.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 64- The One Most Needed

Toshihiro se pasó la mano por el cabello, bajándola de pronto, nervioso, y dejando el libro a un lado, susurrando como si alguien más lo fuera a escuchar. – “¿Yudai?”- Sacudió la cabeza sonriendo, pensando que era un tonto por estar tan consciente de sí mismo ahora, y por pensar en él además. Era una locura.

Rein golpeó la puerta, aún pálido, nervioso, sintiéndose un poco patético de tener que acudir siempre a él. Estaba mareado incluso –Sensei… soy Rein…

Toshihiro se puso de pie enseguida, casi corriendo hacia la puerta para abrirla. – Rein, ¿sucedió algo? – lo miró a los ojos, sujetando su muñeca con suavidad para que entrase cerrando la puerta. – Estás pálido...

El moreno se acercó más a él, abrazándose suavemente sin decir nada, cerrando los ojos y sintiéndose un poco más tranquilo, sólo por estar con él –Sensei… lo siento… siempre vengo a ti…

- No te disculpes. Para eso estoy. – lo abrazó de vuelta intuyendo que eso era lo que necesitaba y llevándolo consigo para que se sentase en su cama, aunque no fuese muy profesional. - ¿Qué ha sucedido, Rein?

-Cuando… antes de entrar por primera vez en el reformatorio…- sonrió, tapándose la cara con una mano, aunque no era una sonrisa feliz, si no desesperada incluso. Se tapó la boca pensando que eso no era lo que quería contar –Estaba en el hospital, ahora, con un chico… un chico especial…y… no quiero hablar…- bajó la cara aún más entre las manos sintiendo los ojos aguados.

- Está bien, está bien. No tienes que hacerlo. – el rubio le pasó una mano por el cabello sin soltarlo, acunándolo casi. – Tranquilo... – apenas había estado en ese lugar por unos minutos antes de encontrarse a Yudai, pero por lo que le había contado, tal vez Rein hubiese visto algo horrible.

-Había gente ardiendo… y nadie hacía nada…y una sala...sólo de amputaciones…- lo miró a los ojos respirando agitadamente –Pero eso da igual… lo que importa es que alguien mató a Seiren… y me dijo que estaba muerto y volvería a estar vivo mañana… me parece… imposible… totalmente imposible…

Toshihiro se quedo en silencio, cayendo en cuenta de pronto. Rein no tenía por qué saber nada de eso, no habían hablado de aquello, y él lo estaba tomando así. – Rein.... debí decírtelo, aunque te hubieras reído, ¿no? – lo separó un poco para poder verlo mejor. – Esta ala.... en esta ala.... hay fantasmas, sí es posible que veas a ese chico mañana o... a otro. No lo comprendo bien yo tampoco.

-pPro estaba sangrando! Estaba sangrando… y se murió, yo lo tenía en mis brazos cuando se moría… ¿Cómo va a morirse un muerto?

- No lo sé.... – suspiró, sin saber explicárselo realmente. – Aún sienten. Si te dijo que lo verías de nuevo, es porque es así, ¿no lo crees?

-No lo sé… es la segunda vez que alguien importante para mí se muere frente a mis ojos…- sonrió amargamente –Apenas lo conozco… pero no creo que esté muerto… no quiero…

- ¿La segunda vez? – murmuró el profesor, acariciándole la mejilla.- Pero está muerto Rein. Estaba muerto cuando lo conociste. – bajó un poco la mirada, pensando en Yudai y recapacitando en que estaba siendo demasiado directo con el chico. – No importa, estoy seguro de que estará bien...

-La segunda vez… la primera vez… fue cuando mi padre mató a su mujer porque yo huí con ella…- bajó más la vista –Por mi culpa… yo la quería…- se tapó los labios con las manos cruzadas, golpeándoselas un poco, con suavidad.

- Lo siento, no lo sabía. – lo abrazó de nuevo, atrayéndolo hacia sí, acariciando su cabello. – Rein... ¿quieres quedarte conmigo esta noche?

