| Capítulo 65- Death Goes On
Seiren se sentó en la cama, suspirando, y se pasó
la mano por el cabello apartándose el flequillo, y observando
la cama de al lado. Lo reconocía. Sonrió, poniéndose
de pie y acercándose susurrando por si acaso. – “¿Está
despierto?”
-Hum… sí…- el moreno se pasó la mano
por la cara como para espabilarse un poco, apoyándose luego
en el colchón para ayudarse a sí mismo a sentarse.
Le sonrió levemente, reconociéndolo –Seiren…
de nuevo nos han llevado de paseo… lo último que recuerdo
es la noche…
- Sí, yo también.... – le sonrió de
vuelta, sentándose en el colchón. – Se acuerda
de mí. Me alegra verlo de nuevo.
-Sí, me acuerdo… ¿ya te he dicho?...- se sentó
mejor, apartando las sábanas y pasándose un poco las
manos por el pelo -… estamos tratando de reunirnos todos en
el mismo cuarto… si quieres venir…
- No, no lo sabía, pero sería agradable, gracias
– sonrió más, pensando en que ya no vagaría
solo por allí. – Wolf sensei...
-Dime…- lo miró cruzando los brazos bajo el pecho
y apoyándose contra la pared, respirando un poco cansado,
aunque no sabía ni siquiera de qué si estaba muerto.
- ¿Se encuentra bien? - le preguntó algo preocupado.
Sabía que el malestar y el dolor no respetaban la realidad
de su situación. – No es nada, sólo quería
asegurarme de recordar su nombre – sonrió de nuevo,
un tanto avergonzado.
-Acertaste…- sonrió levemente también levantándose
de la cama y sentándose en el borde con las manos en los
bolsillos del pantalón –Estoy bien, sólo me
encuentro un poco cansado… me pasé un buen rato buscando
a Keika por el hospital… y después… no me acuerdo
de mucho… quisiera saber qué ocurre en los momentos
de “sueño”
- Yo también. – murmuró pensativo.- Quería
agradecerle, por lo de la otra vez. Espero no haberlo incomodado.
-No… claro que no… ¿parezco incómodo?-
lo miró directamente, un poco incómodo en realidad,
pero sólo por timidez.
- No, es porque... hacía mucho tiempo que no lloraba. Supongo
que lo necesitaba – explicó, pensando que sí
se veía un poco incómodo, pero no le parecía
amable decírselo. - ¿Y usted? Ha llorado desde que....
¿lo supo?
-No…- sonrió levemente, apartando un poco la mirada
pensativo –Me sentí un poco aliviado… de por
fin comprender… de saber que ahora sólo tenía
que intentar hacer las cosas lo mejor posible… que ya no tenía
que torturarme pensando en si mi mujer estaría o no con otro…
si mi hijo tendría otro padre…
- Comprendo – le sujetó la mano, apretándosela
de todas maneras, por si se estaba haciendo el fuerte. – Conocí
a otro chico anoche, uno de los que están vivos.
-Sólo conozco a uno…un profesor, se llama Toshihiro-
le apretó la mano de vuelta aunque sintió que había
enrojecido un poco y eso le hizo alzar un poco una ceja contrariado
consigo mismo –Estoy bien…- sonrió levemente
mirándolo por fin tras reñirse a sí mismo mentalmente.
- No tiene nada de malo necesitar apoyo...- le sonrió sin
pensar mucho en lo que decía. – Yo solía pasar
mucho tiempo en ese mundo. Ahora me es más difícil
permanecer allí.
-¿Estás seguro de que no es cosa tuya? Tal vez sólo
crees que es más difícil, ahora que has establecido
contacto con los humanos allí… no lo sé, claro…
sólo he ido una vez y fue por accidente…- miró
la mano del chico, pensando que estaba muy blanca comparada con
la suya. Claro, que era normal siendo albino.
El chico suspiró, mirando la pared. – No creo que
sea algo mío. Yo deseo ir allí.... – lo miró
de nuevo, serio. – Y este lugar es cada vez más real.
-Sí… yo también lo he notado… es como
si todo se haya vuelto más vívido… Tal vez sea
porque ahora muchos de nosotros sabemos que hemos muerto…
y aún así deseamos vivir… no lo sé…
o tal vez sea porque esos humanos están ahora aquí…
¿Cómo te sientes? ¿Has estado solo?
- Lo estaba, pero ahora no me siento tan solo. Desde que lo conozco
a usted, y a esos chicos..... – suspiró, sonriendo
levemente.- Era más duro antes, cuando era el único
que parecía darse cuenta.
