de la rabia
que le daba.
- Lo sé. – le apretó la mano, llevándola
a su pecho. – No te enfades.... por favor.
-Estoy bien… no haré nada… - lo miró
a los ojos de nuevo y le besó los labios con suavidad, manteniéndolos
contra los suyos por un rato y bajando la cara, observando después
sus ojos de nuevo aunque sin alzar la cabeza –Antes me jodían
mucho… no sólo verbalmente…- sonrió de
medio lado –y ya me he hartado… por eso me puse tan
nervioso cuando me tocaste.
- Comprendo.... pero yo jamás te haría daño.
–continuó sujetando su mano, la otra recorriendo su
mejilla con suavidad. – Quiero saber acerca de ti también,
y quiero protegerte, aunque no pueda hacer mucho.
-Pero no te conocía…- sonrió un poco, tranquilizándose
bajo el tacto de su mano –Puedo hablarte de ello… pero
no es agradable… prefiero…- se quedó callado,
pensando “prefiero pasar el tiempo contigo sin hablar de ello”
pero eso no era muy justo ¿no? –Te lo contaré
si quieres…
- Quiero que me cuentes... lo que desees contarme. – le sonrió,
sin dejar de acariciar su mejilla. – A mí me gustas
así, como eres ahora. Y eso es lo más importante.
Arn alzó la cara, besándole los labios de nuevo,
profundamente, abrazándolo cuanto podía, acariciándole
el pecho y el hombro entre los cruces de la camisa –Yo también
tengo un hermano mayor… - detuvo la mano en su cuello, aún
así acariciándolo.
- ¿Y es agradable? – le preguntó, abrazándolo
de vuelta, recordando la primera vez que lo había abrazado.
-No… es un capullo…- apoyó la cara en su cuello
y le olió la piel entrecerrando los ojos –Abusaba de
mí… sexualmente… me acuerdo una vez… que
me hizo ponerme contra un árbol…y comenzó a
besarme el cuerpo… - lo miró a los ojos –Me dejaba
la piel marcada… normalmente donde no se veía…
pero alguna vez lo hizo en el cuello…- sonrió de medio
lado –Después mi madre me pegaba a mí…
me preguntaba de dónde sacaba esas marcas… y yo no
decía nada, me daba demasiada vergüenza… y asco…
- Arn... – susurró el chico, apretándolo contra
sí. – Lo siento.... No sé.... No tienes que
tener vergüenza, no es tu culpa. Y no permitiré que
te pongan una mano encima de nuevo... – murmuró, pensando
entonces en la primera vez que se vieron, en aquella pelea. Se alegraba
de haberlo podido ayudar.
-Estoy bien… sólo me da asco recordarlo…- lo
miró a los ojos y le sonrió de nuevo, de forma distinta
ahora, pasándole las manos por la cara y apartándole
el cabello antes de besarlo otra vez –No suelo pensar en ello…
pero no puedo evitar alterarme cuando me tocan… supongo que
es por estar solo también… ¿me comprendes? En
ese sentido… tú también has estado muy solo…
- Sí, pero soy distinto a ti, añoraba que alguien
me tocase, me abrazase... – le sonrió también,
aunque sus ojos estaban tristes. – No quiero separarme de
ti.
-Yo tampoco…- lo abrazó con más fuerza, acostándose
en la cama y llevándolo con él, besándolo de
nuevo y subiéndose un poco por encima de él, sujetándole
una mano con la suya y entrelazando los dedos con los del albino
–Yo añoraba que tú me tocases Seiren…-
lo miró a los ojos, besándolo de nuevo y soltando
su mano para abrazarlo – Por aquel entonces… también
quería que me abrazasen… que me acariciasen…
pero tenía miedo, no quería que fuera de ese modo…
Cuando no puedes confiar ni siquiera en tu familia… y eres
pequeño… te das cuenta de que no tienes nada…-
lo miró a los ojos de nuevo, tocándole la cara con
las puntas de los dedos, acariciándole los labios.