-Quería pedírtelo… pero no me atrevía…- sonrió levemente abrazándose a él y cerrando los ojos contra su hombro –Ojalá pudiera quedarme siempre contigo, sensei…

- Debería adoptarte- bromeó, tratando de hacerlo sonreír un poco más, aunque si pudiera, en realidad lo haría. – Voy a hacerte un poco de té, ¿vale? Te hará bien...

- Vale…- sonrió levemente observándolo y recostándose en la cama –Ojalá fueras mi padre…pero igual de guapo… no como él… - se rió con suavidad, aunque no tenía ganas, pero no le gustaba deprimir a los demás por su culpa.

- Eres incorregible – se rió con suavidad también el profesor, prendiendo el hornillo portátil para calentar el agua. – Descuida, siempre puedes acudir a mí cuando lo necesites.

-Te quiero…- sonrió mirándolo y apoyando la cara en la colcha, sintiendo algo en la cara y tocándosela, pero no había nada. De nuevo lo sintió y se sentó, tocándose la mejilla, observando el colchón un poco hundido a su lado pasando la mano por encima, el colchón alisándose de nuevo.

- Gracias Rein, yo también te quiero – sonrió el rubio, regresando a su lado luego de unos minutos con la taza en su mano. – No te vayas a quemar.

- … gracias…- sonrió levemente, cogiendo la taza entre las manos y mirando hacia la pared –Sensei… ese chico, se llama Seiren… ¿crees que puedo hacer algo por él?

- Puedes ser su amigo, debe estar muy solo, ¿no lo crees? – sonrió con algo de tristeza, pensativo. – Probablemente sea lo que quiere...

- … yo también lo estoy… tal vez por eso es tan importante para mí aunque casi no lo conozco… hablamos durante mucho tiempo el primer día… nos abrazamos…- bebió un poco de té mirando luego dentro de la taza –Esta vez sólo hicimos un tour por el infierno…

- La próxima vez podrán hablar de nuevo, tal vez... – le apartó un mechón del rostro, colocándolo tras su oreja. – Pero no pierdas vista de la realidad. También hay chicos aquí afuera que podrían ser tus amigos, ¿lo sabes?

-No los hay…- sonrió de medio lado mirándolo a los ojos –Tú eres el único con quien puedo hablar… pero no me importa, me gusta estar contigo… me siento seguro…- se apoyó en su hombro con la cara, mirando las manos del profesor y metiendo una de las suyas bajo la de él

La jarra de té volcándose y derramando todo lo que quedaba a lo largo de la mesa y el suelo.

- Dios! – exclamó el rubio sobresaltándose un poco y sonriendo luego, apretándole la mano. – Debo haberla dejado mal colocada... – se puso de pie para ir a recogerla, suspirando ante el desastre.

-Te ayudaré…- el moreno se agachó para recoger la jarra y apoyarla sobre la mesa de nuevo –Hará falta una toalla… ah… tienes un trapo aquí…- lo pasó sobre la madera, secando y pensando en comentarle que había sentido algo extraño antes, pero no, era una bobada, sabía muy bien que los fantasmas no eran invisibles –Sensei… - lo miró a directamente mientras se levantaba -¿Podemos acostarnos?

- Ya va... sólo termino de limpiar. Acuéstate primero. – le sonrió, aún pensando que era muy cariñoso. Pero era de esperar, no veía al padre del chico dándole mimos, ni de pequeño. Tomó la toalla, llevándola al baño y estrujándola un poco, ya la lavaría al día siguiente.

-Vale… pero no me vas a dejar solo ¿no?- sonrió levemente, quitándose el pantalón y metiéndose bajo las sábanas, entrecerrando los ojos y poniéndose sumamente serio ahora que nadie lo veía.

- Por supuesto que no. – le aseguró, el profesor, regresando del baño, y metiéndose bajo las sábanas a su lado. – Realmente no debería estar haciendo esto, así que no se lo digas a nadie, ¿comprendes Rein?

-Como si tuviera a quien decírselo, sensei…- se acercó a él sonriendo un poco, pasándole la mano por el pecho y apoyándose después sobre él -¿Me abrazas?

-“No”- susurró el rubio, recostándose en la cama y hablando a su oído aún sin hacerse visible.