-Comprendo… yo creo que sólo estaba dormido…
no lo sé… tenía sueños extraños…
sobre la muerte de Keika, ahora… no sé si es un sueño
o si es un recuerdo… ¿quieres acompañarme ahora?
Te presentaré a los demás…
- Por supuesto – asintió, poniéndose de pie.
-Bueno… en realidad no sé si la puerta estará
abierta…- sonrió levemente, un poco cortado, girando
la manilla y sintiéndose aliviado al notar que se abría
sin más problemas. –Estamos en uno de los primeros
cuartos… hemos llevado dos camas… o sea, hay cuatro
ahora… como metamos una más, no tendremos ni siquiera
pasillo…- se rió en bajo, seguía un poco nervioso
y se preguntaba si debía soltar su mano -Pero sólo
dos están ocupadas…
- Está bien, no tiene que preocuparse por mí. –
le aseguró algo cohibido por si estaba molestando. –
Lo cierto es que aunque no me gusta estar solo, estoy acostumbrado
a estarlo.... No soy muy bueno para socializar.
-¿No? Pero eres muy agradable y no pareces introvertido…-
lo miró a los ojos mientras caminaba con él –Y
no molestas… era sólo… bueno, quería que
supieras que hay una cama para ti… creo que no me expliqué
bien… yo sí que soy tímido… me da vergüenza
hablar con la gente que no conozco… te parecerá ridículo…
pero me da menos vergüenza cuando Keika está conmigo…-
se rió bajando la vista un poco.
- No me parece ridículo para nada.... – se rió
con suavidad, mirándolo. – Bueno, es que no tuve mucha
interacción de niño... La verdad no sé si soy
agradable o no. Pero al menos, me alegra parecérselo.
-Claro… me lo pareces… ¿puedo preguntarte por
qué estabas tan solo? ¿Tal vez es por algún
problema con la luz solar?
- No... no del todo. Siempre fui de constitución débil.
Me enfermaba por todo. Por eso pasé casi toda mi infancia
en cama o en hospitales.... – le explicó, son un gesto
sombrío en la cara. – En realidad.... estaba empezando
a perder el control de mis piernas cuando vine aquí. No sé
por qué.... – suspiró, mirándolo de nuevo.
– Creo que mi familia tenía miedo de quitarme la vista
de encima por mucho tiempo además. – añadió,
riendo con suavidad.
-Suena muy triste…- le soltó la mano y se la pasó
por los hombros –Al menos aunque sea de este modo, ahora ya
no tendrás que sentir dolor ni volverás a estar solo…
Te prometo que iré a buscarte si algún día
te llevan en tu contra…- miró adelante, pensando en
lo horrible que debía ser vivir de ese modo y ahora estar
aquí encerrado.
- Muchas gracias – sonrió, de veras contento recostándose
contra su hombro. – Me hubiese gustado que usted fuera mi
médico.
Wolf sonrió levemente –No te dejes engañar,
que tengo mal genio y puedo ser insoportable… eso decía
mi mujer…- se rió pensando que sí era una persona
muy agradable, pero realmente seguía viéndose débil…
no, más bien frágil –Ven… es por aquí…
- No me lo imagino enfadado- se rió porque realmente le
parecía imposible y dejándose llevar.
-Bueno, pues mejor, tampoco es que me enfade a menudo… sólo
cuando me agotan la paciencia… como cuando tengo un paciente
que no se toma lo que le receto… o cuando veo a alguien alimentándose
con colesterol… es horrible tener un médico en casa
imagino…- sonrió levemente llamando a la puerta y pasando
directamente al interior –Hola… he traído a otra
persona… se llama Seiren…
- Hola, mucho gusto... – saludó el chico, enrojeciendo
un poco, sintiéndose como en la escuelita o algo así.
- Hola, soy Hyouden – le sonrió el otro albino, sujetando
a su hermano aún contra él.
-Y yo Keika! ¿Cuántos años tienes? ¿Por
qué estás aquí? – empezó a preguntarle
inmediatamente curioso.
-¿Qué talla usas?- Wolf se quedó un poco rojo
pero sonrió al escuchar la “entrevista” de Keika,
bromeando y llevándolo con él para que se sentase
en la cama si quería. Cogió a Keika en brazos y le
besó la mejilla –Despacio… no hagas mil preguntas
a la vez.
El pelirrojo lo miró alzando un poco la mano en saludo,
sin moverse de donde estaba sentado, entre las piernas de su hermano
–Se ha puesto rojo…
- Compórtate, no es amable, ir avergonzando a las personas
– lo riñó Hyouden, aunque besándole la
mejilla luego para ver si no se ponía rojo él, malditamente.