- Pero ahora me tienes a mí – sonrió con dulzura,
la había pasado muy mal. No era justo. – Y no pienso
traicionar tu confianza, nunca. Quisiera poder darte algo.... para
que estemos unidos –sonrió un poco más.
El moreno le sonrió, mirándolo a los ojos –Dame
esto…- le señaló la camiseta tirándole
del lazo que la cerraba –Yo te daré la mía…
seguro que huele a ti…- bajó la cara, oliendo la piel
en su pecho donde acababa de soltar la ropa, su cuerpo encendiéndose
sin poder ocultarlo, se apartó un poco, quitándose
la camiseta –Toma…
- Gracias, estaba pensando en algo más pequeño pero
esto servirá... – se rió con suavidad, oliendo
su camiseta también y poniéndosela. – Se siente
bien, y aún conserva tu calor.
-Esto es mejor… no tengo nada más… salvo un
mechero… y no lo sentí muy romántico…-
sonrió levemente, recostándose de nuevo y llevándolo
con él, abrazándolo y subiéndolo sobre su cuerpo
para verlo todo el tiempo –Además… así
te quitabas la camisa…- se rió, sincero, aunque jugando,
sujetando la camisa azul y poniéndosela como podía,
aún recostado.
Seiren se rió de nuevo, un poco cohibido pero contento acariciando
su mejilla. – Eres muy especial, Arn.
-No… soy normal… sólo un bocazas…- sonrió,
acercándolo a él con cuidado para volver a besarlo,
se sentía demasiado contento de estar con él al fin
–Encontraremos un modo… de estar juntos… te lo
prometo, no importa cual sea…
- Sí importa, no hagas nada precipitado – le advirtió
poniéndose serio, y negando con la cabeza.- Es en serio.
-Tranquilo… no estaba pensando en eso… sólo
en postergar mi estancia aquí si es necesario… hasta
el límite de edad… De todos modos… aún
me queda mucho tiempo en el que seguro no saldré de aquí…
encontraremos un modo… Yudai… ¿sabes quien es?-
lo miró atentó, jugando con las manos en su espalda.
- Creo que si, pero no lo conozco personalmente. ¿Por qué?
- parpadeó, porque estaba confundido. Sabía que lo
adecuado es que le dijese que no permaneciera allí por él,
pero egoístamente lo quería a su lado.
-Él siempre está allí… o casi siempre,
está enamorado de uno de mis profesores… o obsesionado…
no lo sé… el caso es que siempre está, cada
día… y eso es que hay un modo… - le pasó
los dedos a lo largo de la columna, como si la dibujase –Ojalá
pudiéramos pasar las noches juntos… siempre me siento
solo.
-Yo también.... – cerró los ojos dejándose
acariciar, tranquilo. – Solía pasar mucho tiempo en
tu cuarto y luego llegaste y todo se salió de control. Alguien
me dijo que tal vez sea cosa mía.
-No lo sé… tal vez te pones nervioso…- sonrió
pensando en eso. Él sí que estaba nervioso con él.
Le pasó las manos por la espalda, estrechándolo entre
sus brazos –Intenta hablar con él… si no, yo
lo haré… si lo veo de nuevo… a lo mejor sabe
algo que nosotros no.
- Sí....lo intentaré. Y seguiré intentando
ir a tu dimensión mientras tanto. – le prometió,
aferrándose a él, sintiendo que se desvanecía.
-Seiren…- el moreno lo apretó con fuerza, besándolo
y volviéndose sobre él, como si así pudiera
quedarse a su lado. Apoyó la frente contra el colchón,
alzándose con los brazos y observando la tela del reformatorio.
Se dejó caer de nuevo agarrándose a la almohada, aunque
no sabía ni en qué cuarto estaba –“Mierda…”
- Arn.... – susurró el albino en el hospital, las
luces encendiéndose, dejando ver el lugar restaurado una
vez más. Se quedó acostado en la cama, preguntándose
si lo vendrían a buscar o no. No le importaba.
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