Toshihiro reconoció la voz, enseriándose. – “¿Yudai? ¿Eres tú?” – le pasó la mano por el cabello al chico, como para llegar a un punto medio, sin saber qué hacer.

-“Soy yo… ¿Quién si no?”- el rubio sonrió de medio lado sujetándole la mano y apartándosela del cabello del chico, apoyándola sobre su propio rostro –“¿Por qué estas en la cama con él? Si se puede saber….”

-¿Sensei?- el moreno lo miró confundido.

- Y ¿no puedes hacerte visible al menos? – protestó el profesor, sonriendo un poco al chico. – Creerás que es una locura, pero... Yudai también es un fantasma, y.... Y no es lo que crees, Rein es mi estudiante, y... – intentó explicar, cambiando de sujeto.

-Oh… así que eso es lo que querías decir con que tus alumnos son lo más importante para ti…- se dejó ver, la mano apoyada bajo su cara, el codo en la almohada –Comprensible que… a tu ex no comprendiese tu gran sacrificio…

Rein seguía mirándolo sorprendido -¿Qué pasa? ¿Es tu pareja o algo así? Sensei…

-Sensei..- repitió el rubio, sonriendo y hablando dulcemente aunque con malicia.

- Algo así... – miró al rubio molesto por sus insinuaciones. – Ya te dije que no es eso! Sólo necesita quedarse conmigo esta noche, la ha pasado mal, ¿vale? Es cierto que quiero mucho a Rein pero no de esa manera. Y no voy a abandonarlo cuando me necesita sólo porque te pongas celoso.

-Sensei…- el rubio lo miró serio pasándole un dedo por los labios –Sh… no me levantes la voz… está feo… además… ¿no crees que acostarte con él y abrazarlo resulta un poco excesivo?...

-Yo nunca le haría nada… para mí… es especial…

-Ya sé que es especial… pero mío…

- Yudai... – el profesor suspiró, cansado de aquello, y negando con la cabeza. - ¿Nunca has deseado que te abracen cuando te sientes mal? ¿Por qué no debería Rein tener lo mismo? No comprendes... – volvió a suspirar pensando que no podía explicarlo frente al chico.

-Bueno… debería irme… no debí haber venido para empezar…lo siento…- el moreno se levantó pasándose la mano por el cabello mientras se vestía. Yudai observándolo marcharse sin inmutarse.

-No comprendo… es demasiado…

- No, espera Rein. Quédate... Voy a hablar con Yudai un poco, ¿sí? – intentó detenerlo el profesor preocupado, saliendo de la cama.

-Sensei…- le sonrió, mirándolo a los ojos –Está bien, estoy bien, lo comprendo… a mí tampoco me gustaría encontrarme a la persona que quiero en la cama con otro… Si lo hubiera sabido, ni siquiera me habría quedado… lo siento… ya hablaremos…

- No vayas a alejarte, Rein. Por favor – le pidió, con el ceño levemente fruncido, sintiendo que le fallaba de nuevo.

-No… tú sigues siendo lo único que tengo, le guste a él… o no…- sonrió levemente, abrazándolo con suavidad –De todos modos, ya me siento mucho mejor sensei… me recupero pronto… te quiero…- le besó la mejilla antes de separarse y salir.

El rubio observándolo desde la cama –Sensei… incluso él lo ha dicho…

Toshihiro suspiró, observando la puerta ahora cerrada y luego girándose para mirar a Yudai. - ¿Qué ha dicho? ¿Qué me quiere? ¿Qué soy....? Bueno, soy el único al que puede recurrir, al que se siente con confianza de hablarle. Es cierto.

-Sí… eso todo fue muy bonito… pero también dijo “a mí tampoco me gustaría encontrarme a la persona que quiero en la cama con otro… si lo hubiera sabido, ni siquiera me habría quedado”- se sentó, cruzando una pierna sobre la otra y balanceándola.