- Yo sólo quería saber.... – protestó
Keika, aún curioso.
- No... no importa. Tengo 26 años. Y estoy aquí.....
porque estaba enfermo, pero ya no. – sonrió, sentándose
en una de las camas vacías. – Aunque creo que me reservaré
mi talla.
-Era una broma…- el moreno lo miró por si acaso aclarando
y sonriendo levemente, mirando al pelirrojo que estaba rojo y miraba
a su hermano con el ceño fruncido, como siempre, sin abrir
la boca cuando se sentía cohibido aunque quería hacer
ver que estaba como si nada –Seiren se quedará con
nosotros… antes estaba aquí un chico que se llamaba
Hisaki… pero no sabemos donde está ahora…¿lo
has visto?
-No.... no lo conozco. Pero suele suceder.... Seguro regresa uno
de estos días – sonrió, preguntándose
si estarían preocupados.
- Lo fuimos a buscar pero no lo encontramos...- añadió
Keika deseando contribuir a la conversación.
-Y fueron sin pedir permiso…- concretó el moreno que
aún no había tenido tiempo de echarles la bronca.
-Pero mi hermano nos salvó… porque tiré a una
mujer por las escaleras… quería separarnos ¿verdad
Keika?- Wolf se rió esperando que no le contase lo de la
aguja y el ojo.
- Sí, y llevarnos quien sabe a donde.... - siguió
el rubio, tratando de hacerlo parecer más siniestro aún.
- A sus cuartos probablemente – finalizó Hyouden,
aunque en la realidad, no hubiera dejado que le pusieran una mano
encima a su hermano de todos modos.
- Bueno.... pero no deberían andar solos por los pasillos,
es peligroso. – les recomendó el otro albino, sonriendo
un poco. – A mí no me agrada tampoco.
-A nadie… menos a ellos…- Wolf los miró, suspirando
con fuerza.
-A ustedes no les gustaría que los estuviesen observando
sus mayores todo el tiempo! Necesitábamos estar en privado!-
soltó, muy digno y despegándose de su hermano para
ponerse más derecho.
-Oh… vaya…- el moreno se rió aunque trataba
de evitarlo –Disculpen entonces…- miró a Hyouden
y alzó un poco una ceja sonriendo.
- No es gracioso, era en serio! Jun tiene razón –
lo apoyó Keika, frunciendo el ceño también
aunque muy amenazador no se veía.
- Bueno, tal vez tienen razón. Te estás poniendo
muy grande para que te cuide tu hermano, Jun. – le sonrió
Hyouden, pasándole una mano por la espalda, pensativo.
-Sí… no!- se volvió contrariado, mirándolo
a los ojos.
- ¿No? Pero no puedes estar todo el tiempo conmigo ya, ¿no
es así? No quiero ser un obstáculo... – le sonrió,
sinceramente, pensando que por más que lo quisiera proteger,
Jun tenía cosas por vivir que nada tendrían que ver
con él.
-No… quiero hablar eso ahora…- lo miró rojo,
bajando la vista después y apretándole con un dedo
lo que creía que así a bulto debía ser un testículo,
se rió sujetándole las manos -¿Te dolió?
Wolf los miró, esperando que no hubiera hecho lo que había
pensado y riéndose con la mano delante haciendo como si carraspease,
Dios eso estaba muy mal… pero…
- Pues sí – el albino frunció el ceño,
exhalando y tumbando a su hermano en represalia. Por su parte, Seiren,
enrojeciendo y mirando a otro lado como quien no ha visto nada.
- ¿Por qué está rojo, sensei? Y Seiren también.
¿Pasó algo? – Keika preguntó inocentemente
sin haberse percatado de nada.
-Porque Jun le apretó un testículo a su hermano…
y nos dio vergüenza…- lo miró sonriendo levemente,
apartándose la mano de los labios porque ya igual no se aguantaba
más al ver como estaba de rojo ahora el pelirrojo por haberlo
descubierto, aunque seguía riéndose bajo su hermano,
amarrándose con los brazos y las piernas enroscándose
en él
- Oh.... – murmuró el rubio como si fuera una información
muy importante, echándose a reír luego.
- Wolf, no debiste decirlo... – protestó Hyouden,
ahora enrojeciendo él, y apretujando a su hermano más
para que no pudiese escapar, Seiren finalmente echándose
a reír, aunque cubriéndose la boca.
- No pasa nada, todos los niños juegan a eso… es normal…-
se rió observando lo rojo que estaba, aunque ahora él
también.
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