| Capítulo 68- I’ve Been
Looking For You
Arn echó a caminar por los pasillos. Estaba faltando a clase
pero le daba igual. Haber “visto” a Keika le había
hecho pensar algo e Ian no le pondría falta.
Abrió todos los cuartos, uno a uno, mirando adentro. Todos
estaban vacíos sin novedad ninguna, pero no se rendía,
tal vez desde algún cuarto pudiera llegar al hospital.
- ¿Hum? – Hisaki alzó la mirada al sentir cómo
se abría la puerta de la habitación en la que estaba,
las paredes cambiando de manera que quedasen a medias entre el reformatorio
y el hospital. Miró al chico en la entrada, sonriendo y poniéndose
de pie. – El chico de las nalgas bonitas.
-He preferido apodos más terroríficos…- el
moreno lo miró y pasó adentro, mirando el cuarto por
si había una puerta interior y podía salir desde allí
a otros cuartos del hospital, pero no parecía que hubiese
mucho éxito. Cerró la puerta y la abrió de
nuevo, afuera sólo estaba el reformatorio como siempre.
- Eres como yo, quieres asustar....- se rió refiriéndose
a cuando se conocieron. – Bien, chico de las “temibles”
nalgas bonitas, ¿qué haces?
Arn alzó una ceja, apoyándose en la puerta con cara
de suplicio –El temible eres tú, no mis cachas y estaba
intentando llegar al hospital, pero no a este cuarto precisamente…
quería llegar al interior…
- Sigues buscando a ese chico, ¿no? – se puso de pie,
acercándose. –No soy temible, no te doy miedo, ¿quieres
que te ayude?
-Si quieres ayudarme… y no, no me das miedo- lo miró
y abrió la puerta para que pasara delante.
- Pues no me digas temible entonces... – le sonrió
mientras pasaba, saliendo al pasillo y notando que donde él
pisaba se transformaba en el hospital, aunque con aquel aura de
abandono. Tal vez no fuese buena idea alejarse de allí después
de todo. – Debo advertirte, que llevo perdido desde ayer.
-No importa… tal vez encontremos cómo volver…-
lo miró de soslayo y luego abajo, observando el piso gastado
y sucio conforme el pelirrojo pisaba el suelo –Por donde pasas…
el suelo se pudre tío…- se rió porque parecía
que lo hubiera dicho por mal, aunque no era así.
- Hieres mis sentimientos, Arn.... – murmuró serio,
aunque sonriendo luego y tomándolo del brazo. - Ven a pudrirte
conmigo.
-Vale… ya iba a quedarme contigo… no hace falta que
seas basto…- frunció el ceño dejándose
agarrar de todos modos, pisando aquel suelo y mirando cómo
de pronto todo cambiaba, ambos envueltos en la penumbra de aquel
hospital oscuro y abandonado -¿Sabes donde estamos?
- Estamos en el hospital, en donde suceden cosas malas. Y no me
refiero alas que ya sucedían cuando estaba vivo. –
respondió, serio, sinceramente.- ¿Seguro que no quieres
regresar?
-Seguro, quiero encontrar el modo de entrar cuando quiera aquí…
- le sujetó la mano, porque no soportaba tener que llevarlo
del brazo como si fuera un señor o algo así.
EL pasillo estaba totalmente silencioso, no como en otras ocasiones,
no se escuchaban llantos ni gritos, sólo sus pasos por las
baldosas blancas y el musgo en el suelo. Algunas hojas revoloteando
con el viento.
-No me refería a eso, Hisaki… si no a la planta en
la que estamos…
- Oh, pues supongo que será la planta en la que debo estar,
aunque no estaba allí cuando entré en ese cuarto.
– se rió, a sabiendas de que lo mareaba y se soltó
de su mano, adelantándose un poco.
-¿Dónde vas?- suspiró mirándolo y estiró
el brazo sujetándolo de la camisa azul para que no se alejase
–No vayas a dejarme aquí tirado que no sé dónde
demonios estoy… ni siquiera sé si volveré al
reformatorio si me alejo de ti…Lo que sí sé
es que mareas a un santo…
- Siempre he creído que ya venían mareados...- lo
miró sonriendo, y sujetando su mano de nuevo. – Ya,
no iba a abandonarte, tampoco soy tan malo. Sólo quería
ver los números de las habitaciones.
-¿Y? ¿Te ha servido de algo?- lo miró, pensando
en llamar a Seiren alzando la voz, pero no, ni loco, le daba vergüenza
gritar, hasta límites insospechados -¿No conoces a
nadie aquí? ¿Por qué no pruebas a llamarlo?-
le apretó la mano y tiro de él acercándolo
–Pero no lo hagas si crees que aparecerán aquí
un grupo de médicos sicópatas…
- Pues no lo sé.... nunca sé lo que va a pasar cuando
se pone así. – le sonrió, guiñándole
un ojo. – Estamos en donde debemos estar. Raaaaaaaaaaaaaaaaay!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Wolf senseiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!! ¿Cómo
se llamaba tu chico? – preguntó justo cuando escuchaban
los ruidos de pasos corriendo hacia ellos, el eco aún reverberando
en las paredes.
Arn le apretó la mano en realidad pensando en darle una
súper colleja histórica, frunciendo el ceño
y echando a correr por el pasillo por donde había venido.
No tenía ni idea de a dónde iba, pero sí sabía
que eso no eran ni ese tal Ray ni Wolf sensei, eran varios o es
que corrían a cuatro patas –Estás como una cabra
Hisaki… corre
- Eso pasa cuando te torturan... – se rió como si
fuese un gran chiste, pero sin soltar su mano.