- Está bien, eso puede ser verdad, pero no estábamos en la cama de esa manera, es una tontería. Y además, me atrevería a pensar que si ese chico alguna vez ha dormido con otra persona.... en una forma no sexual... – suspiró, sentándose de nuevo en la cama y mirándolo. – Necesitaba compañía esta noche, algo de cariño, es todo.

-Yo también sensei… yo también necesito compañía esta noche… y todas… he estado todo el día tratando de estar contigo… y sin embargo… no lo he conseguido hasta que te he visto con ese chico en la cama… hum…- se pasó la mano por el flequillo levantándose y acercándose a él –Me ha puesto enfermo… ver cómo te tocaba… y te decía que te quería…- se acercó un poco más sujetando la tela de la camisa de su pijama con los dedos.

- No seas tonto, Yudai. No es lo mismo. – lo miró a los ojos, enrojeciendo al sentir que revelaba demasiado, y sujetando su mano. – No me estaba tocando de esa manera, y no soy ese tipo de persona.

-Pero sensei…- se acercó sujetándole la tela ahora con las dos manos, pegándose más a él y oliendo su cuello intensamente, besándole la piel –No me importa… no me importa nada de eso… el sensei es mío… yo te necesito más que él… Si él se encontraba así… por unos minutos en el infierno… ¿Cómo crees que me sienta yo?- acarició sus labios con el cuello del hombre hasta su mandíbula –“Te oí… susurrar mi nombre… sensei….”- sonrió sin despegarse de él –Me puse muy contento…

- Escuchaste.. ¿eso? ¿Por qué no me respondiste? – preguntó, enrojeciendo bastante, y bajando la mirada. – Sé lo que quieres decir, pero ese chico tiene suficientes problemas. Y no son menos importantes... Yudai... debiste decir que estabas aquí desde un principio.

-No podía… ya te he dicho… que no pude verte hasta que me molesté…- suspiró sonriendo igualmente, abriéndole unos cuantos botones de la camisa y oliendo la piel de su pecho –Pero querías verme… ahora estoy aquí… ¿podemos dejar de hablar de él? Hablemos de ti y de mí…

- Me preocupo, no puedo evitarlo... – susurró, un poco nervioso, dejándolo hacer. – Fuiste tú... ¿quién tumbó la jarra?

-Sí…- se rió con suavidad besándole las clavículas y abriéndole más la camisa, besándole el abdomen, agachándose un poco más, deslizando la lengua alrededor de su ombligo y por el margen entre su piel y el pantalón –Sensei… acaríciame, quiero sentir tus manos…- alzó las manos cogiendo las suyas y apoyándolas en su rostro, el rubio bajándolas por sus mejillas, llegando a su cuello, deslizándolas por su espalda.

- He estado pensando en ti, Yudai, es cierto... – susurró, un tanto rojo, y empezando a sentirse agitado.

Yudai sonrió, subiendo de nuevo, bajándole la tela por los brazos y atándole la camisa a la espalda –Sensei… ¿quieres jugar conmigo? ¿Estás cansado del trabajo?- deslizó las manos por su pecho, tocándole los pezones con suavidad -¿Tienes casa? ¿O vives aquí?

- Tengo un piso... alquilado. Pero me pidieron que me quedase aquí... – le explicó, prefiriendo no contestar a lo otro, respirando agitado y pensando que no podría levantarse por la mañana.

-¿Y cómo es? Me hubiera gustado tanto poder ir allí…- se movió hacia su espalda, besándole la nuca con suavidad y después con más fuerza, lamiéndole la piel y pasándole las manos por el pecho y el abdomen.

- No es... muy...ah... es pequeño, no tengo dinero.... – contestó un poco apresurado por la dificultad de hablar así. – Quisiera poder...

-¿Poder?... – le mordió el cuello con suavidad, besándoselo después y bajando la mano por entre sus piernas acariciándolo sobre la tela, sintiendo cómo su sexo se encendía e hinchaba, metió la mano bajo la ropa apretándolo –No quiero que vuelvas… quiero que te quedes conmigo…

- Ahhnnn... – bajó el rostro, excitado, jadeando. – Quisiera poder... llevarte.... Yudai....

