| Capítulo 66- No Fighting in
the Hallways, Please....
Hyouden bostezó, caminando por el pasillo, terriblemente
molesto. Tan sólo hacía unos minutos que había
estado jugando con Jun y riendo. Y ahora estaba allí afuera
de nuevo, perdido. Eso le pasaba por quedarse dormido.
-Eh…- Ray lo llamó, caminando tras él a cierta
distancia, percatándose de que no le escuchaba y alzando
la voz un poco más –Eh! Japo! ¿Sabes cómo
cojones se llega al ala 6?
- No – se giró, observándolo y pensando que
le parecía conocido, aunque molesto. –No sé
cómo cojones se llega.
Ray sonrió, riéndose entre dientes sin poder evitarlo
después –Con los míos…
- Pues entonces no te puedo ser de ayuda- alzó una ceja,
preguntándose qué era gracioso, y continuando su camino,
a pesar de que buscaba lo mismo que él.
-Eso no me sorprende…- el coreano siguió caminando
tras él, mirándolo y pensando en pegarle en la cabeza
y tirársela para delante sólo por abusar de él
a ver si se le bajaban esos humos –Tsk… ¿te crees
muy listo japo?
- Hyouden, tengo nombre. Y no, me creo..... – lo miró,
suspirando, y frunciendo el ceño. – Lo que creo es
que no me gusta que me hablen así, sigo pensando que si se
llega con tus cojones, no te puedo ayudar.
-Tranquila niña… “cómo cojones se llega”
es una expresión ¿verdad? Si te sientes ofendido sólo
con eso, yo no puedo hacer nada flor de pitiminí… el
caso es que no voy a quitarme los cojones antes de llegar así
que… básicamente llegaré con ellos… tal
vez tu problema es que no los llevas puestos… - se guardó
las manos en los bolsillos mirándolo a los ojos con algo
de altiveza –Chst… Shibal- pasó por su lado golpeándole
con el hombro al caminar.
- Oye idiota, y ahora ¿quién te crees tú?
– lo detuvo por el hombro, enojado. – No estaba ofendido,
sólo contestaba. A ver si el ofendido no eres tú.
-No me toques, enano de mierda- le sujetó la muñeca
apartándole la mano de su hombro y soltándosela –No
me hagas agacharme para tener que sostener una conversación
contigo… así no puedo ni verte la cara…- lo empujó
por los hombros y se pasó la mano por los labios –Estoy
hasta el culo de los putos japoneses de mierda… estáis
todos locos!
- No te atrevas a llamarme enano... – contestó, claramente
cabreado, apretando los puños, aún tratando de controlarse.
– Y no soy yo quien empezó con las amabilidades. Además,
¿de donde demonios eres?
-Del coño de mi madre japo… ¿lo conoces? Seguro
que te lo tienes muy visitado…- lo miró a los ojos
igualmente pensando que era un capullo –Eres un imbécil…
no razonas… - se señaló la sien –Te jode
mi forma de hablar… es tu problema… olvidaba que estaba
en Japón… el país del cinismo…
- Y ahora ¿qué quieres decir con eso? - dio un paso
hacia delante, un poco confuso por aquello de que su madre era japonesa
pero él no. – Y no me digas que no jode que te llamen
imbécil, niña.... capullo.
-Eso fue después de que te portases como una niña
capulla e imbécil…- sonrió de medio lado con
la mirada fija en sus ojos, pensando que era un cagado. Si tanto
le molestase, le habría pegado, no, allí no hacían
esas cosas –Quiero decir… que sois todos unos putos
cínicos… si… sois todos muy educados… tenéis
vuestro propio dialecto para enviar a la mierda a alguien…
educadamente… y que la persona sepa que la estás enviando
a la mierda… es patético… ¿no te da asco?
Ser tan patético… “disculpa… voy a cortarte
un pie, no te muevas por favor Kim-san…”- se rió
nerviosamente y golpeó el cristal de la ventana a su lado
con el puño. Volteándose y siguiendo su camino –No
te dejes los cojones en el camino japo…
Hyouden permaneció allí rojo, aunque no precisamente
de la vergüenza, apretando los puños, hasta que le dolían,
y frunciendo el ceño, echando a correr finalmente, lanzando
un grito y tumbando al otro chico al suelo.
Ray le sujetó la pierna y lo tiró al suelo golpeándole
la cara con los puños y sujetándole luego la frente
con una mano. Recogiendo un mechón de cabello blanco entre
sus dedos, apretándole la cabeza contra el suelo. Le escupió
en la cara y lo movió bruscamente para que lo mirase a los
ojos -¿Quieres que te joda? ¿Es eso? Te joderé
el puto cráneo contra el suelo si tanto lo deseas, japo de
mierda… golpear a alguien por la espalda es lo más
rastrero que hay…
- Estoy harto... de tus lecciones... – le gruñó
el chico, pateándolo y tratando de ponerse de pie.
-No es mi culpa si necesitas clases especiales…- se levantó
y lo sujetó por el cuello de la camisa, atrayéndolo
y golpeándole con la rodilla en el estómago –Capullo…
estás chiflado… para ya… ¿vale? No quiero
partirte la cabeza… si eres suicida busca otro verdugo…
¿vas a parar?
- ¿Qué?! ¿No querías esto? Creí
que los japoneses eran demasiado educados para tu gusto... –
alzó la mano neciamente, golpeándolo en el hombro
para que lo soltase.
Ray se rió incrédulo empujándolo del hombro
a él de vuelta –Japo loco…- negó con la
cabeza, volteándose y caminando por el pasillo aguantándose
las ganas de frotarse la cabeza del golpe que se había dado
contra el suelo –No vayas a atacarme por la espalda de nuevo…
valiente…
- Vete a joder a tu abuela! – le gritó, sentándose
contra la pared, para descansar un poco, aún demasiado cabreado
como para seguir su camino. No quería que Jun lo viese así.
-Prefiero joderme a tu madre que la tiene más jugosa, capullo
tarado!- le echó un corte de mangas sacándole la lengua
con el ceño fruncido –Capullo!- le gritó de
nuevo mientras se iba.
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