- Deténganse! – escuchó la voz de un hombre
tras ellos, perfectamente natural y de tono grave. Sólo que
cuando el pelirrojo giró la cabeza, aquello que encabezaba
el grupo de doctores ni siquiera parecía haber sido humano
alguna vez.
-Sigue corriendo… no te detengas sea quien sea… seguro
que habrás atraído a toda…- se giró un
poco para mirar sin poder evitarlo, aquella visión era tan
desagradable que no sabía ni como reaccionar, sólo
corrió más por el pasillo, pensando que correr no
era lo suyo para nada, deseando encontrar el modo de despistarlos
-¿Por qué están también así los
doctores? ¿Es que también experimentaban con ellos
mismos?- preguntó a la carrera, deteniéndose al ver
también alguien más adelante en la oscuridad.
Kadem los miró negando con la cabeza señalándole
a Hisaki a un lado del pasillo para que lo siguieran.
-¿Lo conoces?- preguntó Arn deseando escuchar un
sí, sin peros.
- Casi tuvimos sexo –se rió, halándolo para
que fuera con él, sonriendo.- Y sí.... con algunos,
los malos...
-No me hacía falta saber eso…- el moreno se rió
pensando que estaba realmente como una cabra, decidiéndose
a ir por donde había dicho aquel chico imaginando que sería
alguien normal o Hisaki no habría querido acostarse con él…
aunque no sabía si eso era mucho decir.
El chico de gafas bajó por las escaleras delante de ellos
–Cuidado, hay un agujero un poco más abajo… e
Hisaki… cuando te pierdas no grites… no es el mejor
modo, como ya habrás podido deducir…- frunció
el ceño colocándose las gafas mientras seguía
bajando, Arn mirándolo y preguntándose cómo
podía llevar esa calma.
- No gritaba por eso, fue porque Arn me preguntó, estamos
buscando a alguien. –le aclaró como si eso lo excusase.
– Supongo que no debí hacerlo con él aquí.
– miró al chico de soslayo encogiéndose de hombros.
-No debiste hacerlo y punto ¿es que eres masoquista?- se
llevó la mano al cuello, el recuerdo de su última
muerte aún demasiado vívido para él.
-Estaba buscando a Seiren… es un chico que está en
este hospital…
-Supongo que estará en nuestra planta… es en el único
lugar donde quedan personas… según creo…- se
subió las gafas de nuevo aunque Arn pensaba que no se habían
movido de su sitio.
-¿Puedes llevarme con él?- preguntó esperanzado
y mirando atrás, escuchando a los doctores gritarles desde
arriba aunque no bajaban persiguiéndolos. Se detuvo, mirando
a Kadem -¿Por qué no nos siguen?
-No lo sé… probablemente pertenezcan a esa planta…
no lo sé… hay cosas que aún no comprendo…
si nosotros tratamos de salir del edifico… simplemente volvemos
a nuestros cuartos…
- Y si te duermes, puedes despertar en cualquier lado, menos donde
te dormiste. Es lo que siempre me pasa. – suspiró el
pelirrojo, dejando de sonreír, y mirando a Kadem y caminando
un poco en silencio. No le importaba mucho si lo encontraban, sólo
volvería a la “vida”. Y de todos modos, estaba
cansado de tener cuidado. Nada cambiaba.
-Es horrible…- Arn lo miró y le tiró de la
mano para que lo mirase, aunque no le dijo nada, sólo lo
miró serio, pensando que era extraño verlo así
en vez de reído, le ponía nervioso.
-Será mejor que sigamos bajando…- Kadem siguió
escaleras abajo, evitando aquella conversación y deseando
llegar al hospital “normal” aunque sinceramente no sabía
para qué, normalmente sufría menos en el otro.
El pelirrojo miró a Arn, sonriendo un poco por fin como
sacudiéndose los pensamientos de encima. – Kadem....
¿te llevaron o apareciste en otro lado?
-Me mataron y aparecí en una sala de congelado…- sonrió
mientras bajaba –Estoy buscando a un chico… por eso
estaba allí… pero hay que bajar estas escaleras aún.
- ¿Tú también? Ah.... nadie quiere estar conmigo
– protestó Hisaki, llevándose una mano al cabello,
deteniéndose al ver que alguien corría hacia ellos.
Seiren se detuvo por fin, jadeando, apoyándose contra una
pared sin percatarse de los chicos que venían en su dirección.
-No digas estupideces, puedes venir conmigo- Kadem miró
al pelirrojo de soslayo y luego a Seiren preguntándose si
iba a ver una escena de “lo que el viento se llevó”
-Seiren- Arn lo miró como si no esperase encontrárselo
allí por nada del mundo, a pesar de que había ido
para eso precisamente, se separó de Hisaki y le sujetó
el hombro -¿Estás bien?- preguntó sin poder
evitar sonreír.
- Arn.- el albino lo miró, sonriendo también, incrédulo.-
Estoy bien, sólo venía corriendo.
- Pues... creo que ya reunimos a los tórtolos, ¿a
quien buscas tú entonces? – Hisaki observó al
moreno, sonriendo de nuevo. – Seré tu brújula.
-Está en un cuarto con más gente, se llama Hyouden…-
lo miró a los ojos mientras hablaba, apoyándole la
mano en la espalda y llevándoselo con él sin reparar
más en los otros que por otra parte tampoco parecían
hacerles ningún caso -¿Los conoces?
-¿Venías corriendo?- sonrió un poco más,
pensando que eso era un poco raro… pero bueno –Te he
estado buscando…- bajó la mano por su brazo y sujetó
la del albino echándose hacia delante y besándole
los labios sin pensárselo más.
Seiren enrojeció, sin saber qué hacer, pero sin desear
apartarlo, mirándolo a los ojos. – Yo.... también
te he estado buscando.
|