-Me gustaría ver tu casa… tu cuarto…- apretó más su sexo moviendo la mano sobre él y pegándose a su espalda, rozando su propio sexo contra las manos atadas del profesor –Quiero verlo todo… sensei… en fotos… aunque sea… quiero ver el exterior…¿me lo enseñarás todo?

- Sí, te lo mostraré todo... – susurró casi, moviendo los dedos, tratando de sujetar su sexo y finalmente consiguiéndolo, acariciándolo. – Un video mejor...

-Hum… sensei…- se acercó más a su mano, sonriendo levemente, cerrando los ojos excitado –“Pero ahora lo que quiero ver por completo es a mi sensei…”- le susurró al oído con suavidad, dejando que los pantalones cayesen al suelo rozando sus piernas. Le separó las piernas con delicadeza -Apoya la cara contra el colchón… pero no te agaches… tienes unas piernas preciosas…¿lo habías notado sensei?... No…claro que no…- dio unos pasos atrás para verlo mejor –Haz lo que te he dicho… deja que te vea… ¿quieres que te suelte las manos? Lo haré... no quiero que estés incómodo... quiero que disfrutes... - le soltó las manos despacio, esperando.

El rubio bajó las manos a los lados de su cabeza en el colchón, colocándose como le pedía, aunque le daba algo de vergüenza, pero no podía evitar sentirse excitado, halagado incluso, la sensación de su sexo caliente aún en su piel. - ¿Cómo lo haces...?

-Te deseo…- le pasó las manos por las nalgas separándoselas un poco, observando su ano, deslizando las manos por su espalda e inclinándose un poco hacia él, acercando su sexo entre las nalgas del profesor –Ah…sensei…- le rozó los pezones con los dedos. Había pasado tanto tiempo sin tocar a otro hombre… cada roce le parecía impresionantemente caliente.

Se agachó a su espalda separándole las nalgas de nuevo y lamiéndolo ávidamente, deslizando la lengua por sus nalgas y su ano indiferentemente, empujándola dentro de él, lamiendo su interior.

Toshihiro gimiendo, cada vez más excitado, sujetando las sábanas y luego girando un poco la cabeza tratando de mirar hacia atrás. – Espera... esperah..........

-¿Qué ocurre?...- lo miró, acercándose a su rostro y lamiéndole los labios mientras le acariciaba el cabello.

- Nada... sólo... – enrojeció un poco más, devolviéndole las lamidas contradictoriamente a lo que decía. – Estamos... yendo muy rápido.....

-Sensei…- sonrió contra sus labios acercándose a su oído –“Tranquilo sensei… yo te amo…”- se levantó de nuevo volviendo a sus nalgas y lamiendo sus testículos, succionándolos, adelantando una mano para tocar su sexo –Sensei…- sonrió levemente, sus dedos deslizándose dentro de su ano, moviéndose como si lo penetrase, pasando tres a su interior –Apriétalos…

Toshihiro gimió, estremeciéndose al sentir aquella presencia dentro de sí, apretándolos instintivamente de todos modos, le era casi imposible resistirse a él, cada vez más. Se alzó un poco sobre los brazos, jadeando.

-Seguramente querrás algo más grande…- sonrió levemente, colándose entre sus piernas y sentándose en el suelo, volviendo a penetrarlo con sus dedos, mientras besaba su sexo –Sensei… ¿no tienes nada para jugar cuando estás solo? Dime… ¿alguna vez has metido algo aquí?...- engulló su miembro de pronto antes de que le respondiera, succionándolo y sintiendo como temblaba.

- Yudai!... – exclamó entre jadeos, más rojo aún, pero sin tener muchas ganas de protestar ante las pulsaciones de su sexo y la manera en la que lo lamía.

-Sensei…- sonrió al dejar salir el sexo caliente de su boca –No me riñas… quiero saberlo…- se rozó la cara contra su miembro, empujando más los dedos dentro de él –Dímelo… ¿lo haces sólo con tus dedos?...

- No voy... a decirte eso.... – insistió, preguntándose si se le notaba lo rojo ya, dejando escapar un gemido fuerte, y cubriéndose a boca por si el guardia estaba cerca.

-Dímelo sensei…- le lamió el abdomen, subiendo las manos y tocando sus pezones, apretándolos entre los dedos –O tendré que castigarte… y nos pasaremos así toda la noche… y no quiero que eso pase… preferiría hacerte el amor…Se me ha puesto muy dura… es lo que me pasa cuando te toco… - sonrió levemente lamiendo su sexo de nuevo, golpeándolo casi –Puedes decírmelo… incluso si nunca te has atrevido a usar algo que no fueran tus dedos…

El rubio exhaló, cerrando los ojos, no se podía con él. – Tengo... tengo uno de esos en mi piso, ya sabes.... – contestó, bajando un poco la voz y deseando que no le siguiera preguntando más bien. – Ya... ¿tranquilo?

-Quiero que lo traigas, quiero ver qué es lo que metes en tu cuerpo…- sonrió saliendo de debajo de él y ayudándolo a acostarse en la cama, separando las sábanas y subiéndose sobre su cuerpo, besándolo profundamente, rozándose contra él antes de penetrarlo al fin, su propio cuerpo temblando de placer –Sensei…te amo….- lo abrazó con fuerza mientras lo penetraba, moviéndose más rápido, besándolo de nuevo.

- Yo también a ti... Yudai.... Dios!.... – gimió, abrazándose a él, cerrando los ojos. – Yudai.... – su cuerpo entero temblando, y su sexo pulsando con fuerza próximo al orgasmo con tanto juego.

-Espérame un poco más…- susurró jadeante, sujetándole las piernas, entrelazándolas en su cintura y mirando su rostro, besándole la frente y las mejillas antes de hundir la cara en su cuello, succionándolo y lamiéndolo con fuerza, donde sabía que la camisa ocultaría las marcas. Separando los labios para jadear después contra su oído –“Sensei…dímelo… dime cuanto deseas correrte….”

- Yudai... por Dios.... – protestó el rubio, dejando sus dedos hundirse entre los cabellos de su nuca, su pecho moviéndose agitado, el sudor recorriendo su cuerpo. – Mucho... ¿vale? Lo deseo mucho ya...... No puedo....

-No me hables así…- lo miró a los ojos serio, sujetando su sexo y apretando el conducto en él para que no pudiera eyacular –No me hables mal… yo siempre te hablo con cariño…- siguió penetrándolo, aunque sin dejar que eyaculase, observando su rostro aún un poco molesto –Dime que me quieres otra vez…

- Yudai! – protestó, su cuerpo estremeciéndose de nuevo, desesperado. – No estaba.... Dios, eres..... – se llevó una mano al rostro, gimiendo y tratando de responderle, y a habría tiempo luego para lo demás. – Te quiero.... es cierto.

-Te quiero…- sonrió en sus labios, lamiéndoselos con suavidad aunque por el contrario, las embestidas eran profundas en su cuerpo. Empujó la lengua en su boca, lamiéndola con más fuerza, jadeando, sustituyendo aquel apriete por caricias, notando cómo el sexo del profesor pulsaba casi con violencia –Ah…sensei…- se apretó más contra él, deseando sentir el calor y la suavidad de su cuerpo, mientras el semen brotaba al fin de ambos sexos.

- Yudai... – gimió el profesor, acariciando su rostro, besándolo apasionadamente, mientras se corría, sin soltar sus piernas, con algo de miedo a que desapareciese.

El rubio jadeó en el cuello sudado del otro, aún estremeciéndose un poco, lamiendo su sudor y abrazándolo con más fuerza, entrecerrando un poco los ojos –Sensei… de veras te amo… sé que siempre te incito a hacerlo… es porque no puedo evitar desearte y estar lo más próximo a ti posible… el tiempo que estoy contigo…quiero ver todas tus fotos…

- ¿Mis fotos? – sonrió, enterneciéndose aunque había pensado reñirlo. Lo acarició contra sí, respirando agitado aún, su corazón latiendo deprisa. – Te amo, Yudai, lo sé.... no tienes que enfadarte más.

-No me enfadaré…- susurró, mirándolo a los ojos y jugando con los dedos en su cabello, apartándolo de su rostro húmedo. Le besó los labios con suavidad varias veces –Con Rein… él está vivo… fue por eso…- se recostó de nuevo sobre él, acariciándole el cuello con un dedo.

Toshihiro se enserió, pasando sus propios dedos por su cabello, susurrando. - Lo sé... – y normalizando la voz de nuevo. – Pero fue cierto lo que te dije, es mi estudiante, no lo veo así.

-Ya lo sé… tienes una cara preciosa Toshihiro…- le acarició con la mano con suavidad y acercó la suya a la del rubio –“Pero era mi momento… no podía permitir que él estuviese contigo…eres mío, no suyo”

- Yudai... no soy tu pertenencia. – le sonrió como si fuese un niño pequeño que no comprendía nada. - ¿No es mucho mejor.... que yo desee estar contigo por mi propia voluntad?

Yudai se rió con suavidad, acostándose a su lado y girándolo hacia él, abrazándolo más –Eres mío por tu propia voluntad… a Rein… le dijiste “algo así” cuando pregunto si éramos pareja… ¿es porque estoy muerto? ¿Verdad?...

- No.... fue porque estabas actuando como un necio. Y porque... no estoy seguro de lo que somos. – cerró los ojos contra su pecho, sonriendo a pesar de todo, pegándose a él.

-Eres mi pareja… te amo… no sé cómo más puede llamarse esto… sensei…- lo hizo mirarle, alzándole un poco la cara hacia él -¿Cómo te referías a tu pareja anterior? …

- Mi novio, pero.... era diferente. – le sostuvo la mirada, aunque comenzaba a ponerse rojo de nuevo. – No sigo pensando en él, si es lo que te preguntas.

-No… sé que piensas en mí…- sonrió enredando los dedos en su cabello, acercando los labios a los suyos para besarlo -¿Por qué es distinto? Lo nuestro es mejor, más especial…

- Porque te acercaste de una manera muy... imponente. Y porque no habíamos hablado realmente, de esto... – murmuró, sonriendo. – Es una locura.

-Una locura…- cerró los ojos sonriendo –Todo lo que me rodea es una locura menos esto… Cuando estaba vivo… siempre… estaba preguntándome cuando iban a dejarme… y ahora pienso que sólo con irte de aquí… desapareceré de tu vida…. No lo harás ¿verdad? Te quedarás siempre conmigo… aunque no pueda darte lo mismo que alguien vivo…

- ¿Cómo puedo hacer eso? Quiero quedarme, pero... el tiempo seguirá pasando. Envejeceré y tendré que jubilarme, dudo que me dejen vivir aquí. Y dudo que quieras a un viejo de novio... – se rió, aunque no muy alegremente. – Y moriré.... no hay garantías de que pueda quedarme aquí....

-Tendrás que conseguir un modo, para poder quedarte… tal vez trabajando de otra cosa… o ayudando a los chicos… no puedes dejarme aquí… Toshihiro… no me importa que envejezcas… estaré contigo hasta que te mueras… y cuando lo hagas… desearé que estés aquí… tal vez… tal vez estés aquí… si te quedas…

- Quiero hacerlo.... ¿Crees que quiero alejarme?- sonrió, nervioso, refugiándose más en su pecho.- No pienso dejarte, no sé... cómo voy a lograrlo. Pero no te vayas tú tampoco.

-No me iré… siempre voy a volver, y siempre que puedo estoy viéndote…- sonrió levemente, mirándolo a los ojos –Incluso cuando no puedes verme ni oírme por más que lo intente… Quiero dormirme a tu lado…antes… de que me lleven…- se abrazó con fuerza a él como si de ese modo pudiera evitar que acabase por volver al hospital.

- Duerme... no voy a soltarte hasta que ya no estés... – suspiró, cerrando los ojos. - Y tendré más cuidado con lo que hago de ahora en adelante- bromeó, deseando que no tuviera que irse.

-No… me gusta verte…- sonrió mirando su rostro con los ojos cerrados, pensando que se veía precioso, besándole los labios antes de cerrar los ojos también –Duerme tú también…

 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi
yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back